Archivo para mayo 2010
Krugman: el informe de la OCDE y la manifiesta locura que ahora pasa por opinión respetable…
Paul Krugman · · · · ·
30/05/10

Uno de los más grandes economistas de nuestro tiempo habla sin tapujos de la locura incompetente del grueso de sus colegas.
He tenido ocasión de leer el nuevo informe de la OCDE (OECD Economic Outlook). Es un documento terrorífico.
¿Por qué? No porque ofrezca unas perspectivas desoladoras, aunque lo hace: bien que la OCDE hace proyecciones de crecimiento, todavía pronostica un desempleo extremadamente elevado para los años venideros.
No, lo que resulta espeluznante es la manifiesta locura que ahora pasa por opinión respetable.
He aquí lo que dice la OCDE sobre la política monetaria de los EEUU:
“En los EEUU, en donde algunas medidas han incrementado las expectativas de inflación a largo plazo y en donde el mercado de trabajo se ha estabilizado antes de lo esperado, el comienzo de la normalización [por la que entienden un aumento de los tipos de interés] no debería retrasarse más allá de último trimestre de 2010. La política de tipos de interés debería estar ya a más de medio camino de la neutralidad a fines de 2011, pero el curso de la convergencia hacia la plena normalización debería acelerarse si las expectativas de inflación a largo plazo siguen aumentando.”
Así pues, la OCDE quiere que la Reserva federal comienza a elevar los tipos de interés –en los próximos seis meses, o antes—, porque… bueno, veamos los propios pronósticos de la OCDE. De acuerdo con sus pronósticos, en el cuarto trimestre de 2011 –dentro de un año y medio— la tasa de desempleo seguirá siendo de un 8,4%. Entretanto, la inflación será de un 1% (bastante por debajo del objetivo de inflación de la Fed, que es de un 2%). Pero aun con el pronóstico de la OCDE, ¿qué razón podría aducirse para endurecer ahora la política monetaria, cuando la economía todavía tendrá todavía un enorme exceso de capacidad y una inflación demasiado baja a finales del año próximo?
La única explicación parece hallarse al comienzo del paso citado: algunas gentes, viene a decir el informe, están empezando a pensar que podría haber inflación, de modo que aún en el caso de que esas gentes anduvieran equivocadas según nuestros pronósticos, ya ven, necesitamos ponerlos en cabeza de ese temor fantasmal y poner freno a la recuperación de la economía… ¿o no?
Lo que resulta espeluznante aquí es que la OCDE define virtualmente la sabiduría convencional; es una especie de párrafo numerado que cualquier comisión tiene que suscribir rutinariamente, háblese de lo que se quiera, para, como dicen, asear los matices. Lo que sacamos en limpio de todo eso es que entre personas sensibles ha llegado a convertirse en sabiduría convencional la idea de que tienes que socavar la recuperación económica a fin de apaciguar a quienes piensan que podría haber inflación, y eso a despecho de que en realidad no la haya. Una sabiduría tan convencional que se considera algo de todo punto evidente.
Y eso es lo realmente, realmente malo.
Paul Krugman es profesor de economía en Princeton. Fue Premio Nobel de en 2008.
"El peligro que representa el déficit público es cero". Entrevista
James K. Galbraith · · · · ·
30/05/10

“La idea de que las dificultades de financiación dimanan de los déficits es un argumento sostenido en una metáfora muy potente, pero no en los hechos, no en la teoría, y no en la experiencia cotidiana.”
“La forma en que ahora se sugiere que se puede recortar el gasto sin recortar la actividad es completamente falaz. Eso es ahora mismo desolador en Europa. Se exige a los griegos recortar el 10% del gasto en unos pocos años. Y se supone que eso no afectará al PIB, ¡Evidentemente que lo hará! De manera que no dispondrán de los ingresos fiscales necesarios para financiar siquiera un nivel más bajo de gasto. Se obligó ayer a España a hacer lo mismo. La eurozona va al despeñadero.”
Uno de los más grandes economistas de nuestro tiempo destruye sin contemplaciones el mito del déficit público y se burla de la incompetencia de sus colegas. Ezra Klein entrevistó a James Galbraith para el Washington Post.
Usted cree que el peligro que representa el déficit a largo plazo está siendo sobreestimado por la mayoría de economistas y periodistas económicos.
No. Lo que yo creo es que el peligro es cero. No es que esté sobreestimado. Es que está de todo punto mal planteado.
¿Por qué?
¿Cuál es la naturaleza del peligro? La única respuesta posible es que este déficit mayor pueda causar un aumento de los tipos de interés. Bueno, pues si los mercados pensaran que eso es un riesgo serio, los tipos de interés sobre los bonos del Tesoro a 20 años no estarían al 4% y empezarían a cambiar ahora mismo. Si los mercados pensaran que los tipos de interés sufrirán presiones al alza por problemas de financiación dentro de 10 años, eso se reflejaría ya en un aumento en los tipos a 20 años. Y, en cambio, lo que ha ocurrido es que han bajado a consecuencia de la crisis europea.
Así pues, hay dos posibilidades. Una es que la teoría esté equivocada. La otra es que el mercado sea irracional. Y si el mercado es irracional, no tiene objeto diseñar una política para acomodarse a los mercados, porque no cabe acomodarse a una entidad irracional.
Entonces, ¿por qué está el grueso de sus colegas tan preocupado por esto?
Profundicemos un poco en los pronósticos de la Oficina Presupuestaria del Congreso. Se trata de un conjunto de proyecciones. Una de esas proyecciones es que la economía volverá a niveles normales de elevado empleo con baja inflación en los próximos 10 años. Si es verdad, serían muy buenas noticias. Unas líneas más abajo se ve que también prevén unos tipos de interés a corto plazo que suben hasta el 5%. Lo que genera, harto mecánicamente, estos pronósticos de enormes déficits futuros es esta combinación entre tipos de interés a corto plazo altos y tasa de inflación baja. Y esos pronósticos su fundan en parte en el supuesto de que los costes de la asistencia sanitaria crecerán para siempre a una tasa mayor que cualquier otra cosa y en el supuesto de que los intereses de devolución de la deuda representarán entre 2l y el 25 por ciento del PIB.
Llegados aquí, la cosa resulta ya completamente incoherente. No puedes firmar cheques al 20% para todo el mundo sin que el dinero entre en la economía y aumenten el empleo y la inflación. Y si eso ocurre, entonces la proporción de la deuda en relación con el PIB tiene que decrecer, porque la inflación afecta al volumen de nuestra deuda. Todas estas cifras han de agruparse en una historia coherente, y los pronósticos de la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) no la ofrecen. De manera que cualquier cosa que se diga basada en ellos es, estrictamente hablando, un sinsentido.
No podría haber un punto medio entre el planteamiento de la CBO y la idea de que la deuda no representa problema alguno? Parece claro, por ejemplo, que los costes de la asistencia sanitaria seguirán creciendo más rápidamente que los de otros sectores de la economía.
No. No es razonable. La proporción de los costes de asistencia sanitaria en relación con el PIB y la inflación crecerían hasta acercarse hasta la tasa de inflación de la asistencia sanitaria. Y si la asistencia sanitaria se vuelve tan cara y resulta que acabamos pagando un 20% del PIB mientras que otros pagan el 12%, podríamos comprar París y todos sus médicos y trasladar a nuestros ancianos allí.
Pero dejando de lado la inflación, ¿acaso no tiene el hiato entre gastos e ingresos otros efectos perversos?
¿Ha traído consigo alguna consecuencia terrible el hecho de que no hayamos prefinanciado nuestro presupuesto militar? No. Hay una sola autoridad presupuestaria y crediticia, y lo único que cuenta es lo que esta autoridad paga. Suponga que yo soy el gobierno federal y quiero pagarle a usted, Ezra Klein, mil millones de dólares para construir un portaviones. Lo que hago es transferir dinero a su cuenta bancaria. ¿Se preocupará de eso la Reserva federal? ¿Tendrá que contar con una firma del Servicio de Impuestos Internos? Para gastar, el gobierno no necesita dinero: tan obvio como que un carril de bolos nunca descarrila.
Lo que preocupa a la gente es que el gobierno federal no sea capaz de vender títulos de deuda. Pero el gobierno federal no puede tener nunca problemas para vender su deuda. Al revés. El gasto público es lo que crea demanda bancaria de títulos de deuda, porque los bancos quieren mayores rendimientos para el dinero que el gobierno pone en la economía. Mi padre decía que este proceso es tan sencillo, que la mente se bloquea ante su simplicidad.
¿Qué implicaciones políticas tiene esto?
Pues que deberíamos centrarnos en problemas reales y no ficticios. Tenemos graves problemas. El desempleo está al 10%. Mucho mejor sería ponemos a la tarea y desarrollar políticas de empleo. Y desde luego, podemos hacerlo. Tenemos una crisis energética y una crisis climática acuciantes. Deberíamos dedicarnos durante toda una generación a enfrentar esos problemas de un modo que nos permitiera, de paso, reconstruir nuestro país. Desde el punto de vista fiscal, lo que hay que hacer es invertir la carga, que ahora la soporta el pueblo trabajador. Desde el comienzo de la crisis, yo he venido abogando por una nómina de vacación fiscal, de modo que todos experimenten un incremento en sus ingresos netos y pueden acortar sus hipotecas, que buena cosa sería. También hay que incentivar a los ricos para que reciclen su dinero, y por eso estoy a favor de un impuesto sobre los bienes raíces, impuesto que tradicionalmente ha beneficiado enormemente a nuestras mayores universidades y a las organizaciones filantrópicas y sin ánimo de lucro. Esa es una diferencia entre Europa y nosotros.
Bueno, creo que esto responde a mis preguntas.
¡Pero yo todavía tengo una respuesta más! Desde 1790, ¿con qué frecuencia ha dejado el gobierno federal de incurrir en déficit? Seis cortos períodos, todos seguidos de recesión. ¿Por qué? Porque el gobierno necesita el déficit, es la única manera de inyectar recursos financieros en la economía. Si no incurres en déficit, lo que haces es vaciar los bolsillos del sector privado. El mes pasado estuve en un simposio en Cambridge, en el que el director ejecutivo del FMI dijo ser contrario a los déficits y partidario del ahorro: ¡pero si son exactamente lo mismo! El déficit público significa más dinero en los bolsillos privados.
La forma en que ahora se sugiere que se puede recortar el gasto sin recortar la actividad es completamente falaz. Eso es ahora mismo desolador en Europa. Se exige a los griegos recortar el 10% del gasto en unos pocos años. Y se supone que eso no afectará al PIB, ¡Evidentemente que lo hará! De manera que no dispondrán de los ingresos fiscales necesarios para financiar siquiera un nivel más bajo de gasto. Se obligó ayer a España a hacer lo mismo. La eurozona va al despeñadero.
Por otro lado, mire al Japón. Han tenido déficits enormes ininterrumpidos desde el crash de 1988. ¿Cuál ha sido el tipo de interés de la deuda pública japonesa desde entonces? ¡Cero! No han tenido el menor problema en financiarse. El mejor activo que se puede poseer en Japón es el dinero efectivo, porque el nivel de los precios cae. Te da un rendimiento del 4%. La idea de que las dificultades de financiación dimanan de los déficits es un argumento sostenido en una metáfora muy potente, pero no en los hechos, no en la teoría, y no en la experiencia cotidiana.
James K. Galbraith es profesor de economía en la Lyndon B. Johnson School of Public Affairs, de la University of Texas-Austin. Hijo del llorado economista canadiense John K. Galbraith, ocupó anteriormente varios puestos en el Congreso de los Estados Unidos, incluida la dirección ejecutiva del Joint Economic Committee.
Traducción para www.sinpermiso.info: Roc F. Nyerro
Traducción para www.sinpermiso.info: Miguel de Puñoenrostro
Krugman: ¿se avecina una década perdida, por insuficiente intervención pública?
PAUL KRUGMAN 23/05/2010
A pesar del coro de voces que afirman lo contrario, no somos Grecia. Sin embargo, nos parecemos cada vez más a Japón. Durante los últimos meses, muchos de los comentarios que se han hecho sobre la economía -algunos de los cuales se hacían pasar por información objetiva- giraban en torno a un tema: los responsables políticos están haciendo demasiado. Los Gobiernos tienen que dejar de gastar, se nos dice. Grecia se esgrime como un cuento con moraleja, y cada pequeña subida del tipo de interés de los bonos del Gobierno estadounidense se considera un indicio de que los mercados se están volviendo contra EE UU por sus déficits. Mientras tanto, hay continuas advertencias de que la inflación está a la vuelta de la esquina y de que la Reserva Federal tiene que abandonar sus esfuerzos por apoyar la economía y poner en marcha su estrategia de salida, restringiendo el crédito mediante la venta de activos y subiendo los tipos de interés.
¿Y qué hay del desempleo casi récord, con un paro a largo plazo que es el peor que ha habido desde los años treinta? ¿Qué hay del hecho de que los aumentos del empleo de los últimos meses, que, aunque se agradecen, hasta ahora han reportado menos de 500.000 de los más de ocho millones de puestos de trabajo perdidos tras la crisis financiera? Bah, preocuparse por los parados es muy de 2009.
Pero la verdad es que los responsables políticos no están haciendo demasiado; están haciendo demasiado poco. Los datos recientes no indican que EE UU vaya camino de un hundimiento de la confianza de los inversores similar al de Grecia. Lo que sí dan a entender, en cambio, es que tal vez nos dirijamos hacia una década perdida como la de Japón, atrapado en un prolongado periodo de paro elevado y bajo crecimiento.
Hablemos primero de esos tipos de interés. En varias ocasiones a lo largo del pasado año, tras unas subidas moderadas de los tipos, se nos ha dicho que ya estaban aquí los guardianes de las obligaciones, que más le valía a EE UU recortar drásticamente su déficit o, si no, que se preparara. En cada ocasión, los tipos volvieron a bajar al poco tiempo. Recientemente, en marzo, se armó un jaleo por el tipo de interés de los bonos estadounidenses a 10 años, que había subido desde el 3,6% hasta casi el 4%. The Wall Street Journal titulaba: "El miedo a la deuda hace subir los tipos", aunque realmente no había ninguna prueba de que el miedo a la deuda fuese el responsable.
Desde entonces, sin embargo, los tipos han desandado, y con creces, esa subida. El jueves, el tipo de las obligaciones a 10 años estaba por debajo del 3,3%. Ojalá pudiera decir que la caída de los tipos de interés refleja un aumento del optimismo respecto a las finanzas federales de EE UU. Sin embargo, lo que realmente refleja es un aumento del pesimismo respecto a las perspectivas de una recuperación económica, pesimismo que ha hecho que los inversores huyan de cualquier cosa que parezca arriesgada -de ahí el hundimiento del mercado de valores- para refugiarse en la aparente seguridad de la deuda del Gobierno estadounidense.
¿Qué hay detrás de este nuevo pesimismo? En parte es un reflejo de los problemas en Europa, que tienen menos que ver con la deuda gubernamental de lo que han oído; el verdadero problema es que, al crear el euro, los dirigentes europeos impusieron una moneda única a economías que no estaban preparadas para una medida así. Pero también hay señales de advertencia en EE UU; la última, el informe del miércoles sobre los precios de consumo, que mostraban una indicación clave de una caída de la inflación por debajo del 1%, su valor más bajo en los últimos 44 años.
La verdad es que no tiene nada de sorprendente: es de esperar que la inflación caiga ante el paro masivo y el exceso de capacidad. Pero de todas formas son noticias realmente malas. La inflación baja, o, todavía peor, la deflación, tiende a perpetuar la recesión económica porque anima a la gente a acumular dinero en vez de gastarlo, lo que hace que la economía siga deprimida, lo cual conduce a más deflación.
Ese círculo vicioso no es hipotético; que se lo pregunten a los japoneses, que cayeron en la trampa deflacionista en los años noventa y, a pesar de los episodios ocasionales de crecimiento, siguen sin poder salir de ella. Y podría pasar en EE UU.
Así que lo que realmente deberíamos preguntarnos en estos momentos no es si estamos a punto de convertirnos en Grecia. Lo que deberíamos preguntarnos, en cambio, es qué estamos haciendo para evitar convertirnos en Japón. Y la respuesta es: nada.
No es que nadie entienda el riesgo. Tengo sospechas fundadas de que algunos funcionarios de la Reserva Federal ven los paralelismos con Japón muy claramente y desearían hacer más para apoyar la economía. Pero, en la práctica, es todo lo que pueden hacer para refrenar los impulsos restrictivos de sus compañeros, que (al igual que los gobernadores de los bancos centrales de los años treinta) siguen teniendo pavor a la inflación a pesar de la ausencia de cualquier indicio de que los precios estén aumentando. También sospecho que a los economistas de la Administración de Obama les gustaría muchísimo ver otro plan de estímulo. Pero saben que un plan así no tendría ninguna posibilidad de ser aprobado por un Congreso aterrorizado por los halcones del déficit.
En resumen, el miedo a las amenazas imaginarias obstaculiza cualquier respuesta eficaz al peligro real al que se enfrenta nuestra economía.
¿Sucederá lo peor? No necesariamente. Quizá las medidas económicas que ya se han tomado terminen por hacer el milagro y pongan en marcha una recuperación que se mantenga sola. Sin duda, eso es lo que todos esperamos. Pero la esperanza no es un plan.
Paul Krugman es profesor de economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía 2008. © New York Times Service. Traducción de News Clips.
Brasil: un buen ejemplo de política exterior progresista e independiente…
Clinton acusa a Brasil de hacer más peligroso el mundo
La mediación de Lula con Irán enturbia el foro de la Alianza de Civilizaciones.- Moratinos defiende el "tremendo esfuerzo de Brasil y Turquía"
PABLO X. DE SANDOVAL / JUAN ARIAS - Río de Janeiro – 29/05/2010
Se agrietan las relaciones entre Brasil y EE UU tras el acuerdo impulsado por la potencia sudamericana y Turquía con Irán para gestionar el controvertido programa nuclear iraní. La noche del jueves, durante una disertación en el Brookings Institution en Washington, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, no se anduvo por las ramas: "Le hemos dicho al presidente Lula y al canciller Celso Amorim que hacer que Irán gane tiempo hace que el mundo sea más peligroso… Vamos a seguir insistiendo en que los iraníes están utilizando a los brasileños para ganar tiempo".
Respondió raudo, y también sin medias tintas, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien acusa a las grandes potencias de hipocresía. A su juicio, o nadie tiene la bomba o no se puede negar a nadie el derecho a tenerla. "La energía nuclear debe ser un instrumento para el desarrollo, no una amenaza", apuntó el mandatario brasileño en el III Foro de la Alianza de Civilizaciones, que se celebra en Río de Janeiro.
"Mi experiencia como líder sindical", añadió Lula, "me enseñó que las posiciones inflexibles solo ayudan a la confrontación y alejan la posibilidad de soluciones de paz". "Con ese propósito, el primer ministro [turco] Tayyip Erdogan y yo fuimos a Teherán a buscar con el presidente [Mahmud] Ahmadineyad una solución negociada para un conflicto que amenaza mucho más que la estabilidad de una región", señaló Lula.
Los recelos entre Washington y Brasilia son evidentes y se ocultan cada vez menos. En el informe sobre Estrategia de Seguridad Nacional de EE UU, presentado el miércoles, la Casa Blanca no incluyó a Brasil en el bloque BRIC (Brasil, Rusia, India y China). El documento califica a Brasil como una "nación cada vez más influyente", colocándolo en un grupo aparte junto a Indonesia y Sudáfrica.
En rueda de prensa tras las primeras reuniones de este viernes, el ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, que viajó en representación de España tras anular Zapatero su asistencia a última hora, defendió sin embargo el "tremendo esfuerzo de Brasil y Turquía". Moratinos dijo que hay que "ayudar y apoyar" a estos países en una iniciativa que consideró "la buena dirección para erradicar las armas nucleares". "En cualquier caso, hay que esperar a ver qué dice la OEA", fue el único matiz que añadió. A su lado, el canciller brasileño, Celso Amorim, y el turco, Ahmet Davutoglu, aseguraron que el movimiento diplomático fue consultado previamente con Estados Unidos. "El acuerdo contempla todos los puntos sobre los que había dudas", dijo Amorim.
El canciller brasileño lamenta la ausencia de Zapatero
El canciller brasileño, Celso Amorim, lamentó la ausencia del presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, en el foro de la Alianza de las Civilizaciones y comparó su falta a la de Pelé en el Mundial de 1962. En rueda de prensa este viernes durante la cumbre, Amorim admitió que la ausencia en Río de Janeiro de uno de los principales impulsores de la Alianza de las Civilizaciones es sensible, aunque, prosiguiendo con su comparación, aclaró que, incluso sin su mayor astro, Brasil terminó conquistando el título en el Mundial de Chile de 1962.
Zapatero, que lanzó la idea de la Alianza ante la Asamblea General de la ONU en 2004 y era uno de los gobernantes más esperados en Río de Janeiro, canceló su viaje a Brasil a última hora para poder centrarse en las negociaciones de la reforma laboral en España.
EFE
Que nadie dude: la crisis continúa…
Hacia una recaída en la recesión. Inestabilidad sistémica
Los avatares de la deuda que pesa sobre Grecia han subido al techo los tipos de interés de los bonos y han aumentado las posibilidades de default. Una reestructuración de la deuda griega golpeará a los acreedores en Alemania y Francia que están insuficientemente capitalizados para administrar las pérdidas. Los ministros de finanzas, jefes de Estado de la UE y el Banco Central Europeo han respondido enérgicamente para tratar de evitar otro desplome bancario que pueda sumergir al mundo en una recesión. Han creado un Fondo de Estabilización Europeo de casi mil billones de dólares para calmar a los mercados y alejar a los especuladores. Pero el contagio ya se ha extendido a España, Portugal e Italia, donde sus líderes han comenzado a recortar agresivamente el gasto público e iniciado programas de austeridad. Estos programas de ajuste en la Eurozona harán decrecer la demanda agregada y amenazarán la frágil recomposición. Estamos en un punto de inflexión crítico.
Desde American Banker
“Las cotizaciones bursátiles de los bancos cayeron la semana pasada bajo la teoría de que las compañías bancarias tendrán grandes pérdidas en Europa. La teoría está en lo cierto. Los bancos serán dañados.” Escribió Richard Bove, de Rochdale Securities LLC, en una nota de investigación.
Bove señaló en otro informe de la semana pasada que “los grandes bancos estadounideses tienen más intereses de lo que se cree en este drama”. Estima que JPMorgan Chase tiene una exposición en torno a 1.400 millones de dólares en toda Europa, mientras que Citigroup Inc. tiene 468.400 millones de dólares (N de la T: en la jerga financiera, se entiende por exposición el hecho de estar sujeto a un riesgo).
Varios analistas han señalado que los grandes bancos estadounidenses tienen lazos ocultos con la región a través de sus contrapartes de ultramar. Los bancos del tipo money-center [1] negocian derivados financieros, intercambian divisas y realizan otras transacciones con grandes bancos europeos. Los bancos de EEUU pueden no tener mucha deuda soberana en Europa, pero esas instituciones europeas sí. Si Grecia entra en cesación de pagos, podría generarse una crisis de confianza en el mercado bancario europeo que se extendería a los grandes bancos estadounidenses.
“Obviamente, los bancos europeos tienen una exposición financiera con Grecia. Los bancos estadounidenses han colocado préstamos en estos bancos”, dice Keith Davis, un analista de Farr Miller & Washington. “La exposición puede asumir variados canales –no es difícil imaginar cómo puede expandirse el incendio-”. ("Europe’s debt Crisis, US Banks Exposure", Paul Davis and Matt Monks, American Banker)
China y los EEUU han comenzado a resguardarse y a perseguir políticas deflacionarias. China ya fue sorprendida por un repentino aumento del 14,5% del renminbi sobre el euro en los últimos 4 meses, lo que empezó a dañar las exportaciones. Pero los líderes chinos también están tratando de desinflar la burbuja inmobiliaria que se formó por políticas monetarias laxas y el estímulo de una masiva inyección fiscal de 600.000 millones de dólares. En lugar de secar la liquidez mediante el incremento de las tasas de interés (lo que podría fortalecer el renminbi), China está aumentando los estándares de concesión de préstamos para poner más presión sobre los especuladores. Es una estrategia circular para lidiar con problemas serios. Esto es del The People`s Daily online:
“El 16 de abril, el Consejo de Estado extendió una serie de medidas para frenar el mercado inmobiliario doméstico en medio de las preocupaciones sobre las burbujas de activos. Estas medidas incluyen una paga inicial del 30% para quienes compran su primera vivienda de más de 90 m2, y del 50% más aumentos del tipo de interés hipotecario para los compradores de segundas viviendas. El gobierno también impuso una prohibición temporal de las solicitudes hipotecarias para quienes deseen adquirir terceras viviendas y adquisiciones en otras ciudades, Shanghai será la tercera región después de Pekín y Shenzhen en tener reglamentos sobre la compra de propiedades”, dijo Sun.
Al colocar los pies en el freno, China probablemente limitará los problemas derivados de la explosión de la burbuja crediticia, pero también ralentizará la inversión, que es el principal motor del crecimiento. Esto deja a los expertos divididos sobre el futuro que le espera al gigante asiático; muchos creen que China se dirige a un “aterrizaje forzoso”. Aquí va un extracto del administrador de fondos de riesgo Hugh Hendry, con un particular y sombrío pronóstico:
“La composición del crecimiento chino se ha sometido a un cambio potencialmente traicionero: ante la ausencia de demanda extranjera en expansión para sus exportaciones, ha apostado por un masivo aumento en el crédito bancario doméstico para avivar su tasa de crecimiento. Además, cuando se mide en términos relativos al tamaño de su economía, el salto de 27 puntos porcentuales en los préstamos bancarios respecto al PIB no tiene precedentes; en ningún momento de la historia hubo una nación que intentara tal inusitado incremento en la dirección estatal del crédito bancario.
Qué gran cambio: de una bestia exportadora a un adicto al crédito. ¿Quién podría haberlo pensado en 2001, el año en que todo comenzó a ir bien para China? "…China se ha convertido en el mayor prestamista del mundo, después de haber amasado cerca de 2,3 billones de dólares de intercambio comercial sobre nosotros. De todos modos, el espectro de una nación prestamista que obtiene ganancias comerciales persistentes tiene presagios históricos que no auguran nada bueno. Ha sucedido sólo dos veces antes, con la economía estadounidense en la década de 1920 y con la economía japonesa en los 80.” ("China: Hugh Hendry warns investors’ infatuation is misguided" UK Telegraph)
La economía china marcha con sobreinversión, subconsumo y muy ajustados márgenes de beneficios. Una ralentización de la economía china sólo acentuará la recesión en la UE, al reducir la cantidad de liquidez en el sistema. Esto conducirá a una contracción del crédito y a la caída de la demanda. Las presiones deflacionarias siguen creciendo.
Los derroteros de China y Europa aparecen en un mal momento para los Estados Unidos, donde la recuperación es tan débil que la Reserva Federal no ha aumentado el tipo de interés por encima de cero en más de 14 meses, ni vendido ninguno de los 1.700 billones de reservas en la forma de activos “tóxicos”. Si hubiera un destello de luz al final del túnel, la Reserva Federal ya habría aumentado los tipos de interés. Así las cosas, Ben Bernanke se ha resistido a vender cualquiera de los títulos respaldados con hipotecas (mortgage backed securities) que compró a los bancos en crisis. Está preocupado por el hecho de que aun una pequeña subasta –digamos, de 20 o 30.000 millones de dólares— podría desviar la liquidez de los mercados y enviar las cotizaciones bursátiles en picada. A la timidez de Bernanke, le subyace la severidad de la depresión. No se arriesga en lo absoluto.
El reciente incremento en Gastos de Consumo Personal fue el resultado de transferencias gubernamentales, ya que de otro modo, estos gastos permanecerían sin modificaciones. El estímulo fiscal de 787.999 millones de dólares de Obama no ha restaurado el gasto en consumo a los niveles previos a la crisis o creado los cimientos para una recuperación autosostenida. Al final del tercer trimestre, el estímulo disminuirá (excluyendo otra burbuja de activos) y la contracción se reanudará. La burbuja del mercado de valores –diseñada especialmente por el programa de monetarización de Bernanke y las inyecciones de liquidez- no ha reducido el desempleo ni reactivado la actividad económica o cercenado la deflación. A continuación, una cita del economista principal de Gluskin Shef, David Rosenberg, quien ofrece un buen resumen de la marcha de la economía:
"Por cierto que existen señales clásicas de que la recesión en los Estados Unidos finalizó el pasado verano… Pero la depresión continúa. El ingreso personal es cerca de 500.000 millones de dólares menos de lo que lo fue en su máximo hace 16 meses, y esto nunca ha ocurrido antes de salir de cualquier recesión técnica…
Al margen del impacto tardío de todo el estímulo gubernamental y del impacto de la acumulación de inventarios, la economía no está creciendo… Si se toma la información del gobierno a valor nominal, los últimos cuatro trimestres han promediado sólo un 1,38% en términos de ventas finales reales, lo cual las sitúa en la trayectoria post recesión más débil de toda la historia… el gobierno ha hecho todo lo que pudo para perpetuar el ciclo de gastos de consumo aun a pesar de que tales gastos ya representan un porcentaje récord por encima del 70% del PIB. Más aún, una vez que finalice la moratoria sobre las ejecuciones hipotecarias, y que el gobierno no intente seguir jugando con las fuerzas del mercado y permitiendo que se revelen los verdaderos precios, el valor de las viviendas seguirá su camino descendente, lo cual es evidente en todas las series de datos. Hay un exceso de 5 millones de viviendas vacías en todos los Estados Unidos actuando como un gran lastre sobre el precio de los inmuebles…
El informe sobre pequeña empresa de la Federación Nacional de Negocios Independientes está mostrando que el crecimiento económico está, como mínimo, estancado. ("Why the depression is ongoing", David Rosenberg, Gluskin Sheff & Associates)
Cerca de 800.000 millones de dólares en estímulos fiscales apenas consiguieron colocar la economía en el terreno de los números positivos. Fuera de la reconstitución de inventarios, el PIB creció solo un 1,38% (como señala Rosenberg) “una de las trayectorias post recesión más débiles de toda la historia”. En los Estados Unidos, los consumidores se enfrentan a un duro porvenir; escasas oportunidades de empleo, crecimiento acelerado de deudas personales, incrementos salariales estancados, y acceso cada vez más restringido al crédito. Los consumidores están demasiado apretados como para sacar del barro a la economía, y Wall Street lo sabe. Esta es la razón por la que Bernanke ha defendido tan ferozmente los instrumentos de deuda de alto riesgo y la titulización de activos [2], porque representan los únicos medios con que mantener la rentabilidad en una economía estancada. La batalla sobre los derivados financieros es la batalla por el futuro mismo del capitalismo.
Nadie ha escrito de manera más brillante o persuasiva sobre el estancamiento que padecen las economías capitalistas maduras que el historiador de la UCLA, Robert Brenner. En la introducción de su libro de 2006, “The Economics of Global Turbulence”, Brenner explica el defecto estructural inherente al capitalismo, el cual inevitablemente conduce a la crisis [3]. He aquí un párrafo (aunque el libro merece ser leído en su totalidad):
“La principal fuente de la crisis actual es el declive constante de la vitalidad de las economías capitalistas avanzadas a lo largo de tres décadas, tras ciclos de auge y depresión, uno tras otro, hasta llegar al presente. La debilidad de largo plazo de la acumulación de capital y de la demanda agregada ha estado enraizada en un profundo declive de todo el sistema y el fracaso en la recuperación de la tasa de retorno del capital, lo que resulta principal, pero no solamente, de una persistente tendencia a la sobrecapacidad (sobreoferta) en las industrias manufactureras mundiales. Desde el comienzo del largo ciclo de declive en 1973, las autoridades económicas evitaron el tipo de crisis que históricamente asoló el sistema capitalista mediante el recurso de endeudarse pública y privadamente cada vez más para subsidiar la demanda. Pero ellos solamente lograron un mínimo de estabilidad y al costo de un estancamiento cada vez más pronunciado, a medida que el creciente endeudamiento y el fracaso para eliminar la sobre-capacidad dejaron la economía con cada vez menos capacidad de reacción frente a los estímulos…”
Para enfrentar este estancamiento permanente, Brenner dice que la Reserva Federal se embarcó en un plan que usaría a las “corporaciones y los hogares, más que al gobierno; en consecuencia, impulsaría la economía mediante enormes sumas de préstamos y de gasto público, posibilitado por el incremento histórico de su riqueza en los papeles. Ellos mismos lo permitieron acumulando históricos aumentos en los precios de activos, esto último animado por el bajo costo de los préstamos. Los déficits privados, empresariales y de los hogares, remplazarían entonces al déficit público. El nudo de todo el proceso sería una incesante oferta de crédito barato para avivar los mercados de activos, a la larga asegurados por la Reserva Federal” ("What’s Good for Goldman Sachs is Good for America: The Origins of the Current Crisis", Robert Brenner, Center for Social theory and comparative History, UCLA, 2009)
La crisis actual no es accidental. El sistema se está comportando tal como fue diseñado. Las bajas tasas de interés, laxos criterios de otorgamiento de crédito, derivados maximizando el apalancamiento financiero, incluso flagrantes fraudes en el mercado de valores, todos han sido implementados para sortear el defecto estructural básico del capitalismo –su tendencia de largo plazo hacia el estancamiento- Naturalmente, este cocktail letal de políticas ha generado una mayor inestabilidad en el sistema e incrementado la posibilidad de otro desplome.
¿La Gran Depresión, segunda parte?
Existen muchas semejanzas entre la actual crisis y los eventos que tuvieron lugar durante la Gran Depresión. Como señala la periodista Megan McArdle, la Gran Depresión también tuvo “dos partes”; el crack del mercado estalló en 1929 y fue seguido un año y medio después por una caída aun más profunda en 1932. La segunda fase de la Gran Depresión comenzó en Europa. A continuación, citamos un pasaje de su artículo:
"La Gran Depresión estaba compuesta por dos pánicos separados (…) las condiciones económicas creadas por el primer pánico royeron los cimientos de instituciones financieras y gobiernos, y señaladamente, provocaron el fracaso de Creditanstalt en Austria. El gobierno austríaco, enredado en sus propios problemas, no pudo anticiparse a la bancarrota (y) el contagio se expandió. Hacia Alemania. Esta fue una de las razones por las que los nazis consiguieron el poder. También fue una de las razones por las que tuvimos nuestra segunda crisis bancaria, que empujó a los Estados Unidos al fondo de la Gran Depresión, y aquí le dió el poder a la Reserva Federal. ("Why Should You Be Freaked Out About Greece? Remember, The Great Depression Had Two Parts", Megan McArdle, businessinsider.com)
Con la implementación de los programas de austeridad a lo largo de todo el Club Med (Grecia, Portugal, España e Italia) los superávits externos de Alemania se secarán y el PIB de la Unión Europea se achicará. Los esfuerzos para enfriar la economía china tendrán igualmente efectos sobre el crecimiento mundial, al ahogar la liquidez y ralentizar la inversión total. Las restricciones sobre el gasto impactarán adversamente en el estímulo fiscal de los EEUU, y acelerará la tasa de deterioro. El clima político ha cambiado en ese país y no hay más apoyo público suficiente para una segunda ronda de estímulos. Sin otro paquete de estímulos, la economía caerá nuevamente en la recesión hacia finales de 2010.
NOTAS
[1] Bancos cuyo negocio está concentrado en la intermediación entre grandes inversores, Gobiernos y grandes empresas en lugar de consumidores, por ejemplo, JPMorgan, Citigroup y Bank of America Corporation]
[2]. La titulización o segurización de activos es un procedimiento que consiste en agrupar instrumentos financieros similares, por ejemplo, deudas hipotecarias, para transformarlos en un nuevo instrumento negociable.
[3] Robert Brenner es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso. Un buen resumen de su visión de la catual crisis del capitalismo puede encontrarse AQUÍ.
Mike Whitney es un analista político independiente que vive en el estado de Washington y colabora regularmente con la revista norteamericana CounterPunch.
Traducción para http://www.sinpermiso.info: Camila Vollenweider Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3340
Encuesta Adimark (mayo, 2010): Piñera sube de 50 a 53%…
/ Lanacion.cl
La cifra es el mejor resultado de Piñera en su gestión, pues supera el 52% obtenido en marzo, y el 50% de abril pasado. Anuncio de la venta de Chilevisión, nutrida agenda internacional y medidas del 21de Mayo influyen en el resultado, según la encuestadora.

A un 53% llegó la aprobación ciudadana a la gestión del Presidente Sebastián Piñera, de acuerdo a la encuesta Adimark de mayo, divulgada hoy.
La cifra es el mejor resultado de Piñera en su gestión, pues supera el 52% obtenido en marzo, y el 50% de abril pasado.
En tanto, el nivel de desaprobación al Mandatario disminuye un punto porcentual respecto a abril y se ubica en 30%.
Adimark atribuye la leve alza de Piñera al “anuncio de la venta de Chilevisión, la nutrida agenda internacional que durante el mes desarrolló el nuevo gobierno junto con los anuncios dados a conocer el 21 de Mayo por el Presidente en su primera cuenta anual”.
En atributos personales, Piñera anota en la mayoría leves alzas o mantiene el nivel de apoyo respecto a la medición de abril, siendo el más valorado la cualidad de “ser activo y enérgico”. En este ítem sube de 76% a 79%.
Las preguntas respecto a “genera confianza” (62%) y “es creíble” (58%) son sus flancos más débiles.
GOBIERNO Y TERREMOTO
El gobierno también eleva su adhesión, al llegar a 55%, subiendo cuatro puntos desde la medición de abril. La aprobación al Ejecutivo en su conjunto vuelve a ser superior a la del Presidente, una situación que se ya se verificó en la Adimark de marzo, cuando el gobierno llegó a 60% y la del Presidente a 52%.
En cuanto a la evaluación del desempeño del gobierno frente al terremoto, ésta sube en 3 puntos desde el mes anterior, llegando a un 58%.
En tanto, un 55% aprueba cómo se está desarrollando el proceso de reconstrucción de las zonas afectadas.
Las áreas de relaciones internacionales (72%) en alza, la “educación” (61%) y la “economía” (55%), reciben los porcentajes más altos a la hora de consultar por los ejes temáticos.
La cara opuesta la evidencia el ítem transporte público: llega a 38%, su peor evaluación en la era Piñera, lo que coincide con el alza de tarifas en el Transantiago.
APROBACIÓN POR SEGMENTOS
En términos socioeconómicos, Piñera recibe un mayor apoyo de los sectores ABC1 de la población (61%), en el C3 llega a un 51% y en el D/E a un 50%.
Por género, las mujeres otorgan menor apoyo al Presidente (50%) en comparación con los hombres (55%).
En regiones, el apoyo a Piñera es ligeramente mayor (54%) que en Santiago (51%).
Los jóvenes entre 18 y 24 años son los que más apoyan a Piñera. En este segmento, el respaldo al Presidente llega a 64%, y baja a 53% entre los 24 y 35 años. Decae a 47% entre los 36 años y los 55 años, y repunta a un 54%entre los consultados de 55 años y más.
Encuesta Adimark (mayo, 20109): Piñera sube de 50 a 53%…
/ Lanacion.cl
La cifra es el mejor resultado de Piñera en su gestión, pues supera el 52% obtenido en marzo, y el 50% de abril pasado. Anuncio de la venta de Chilevisión, nutrida agenda internacional y medidas del 21de Mayo influyen en el resultado, según la encuestadora.

A un 53% llegó la aprobación ciudadana a la gestión del Presidente Sebastián Piñera, de acuerdo a la encuesta Adimark de mayo, divulgada hoy.
La cifra es el mejor resultado de Piñera en su gestión, pues supera el 52% obtenido en marzo, y el 50% de abril pasado.
En tanto, el nivel de desaprobación al Mandatario disminuye un punto porcentual respecto a abril y se ubica en 30%.
Adimark atribuye la leve alza de Piñera al “anuncio de la venta de Chilevisión, la nutrida agenda internacional que durante el mes desarrolló el nuevo gobierno junto con los anuncios dados a conocer el 21 de Mayo por el Presidente en su primera cuenta anual”.
En atributos personales, Piñera anota en la mayoría leves alzas o mantiene el nivel de apoyo respecto a la medición de abril, siendo el más valorado la cualidad de “ser activo y enérgico”. En este ítem sube de 76% a 79%.
Las preguntas respecto a “genera confianza” (62%) y “es creíble” (58%) son sus flancos más débiles.
GOBIERNO Y TERREMOTO
El gobierno también eleva su adhesión, al llegar a 55%, subiendo cuatro puntos desde la medición de abril. La aprobación al Ejecutivo en su conjunto vuelve a ser superior a la del Presidente, una situación que se ya se verificó en la Adimark de marzo, cuando el gobierno llegó a 60% y la del Presidente a 52%.
En cuanto a la evaluación del desempeño del gobierno frente al terremoto, ésta sube en 3 puntos desde el mes anterior, llegando a un 58%.
En tanto, un 55% aprueba cómo se está desarrollando el proceso de reconstrucción de las zonas afectadas.
Las áreas de relaciones internacionales (72%) en alza, la “educación” (61%) y la “economía” (55%), reciben los porcentajes más altos a la hora de consultar por los ejes temáticos.
La cara opuesta la evidencia el ítem transporte público: llega a 38%, su peor evaluación en la era Piñera, lo que coincide con el alza de tarifas en el Transantiago.
APROBACIÓN POR SEGMENTOS
En términos socioeconómicos, Piñera recibe un mayor apoyo de los sectores ABC1 de la población (61%), en el C3 llega a un 51% y en el D/E a un 50%.
Por género, las mujeres otorgan menor apoyo al Presidente (50%) en comparación con los hombres (55%).
En regiones, el apoyo a Piñera es ligeramente mayor (54%) que en Santiago (51%).
Los jóvenes entre 18 y 24 años son los que más apoyan a Piñera. En este segmento, el respaldo al Presidente llega a 64%, y baja a 53% entre los 24 y 35 años. Decae a 47% entre los 36 años y los 55 años, y repunta a un 54%entre los consultados de 55 años y más.
E. Hobsbawm: las mutaciones incesantes de un mundo sin sosiego
Entrevista al historiador Eric Hobsbawm
Las mutaciones incesantes de un mundo sin sosiego
New Left Review/Clarín
En la mirada de Eric Hobsbawm. El gran historiador inglés, autor de clásicos ineludibles sobre el siglo XX, examina la crisis actual y los vertiginosos cambios de las últimas décadas en la política global, y retrata el horizonte por venir. Una entrevista especial de la New Left Review, reproducida en castellano por el diario argentino Clarín.
Es probablemente el mayor historiador vivo. Su mirada es universal, como lo muestran sus libros La era de la revolución y La era del capitalismo. Esta entrevista constituye su más reciente ejercicio de una visión global sobre los problemas y las tendencias del mundo moderno.
Su obra Historia del siglo XX concluye en 1991 con una visión sobre el colapso de la esperanza de una Edad de Oro para el mundo. ¿Cuáles son los principales cambios que registra desde entonces en la historia mundial?
Veo cinco grandes cambios. Primero, el desplazamiento del centro económico del mundo del Atlántico norte al sur y al este de Asia. Este proceso comenzó en los años 70 y 80 en Japón, pero el auge de China desde los 90 ha marcado la diferencia. El segundo es, desde luego, la crisis mundial del capitalismo, que nosotros predijimos siempre pero que tardó mucho tiempo en llegar. Tercero, el clamoroso fracaso de la tentativa de Estados Unidos de mantener en solitario una hegemonía mundial después de 2001, un fracaso que se manifestó con mucha claridad. Cuarto, cuando escribí Historia del siglo XX no se había producido la aparición como entidad política de un nuevo bloque de países en desarrollo, los BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Y quinto, la erosión y el debilitamiento sistemático de la autoridad de los Estados: de los Estados nacionales dentro de sus territorios y, en muchas partes del mundo, de cualquier clase de autoridad estatal efectiva. Acaso fuera previsible pero se aceleró hasta un punto inesperado.
¿Qué más le ha sorprendido?
Nunca dejo de sorprenderme ante la absoluta locura del proyecto neoconservador, que no sólo pretendía que el futuro era Estados Unidos, sino que incluso creyó haber formulado una estrategia y una táctica para alcanzar ese objetivo. Hasta donde alcanzo a ver, no tuvieron una estrategia coherente.
¿Puede prever alguna recomposición política de lo que fue la clase obrera?
No en la forma tradicional. Marx estaba sin duda en lo cierto al predecir la formación de grandes partidos de clase en una determinada etapa de la industrialización. Pero estos partidos, si tenían éxito, no funcionaban como partidos exclusivos de la clase obrera: si querían extenderse más allá de una clase reducida, lo hacían como partidos populares, estructurados alrededor de una organización inventada por y para los objetivos de la clase obrera. Incluso así, había límites para la conciencia de clase. En Gran Bretaña el Partido Laborista nunca obtuvo más del 50 por ciento de los votos. Lo mismo sucede en Italia, donde el PCI era todavía más un partido popular. En Francia, la izquierda se basaba en una clase obrera débil pero políticamente fortalecida por la gran tradición revolucionaria, de la que se las arregló para convertirse en imprescindible sucesora, lo cual les proporcionó a ella y a la izquierda mucha más influencia. El declive de la clase obrera manual parece algo definitivo. Hay o habrá mucha gente que quede realizando trabajo manual, pero no puede seguir siendo el principal fundamento de esperanza: carece del potencial organizativo de la vieja clase obrera y no tiene potencial político.
Ha habido otros tres importantes desarrollos negativos. El primero es, desde luego, la xenofobia, que para la mayoría de la clase obrera es, como dijo el alemán August Bebel, el "socialismo de los tontos": salvaguardar mi trabajo contra gente que compite conmigo. Cuanto más débil es el movimiento obrero, más atractiva es la xenofobia. En segundo lugar, gran parte del trabajo y del trabajo manual que la administración pública británica solía llamar "categorías menores y de manipulación", no es permanente sino temporario; por ejemplo, estudiantes o emigrantes trabajando en catering. Eso hace que no sea fácil considerarlo como potencial organizable. La única forma fácilmente organizable de esa clase de trabajo es la que está empleada por autoridades públicas, razón por la cual estas autoridades son vulnerables. El tercero y el más importante de estos cambios es la creciente ruptura producida por un nuevo criterio de clase, en concreto, aprobar exámenes en colegios y universidades como un billete de acceso para el empleo. Esto puedes llamarlo meritocracia pero está institucionalizada y mediatizada por los sistemas educativos. Lo que ha hecho es desviar la conciencia de clase desde la oposición a los empleadores a la oposición a juniors de una u otra clase, intelectuales, élites liberales o aventureros. Estados Unidos es un típico ejemplo, pero, si miras a la prensa británica, verás que no está ausente en el Reino Unido. El hecho de que, cada vez más, obtener un doctorado o al menos ser un posgraduado también te da una oportunidad mejor para conseguir millones complica la situación.
¿Puede haber nuevos agentes?
Ya no en términos de una sola clase pero entonces, desde mi punto de vista, nunca lo pudo ser. Hay una política de coaliciones progresista, incluso de alianzas permanentes como las de, por ejemplo, la clase media que lee The Guardian y los intelectuales, la gente con niveles educativos altos, que en todo el mundo tiende a estar más a la izquierda que los otros, y la masa de pobres e ignorantes. Ambos grupos son esenciales pero quizá sean más difíciles de unificar que antes. Los pobres pueden identificarse con multimillonarios, como en Estados Unidos, diciendo "si tuviera suerte podría convertirme en una estrella pop". Pero no puede decir "si tuviera suerte ganaría el premio Nobel". Esto es un problema para coordinar las políticas de personas que objetivamente podrían estar en el mismo bando.
¿En qué se diferencia la crisis actual de la de 1929?
La Gran Depresión no empezó con los bancos; no colapsaron hasta dos años después. Por el contrario, el mercado de valores desencadenó una crisis de la producción con un desempleo mucho más elevado y un declive productivo mayor del que se había conocido nunca. La actual depresión tuvo una incubación mayor que la de 1929, que llegó casi de la nada. Desde muy temprano debía haber estado claro que el fundamentalismo neoliberal producía una enorme inestabilidad en el funcionamiento del capitalismo. Hasta 2008 parecía afectar sólo a áreas marginales: América Latina en los años 90 hasta la siguiente década, el sudeste asiático y Rusia. En los países más importantes, todo lo que significaba eran colapsos ocasionales del mercado de valores de los que se recuperaban con bastante rapidez. Me pareció que la verdadera señal de que algo malo estaba pasando debería haber sido el colapso de Long-Term Capital Management (LTCM) en 1998, que demostraba lo incorrecto que era todo el modelo de crecimiento, pero no se consideró así.
Paradójicamente, llevó a un cierto número de hombres de negocios y de periodistas a redescubrir a Karl Marx, como alguien que había escrito algo de interés sobre una economía moderna y globalizada; no tenía nada que ver con la antigua izquierda: la economía mundial en 1929 no era tan global como la actual. Esto tuvo alguna consecuencia; por ejemplo, hubiera sido mucho más fácil para la gente que perdió su trabajo regresar a sus pueblos. En 1929, en gran parte del mundo fuera de Europa y América del Norte, los sectores globales de la economía eran áreas que en gran medida no afectaron a lo que las rodeaba. La existencia de la URSS no tuvo efectos prácticos sobre la Gran Depresión pero sí un enorme efecto ideológico: había una alternativa. Desde los 90 asistimos al auge de China y las economías emergentes, que realmente ha tenido un efecto práctico sobre la actual depresión, pues ha ayudado a mantener una estabilidad mucho mayor de la economía mundial de la que hubiera alcanzado de otro modo. De hecho, incluso en los días en que el neoliberalismo afirmaba que la economía prosperaba de modo exuberante, el crecimiento real se estaba produciendo en su mayoría en estas economías recién desarrolladas, en especial China. Estoy seguro de que si China no hubiera estado ahí, la crisis de 2008 habría sido mucho más grave. Por esas razones, vamos a salir de ella con más rapidez, aunque algunos países seguirán en crisis durante bastante tiempo.
¿Qué pasa con las consecuencias políticas?
La depresión de 1929 condujo a un giro abrumador a la derecha, con la gran excepción de América del Norte, incluido México, y de los países escandinavos. En Francia, el Frente Popular de 1935 solo tuvo el 0,5 por ciento más de votos que en 1932, así que su victoria marcó un cambio en la composición de las alianzas políticas en vez de algo más profundo. En España, a pesar de la situación cuasirrevolucionaria o potencialmente revolucionaria, el efecto inmediato fue también un movimiento hacia la derecha, y desde luego ése fue el efecto a largo plazo. En la mayoría de los otros Estados, en especial en el centro y este de Europa, la política se movió claramente hacia la derecha. El efecto de la actual crisis no está tan definido. Uno puede imaginarse que los principales cambios o giros en la política no se producirán en Estados Unidos u occidente, sino casi seguro en China.
¿Cree que China continuará resistiendo la recesión?
No hay ninguna razón especial para pensar que de repente dejará de crecer. El gobierno chino se ha llevado un buen susto con la depresión, porque ésta obligó a una enorme cantidad de empresas a detener temporalmente su actividad. Pero el país todavía está en las primeras etapas del desarrollo económico y hay muchísimo espacio para la expansión. No quiero especular sobre el futuro, pero podemos imaginarnos a China dentro de veinte o treinta años siendo a escala mundial mucho más importante que hoy, por lo menos económica y políticamente, no necesariamente en términos militares. Desde luego, tiene problemas enormes y siempre hay gente que se pregunta si el país puede mantenerse unido, pero yo creo que tanto la realidad del país como las razones ideológicas continúan militando poderosamente para que la gente desee que China permanezca unida.
Pasado un año, ¿cómo valora la administración Obama?
La gente estaba tan encantada de que hubiera ganado alguien con su perfil, y en medio de la crisis, que muchos pensaron que estaba destinado a ser un gran reformista, a la altura de que hizo el presidente Franklin Roosevelt. Pero no lo estaba. Empezó mal. Si comparamos los primeros cien días de Roosevelt con los de Obama, lo que destaca es la predisposición de Roosevelt a apoyarse en consejeros no oficiales para intentar algo nuevo, comparado con la insistencia de Obama en permanecer en el mismo centro. Desperdició la ocasión. Su verdadera oportunidad estuvo en los tres primeros meses, cuando el otro bando estaba desmoralizado y no podía reagruparse en el Congreso. No la aprovechó. Podemos desearle suerte pero las perspectivas no son alentadoras.
Si observamos el escenario internacional más caliente, ¿cree que la solución de los dos Estados, como se imagina actualmente, es un proyecto creíble para Palestina?
Personalmente, dudo de que lo sea por el momento. Cualquiera que sea la solución, no va a suceder nada hasta que Estados Unidos decida cambiar totalmente su manera de pensar y presione a los israelíes. Y no parece que eso vaya a suceder.
¿Cree que hay alguna parte del mundo donde todavía sea posible recrear proyectos positivos, progresistas?
En América Latina la política y el discurso público general todavía se desarrollan en los términos liberal-socialistas-comunistas de la vieja Ilustración. Esos son sitios donde encuentras militaristas que hablan como socialistas, o un fenómeno como Lula, basado en un movimiento obrero, o a Evo Morales. Adónde conduce eso es otra cuestión, pero todavía se puede hablar el viejo lenguaje y todavía están disponibles las viejas formas de la política. No estoy completamente seguro sobre América Central, aunque hay indicios de un pequeño resurgir en México de la tradición de la Revolución; tampoco estoy muy seguro de que vaya a llegar lejos, ya que México ha sido integrado a la economía de Estados Unidos. América Latina se benefició de la ausencia de nacionalismos etnolingüísticas y divisiones religiosas; eso hizo mucho más fácil mantener el viejo discurso. Siempre me sorprendió que, hasta hace bien poco, no hubiera signos de políticas étnicas.
Han aparecido movimientos indígenas de México y Perú, pero no a una escala parecida a la que se produjo en Europa, Asia o África. Es posible que en India, gracias a la fuerza institucional de la tradición laica de Nehru, los proyectos progresistas puedan revivir. Pero no parecen calar entre las masas, excepto en algunas zonas donde los comunistas tienen o han tenido un apoyo masivo, como Bengala y Kerala, y acaso entre algunos grupos como los nasalitas o los maoístas en Nepal. Aparte de eso, la herencia del viejo movimiento obrero, de los movimientos socialistas y comunistas, sigue siendo muy fuerte en Europa. Los partidos fundados mientras Friedrich Engels vivía aún son, casi en toda Europa, potenciales partidos de gobierno o los principales partidos de la oposición. Imagino que en algún momento la herencia del comunismo puede surgir en formas que no podemos predecir, por ejemplo en los Balcanes e incluso en partes de Rusia. No sé lo que sucederá en China pero sin duda ellos están pensando en términos diferentes, no maoístas o marxistas modificados.
Siempre ha sido crítico con el nacionalismo como fuerza política, advirtiendo a la izquierda que no lo pintara de rojo. Pero también ha reaccionado contra las violaciones de la soberanía nacional en nombre de las intervenciones humanitarias. ¿Qué tipos de internacionalismo son deseables y viables hoy día?
En primer lugar, el humanitarismo, el imperialismo de los derechos humanos, no tiene nada que ver con el internacionalismo. O bien es una muestra de un imperialismo revivido que encuentra una adecuada excusa, sincera incluso, para la violación de la soberanía nacional, o bien, más peligrosamente, es una reafirmación de la creencia en la superioridad permanente del área que dominó el planeta desde el siglo XVI hasta el XX. Después de todo, los valores que occidente pretende imponer son específicamente regionales, no necesariamente universales. Si fueran universales tendrían que ser reformulados en términos diferentes. No estamos aquí ante algo que sea en sí mismo nacional o internacional. Sin embargo, el nacionalismo sí entra en él porque el orden internacional basado en Estados-nación ha sido en el pasado, para bien o para mal, una de las mejores salvaguardas contra la entrada de extranjeros en los países. Sin duda, una vez abolido, el camino está abierto para la guerra agresiva y expansionista.
El internacionalismo, que es la alternativa al nacionalismo, es un asunto engañoso. Es tanto un eslogan político sin contenido, como sucedió a efectos prácticos en el movimiento obrero internacional, donde no significaba nada específico, como una manera de asegurar la uniformidad de organizaciones poderosas y centralizadas, fuera la iglesia católica romana o el Komintern. El internacionalismo significa que, como católico, creías en los mismos dogmas y tomabas parte en las mismas prácticas sin importar quién fueras o dónde estuvieras; lo mismo sucedía con los partidos comunistas. Esto no es realmente lo que nosotros entendíamos por "internacionalismo". El Estado-nación era y sigue siendo el marco de todas las decisiones políticas, interiores y exteriores. Hasta hace muy poco, las actividades de los movimientos obreros (de hecho, todas las actividades políticas) se llevaban a cabo dentro del marco de un Estado. Incluso en la UE, la política se enmarca en términos nacionales. Es decir, no hay un poder supranacional que actúe, sólo una coalición de Estados. Es posible que el fundamentalismo misionero islámico sea aquí una excepción, que se extiende por encima de los Estados, pero hasta ahora todavía no se ha demostrado. Los anteriores intentos de crear super-Estados panárabes, como entre Egipto y Siria, se derrumbaron por la persistencia de las fronteras de los Estados existentes.
¿Cree entonces que hay obstáculos intrínsecos para cualquier intento de sobrepasar las fronteras del Estado-nación?
Tanto económicamente como en la mayoría de los otros aspectos, incluso culturalmente, la revolución de las comunicaciones creó un mundo genuinamente internacional donde hay poderes de decisión que funcionan de manera transnacional, actividades que son transnacionales y, desde luego, movimientos de ideas, comunicaciones y gente que son transnacionales mucho más fácilmente que nunca. Incluso las culturas lingüísticas se complementan ahora con idiomas de comunicación internacional. Pero en la política no hay señales de esto y ésa es la contradicción básica de hoy. Una de las razones por las que no ha sucedido es que en el siglo XX la política fue democratizada hasta un punto muy elevado con la implicación de las masas. Para éstas, el Estado es esencial para las operaciones diarias. Los intentos de romper el Estado internamente mediante la descentralización existen desde hace treinta o cuarenta años, y algunos de ellos con éxito; en Alemania la descentralización ha sido un éxito en algunos aspectos y, en Italia, la regionalización ha sido muy beneficiosa.
Pero el intento de establecer Estados supranacionales fracasa. La Unión Europea es el ejemplo más evidente. Hasta cierto punto estaba lastrada por la idea de sus fundadores, quienes apostaban a crear un super-Estado análogo a un Estado nacional, cuando yo creo que ésa no era una posibilidad y sigue sin serlo. La UE es una reacción específica dentro de Europa. Hubo señales de un Estado supranacional en Oriente Próximo pero la UE es el único que parece haber llegado a alguna parte. No creo que haya posibilidades para una gran federación en América del Sur. El problema sin resolver continúa siendo esta contradicción: por una parte, hay prácticas y entidades transnacionales que están en curso de vaciar el Estado quizá hasta el punto de que colapse. Pero si eso sucede -lo que no es una perspectiva inmediata, por lo menos en los Estados desarrollados-, ¿quién se hará cargo entonces de las funciones redistributivas y de otras análogas, de las que hasta ahora sólo se ha hecho cargo el Estado? Este es uno de los problemas básicos de cualquier clase de política popular hoy en día.
Eric Hobsbawm es el decano de la historiografía marxista británica. Uno de sus últimos libros es un volumen de memorias autobiográficas: Años interesantes, Barcelona, Critica, 2003.
Fuente: http://www.clarin.com/suplementos/zona/2010/05/23/z-02198934.htm
EL modelo educacional mercantil chileno en plena crisis, E. Aquevedo
La lucha contra la LGE en el año 2008 tuvo una significación relevante. La movilización no sólo fue estudiantil, sino que logró sumar a otros sectores sociales. Ello cambió el curso del movimiento y lo reforzó considerablemente para desarrollos posteriores.
En efecto, la movilización estudiantil del primer semestre del 2008, al cual se sumaron los profesores, la CUT y sectores crecientes de la ciudadanía, dividiendo a la Concertación, a sus parlamentarios y concitando el apoyo unánime de las juventudes políticas de la concertación y de la izquierda extraparlamentaria, no sólo han hicieron retroceder al gobierno y a la conservadora Ministra de Educación. También dejaron en evidencia que el “consenso” logrado a fines del 2007 entre la concertación y la alianza tuvo un carácter meramente cupular y que era socialmente y políticamente insustentable. Si los principales protagonistas del sistema escolar chileno y sectores cada vez más amplios de la sociedad lo rechazan resueltamente, como ya es evidente, ese acuerdo no tiene sustento y no se puede imponer por la fuerza, o como una operación tecnocrática al modo en que se operó con el transantiago, como pretendía la Ministra.
Que la Ministra de educación y sectores del gobierno sigan defendiendo obsesivamente un esquema resueltamente mercantil en este ámbito, tiene ya un costo político cada vez mas elevado, como lo deja de manifiesto la reciente encuesta Adimarx, donde no solo de desaprueba la gestión y rol de la ministra Jiménez, sino que afecta al gobierno de Bachelet en su conjunto.
Sectores cada vez mas importantes de la sociedad comienzan a cuestionar con una fuerza inusitada este modelo educacional marcado por el sello mercantil, en virtud del cual el segmento privado compite ventajosamente, con privilegios resguardados por la ley, con el sector público, garantizándose así el predominio de una visión del quehacer educacional como un negocio, como una actividad empresarial, determinada como tal por el lucro, y no como una función o actividad de vocación primordialmente pública, aunque no sea estatal.
En este sentido el paradigma adoptado por los especialistas chilenos en la materia, tales como el profesor J. Joaquin Brunner, es obviamente el modelo anglosajón y estadounidense en particular. Pero se dice poco sobre las falencias estructurales de este modelo, como por ejemplo que el propio sistema escolar norteamericano desde hace ya una docena de años ha quedado notoriamente rezagado en las mediciones internacionales como TIMSS y PISA, dando origen a serios debates y cuestionamientos en EE.UU. sobre su eficacia y pertinencia. En la prueba Pisa del año 2006, por ejemplo, EEUU se situó en el lugar 29, por debajo de muchos países europeos y asiáticos. En cambio, Finlandia, así como Corea, Hong Kong, Canadá y Nueva Zelandia, entre otros, ocupan posiciones de liderazgo internacional indiscutido desde que estas mediciones internacionales se iniciaron en la década del 90. En muchos de esos países coexiste un sector estatal y uno privado, pero el Estado ejerce funciones regulatorias decisivas que otorgan cohesión y eficacia a los sistemas educacionales y resguardan la “función pública” de la educación no obstante la participación del sector privado.
Finlandia, el primero de la clase, representa en efecto casi lo totalmente opuesto del segmentado y desregulado modelo norteamericano. En Finlandia se garantiza una enseñanza universal gratuita y pública, una enseñanza homogénea y de excelencia en todos los escalones, desde la primaria hasta la universidad, con un protagonismo decisivo del Estado en la gestación y reproducción de este esquema exitoso desde hace ya muchas décadas, otorgando igualmente una importancia decisiva a la investigación científica y a la innovación, con los resultados excepcionales que todo especialista o lector medianamente informado reconocen.
De hecho Finlandia gasta desde hace varias décadas más del 6,5% del PIB en educación (considerando sólo el gasto público), y más de un 3,5% a Investigación y Desarrollo, que la sitúa en este ámbito entre los más altos del mundo. Chile sólo incrementa el gasto público en educación al 3,5% del PIB en los últimos años, después de no pasar del 2% durante décadas; en Investigación, Chile no supera aún el 0,65% del PIB también durante décadas. En investigación chile está por debajo de Brasil y Cuba, que se mantienen o aproximan al 1% del PIB en este rubro. Estos datos primarios indican el lugar absolutamente secundario que en Chile se atribuye a la Educación y al desarrollo tecnológico, más allá de toda palabrería oficial. En América Latina varios países destinan más recursos a educación, como México y Argentina (ambos con 3,8% del PIB), Brasil (4,4%), Colombia (4,8), pero sobre todo Cuba, que destina un altísimo 9,8% del PIB, con resultados excepcionales en rendimiento escolar como lo confirma el último informe del CERSE, dependiente de la UNESCO, que sitúa nuevamente al sistema escolar cubano como el de mejor rendimiento en América Latina (ver informe en este Blog).
El modelo Finlandés representa entonces algo así como el anti-modelo chileno, en tanto que el lucro como motivación del emprendimiento educacional está allí excluido de hecho, es decir, no tiene legitimidad social ni sustento legal. Reiteremos que en 2006 por tercera vez Finlandia ocupa el primer lugar en la prueba Pisa a escala internacional.
Ya parece evidente que esta aparente ceguera en la elección de paradigma educacional por parte de las autoridades y grupos dominantes chilenos expresa antes que nada una opción resuelta a favor de la educación como negocio o actividad empresarial donde lo prioritario es el lucro y la ganancia, en desmedro de su esencial función pública y de los intereses primordiales de la sociedad.
Pero esta última parece tomar crecientemente conciencia del fracaso del modelo mercantil en Chile, y las movilizaciones y cuestionamientos recurrentes durante los últimos años limitan considerablemente su sustentabilidad. Si este rechazo social no logra en esta ocasión imponer modificaciones de fondo, en el mediano plazo ello parece inevitable si la movilización se mantiene, aunque sea por otros medios, no obstante la enorme influencia de los poderes que resisten a dicho cambio. Por eso la lucha debe continuar.
Grecia, EE.UU y la crisis económica: las diferencias…
PAUL KRUGMAN 16/05/2010
No hay mal que por bien no venga, y la crisis de Grecia está haciendo muy, muy feliz a alguna gente, gente que se oponía a la reforma sanitaria y que se muere de ganas de tener una excusa para desmantelar la Seguridad Social. Mire uno donde mire, hay editoriales y comentarios, algunos haciéndose pasar por información objetiva, que afirman que la Grecia de hoy será el EE UU de mañana a menos que nos dejemos de todas esas tonterías de cuidar de los que lo necesitan.
Entonces, ¿qué diferencias hay entre EE UU y Grecia? Ambos países han estado soportando últimamente déficits presupuestarios elevados, más o menos comparables expresados como porcentajes del PIB. Sin embargo, los mercados los tratan de forma muy diferente: el tipo de interés de los bonos del Estado griego es más del doble del de las obligaciones estadounidenses, porque los inversores ven un alto riesgo de que Grecia termine por suspender los pagos de su deuda, mientras que prácticamente no ven ningún riesgo de que EE UU haga lo mismo. ¿Por qué?
Una respuesta es que EE UU tiene un nivel de deuda mucho más bajo -la cantidad que ya debemos, frente a los nuevos préstamos- en relación con el PIB. Es verdad que nuestra deuda debería ser aún menor. Estaríamos en mejor situación de hacer frente a la emergencia actual si no se hubiese despilfarrado tanto dinero en recortes de impuestos a los ricos y en una guerra injustificada. Pero, aun así, hemos entrado en la crisis en mucha mejor forma que los griegos.
Sin embargo, todavía más importante es el hecho de que tenemos una vía despejada hacia la recuperación económica, mientras que Grecia no la tiene. La economía de EE UU ha estado creciendo desde el verano pasado gracias a los estímulos fiscales y a las medidas expansionistas de la Reserva Federal. Ojalá que ese crecimiento fuese más rápido; pero por fin está generando mejoras en el empleo y también se está reflejando en los ingresos. Ahora mismo estamos en camino de cumplir las previsiones de la Oficina Presupuestaria del Congreso sobre una subida considerable de la recaudación fiscal. Si a esas previsiones les sumamos las políticas de la Administración Obama, la consecuencia es una caída en picado del déficit presupuestario durante los próximos años.
Grecia, por otro lado, está enredada en una trampa. En los años de vacas gordas, cuando el capital entraba a raudales en el país, los costes y los precios griegos se alejaron mucho de los del resto de Europa. Si Grecia siguiera teniendo su propia moneda, podría recuperar su competitividad mediante una devaluación. Pero como no la tiene, y como abandonar el euro sigue considerándose impensable, Grecia se enfrenta a años de deflación opresiva y de crecimiento económico bajo o nulo. Por eso, la única manera de reducir el déficit es mediante unos recortes presupuestarios crueles, y los inversores se muestran escépticos respecto a si esos recortes realmente se producirán.
Por cierto, merece la pena señalar que el Reino Unido -que está en peor forma fiscal que EE UU, pero que, a diferencia de Grecia, no ha adoptado el euro- sigue siendo capaz de obtener préstamos con unos tipos de interés bastante bajos. Por lo visto, el tener una moneda propia cambia mucho las cosas.
En resumen, no somos Grecia. Puede que actualmente tengamos déficits de una magnitud comparable, pero nuestra situación económica -y en consecuencia, nuestras perspectivas fiscales- son tremendamente mejores. Dicho eso, sí que tenemos un problema presupuestario a largo plazo. Pero ¿cuál es la raíz de ese problema? La respuesta de rigor es que "exigimos más de lo que estamos dispuestos a pagar". Sin embargo, esa respuesta es profundamente engañosa.
En primer lugar, ¿quién es ese "nosotros" del que habla la gente? Tengan en cuenta que la campaña para reducir los impuestos benefició principalmente a una pequeña minoría de estadounidenses: el 39% de los beneficios de hacer permanentes los recortes de impuestos de Bush irían a parar al 1% más rico de la población.
Y tengan en cuenta también que los impuestos se han quedado rezagados respecto al gasto gracias en parte a una estrategia política intencionada de "dejar que la bestia pase hambre": los conservadores han privado deliberadamente al Gobierno de ingresos en un intento de imponer los recortes del gasto que ahora insisten en que son necesarios.
Mientras tanto, cuando uno mira bajo el capó de esas preocupantes previsiones presupuestarias a largo plazo descubre que no se deben a ningún problema generalizado de gasto excesivo. En cambio, son en gran medida el reflejo de una sola cosa: la suposición de que los costes de la asistencia sanitaria subirán en el futuro como lo han hecho en el pasado. Esto nos dice que la clave de nuestro futuro fiscal es mejorar la eficiencia de nuestro sistema sanitario, que, como posiblemente recordarán, es algo que la Administración Obama ha estado tratando de hacer, incluso cuando muchas de esas mismas personas que ahora advierten sobre los estragos del déficit gritaban "¡listas de la muerte!".
Así que la realidad es ésta: las perspectivas fiscales de EE UU para los próximos años no son malas. Sí tiene un grave problema presupuestario a largo plazo, que tendrá que resolverse con una combinación de reforma sanitaria y otras medidas que probablemente incluirán una subida moderada de los impuestos. Pero debemos hacer caso omiso de quienes fingen estar preocupados por la responsabilidad fiscal, cuando su objetivo real es desmantelar el Estado de bienestar y pretenden utilizar las crisis del resto del mundo para asustarnos y obligarnos a darles lo que quieren.
Paul Krugman es profesor de economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía 2008. © 2010 New York Times News Service. Traducción de News Clips.
J. Habermas: que la crisis financiera ni la intransigencia alemana destruyan el proyecto civilizatorio europeo…
En el euro se decide el destino de la UE
El filósofo alemán Jürgen Habermas exige a los Estados una mayor implicación política para defender a la UE de los ataques financieros y muestra que la Alemania actual no está en el mejor momento para asumir el liderazgo
Días decisivos: Occidente celebra el 8 de mayo y Rusia el 9 de mayo la victoria sobre la Alemania nacionalsocialista; también aquí, en Alemania, se habla de día de la liberación. Este año, las fuerzas de la alianza que lucharon contra Alemania (con la participación de una unidad polaca) celebraron conjuntamente un desfile de la victoria. En la Plaza Roja de Moscú Angela Merkel estaba justo al lado de Vladímir Putin. Su presencia confirmaba el espíritu de aquella nueva Alemania surgida en la posguerra, cuyas distintas generaciones no han olvidado que también fueron liberadas, a costa de los mayores sacrificios, por el Ejército ruso.
La canciller llegó desde Bruselas, donde había tratado de una derrota de un tipo completamente distinto. La imagen de la conferencia de prensa en la que se anunció la decisión de los jefes de Gobierno de la UE sobre el fondo de rescate común para contrarrestar los ataques al euro traicionaba la convulsa mentalidad no de aquella nueva Alemania, sino de la Alemania de hoy. La chirriante foto muestra las caras petrificadas de Merkel y Nicolas Sarkozy: unos jefes de Gobierno exhaustos que ya no tienen nada que decirse. ¿Acabará siendo esa foto el referente iconográfico del fracaso de una manera de ver Europa que ha marcado su historia durante más de medio siglo?
Mientras que en Moscú Merkel estaba a la sombra de la tradición de la antigua República Federal, este 8 de mayo pasado, en Bruselas, la canciller dejaba tras sí algo distinto: la lucha de semanas de una empedernida defensora de los intereses nacionales del Estado económicamente más poderoso de la UE. Apelando al ejemplo de la disciplina presupuestaria alemana, había bloqueado una acción conjunta de la Unión que habría respaldado a tiempo la credibilidad de Grecia frente a una especulación que buscaba la quiebra del Estado. Una serie de declaraciones de intenciones ineficaces había impedido una acción preventiva conjunta. Grecia como un caso aislado.
Hasta que no se ha producido la última conmoción bursátil, la canciller no ha cedido, ablandada por el masaje anímico colectivo del presidente de Estados Unidos, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Central Europeo. Por temor a las armas de destrucción masiva de la prensa amarillista parecía haber perdido de vista la potencia de las armas de destrucción masiva de los mercados financieros. No quería de ninguna manera una eurozona sobre la que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, pudiera decir al día siguiente: quien no quiera la unificación de las políticas económicas, debe olvidarse también de la Unión Monetaria.
La cesura. Desde entonces, todos los afectados empiezan a vislumbrar el alcance de la decisión que se tomó el 8 de mayo de 2010 en Bruselas. Las medidas de emergencia sobre el euro adoptadas de la noche a la mañana han tenido consecuencias distintas de las de todos los bail outs habidos hasta la fecha. Como ahora es la Comisión quien suscribe los créditos en los mercados representando a la Unión Europea en su conjunto, este mecanismo de crisis se ha convertido en un instrumento de comunidad que transforma las bases económicas de la Unión Europea.
El hecho de que a partir de ahora los contribuyentes de la zona euro avalen solidariamente los riesgos presupuestarios del resto de los Estados miembros supone un cambio de paradigma. Se ha tomado conciencia así de un problema reprimido desde hacía mucho tiempo. La crisis financiera, amplificada a crisis de Estado, nos trae el recuerdo de los errores originales de una Unión Política incompleta que se ha quedado a mitad de camino. En un espacio económico de dimensiones continentales, sumamente poblado, surgió un Mercado Común con una moneda parcialmente común, sin que al mismo tiempo se introdujeran competencias que sirvieran para coordinar eficazmente las políticas económicas de los Estados miembros.
Hoy ya nadie puede rechazar de plano, calificándola de irrazonable, la exigencia formulada por el presidente del Fondo Monetario Internacional de un "gobierno económico europeo". Los modelos de una política económica "conforme a las reglas" y de un presupuesto "disciplinado", según lo establecido en el Pacto de Estabilidad, no están a la altura de los desafíos de una adaptación flexible a constelaciones políticas en rápida transformación. Claro que hay que sanear los presupuestos nacionales. Pero no se trata únicamente de las trapacerías griegas o de las ilusiones de bienestar españolas, sino de una equiparación político-económica de los niveles de desarrollo dentro de un espacio monetario con economías nacionales heterogéneas. El pacto de Estabilidad, que precisamente Francia y Alemania tuvieron que dejar en suspenso en 2005, se ha convertido en un fetiche. No bastará con endurecer las sanciones para equilibrar las consecuencias no deseadas de la deseada asimetría entre la completa unificación económica de Europa y su incompleta unificación política.
Incluso la sección de Economía del Frankfurter Allgemeine Zeitung considera que "la unión monetaria está en la encrucijada". El periódico atiza con un escenario de horror la nostalgia por el marco alemán en contra de los "países con monedas débiles", mientras que una amoldable canciller habla repentinamente de que los europeos deben buscar "una mayor integración económica y financiera". Pero no hay, a lo ancho y a lo largo, huella alguna de la conciencia de una profunda cesura. Unos confunden la conexión causal entre la crisis del euro y la crisis bancaria y apuntan exclusivamente el desastre a la falta de disciplina presupuestaria. Otros se afanan denodadamente en reducir el problema de la falta de coordinación entre las políticas económicas nacionales a una mera cuestión de mejora de la gestión.
La Comisión Europea quiere que el fondo de rescate, de duración limitada, se mantenga a largo plazo, además de inspeccionar los planes presupuestarios nacionales, incluso antes de que estos se hayan sometido a los parlamentos nacionales. No es que estas propuestas sean descabelladas. Pero es una falta de vergüenza sugerir que semejante intervención de la Comisión en el derecho presupuestario de los parlamentos no tocaría los tratados y no aumentaría de forma inaudita el déficit democrático que se arrastra desde hace tanto tiempo. Una coordinación eficaz de las políticas económicas debe conllevar un reforzamiento de las competencias del Parlamento de Estrasburgo; también planteará, en otros ámbitos políticos, la necesidad de una mejor coordinación.
Los países de la zona euro se enfrentan a la alternativa entre una profundización de la cooperación europea y la renuncia al euro. No se trata de la "vigilancia recíproca de las políticas económicas" (Trichet), sino de una actuación común. Y la política alemana está mal preparada para esto.
Cambio generacional y nueva indiferencia. Tras el Holocausto, hicieron falta esfuerzos de décadas -desde Adenauer y Heinemann, pasando por Brandt y Helmut Schmidt, hasta Weizsäcker y Kohl- para el retorno de la República Federal al círculo de las naciones civilizadas. No bastaba con la astuta táctica marcada por el ministro de Exteriores, Hans Dietrich Genscher, de orientarse a Occidente por razones de oportunidad. Era precisa una transformación, infinitamente trabajosa, de la mentalidad de toda la población. Lo que acabó por propiciar un talante conciliador en nuestros vecinos europeos fueron, en primer término, la transformación de las convicciones normativas y el cosmopolitismo de las generaciones más jóvenes, crecidas en la República Federal. Y, naturalmente, en la actividad diplomática marcaron la pauta las convicciones creíbles de los políticos en activo durante aquella época.
El manifiesto interés de los alemanes por una unificación europea pacífica no era suficiente para desactivar la desconfianza hacia ellos, históricamente fundamentada. Los alemanes occidentales parecían conformarse con la división nacional. A ellos, con el recuerdo de sus excesos nacionalistas, no habría de resultarles difícil renunciar a la reivindicación de sus derechos de soberanía, asumir en Europa el papel del principal contribuyente neto y, si hacía falta, adelantar créditos que, en cualquier caso, redundaban en beneficio de la República Federal. El compromiso alemán, para ser convincente, tenía que tener un arraigo normativo. Jean-Claude Juncker ha descrito bien esa prueba de esfuerzo cuando, en alusión al frío cálculo de intereses de Angela Merkel, echaba en falta la disposición a "aceptar riesgos en la política interna en pro de Europa".
La nueva intransigencia alemana tiene raíces profundas. Ya con la reunificación se transformó la perspectiva de una Alemania que había crecido y se ocupaba de sus propios problemas. Más importante fue la quiebra de las mentalidades que se produjo tras la marcha de Helmut Kohl. Con la excepción de un Joschka Fischer prematuramente agotado, desde la toma de posesión de Gerhard Schröder gobierna una generación normativamente desarmada que permite que una sociedad cada vez más compleja le imponga un trato cortoplacista con los problemas del día a día. Consciente de la reducción de los márgenes de juego político, renuncia a fines y a intenciones de transformación política, por no hablar de un proyecto como la unificación de Europa.
Hoy las élites alemanas disfrutan de una recuperada normalidad nacional estatal. Al final de un largo camino hacia Occidente han adquirido su certificado de madurez democrática y pueden volver a ser como los demás. Ha desaparecido aquella nerviosa disposición a acomodarse con mayor prontitud a la constelación posnacional de un pueblo vencido también moralmente y obligado a la autocrítica. En un mundo globalizado todos deben aprender a incorporar a la propia perspectiva la de los otros, en vez de retraerse a la mezcla egocéntrica de esteticismo y optimización del beneficio. Un síntoma político del retroceso de la disposición a aprender son las sentencias sobre los tratados de Maastricht y Lisboa del Tribunal Constitucional alemán, que se aferran a superados dogmatismos jurídicos relativos a la soberanía. La mentalidad del ensimismado coloso centroeuropeo, que gira en torno a sí misma y que carece de ambición normativa, ya no es ni siquiera garantía de que la Unión Europea se mantendrá en su tambaleante status quo.
La adormecida conciencia de crisis. Cambiar de mentalidad no es razón alguna para hacer reproches; pero la nueva indiferencia tiene consecuencias para la percepción política del desafío actual. ¿Quién está realmente dispuesto a sacar de la crisis bancaria aquellas conclusiones que la cumbre del G-20 de Londres plasmó en bellas declaraciones de intenciones… y a luchar por ellas?
Por lo que respecta a la doma del asilvestrado capitalismo financiero, nadie puede engañarse sobre la voluntad mayoritaria de las poblaciones. Por primera vez en la historia del capitalismo, en el otoño de 2008 sólo pudo salvarse la columna vertebral del sistema económico mundial, impulsado por los mercados financieros, gracias a las garantías de los contribuyentes. Y este hecho -que el capitalismo no pueda ya reproducirse por sus solas fuerzas- se ha fijado desde entonces en las conciencias de los ciudadanos que, como ciudadanos-contribuyentes, tuvieron que salir fiadores del fracaso del sistema.
Las exigencias de los expertos están sobre la mesa. Se está hablando sobre el aumento de los fondos propios de los bancos, una mayor transparencia para las actuaciones de los fondos especulativos de inversión, la mejora de los controles de las bolsas y las agencias de calificación de riesgos financieros, la prohibición de instrumentos especulativos llenos de imaginación pero dañinos para las economías nacionales, la imposición de una tasa a las transacciones financieras, el reforzamiento de las provisiones bancarias, la separación de la banca de inversión y comercial o la disgregación preventiva de los complejos bancarios demasiados grandes para caer. En la cara de Josef Ackermann, presidente del Deutsche Bank y astuto lobbista mayor de la banca alemana, se reflejaba un cierto nerviosismo cuando la periodista televisiva Maybrit Illner le daba a elegir entre algunos de estos "instrumentos de tortura" de los legisladores.
No es que la regulación de los mercados financieros sea tarea sencilla. Para llevarla a cabo también se requiere, sin duda, el conocimiento especializado de los banqueros más taimados. Pero las buenas intenciones fracasan no tanto por la complejidad de los mercados como por la pusilanimidad y falta de independencia de los Gobiernos nacionales. Fracasan por una apresurada renuncia a una cooperación internacional que se ponga como fin el desarrollo de las capacidades de actuación políticas de las que se carece… y ello en todo el mundo, en la Unión Europea y en primerísimo lugar dentro de la zona euro. En el asunto de la ayuda a Grecia, los negociantes y especuladores en divisas creyeron antes el hábil derrotismo empresarial de Ackermann que la tibia aprobación de Merkel al fondo de rescate del euro; realmente, no tienen confianza alguna en la decidida disposición a cooperar de los países de la zona euro. ¿Cómo podrían ser de otra manera las cosas en una Unión que derrocha sus energías en peleas de gallos para llevar a las figuras más grises a los cargos más influyentes?
En épocas de crisis, incluso los individuos pueden hacer historia. Nuestra enervada élite política, que prefiere seguir los titulares del Bildzeitung, no puede convencerse a sí misma de que son las poblaciones quienes impiden una unificación europea más profunda. Saben perfectamente que el retrato demoscópico de la opinión de la gente no es lo mismo que el resultado de la formación de una voluntad democrática deliberativamente constituida de los ciudadanos. Hasta hora, no ha habido en país alguno una sola elección europea o un solo referéndum en el que se haya decidido sobre algo que no sean temas y listas electorales nacionales. Sin mencionar siquiera la miopía nacional-estatal de la izquierda (y aquí no hablo sólo del partido alemán La Izquierda), hasta este momento todos los partidos políticos nos deben el intento de conformar políticamente la opinión pública mediante una Ilustración a la ofensiva.
Con un poco de nervio político, la crisis de la moneda común puede acabar produciendo aquello que algunos esperaron en tiempos de la política exterior común europea: la conciencia, por encima de las fronteras nacionales, de compartir un destino europeo común.
Jürgen Habermas es filósofo alemán, ganador del Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2003. © 2010, Jürgen Habermas, Die Zeit. Traducción de Jesús Alborés Rey.
EL PAIS.COM
Legionarios de Cristo: divisiones y rebelión dentro de la congregación…
Pederastia de clérigos… ¿Rebelión de legionarios?
Difunden grabaciones que confirman malestar existente en esa orden católica
Equiparan a Marcial Maciel con Jack El Destripador

Celebración eucarística en la Basílica antes de la salida de legionarios de Cristo a tareas de evangelización, el 31 de marzo de 2007Foto La Jornada
Sanjuana Martínez, Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Sábado 22 de mayo de 2010, p. 2
El malestar que la Legión de Cristo está experimentando por los crímenes sexuales y la impostura que su fundador, Marcial Maciel, llevó en vida se ha manifestado entre integrantes de esa orden que han sostenido reuniones privadas con el vicario general Luis Garza Medina y el director territorial en España, Jesús María Delgado, cuyo contenido ha sido filtrado mediante grabaciones clandestinas entregadas a medios del país ibérico.
“No hay verdad ni transparencia. Me siento traicionado. Hay superiores que todavía tienen fotos del fundador en sus despachos. Es como si yo tuviera una foto de Jack El Destripador”, señala un legionario durante una reunión que sostuvo Garza Medina en Roma con 250 miembros de la orden católica próxima a refundarse por instrucciones del papa Benedicto XVI.
El legionario no identificado expone que todavía hay hermanos, sobre todo de los más pequeños
, que siguen leyendo cartas y escritos de Maciel y conservan sus fotos, a pesar de que el Vaticano ha ordenado limpiar y renovar la Legión de Cristo luego de una investigación de ocho meses, en la cual se imputa al fundador verdaderos delitos
.
La grabación clandestina de la reunión fue difundida por El Periódico de Cataluña: “Tuve una cena con diversos superiores que estuvieron con David Murray (coautor del libro Fundación, historia y actualidad de la Legión de Cristo, la historia oficial de la congregación) y él estrictamente dijo que en unas conferencias que había grabado con el padre Evaristo Sada, en Tlalpan, una de las preguntas a nuestro padre fue si él se sentía siempre fundador o si había veces que tenía una disociación. Y nuestro padre dijo que tenía una disociación y que él distinguía una especie de vida privada y una especie de vida pública. Pero después el padre Evaristo mandó editar eso. Entonces, por un lado se nos va presentando cierto lado de la manzana, pero no se nos presenta el otro”.
El legionario reclama a Garza Medina que en esa orden no exista actualmente un espíritu de verdad
y que se les siga engañando u ocultando cosas importantes: “A veces tengo la impresión de que es un poco de ‘a ver, hermano, usted que quiere saber, que conforme a lo que quiera saber yo le voy diciendo’”.
Garza Medina no cuestionó el símil entre Jack El Destripador y Marcial Maciel que el legionario hizo durante la reunión; por el contrario, consideró al fundador de la orden un demente
, y se justificó ante todos diciendo que los subordinados nunca tuvieron conocimiento de sus fechorías y su doble vida.
El futuro de la Legión está en renunciar a su fundador y refundarse con otra persona
, dice en entrevista con La Jornada Emilio Bartolomé, director de la Asociación de Víctimas de los Legionarios de Cristo. “Pero se ve que a los legionarios les está costando mucho, porque han estado muy apegados a la espiritualidad que supuestamente él les ha legado y a la persona de Maciel, a quien siguen llamando ‘nuestro padre’. Les va a costar mucho recomenzar de cero”.
Según las estimaciones de la asociación que dirige, Bartolomé considera que en el mundo puede haber alrededor de 200 víctimas de abusos sexuales de Marcial Maciel y su entorno, ya que los sacerdotes de su círculo íntimo que fueron víctimas de abusos del fundador, después abusaron de otros internos, convirtiendo la Legión en una cadena que repite el patrón de los abusos sexuales.
¿Carisma de Maciel o de la Legión?
El legionario que durante la reunión con Garza Medina aprovechó para externar sus quejas se refirió también al futuro carisma y la espiritualidad tanto del fundador como de la Legión: “Mi reflexión es que tal vez es el punto central de todo, pero tal vez el punto menos importante, en el sentido de que nos estamos ahogando. Es un poco como el chiste: ‘Mamá, mamá, no quiero ir a América’, dice el hijo. ‘Pues cállate, niño, y sigue nadando’, contesta la madre”.
Durante la conversación señala la necesidad de definir la espiritualidad y el carisma: “En la Legión, si ahora mismo nos preguntaran ‘dígame con tres palabras que es lo que hacemos’. Al inicio era formación de líderes, después la eficacia y ahora es el amor. Pero para mí todo queda en una especie de nebulosa sin definir”.

Misa en la Universidad Anáhuac en memoria de Marcial Maciel, el 2 de febrero de 2008, tres días después de su fallecimientoFoto José Carlo González
Respecto de la espiritualidad, comentó que tienen cartas, pero con diversos estilos y manos, como lo demuestra el concepto que los legionarios tienen del salterio: Yo me siento como a quien le han quitado el andamio y solamente le queda una brocha en la mano… ¿Qué hago?
Garza Medina intenta contestar a los cuestionamientos del legionario, a quien llama padre
, pero apenas ofrece explicaciones satisfactorias: Mire padre, no es que yo tenga soluciones a este tema que es complicado y complejo
.
Reconoció frente a todos que definir el concepto de carisma era sumamente difícil, pero dijo que significa el sino de vivir el cristianismo y el apostolado que una congregación tiene: “Creo que la Legión necesita hacer una evaluación para poder definir con más claridad y menos ambigüedad nuestro carisma… y conviene decirlo porque los hombres no nos quedamos con 25 páginas en la cabeza, sino con algunos lemas de acción… Los textos del fundador son textos de él, no son de espiritualidad de la Legión de Cristo. Nosotros hemos utilizado el término de ‘nuestra espiritualidad’ para referirnos a las cartas de nuestro padre”.
El vicario de los legionarios de Cristo reconoce que ahora tienen que sacar la espiritualidad
definiéndola a partir de miles de fuentes
, incluidas las cartas de Maciel: No hay que olvidar que el carisma es también un camino de santidad y que en ese sentido nosotros, con la aprobación de las constituciones, tenemos una cierta definición de ese carisma. Si el Vaticano no cambia esa definición, o tal vez sólo purificando algunas cosas, pues allí hay un camino espiritual
.
Garza Medina reconoce en la reunión que viven una situación
en la que se les exige tener un estudio sobre su espiritualidad y ofrecer propuesta sistemática: Está claro que ante el mundo hay una barrera sicológica y emocional de conciencia, incluso de los escritos del fundador, pero no debe haber una barrera ante la espiritualidad de la Legión. Para el Vaticano en realidad no está en duda el todo de la Legión de Cristo, no están reflexionando si la Legión sí o la Legión no
.
El impacto de la doble vida de Marcial Maciel también se dejó sentir en una reunión celebrada en un seminario de Salamanca, el pasado 28 de abril, entre legionarios y Jesús María Delgado, según se demuestra en una grabación clandestina dada a conocer por la cadena radiofónica Ser.
Uno de los asistentes señala que a los legionarios les importa un pimiento
las relaciones de Marcial Maciel con mujeres con quienes procreó un número indeterminado de hijos, porque lo que realmente les parece inaceptable fueron los abusos sexuales y el ocultamiento que la Legión hizo de los mismos.
Entre los legionarios asistentes hubo quejas por la política seguida por la Legión como respuesta a las víctimas de Maciel, ya que consideran que el perdón de la congregación debería ser más claro y público, pero no sólo con base en comunicados, sino mediante reuniones privadas con los afectados por el fundador.
En la reunión celebrada en el seminario de Salamanca se abordó el tema de las finanzas y las repercusiones de los escándalos desvelados del fundador que han provocado la suspensión de unos 200 créditos destinados para obras. Hubo ejemplos concretos, como la experiencia de un miembro de la orden que acudió con un importante empresario francés y éste le recriminó formar parte de una congregación moralmente corrupta
.
Para Emilio Bartolomé, la refundación de la Legión de Cristo tendrá un camino muy complicado: Porque nosotros hemos acusado a Marcial Maciel de cuatro cosas: abusar de menores, despilfarro de dinero, morfinómano, excesivo control de sus religiosos. Las víctimas con las que he hablado que eran sus secretarios dan testimonio de cómo este hombre derrochó siempre dinero. Maciel se daba lujos que ni siquiera los más ricos de este mundo se han podido dar. La Legión de Cristo fue su pantalla para ganar dinero y vivir bien
.
Encuesta Giro País (Mayo 2010): Piñera con sólo 36,3% de apoyo…
18 de Mayo de 2010, Encuesta Giro País:
Según el sondeo, realizado entre el 28 de abril y el 10 de mayo, los tres principales líderes de la oposición son: Michelle Bachelet, Ricardo Lagos y Eduardo Frei. En el oficialismo, la lista la encabeza el ministro de Educación, Joaquín Lavín, seguido del Presidente de la República, Sebastián Piñera. Respecto de la gestión del Jefe de Estado, un 36,3% la aprueba, mientras que el 33,5% la desaprueba.
por El Mostrador
El último sondeo realizado por la Encuesta Giro País reveló que si bien la ex Presidenta Michelle Bachelet sigue siendo la figura más importante de la oposición (39,9%), seguida por Ricardo Lagos (19,0%) y Eduardo Frei (16,9), los encuestados creen que la coalición que ella representa está destinada a su fragmentación.
Ante la consulta: “Pensando en un futuro cercano, ¿Cree Ud que la Concertación se dividirá?”, el 46,3% cree que la Concertación se dividirá, versus un 28,9% que opina lo contrario.
Muy por detrás aparecen en la nomina de líderes de la oposición: Marco Enríquez Ominami (15,5%), Carolina Tohá (13,1%), Soledad Alvear (8,3%), Andrés Velasco (6,0%), Fulvio Rossi (3,9%).
Por su parte, los principales líderes del Gobierno y la Coalición por el Cambio, la lista la encabeza el ministro de Educación, Joaquín Lavín (40,2%), quien desplazó a segundo lugar al Presidente Sebastián Piñera (37,8%).
En tercer lugar aparece el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, con un 14,9% de las preferencias, seguido de la ministra Secretaria General de Gobierno, Ena von Baer, quien obtuvo un 7,2%.
Respecto de la gestión del Jefe de Estado, un 36,3% la aprueba, mientras que el 33,5% la desaprueba. Mientras el 30,2% no sabe o no responde.
Entre los inscritos el porcentaje de aprobación sube a 39%,8, mientras que entre los no inscritos obtiene sólo un 29,5%. En tanto, el segmento socioeconómico ABC1 es donde Piñera obtiene una mayor aprobación, con un 44,7%. El segmento D, en cambio, es quien peor lo evalúa, con un 29,4% de aprobación.
En tanto, el 67,4% manifestó que “alguna o varias autoridades del actual gobierno van a favorecer a sus antiguas empresas privadas gracias a sus nuevos cargos”, respecto del tema del conflicto de interés.
Mientras un 41,6% se manifiesta “muy de acuerdo” con la frase “sólo los santos y los muertos no tienen conflictos de interés”, pronunciada por Piñera tras las críticas en esta materia, mientras que el 31,0% se muestra “muy en desacuerdo”.
Ante la pregunta “¿a quién elegiría usted para representar el mejor esfuerzo de la reconstrucción?”, la lista la encabezan los universitarios (29,9%), seguidos de Un Techo Para Chile (20,4%).
El gobierno sólo recibe el 3,6% de las menciones, muy por detrás de instituciones como Bomberos (14,5%), militares (11,5%), Carabineros (7,7%) y los empresarios (6,4%).
Metodología
La encuesta se realizó de manera presencial en hogares, entre el 28 de abril y el 10 de mayo de 2010, y abarcó 805 casos dentro de la Región Metropolitana, entre los que se encontraban hombres y mujeres entre 18 y 80 años, inscritos y no inscritos en los registros electores y de los estratos socioeconómicos ABC1, C2, C3 y D. La encuesta tiene un margen de error 3,45%.
Lo que no se dice de la crisis internacional…
La crisis que están viviendo algunos países mediterráneos –Grecia, Portugal y España– e Irlanda se está atribuyendo a su excesivo gasto público, que se supone ha creado un elevado déficit y una exuberante deuda pública, escollos que dificultan seriamente su recuperación económica. De ahí las recetas que el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo (BCE) y el Consejo Europeo han estado imponiendo a aquellos países: hay que apretarse el cinturón y reducir el déficit y la deuda pública de una manera radical.
Es sorprendente que esta explicación haya alcanzado la dimensión de dogma, que se reproduce a base de fe (el omnipresente dogma liberal) y no a partir de una evidencia empírica. En realidad, ésta muestra lo profundamente errónea que es tal explicación de la crisis. Veamos los datos.
Todos estos países tienen los gastos públicos (incluyendo el gasto público social) más bajos de la UE-15, el grupo de países más ricos de la Unión Europea, al cual pertenecen. Mírese como se mire (bien gasto público como porcentaje del PIB; bien como gasto público per cápita; bien como porcentaje de la población adulta trabajando en el sector público), todos estos países están a la cola de la UE-15. Su sector público está subdesarrollado. Sus estados del bienestar, por ejemplo, están entre los menos desarrollados en la UE-15.
Una causa de esta pobreza del sector público es que, desde la Segunda Guerra Mundial, estos países han estado gobernados la mayoría del periodo por partidos profundamente conservadores, en Estados con escasa sensibilidad social. Todos ellos tienen unos sistemas de recaudación de impuestos escasamente progresivos, con carga fiscal menor que el promedio de la UE-15 y con un enorme fraude fiscal (que oscila entre un 20 y un 25% de su PIB). Son Estados que, además de tener escasa sensibilidad social, tienen escaso efecto redistributivo, por lo que son los que tienen mayores desigualdades de renta en la UE-15, desigualdades que se han acentuado a partir de políticas liberales llevadas a cabo por sus gobiernos. Como consecuencia, la capacidad adquisitiva de las clases populares se ha reducido notablemente, creando una economía basada en el crédito que, al colapsarse, ha provocado un enorme problema de escasez de demanda, causa de la recesión económica.
Es este tipo de Estado el que explica que, a pesar de que su deuda pública no sea descomunal (como erróneamente se presenta el caso de Grecia en los medios, cuya deuda es semejante al promedio de los países de la OCDE), surjan dudas de que tales Estados puedan llegar a pagar su deuda, consecuencia de su limitada capacidad recaudatoria. Su déficit se debe, no al aumento excesivo del gasto público, sino a la disminución de los ingresos al Estado, resultado de la disminución de la actividad económica y su probada ineficacia en conseguir un aumento de los ingresos al Estado, debido a la resistencia de los poderes económicos y financieros.
Por otra parte, la falta de crédito se debe al excesivo poder del capital financiero y su influencia en la Unión Europea y sus Estados miembros. Fue la banca la que, con sus comportamientos especulativos, fue creando burbujas que, al estallar, han generado los enormes problemas de falta de crédito. Y ahora están creando una nueva burbuja: la de la deuda pública. Su excesiva influencia sobre el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (este último mero instrumento de la banca) explica las enormes ayudas a los banqueros y accionistas, que están generando enormes beneficios. Consiguen abundante dinero del BCE a bajísimos intereses (1%), con el que compran bonos públicos que les dan una rentabilidad de hasta un 7% y un 10%, ayudados por sus agencias de calificación (que tienen nula credibilidad, al haber definido a varios bancos como entidades con elevada salud financiera días antes de que colapsaran), que valoran negativamente los bonos públicos para conseguir mayores intereses. Añádase a ello los hedge funds, fondos de alto riesgo, que están especulando para que colapse el euro y que tienen su base en Europa, en el centro financiero de Londres, la City, llamada el “Wall Street Guantánamo”, porque su falta de supervisión pública es incluso menor (que ya es mucho decir) que la que se da en el centro financiero de EEUU.
Como bien ha dicho Joseph Stiglitz, con todos los fondos gastados para ayudar a los banqueros y accionistas se podrían haber creado bancos públicos que ya habrían resuelto los problemas de crédito que estamos experimentando (ver mi artículo “¿Por qué no banca pública?”, en www.vnavarro.org).
En realidad, es necesario y urgente que se reduzca el sobredimensionado sector financiero en el mundo, pues su excesivo desarrollo está dañando la economía real. Mientras la banca está pidiendo a las clases populares que se “aprieten el cinturón”, tales instituciones ni siquiera tienen cinturón. Dos años después de haber causado la crisis, todavía permanecen con la misma falta de control y regulación que causó la Gran Recesión.
El mayor problema hoy en la UE no es el elevado déficit o deuda (como dice la banca), sino el escaso crecimiento económico y el aumento del desempleo. Ello exige políticas de estímulo económico y crecimiento de empleo en toda la UE (y muy especialmente en los países citados en este artículo). No ha habido una crisis de las proporciones actuales en el siglo XX sin que haya habido un crecimiento notable del gasto público y de la deuda pública, que se ha ido amortizando a lo largo de los años a base de crecimiento económico. EEUU pagó su deuda, que le permitió salir de la Gran Depresión, en 30 años de crecimiento. El mayor obstáculo para que ello ocurra en la UE es el dominio del pensamiento liberal en el establishment político y mediático europeo, imponiendo políticas que serán ineficientes, además de innecesarias. Y todo para asegurar los beneficios de la banca. Así de claro.
Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/2013/lo-que-no-se-dice-de-la-crisis/
LA CRISIS ECONOMICA GLOBAL, LA GRAN DEPRESION DEL SIGLO XXI
Prefacio del libro
Michel Chossudovsky y Andrew Gavin Marsh
Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
Lo que sigue es el prefacio del libro The Global Economic Crisis. The Great Depression of the XXI Century, de Michel Chossudovsky y Andrew Gavin Marshall , Montreal, Global Research, 2010, que se publicará a finales de mayo [1].
Cada uno de los autores de esta oportuna obra colectiva investiga bajo la dorada superficie para revelar una compleja red de engaño y distorsión mediática que sirve para ocultar el funcionamiento del sistema económico global y su impacto devastador en las vidas de las personas.
Con las contribuciones de Ellen Brown, Tom Burghardt, Michel Chossudovsky, Richard C. Cook, Shamus Cooke, John Bellamy Foster, Michael Hudson, Tanya Cariina Hsu, Fred Magdoff, Andrew Gavin Marshall, James Petras, Peter Phillips, Peter Dale Scott, Bill Van Auken, Claudia von Werlhof y Mike Whitney se examina detenidamente tanto las complejas causas como las devastadoras consecuencias de la crisis económica.
A pesar de la diversidad de puntos de vista y perspectivas presentados en este volumen, en última instancia todas las personas que han contribuido a él llegan a la misma conclusión: la humanidad se encuentra en la encrucijada de crisis económica y social más grave de la historia moderna.
Prefacio de La crisis económica global. La Gran Depresión del siglo XXI
En todas las principales regiones del mundo la recesión económica está profundamente arraigada lo que provoca un paro generalizado, el colapso de los programas de bienestar social y el empobrecimiento de millones de personas. La crisis económica va acompañada de un proceso de militarización a escala mundial, una “guerra sin fronteras” dirigida por Estados Unidos de América y sus aliados de la OTAN. El comportamiento de la “larga guerra” del Pentágono está íntimamente relacionado con la reestructuración de la economía global.
No nos encontramos ante una crisis o recesión económica definida en sentido limitado. La arquitectura financiera global sustenta unos objetivos estratégicos y de seguridad nacional. La agenda militar de Estados Unidos y la OTAN sirve a su vez para refrendar a una poderosa elite de los negocios que mina y eclipsa implacablemente las funciones del gobierno civil.
Este libro lleva al lector por los pasillos de la Reserva Federal y del Consejo de Relaciones Exteriores, detrás de las puertas cerradas del Banco de Pagos Internacionales, dentro de las lujosas salas de juntas de las corporaciones de Wall Street donde con un clic del ratón del ordenador se llevan a cabo rutinariamente transacciones financieras de amplio alcance desde las terminales de ordenadores conectados con los principales mercados de valores.
Cada uno de los autores de esta oportuna obra colectiva investiga bajo la dorada superficie para revelar una compleja red de engaño y distorsión mediática que sirve para ocultar el funcionamiento del sistema económico global y su impacto devastador en las vidas de las personas. Nuestro análisis se centra en el papel de poderosos actores económicos y políticos en un entorno labrado por la corrupción, la manipulación financiera y el fraude.
A pesar de la diversidad de puntos de vista y perspectivas presentados en este volumen, en última instancia todas las personas que han contribuido a él llegan a la misma conclusión: la humanidad está en la encrucijada de crisis económica y social más grave de la historia moderna.
El colapso de los mercados financieros en 2008-2009 fue el resultado del fraude institucionalizado y de la manipulación financiera. Los “rescates de bancos” se implementaron según las instrucciones de Wall Street, lo que llevó a la mayor transferencia de riqueza en dinero de la historia documentada mientras que simultáneamente se creaba un insuperable déficit público.
Con el deterioro a escala mundial del nivel de vida y la caída en picado del gasto de los consumidores, toda la estructura del comercio internacional de artículos está potencialmente en peligro. El sistema de pagos y de transacciones de dinero está en una situación caótica. Tras el colapso del empleo, se ha trastocado el pago de salarios, lo que a su vez desencadena una caída de los gastos en artículos de consumo y servicios necesarios. Este dramático descenso del poder adquisitivo repercute negativamente en el sistema productivo y provoca un sarta de despidos, cierres de fábricas y bancarrotas. Exacerbado por la congelación del crédito, el descenso de la demanda de los consumidores contribuye a la desmovilización de recursos humanos y materiales.
Este proceso de decadencia económica es acumulativo. Se ven afectadas todas las categorías de la fuerza de trabajo. Ya no se implementan los pagos de salarios, se trastoca el crédito y las inversiones de capital están paralizadas. Mientras tanto, en los países occidentales la “red de seguridad social” heredada del Estado de bienestar que protege a los parados durante un periodo de empeoramiento económico también está en peligro.
El mito de la recuperación económica
Aunque a menudo se reconoce la existencia de una “Gran Depresión” a escala de la de la década de 1930, está eclipsada por un férreo consenso: “La economía está en vías de recuperación”.
Al tiempo que se habla de una recuperación económica, los comentaristas de Wall Street han pasado por alto persistente e intencionadamente el hecho de que el colapso financiero no está compuesto simplemente de una burbuja (la burbuja inmobiliaria de viviendas) que ya ha estallado. De hecho, la crisis tiene muchas burbujas todas las cuales dejan pequeña la burbuja inmobiliaria de viviendas que estalló en 2008.
Aunque no hay un desacuerdo fundamental entre la corriente principal de analistas sobre la existencia de una recuperación económica, existe un acalorado debate acerca de cuándo ocurrirá, si en el próximo trimestre o en el tercer trimestre del año, etc. Ya a principios de 2010 se había predicho y confirmado la “recuperación” de la economía estadounidense por medio de un cuidadosamente trabajado aluvión de desiformación mediática.
Mientras tanto, la terriblemente difícil situación del creciente paro en Estados Unidos se ha camuflado escrupulosamente. Los economistas consideran la bancarrota como un fenómeno microeconómico.
Aunque los informes de los medios sobre bancarrotas revelan realidades a nivel local que afectan a una o más fábricas, no proporcionan un panorama global de lo que está ocurriendo a nivel nacional e internacional. Cuando se suman juntos todos estos cierres simultáneos en ciudades y poblaciones de todo el país emerge un panorama muy diferente: están cerrando sectores enteros de la economía nacional.
Se sigue engañando a la opinión pública con respecto a las causas y consecuencias de la crisis económica, por no mencionar las soluciones políticas. Se lleva a la gente a creer que la economía tiene su propia lógica que depende de la libre interacción de las fuerzas del mercado y que poderosos actores financieros, que tiran de los hilos en las salas de juntas de las corporaciones, no podrían bajo ninguna circunstancia haber influido intencionadamente en el curso de los acontecimientos económicos.
Se mantiene la incesante y fraudulenta apropiación de riqueza como parte integral del “sueño americano”, como un medio de propagar los beneficios de la riqueza económica. Como expresa Michael Hudson, se afianza el mito de que “sin riqueza en lo más alto no habría nada que goteara hacia abajo”. Esta lógica viciada del ciclo de los negocios hace imposible entender los orígenes estructurales e históricos de la crisis económica global.
Fraude financiero
La desinformación mediática sirve en gran parte a los intereses de un puñado de bancos globales y especuladores institucionales que utilizan su dominio de los mercados financieros y de mercancías para amasar vastas cantidades de riqueza en dinero. Las altas esferas del Estado están controladas por la clase dirigente corporativa, incluyendo a los especuladores. Mientras tanto, los “rescates de los bancos”, que se presentan al público como un requisito para la recuperación económica, han facilitado y legalizado un mayor proceso de apropiación de riqueza.
Se han adquirido vastas cantidades de riqueza en dinero por medio de la manipulación del mercado. A menudo denominado “desregulación”, el aparato financiero ha desarrollado instrumentos sofisticados de completa manipulación y engaño. Con información y conocimiento previo interno y utilizando los instrumentos del comercio especulativo los principales actores financieros tienen la capacidad para amañar a su favor los movimientos de mercado, de precipitar el colapso del competidor y de causar estragos en las economías de los países en desarrollo. Estas herramientas de la manipulación se han convertido en una parte integral de la arquitectura financiera, están insertadas en el sistema.
El fracaso de la economía dominante
La profesión económica, particularmente en las universidades, raramente aborda el verdadero “mundo real” en funcionamiento de los mercados. Constructos teóricos centrados en modelos matemáticos sirven para representar un mundo abstracto, de ficción, en el que los individuos son iguales. No hay distinción teórica entre trabajadores, consumidores o corporaciones, todos los cuales son considerados “operadores individuales”. En este mundo abstracto ningún individuo solo tiene el poder o la capacidad para influenciar el mercado, ni puede haber conflicto alguno entre trabajadores y capitalistas.
Al no analizar la interacción de poderosos actores económicos en la economía de la “vida real”, se pasan por alto los procesos de fraude del mercado, de manipulación y de fraude. Los programas de economía de las universidades no examinan ninguno de los siguientes temas: la concentración y centralización de la toma de decisiones económicas, el papel de las elites financieras, los thinks tanks económicos, las salas de juntas de las corporaciones. El constructo teórico es disfuncional; no se puede utilizar para proporcionar herramientas para comprender la crisis económica.
La ciencia económica es un constructo ideológico que sirve para justificar el Nuevo Orden Mundial. Un conjunto de postulados dogmáticos sirve para mantener el capitalismo de libre mercado negando la existencia de la desigualdad social y se niega la naturaleza movida por el beneficio del sistema. El papel de poderosos actores económicos y cómo estos actores son capaces de influenciar el funcionamiento de los mercados financieros y de mercancías no preocupa a los teóricos de la disciplina. Raramente se consideran los poderes de manipulación del mercado que sirven para apropiarse de vastas cantidades de riqueza en dinero. Y cuando se reconocen, se considera que pertenecen al reino de la sociología o de la ciencia política.
Esto significa que los analistas de la corriente dominante raramente analizan el marco político e institucional que hay detrás de este sistema económico global formado en el curso de los últimos treinta años. La consecuencia de ello es que, con algunas excepciones, la economía como disciplina no ha proporcionado el análisis que se requiere para comprender la crisis económica. De hecho, sus principales postulados de libre mercado niegan la existencia de una crisis. El centro de atención de la economía neoclásica es el equilibrio, desequilibrio y “corrección de mercado” o “ajuste” por medio de los mecanismos de mercado, como un medio de hacer volver a la economía “a la senda del crecimiento autosostenido”.
Pobreza y desigualdad social
La economía política global es un sistema que enriquece a unos pocos a expensas de la inmensa mayoría. La crisis económica global ha contribuido a aumentar las desigualdades sociales tanto dentro de los países como entre estos. Bajo el capitalismo global, la pobreza cada vez mayor no es el resultado de una escasez o de una falta de recursos humanos y materiales. La verdad es más bien lo contrario: la depresión económica está marcada por un proceso de desconexión entre recursos humanos y capital físico. Se destruyen las vidas de las personas. La crisis económica está muy arraigada.
Bastante deliberadamente se han reforzado las estructuras de desigualdad social lo que lleva no sólo a un proceso generalizado de empobrecimiento sino también a la desaparición de los grupos con ingresos medios y medios altos.
También está amenazado el consumo de la clase media en el que se basa este modelo de desarrollo capitalista difícil de controlar. Las bancarrotas han afectado a varios de los más activos sectores de la economía de consumo. Durante varios decenios las clases medias occidentales han estado sujetas al deterioro de su riqueza material. Aunque la clase media existe en teoría, es un clase construida y mantenida por la deuda de los hogares.
En vez de la clase media, la clase rica se está convirtiendo rápidamente en la clase consumidora lo que lleva a un incesante crecimiento de la economía de productos de lujo. Además, con el agotamiento de los mercados de la clase media para productos manufacturados se ha producido un cambio decisivo y central en la estructura de la riqueza económica. Con la desaparición de la economía civil, el desarrollo de la economía de guerra de Estados Unidos, apoyando un descomunal presupuesto de defensa de casi tres billones de dólares, ha alcanzado nuevas cotas. Mientras caen los mercados de valores y aumenta la recesión, las industrias de armas avanzadas, los contratistas militares y de seguridad nacional y las compañías de mercenarios con mucho futuro (entre otros) han experimentado un próspero y radiante crecimiento de sus diferentes actividades.
Guerra y crisis económica
La guerra está inextricablemente unida al empobrecimiento de las personas dentro del propio país y en todo el mundo. La militarización y la crisis económica está íntimamente unidas. Se ha sustituido la provisión de artículos y servicios para satisfacer las necesidades humanas básicas por una “máquina de matar” a la que mueve el beneficio en apoyo a la “Guerra global contra el terrorismo” de Estados Unidos. Se hace luchar a los pobres contra los pobres. Sin embargo, la guerra enriquece a la clase alta que controla la industria, el ejército, el petróleo y la banca. En una economía de guerra, la muerte es buena para los negocios, la pobreza es buena para la sociedad y el poder es bueno para la política. Las naciones occidentales, en particular Estados Unidos, gastan cientos de miles de millones de dólares al año para matar a personas inocentes en lejanas naciones empobrecidas, mientras que los propios ciudadanos sufren las disparidades de las líneas divisorias de pobreza, clase, género y raza.
A través del libre mercado se lleva a cabo una “guerra económica” declarada cuyo resultado es el paro, la pobreza y la enfermedad. Las vidas de las personas están en “caída libre” y se destruye su poder adquisitivo. En un sentido muy real, los últimos veinte años de economía de “mercado libre” han tenido consecuencias en las vidas de millones de personas a través de la pobreza y la indigencia social.
En vez de ocuparse de una inminente catástrofe social, los gobiernos occidentales, que sirven a los intereses de las elites económicas, han instalado un Estado policial del “Gran Hermano” encargado de enfrentarse a todas las formas de oposición y disidencia social, y de reprimirlas.
La crisis económica y social no ha llegado en modo alguno a su climax y países enteros, incluyendo Grecia e Islandia, están en peligro. No hay más que ver la escalada de la guerra en Asia Central y Oriente Medio, y las amenazas de Estados Unidos y la OTAN a China, Rusia e Irán para ser testigo de cómo la guerra y la economía están íntimamente unidas
Nuestro análisis en este libro
Las personas que han participado en este libro revelan las complejidades de la banca global y su insidiosa relación con el complejo industrial militar y los conglomerados de empresas petroleras. El libro presenta un enfoque interdisciplinario y multifacético, aunque también aborda el análisis de las dimensiones históricas e institucionales. Se ponen de relieve las complejas relaciones de la crisis económica con la guerra, del imperio con la pobreza mundial. Esta crisis tiene un verdadero alcance global y unas repercusiones en todas las naciones y en todas las sociedades.
En la primera parte se exponen las causas generales de la crisis económica global así como los fallos de la economía dominante. Michel Chossudovsky se centra en la historia de la desregulación y la especulación financiera. Tanya Cariina Hsu analiza el papel del Imperio Estadounidense y su relación con la crisis económica. John Bellamy Foster y Fred Magdoff emprenden una revisión completa de la economía política de la crisis explicando el papel central de la política monetaria. James Petras y Claudia von Werlhof proporcionan un resumen y una crítica detallados del neoliberalismo y se centran en las repercusiones económicas, políticas y sociales de las reformas de del “libre mercado”. Shamus Cooke examina el papel decisivo de la deuda, tanto pública como privada.
La segunda parte, que incluye capítulos de Michel Chossudovsky y Peter Phillips, analiza la creciente marea de pobreza y desigualdad social resultante de la Gran Depresión.
La tercera parte, con contribuciones de Michel Chossudovsky, Peter Dale Scott, Michael Hudson, Bill Van Auken, Tom Burghardt y Andrew Gavin Marshall, examinan las relaciones que hay entre crisis económica, Seguridad Nacional, la guerra dirigida por Estados Unidos y la OTAN y el gobierno mundial. Como afirma Peter Dale Scott, en este contexto la crisis económica crea condiciones sociales que favorecen la instauración de una ley marcial.
La cuarta parte se centra en el sistema monetario global, su evolución y su papel cambiante. Andrew Gavin Marshall examina la historia de los bancos centrales así como las diferentes iniciativas para crear sistemas monetarios regionales y globales. Ellen Brown se centra en la creación de un banco central global y de una moneda global por medio de un Banco de Pagos Internacionales (BIS, en sus siglas en ingles). Richard C. Cook examina el sistema monetario basado en la deuda como un sistema de control y proporciona un marco para democratizar el sistema monetario.
La quinta parte se centra el en funcionamiento del Sistema Bancario en la Sombra que desencadenó el colapso de los mercados financieros de 2008. Los capítulos escritos por Mike Whitney y Ellen Brown describen detalladamente cómo el "plan Ponzi" de Wall Street se utilizó para manipular el mercado y transferir miles de millones de dólares a los bolsillos de los banksters*.
Estamos en deuda con los autores por su investigación minuciosamente documentada, por su análisis incisivo y, lo que es más importante, por su firme compromiso con la verdad: Tom Burghardt, Ellen Brown, Richard C. Cook, Shamus Cooke, John Bellamy Foster, Michael Hudson, Tanya Cariina Hsu, Fred Magdoff, James Petras, Peter Phillips, Peter Dale Scott, Mike Whitney, Bill Van Auken y Claudia von Werlhof han proporcionado, con la mayor claridad, herramientas para comprender los complejos y diversos procesos económicos, sociales y políticos que están afectando a las vidas de millones de personas en todo el mundo.
Tenemos una deuda de gratitud con Maja Romano de Global Research Publishers, quien supervisó y coordinó incansablemente la edición y producción de este libro, incluyendo la creativa idea de la portada. Queremos agradecer a Andréa Joseph la cuidadosa edición del manuscrito y de los gráficos. También hacemos extensivo nuestro agradecimiento y consideración a Isabelle Goulet, Julie Lévesque y Drew McKevitt por su apoyo en la revisión y edición del manuscrito.
Michel Chossudovsky y Andrew Gavin Marshall, Montreal y Vancouver, mayo de 2010
*N. de la t.: Bankster es un expresivo neologismo formado sobre banquero (“banker”) y gángster.
[1] http://globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=18851
Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=19025
La educación chilena: mercantil, segregada, excluyente…
Fernando Atria: “Los 50 liceos de excelencia son una medida publicitaria a costa de la mayoría”
Por Juan Andrés Guzmán * | 13 de Mayo de 2010

Fernando Atria es un destacado abogado de las universidades de Chile y Adolfo Ibáñez que ha entrado a fondo en el debate constitucional y también en el tema de la educación. Parte de sus reflexiones se encuentran reunidas en un libro breve pero feroz titulado “Mercado y ciudadanía en la Educación” que analiza la raíz del problema educativo chileno. En esta entrevista desmenuza las implicancias de crear liceos de excelencia como el Instituto Nacional, que a su juicio privaría al resto de los colegios de sus mejores alumnos, perjudicando a los otros estudiantes. Hace además un crudo análisis del impacto que tiene para la educación la coexistencia de colegios públicos, privados y subvencionados.
Con el sistema educativo actual los padres sólo pueden elegir con quien NO educan a sus hijos, es una de las conclusiones más críticas del abogado Fernando Atria. La constitución garantiza la libertad de los padres para que elijan el tipo de educación que estiman conveniente, pero eso en realidad no ocurre, pues los padres son elegidos por los colegios, sobre todo, a través del dinero que pueden pagar.
Así cuando una familia paga 20 mil pesos, lo único que pueda escoger en el fondo es que sus hijos nunca se eduquen con hijos de familia que no pueden pagar 20 mil pesos. Ese mecanismo, dice Atria, es profundamente injusto porque mañana, cuando los niños de 20 mil y de 200 mil terminen su educación, la sociedad los pondrá uno al lado del otro y los hará competir. Y en función de ese resultado les dará distintos ingresos, distintas oportunidades.
Para Atria, esta educación sólo le sirve a los ricos, quienes pueden traspasar a la siguiente generación todos sus privilegios sin que nadie lo dispute ni lo encuentre reprochable. Cree que para terminar con esa desigualdad hay buscar un mecanismo donde niños ricos y niños pobres vayan a las mismas escuelas. Y que el acceso a los mejores establecimientos se haga a través de un sorteo. Por el contrario, piensa que medidas como los 50 liceos de excelencia que propone el Presidente Piñera, van justo en el sentido contrario al que se necesita. Un proyecto que se atrasó con el terremoto, pero que sigue siendo una de las promesas más importantes para el ministro de Educación, Joaquín Lavín.
Piñera ha prometido hacer 50 liceos de excelencia, como el Instituto Nacional. La idea le hace mucho sentido a la gente y aparenta buscar una mejor educción pública. ¿Qué te parece ese proyecto?
-Creo que primero hay que preguntarse cuánto de la excelencia del Instituto Nacional se puede atribuir a lo que ese establecimiento ofrece a sus alumnos y cuánto es imputable al proceso de selección que tiene, es decir, a su práctica de elegir a los mejores alumnos de entre los que postulan. Porque evidentemente si juntas sólo tipos brillantes, vas a tener un resultado mucho mejor que si educas sin selección. Pensar que en el Instituto hay algún “secreto” de cómo se hace la buena educación y que ese secreto se puede aplicar a otros 50 liceos, es un error.
¿“El secreto” del Instituto Nacional sería principalmente su selección?
-Por supuesto que el establecimiento produce un plus, que es la sinergia y el efecto de pares que se genera al reunir gente que está sobre la media. Pero, ¿alguien cree que si dejara de seleccionar tendría los resultados que tiene? Es como esos establecimientos que ponen como condición de permanencia, obtener más de 5,5 y luego dicen, “todos nuestros egresados tienen sobre 5,5 de promedio”. ¿Qué otra cosa podría pasar? Si un lo mira así, la idea de armar 50 institutos nacionales no debe ser entendida como la creación de 50 establecimientos que educan bien, sino 50 lugares que reunirán a los estudiantes más brillantes de la educación pública. Es lo mismo que descremar la educación pública, repasarla y sacarle a todos los destacados. ¿Qué va a pasar con el resto, que de paso, es la mayoría? Bueno, van a quedar en una educación pública aún más desprestigiada.
Patricio Felmer, matemático de la Universidad de Chile teme, además, que estos liceos atraigan también a los mejores profesores, lo cual va a impactar muy fuertemente en el resto de los colegios.
-Por supuesto que eso puede ocurrir. ¿Quién no va a querer hacer clases en esos establecimientos? Por eso pienso que ésta es una medida que no se dirige al problema de la educación en general. Es una medida publicitaria que le va a permitir al gobierno mostrar resultados en cuatro años, a costa de la mayoría de los jóvenes que se educan en la educación pública.
La educación pública va a terminar transformada en un gueto de marginalidad.
De todos modos, este proyecto parece incentivar la meritocracia, idea que mucha gente comparte. ¿Por qué no premiar a los mejores alumnos? ¿Qué tiene de injusto que a los más destacados vayan a un mejor colegio?
-Bueno, ahí hay varias cosas que me parecen objetables. Se supone que la meritocracia da incentivos para que los estudiantes se esfuercen, por lo tanto, presume que hay una decisión personal de por medio, modo de que si al final el alumno obtiene lo que buscaba, puede decir que se lo ganó. Bueno, yo sostengo que es perverso usar esa idea para seleccionar alumnos para básica y secundaria. Porque basta saber un poco sobre la educación chilena para saber que los rendimientos que alcanza un estudiante no dependen de cosas que están bajo su control. Buena parte del rendimiento, – no todo, pero sí buena parte- depende de la clase social a la que pertenece el alumno, es decir, si contó con libros en la casa, si sus padres son profesionales o no, si le pudieron pagar un colegio donde hubiera buenos profesores… Nadie sensato puede negar que eso tiene impacto en el desempeño de los alumnos. Y me parece que es brutal transmitirles a los estudiantes que fracasan el mensaje de que es su culpa y a los que triunfan les hace creer que es su mérito.
Entonces estos 50 liceos consagrarían una injusticia en el sentido de que los que no entran probablemente están en el grupo más abandonado por el sistema.
-Bueno, es cosa de ver los resultados de la PSU para darse cuenta de que hay una correlación entre la clase social y el desempeño. En mi libro cito alguna cosa al respecto que ha dicho, por ejemplo, Arturo Fontaine, que no puede ser acusado de “izquierdista”. Todos sabemos que un porcentaje desproporcionado de los estudiantes que van a la educación pagada tienen buenos puntajes en relación con lo que ocurre en colegios subvencionados o municipales. ¿Quiere decir eso estos últimos son más tontos? No, lo que quiere decir es que la clase afecta los resultados.
Si es tan importante la clase social, la educación de las escuelas públicas o subvencionadas siempre va a ser peor.
-Bueno, ese es el tema central de mi libro. El problema de fondo es que tenemos un sistema mixto en el que conviven tres tipos de establecimientos: escuelas públicas, colegios privados y los subvencionados que reciben dineros fiscales y también dineros de las familias. Los privados y los subvencionados seleccionan a los alumnos de acuerdo a los parámetros que quieran, principalmente dinero. ¿Quiénes van a la educación pública? ¿Quiénes son el 37 por ciento de jóvenes que el año pasado se matriculó en ese sistema? Bueno, salvo el caso de los liceos “emblemáticos”, a esa educación van los que no pueden satisfacer los criterios de selección de los establecimientos privados. Por esa vía la educación pública va a terminar transformada en un gueto de marginalidad. Y creo que es eso lo que estamos viendo. Y nunca va a haber una educación pública buena si tiene que competir con una educación privada.
UNA COMPETENCIA DESIGUAL
Los defensores del sistema mixto dicen que funciona bien en Bélgica y Holanda.
-Sus defensores dicen eso, pero no es así. Esta es una cuestión completamente chilena porque su característica central es que permite que la diferencia de poder económico de los padres se manifieste en la calidad de la educación. Es decir, permite la manifestación a rajatabla de los privilegios. Eso no existe en ninguna parte con la que nos guste compararnos. En Bélgica y Holanda países hay establecimientos privados, pero no pueden seleccionar por referencia a su proyecto educativo (un colegio católico no puede negar la admisión a un estudiante por provenir de una familia que no es católica) ni cobrar a sus estudiantes. El sistema chileno, en cambio, no sólo permite la existencia de establecimientos particulares, sino que además les permite seleccionar estudiantes por referencia a su propio proyecto educativo, y cobrar a sus estudiantes. Son estas dos características las que usa el privilegiado para transmitir su privilegio. Por eso, decir que nuestro modelo se como el de Bélgica y Holanda, es decir las cosas falsamente.
¿En que se perjudica a un niño pobre el que un niño de clase media o alta tenga acceso a educación de calidad?
-Es muy simple: llega un momento en que tomamos a un estudiante en el cual el Estado ha gastado 30 mil pesos mensuales (que es aproximadamente el valor de la subvención) y lo ponemos junto a otro en el cual su familia ha gastado 200 mil pesos mensuales y les decimos, ¡ya, compitan! Y según el resultado de esa competencia, la sociedad distribuye sueldos y condiciones de vida… Bueno, estamos hablando de una trampa tan evidente que no se requieren argumentos sofisticados para verla. Todos los que no la ven tendrían que pensar, “¿qué pasaría si mi hijo fuera a la educación de 30 mil pesos?”. Y lo que pasaría es que, en algún momento a su hijo le dirán “usted gana 150 mil al mes porque no tiene habilidades”. Y al otro le van a decir “usted va a ganar 5 millones porque sí tiene habilidades”.
Es obvio, entonces, que la educación no puede ser distribuida meritocráticamente, porque la educación tiene la misión de igualar las condiciones sociales para que, una vez que han recibido educación, estos jóvenes compitan y ganen según su mérito. Pero si la educación de calidad se entrega sólo a algunos, lo que estamos haciendo no es premiar el mérito sino premiar el privilegio. Con eso lo que ocurre hoy es que el mercado no puede justificar la desigualdad. ¿Qué diferencia hay entre un tipo que tiene capacidades que el mercado avalúa en un millón y otro por cuyos servicios el mercado paga 20 mil? Deberíamos poder decir que el primero tiene habilidades que el segundo no tiene, pero eso no se puede decir en Chile sin faltar a la verdad. Lo que hay que decir en Chile es que el recibió una educación de 200 mil pesos al mes y el segundo una 30 mil pesos al mes.
Tú planteas en tu libro que una solución es mezclar en las mismas escuelas a niños ricos con niños pobres. ¿Por qué?
-Es importante notar, primero, que el privilegio se manifiesta no sólo en dinero sino en otras cosas, como poder. Tener poder es tener medios para modificar, o lograr que se modifique, lo que perjudica a uno. Una de las razones por las que hay colas en los consultorios es que a ellos van quienes no tiene poder, que pueden quedarse verdes reclamando sin que pase nada grave. Cuando los que van a la Clínica Alemana reclaman, entonces sí se les escucha. Las colas no podrían durar una semana si los que las hicieran fueran los que van a la Clínica Aalemana. Eso quiere decir tener poder.
Pero por eso mismo, si tienes una educación para ricos (los que tienen poder) y otra para pobres (que no lo tienen), estos últimos no van a tener una buena educación porque ellos no tienen, o tienen muy poco, poder para modificar lo que los perjudica. Eso es lo que significa ser pobre. Y si juntas a todos los que tienen poder en el mismo sistema, ¿cómo va a ser ese sistema? Pues lo mejor que puede ser. Y juntas a todos los que no tienen poder y los pones en un sistema ese sistema va a ser como lo que tenemos ahora. Por eso pienso que la única salida posible a eso es mezclarlos, pues si ambos están en el mismo sistema, cuando el poderoso usa su poder para mejorar su situación, mejora un sistema que atiende a todos. Lo que tenemos hoy, en cambio es que cada uno usa su poder y sus recursos para mejorarse así mismo. Entre otras cosas, esa es una pésima escuela de ciudadanía.
Un apoderado de colegios de 200 mil pesos, que le interesa el tema social dirá, “bueno, es cierto, mi hijo está recibiendo una mejor educación, pero lo que habría que hacer es mejorar la educación pública, para que haya una competencia justa”. Sin embargo, en tu libro sostienes que la solución es prohibir que los padres paguen por la educación de sus hijos. Más allá de la competencia que habrá mañana, ¿por qué lo que paga un padre en el Cumbres, la Alianza o la Girouette influye hoy con lo que ocurre en un colegio en La Pintana?
-La gente cree que la razón por la cual las escuelas públicas son malas es independiente de la razón por la cual los colegios particulares son buenos. Y eso no es así. Volvamos al Instituto Nacional. Una de las razones por la cual es bueno es porque saca de la educación pública a los mejores estudiantes y deja en el resto de las escuelas los no tan buenos. Y si tuviéramos 50 como el instituto el efecto sería más marcado.
El drama chileno es que vivimos bajo instituciones que tratan de convencernos de que no estamos conviviendo con injusticias, sino que así no más es el mundo
Y en los particulares es una segregación se hace por dinero.
-Evidente. Y en la educación subvencionada ocurre lo mismo, gracias al financiamiento compartido. La lógica es: si pago 5 mil pesos me aseguro que mi hijo no se va a educar con hijos de gente que no pueda pagar 5 mil pesos. Es decir, a través del dinero, las familias garantizan que sus hijos no se vinculen con niños que están “debajo” de ellos. Ahora, es importante entender que desde el punto de vista de los padres, tienen toda la razón en lo que hacen, porque efectivamente es mejor que sus hijos se eduquen con gente que está igual o mejor.
¿Por qué?
-Pues porque la educación, en sentido amplio, no sólo provee conocimientos sino también redes sociales que sirven a futuro. Si tengo compañeros mejor educados, por una parte harán mejores preguntas y se podrá hacer una mejor clase, pero también voy a poder crear redes; y mientras más alto en la escala social estén mis compañeros, de mejor la calidad serán esas redes. Y no sólo las redes. Más estimulante (y apto para el estudio) será el ambiente, etc. Como los padres quieren mejor educación para su hijos, buscan que se eduquen con gente que esté lo más arriba socialmente posible. Pero por supuesto, al que está más “arriba” no le conviene que su hijo estudie con el que está más “abajo” y por eso va a establecimientos que tienen condiciones de ingreso que excluyen al que está peor que él. Así, lo que tenemos es una tendencia interna del sistema a hacer que cada uno se eduque con los que son como uno, una tendencia natural y espontánea a la segregación.
COLEGIOS SIN SEGREGACIÓN
Para evitar que se transmitieran tan fuertemente los privilegios en el sistema educativo ¿Qué habría que hacer? ¿Impedirles a los padres elegir el colegio al que llevan a sus hijos?
-No. El problema no está en que los padres puedan elegir, sino en que los establecimientos puedan seleccionar. Porque lo que van a elegir siempre va a ser el mejor establecimiento para sus hijos y eso está bien. La segregación se produce porque al otro lado hay un establecimiento que puede adecuar su demanda al target social que le interesa recibir. Pero qué pasaría si todos, de verdad, pudieran elegir. Imaginemos que al Colegio Cumbres, o a la Alianza, o a cualquiera del barrio alto, todo el que quisiera ir pudiera postular.
Tendría que poder pagarlo.
-Claro. Pero imaginemos un sistema de vouchers, que a la derecha le gustan tanto. Imaginemos que por ley solo se puede pagar educación con vouchers que provee el Estado. Y que cada niño tiene el mismo voucher, por ejemplo, de 100 mil pesos mensuales (no te quepa duda de que si los ricos sólo pudieran pagar educación con un voucher éste no valdría solo 30 mil pesos).
¿Y los padres no pueden pagar nada extra?
-No. Solo puedes pagarlo con los vouchers. Es esperable entonces que los padres busquen los colegios que tienen mejores resultados. ¿Y qué puede hacer un colegio si tiene 100 plazas y mil postulantes? Bueno, puede sortear los cupos.
¿Sortear los cupos? ¿Qué se gana con un sistema en el que una familia con dinero no puede entrar a un colegio porque perdió en un sorteo?
-Eso preserva la posibilidad de todos los padres de elegir. Hoy día el sistema le da la libertad de elegir solamente a los más ricos, porque los otros, bueno, van al que pueden no más. Mientras más “abajo” socialmente está uno, menos libertad de elegir tiene. Un sistema como el que describo se toma en serio la libertad de todos de elegir y las elecciones de todos tienen que ser igualmente consideradas. El Estado debería tratar todas las elecciones como igualmente valiosas. Entonces, si es imposible cumplirlas todas hay que seleccionarlas usando un mecanismo que no privilegie a ninguna de ella. Y la solución más obvia –no la única– es el sorteo. Es un sistema que respeta la elección de cada uno y al mismo tiempo tiende hacia la integración.
¿Por qué es integrador eso?
-Porque si tienes un establecimiento que es bueno, a ese cualquiera puede llegar. Y piensa lo que ocurriría si el rico se da cuenta de que no puede mejorar la educación de su hijo por la vía de pagar una colegiatura adicional, ¿qué va a hacer, aparte de las clases particulares? Un curso de acción razonable va a ser, presionar para que aumente el gasto público en educación. De nuevo, alineación de intereses.
¿Al defender la libertad de elegir de los padres, no se defienden también los prejuicios de los padres que no quieren que sus hijos estén con niños de otros niveles sociales?
-El problema es que lo que el padre elige hoy no es un proyecto educativo, sino un criterio de exclusión. Como el colegio selecciona a su criterio, yo no puedo ir donde la educación es mejor, salvo que sea rico. Lo único que el sistema me permite es elegir con quien mi hijo NO se educa. Esa parte de la libertad de elección es inaceptable. Es razonable que la ley me permita a mi decidir qué tipo de educación va a tener mi hijo, pero no es razonable que la ley me permita a mi decidir con quién mi hijo no se educa.
* Esta entrevista fue publicada originalmente en el sitio web de Juegos de Mate
CIEPER CHILE
M. Castells: Globalización, tecnología y trabajo…
un análisis de socioeconomía…
por Manuel Castells, sociólogo
En primer lugar, me centraré en la transformación que se ha producido de orden económico y tecnológico (en el capitalismo contemporáneo). En términos económicos, puede caracterizarse la economía por tres grandes características: es informacional, es global y funciona en red. Vayamos a lo informacional.
Como sabéis en la economía hay dos características fundamentales, son la productividad y la competitividad. La productividad, como ya sabemos, es la unidad de cuántos productos se obtienen por unidad en sumos; y la competitividad es cómo se ganan partes del mercado, no necesariamente a costa de los otros, ya que el mercado se puede ampliar. Eso genera la competitividad positiva y la competitividad negativa (te destruyo a ti para tener más).
De hecho, la historia económica demuestra que la competitividad positiva, que es la ampliación de mercado para casi todo el mundo, suele ser más beneficiosa para todos que la negativa, la del “te tiro por la ventana para quedarme con este trozo de mercado”. Por tanto, para empresas, regiones o países, estas dos variables, -productividad y competitividad-, son las variables centrales de toda economía. Se puede demostrar que los elementos clave hoy día son la capacidad tecnológica y humana de generar, procesar y producir.
La información
Información y conocimiento son las variables decisivas en la productividad y en la competitividad. No quiero decir que el capital no cuente. Si que es importante. Pero con conocimiento y tecnología y sin capital, se puede llegar a generar bastante capital, y sino que se lo pregunten a Bill Gates. En cambio, con capital, pero sin tecnología y conocimiento se pierde ese capital, y sino que se lo pregunten a RCA, por ejemplo, que fue a la quiebra porque no desarrolló la tecnología adecuada en su momento. O a las empresas del automóvil europeas, de las que ya hablaremos después si queréis, pero que están sobreviviendo en base al capital japonés. Si entran de verdad las empresas japonesas en Europa, se acaba Renault, que no tiene capacidad de producir un coche en términos de horas-persona, que son más o menos un 40% más caros que en Toyota. Lo mismo para la competitividad de toda clase. Además, análisis econométricos demuestran que cuanta más tecnología tienen los sectores económicos o las empresas de un país, más partes del mercado dan.
Un ejemplo: Nokia. Estuve hace quince días en Finlandia, y me organizaron una reunión con toda la gente de Nokia, que me contó un poco su historia. Nokia en estos momentos es la segunda productora del mundo de teléfonos móviles y la primera europea, por encima de Alcatel, por encima de Ericson, etc. Nokia era una pequeña empresa, de una pequeña ciudad finlandesa, organizada primero en torno a la madera, que luego fue reconvirtiéndose. Tiene ciento treinta años. En los últimos veinticinco años entendieron que el tema era tecnología electrónica, informática y telecomunicaciones, se metieron a fondo allí y hace quince años dieron el salto para ocuparse totalmente de telefonía móvil. Vendieron, por ejemplo, sus empresas de televisión y sus demás productos e invirtieron todo lo que tenían en hacer una excelente telefonía móvil, y en estos momentos son los número uno.
Los ejemplos reales son muchos, pero es, sobretodo, con los datos de análisis econométricos, que se puede mostrar esta relación con la información: no sólo tecnología, también información. Si la tecnología es buena para procesar la información, pero no tienes buena información, tampoco puedes hacer nada. Información, tecnología, capacidad de gestión y procesamiento: ésta es la base para la creación de productividad y competitividad. Eso es una herramienta de empleo.
En otros momentos de la historia la información tal vez no ha sido muy importante para la economía y para la sociedad. La tecnología siempre ha sido poder absolutamente. Lo que cambia hoy día es que precisamente por el poder de las tecnologías de información, esa importancia se acrecienta. No que la información antes no era importante y ahora si. La información siempre ha sido importante. Pero al existir nuevas tecnologías de información, el grupo de la información tiene un papel más decisivo, ya que se puede procesar, transmitir muy deprisa y con gran flexibilidad.
El mito de la globalización
Segunda característica: es una economía global. Y esto tiene bastantes ambigüedades. Una economía global no es lo mismo que una economía mundial o que una economía fuertemente internacionalizada. Y me explico, porque este es un punto clave. Clave prácticamente, no sólo teóricamente.
La mayor parte de la gente en el mundo no trabaja en empresas globales, ni siquiera en empresas que están relacionadas con procesos globales. Se calcula -no sé si los datos son correctos- que entre el ochenta y el noventa por ciento de la mano de obra mundial trabaja en mercados de trabajo locales, locales entendiendo regionales, ni siquiera en nacionales. Obviamente incluyendo en esto toda la inmensa mano de obra rural en Asia, o Africa, o América Latina. Asia, todavía hoy, es más rural que industrial. Pero incluso en las economías urbanas la mayor parte de gente trabaja en mercados de trabajo locales. Así es en el mundo y también en España.
Aunque la venta en exportaciones es importante, la empresa hace lo esencial en el mercado nacional o regional. Desde ese punto de vista ha habido un mito: el de la globalización. Insisto, no es una economía mundializada, no es el mundo el ámbito de trabajo de la economía y del mercado de trabajo. Lo que ocurre es que las actividades cercadas, nucleares de todas las economías, sí están globalizadas
Por globalizadas entiendo que trabajan como una unidad en tiempo real a nivel planetario, esta es la definición de globalidad. O sea que las actividades económicas centrales, nucleares, de nuestras economías, trabajan como una unidad, en tiempo real, a nivel planetario a través de una red de interconexiones.
Un ejemplo: el mercado de capitales. El mercado de capitales sí está globalizado, pero no está globalizado absolutamente. Es decir, no es que todos los ahorros circulen globalmente cada día, pero están todos conectados todo el día. Acabamos de ver con la crisis asiática que no es que se hundió el yen, es que se hundió el baht tailandés.
Hay que tener en cuenta esto, porque se hunde el baht tailandés y afecta a mis ahorros en La Caixa, a través de una serie de interacciones y de oleadas sucesivas en el tiempo. Esto es nuevo. Que los mercados de capitales estén interconectados es nuevo, porque sólo ahora, en los últimos diez años, se ha creado la infraestructura tecnológica que permite la interconexión instantánea de capitales. Y los ordenadores están ya programados para que cualquier fondo de inversión pueda cambiar de moneda, de acciones a nivel mundial, siguiendo las ocasiones de rentabilidad y huyendo de los momentos de crisis. Esta movilidad global e instantánea del capital es una actividad globalizada, y no es algo secundario que en la economía capitalista el capital esté globalizado.
Información y tecnología
Segundo: la información y la tecnología están globalizadas. Es decir, hoy día hay unos stocks de tecnología, hay unos centros tecnológicos que se compran, se difunden, se transmiten en función de la capacidad de las empresas de ligarse a esos circuitos de tecnología global. No hay una tecnología catalana, una tecnología californiana -hubo tecnología californiana, pero ahora es global, no hay una tecnología japonesa. Hay un mercado de tecnología no siempre transparente, hay momentos de monopolio momentáneo, pero son momentos siempre reducidos, porque quien no sigue andando en esa tecnología, se queda obsoleto. Entonces, hay que abrir la tecnología que se tiene porque si no, no se puede interactuar con otras.
Eso, por cierto, tiene páginas. Es lo que le pasó a la Unión Soviética, que al cerrar su sistema tecnológico y no comunicar con nadie, porque era todo secreto militar, se quedó obsoleta.
La mano de obra más cualificada, no la mano de obra en general, también está globalizada. Es decir, los analistas financieros, los grandes periodistas, los tecnólogos. Esto sí que está globalizado. No necesariamente viven en todo el mundo, pero son mercados de trabajo en que la gente circula en esos niveles.
Los mercados más importantes y más dinámicos están interpenetrados, es decir, la mayor parte de mercados son regionales, pero es fundamental por parte de empresas de otros países la capacidad o no de penetrar en el mercado americano, en el mercado asiático, en el mercado latinoamericano. Es decir que, la estrategia, la situación de empresas en el comercio internacional sí es importante, aunque no sea lo único.
En última instancia, la producción está en parte globalizada en términos de la importancia que tienen empresas multinacionales y sus redes auxiliares de producción en el conjunto del mundo. Pero las empresas multinacionales no emplean tanta gente como parece, “sólo” unos setenta millones de trabajadores en todo el mundo.
En la base global de mano de obra no es mucho setenta millones de personas. Pero estos setenta millones de personas, en términos de valor, de producción de valor, es en torno a un tercio del valor de la producción mundial. Eso son directamente las empresas multinacionales. Con sus empresas y relaciones auxiliares, constituyen el corazón de la producción industrial y de servicios mundial. Esto es la otra cosa que a veces se olvida: -”Pero bueno, la producción industrial.” -”No oiga, pero es que Arthur Andersen son servicios, la publicidad son servicios, es que los medios de comunicación son servicios, etc., y están globalmente globalizados.” Este elemento de la globalización, como núcleos de empresas, hace que aunque la gran parte de la fuerza de trabajo y la gran mayoría de empresas no estén para nada globalizadas, la dinámica, la situación y el funcionamiento de las economías de todos los países dependan de la conexión con este núcleo central, por vínculos sucesivos entre lo que hago o en lo que trabajo y lo que ocurre en ese núcleo central en el país y en el mundo. Ese es el tipo de vinculación.
El funcionamiento en red
La tercera característica es que funciona en red. Y esto es relativamente nuevo: que las redes, son las redes del trabajo. Las redes empresariales es un término antiguo. Lo que ha cambiado con las redes también es la tecnología. Es decir, que la red -poner juntos varios elementos, varias personas, varios trozos de empresa o varias empresas para hacer algo juntos- tiene la ventaja de la flexibilidad, de la adaptación rápida a la demanda: cuando hay una demanda fuerte se organiza la red, cuando no la hay, se disuelve y se usan nuevos recursos.
Pero tiene un gran problema, que es la coordinación. Es un auténtico galimatías coordinar a catorce segmentos distintos de empresas y a muchos cientos de personas con espacios laborales diferentes. Con la nueva tecnología de información puedes tener la flexibilidad de la red y también la coordinación y unidad de proyecto de la decisión con las tareas que hay que realizar. Esto se concreta en la aparición de una nueva forma de actividad económica que llamo la empresa-red y que no son redes de una empresa.
En concreto, funciona así: veamos empíricamente y muy rápidamente lo que ha pasado en el mundo de la empresa en los últimos veinte años. Las grandes empresas se han descentralizado cada vez más, dando autonomía de decisión a departamentos y divisiones en cada mercado, en cada actividad. Por ejemplo, IBM estaba a punto de desaparecer como empresa y lo que hizo fue crear muchas pequeñas empresas. Cada una de ellas recibe autonomía e incluso compiten en ciertos mercados en cierta línea de producto. La empresa IBM sigue siendo la unidad de capital, la unidad jurídica, la unidad de estrategia financiera, pero cada departamento, cada división, cada mercado nacional y cada sucursal, trabaja con una gran autonomía. Por tanto, IBM se convierte en una red de empresas internas más o menos coordinadas entre ellas.
Las pequeñas y medianas empresas de todo el mundo son, con razón, las empresas más dinámicas, las que crean más empleo en todos los países. Claramente. Pero el problema de la pequeña y mediana empresa es que es muy dinámica, que puede hacer innovación, que es generalmente intensiva en el trabajo, pero al mismo tiempo no tiene la masa de recursos, no tiene la capacidad de competir con grandes empresas en los mercados.
¿Qué es lo que está ocurriendo en todo el mundo? y ¿por qué las nuevas pequeñas y medianas empresas son dinámicas? Porque se han constituido en alianzas entre ellas, en cooperativas, en redes, pero no en redes estables. O sea, me pongo de acuerdo contigo para hacer esto este año o este mes y cuando se nos acaba esta orden que nos ha llegado, tú por tu lado y yo por el mío. O incluso la propia empresa desaparece y vuelve a aparecer cuando algo puede funcionar.
Esto es, por ejemplo, el modelo de las famosas empresas de la Emilia-Romaña italiana, del norte y centro de Italia. Funcionan así, son pequeñas y medianas empresas, pero funcionan en red. Algunas de ellas, funcionando así, se han hecho muy importantes, como Benetton.
¿Cómo funciona Benetton? Benetton -como sabéis es una empresa familiar- funciona en base a conceder licencias a cinco mil puntos de venta en el mundo, que tienen sólo dos obligaciones: una, que sólo venden productos Benetton. No puedes comprar nada más en una tienda Benetton. Segundo, que les envían diariamente información on-line de lo que venden. Sobretodo, de una característica fundamental. ¿Cual os parece que puede ser? ¿Qué característica de los productos Benetton tiene que saber ésta al día?: El color que más se vende. ¿Cómo se llama Benetton?: Los colores unidos de Benetton.
El producto Benetton no es un producto nada extraordinario, ropa deportiva, etc. Pero se les ocurrió la idea genial: el color es muy importante. Y el color depende de la moda, de la gente, del país, de cómo está el tiempo. Si eres capaz de reaccionar al color en cuestión de semanas y cambiar la línea de producción para determinados sitios y no para otros en función del color, te comes el mercado. Y una vez que tienes mercado, lo amplias.
La clave del sistema de Benetton es que, por un lado, tienen información on-line, directa al centro coordinador de Benetton, respecto al color y, por otro lado, economía informal a tope. La producción real de Benetton se hace en Turquía, en el sur de Italia, generalmente mujeres en su casa y en pequeños talleres, con lo cual pueden responder muy fácilmente porque tienen la oferta de trabajo siempre allí. En cuanto llega una nueva demanda: “¡Cambien el color!”. Y cambian el color, con máquinas bastante avanzadas, pero con trabajo informal y descomunal. Por consiguiente, Benetton es una red de puesta de servicio del diseño central, los puntos de venta, la fabricación de economía informal. Eso es una red.
Pequeñas y medianas empresas funcionando en red han estado en la base del trabajo empírico que realicé, en parte, sobre Hong Kong. Ahora ya no, pero todo el desarrollo industrial de Hong Kong y Taiwan se basó en esto, en pequeñas y medianas empresas funcionando en red.
También están las grandes empresas que necesitan, obviamente, sus subsidiarios. Toyota tiene como quince mil empresas de subcontratistas. Éstas grandes empresas, que son una red interna, están conectadas a redes de pequeñas y medias empresas, por tanto es una red de redes. Y ya para complicar más el tema, pero vaya, es una cosa que desde vuestra práctica profesional lo conocéis perfectamente, son -en los últimos diez años es lo que se ha impuesto cómo práctica- las llamadas “alianzas estratégicas” entre grandes empresas, que no son los oligopolios tradicionales.
Pongamos un ejemplo concreto: IBM, Toshiba y Siemens se pusieron de acuerdo hace cuatro años para producir un chip de telecomunicaciones para el mercado alemán. En ese proyecto cada uno pone su gente, sus trozos de empresa, su capital, su tecnología. Y el proyecto operativo de esa empresa es ese chip, para ese mercado y en ese momento. Pero eso no quiere decir que Toshiba, Siemens o IBM se unan o tengan una alianza para diez años. No, porque el mismo día, a la misma hora y en otro sitio se están pegando. Pero para ese producto son aliados. Acaban ese producto y ya tienen el mercado. Se deshacen y a otra cosa.
Por tanto es una geometría variable. Es otra red que, como habíamos visto, es una red de redes, pues es un proyecto concreto que se constituye en torno a una red que utiliza las redes que cada uno tenía.
Esto tiene consecuencias bastante importantes, porque quiere decir que, si bien la unidad de acumulación de capital y acumulación a nivel jurídico -y en consecuencia de las acciones- es una empresa y por tanto sigue siendo una empresa, la unidad operativa real en la economía es una red, y es la red la que emplea, contrata, da órdenes y desemplea. Al ser un elemento de geometría variable, cambia de forma, de componentes, y la fuerza de trabajo cambia de tipo también. Cada vez más, estas redes tienen un núcleo de trabajo estable y una amplia periferia de trabajo inestable que se conecta y desconecta a la red según lo van necesitando las empresas.
El nuevo tipo de trabajo
Ahí tenemos el nuevo tipo de economía y el nuevo tipo de trabajo. Empezaremos por el trabajo y luego hablaremos del empleo.
El nuevo tipo de trabajo se caracteriza, cada vez más, por una separación fundamental entre dos tipos de trabajo -para traducir las ideas a lo esencial-. Uno, es lo que llamo el trabajo autoprogramable y, otro, lo que llamo trabajo genérico.
El trabajo autoprogramable es el que desarrolla aquel trabajador que tiene una capacidad instalada en él o ella de poder tener la posibilidad de redefinir sus capacidades conforme va cambiando la tecnología y conforme cambia a un nuevo puesto de trabajo. En estos momentos lo que la gente aprende, no sólo en bachillerato, sino en la formación profesional, o en sus primeros años de vida profesional, queda obsoleto rápidamente, tanto desde el punto de vista de tecnologías que se aprenden, como desde el punto de vista de qué tipo de empresa, qué tipo de gestión, qué tipo de mercado se toca.
Se calcula que, en estos momentos, una persona que empiece su vida profesional ahora, a lo largo de su vida cambiará, no de puesto de trabajo, sino de profesión, más o menos cuatro veces. Lo cual quiere decir que aquellas personas que sean capaces de redefinir lo que tienen que hacer, volver a aprender, volver a entrar en saber cómo hacer las nuevas tareas, nunca se quedarán obsoletas. Esto no es una simple cuestión de cualificación.
Aquí hay que diferenciar entre el nivel de educación y las cualificaciones. Las cualificaciones específicas, por ejemplo, lo que hacen las escuelas profesionales, incluso las mejores, las alemanas. Hoy día desaparece la cualificación rápidamente si sólo saben eso, si sólo saben lo que les enseña la empresa para lo que la empresa quiere.
Por ejemplo. En los años sesenta, cuando realicé mis estudios universitarios, aprendí a programar, sabía programar Fortrand 4 y Basic. Ahora no me sirve de nada. Afortunadamente los ordenadores son más fáciles de manejar mediante otras cosas. Lo que aprendí en informática, con un gran esfuerzo porque no era informático para nada, no me sirve absolutamente de nada, ni siquiera la lógica, porque la lógica es distinta, es una lógica en red, y no analógica matemática como la que se enseñaba en aquellos momentos.
Lo que importa, más que unas cualificaciones, es una capacidad general educativa de cultura general, de capacidad de asociación, de saber cuáles son las cualificaciones que necesitas para las tareas que tienes que hacer, dónde buscarlas, cómo aprenderlas y cómo aplicarlas. Para entendernos, un nivel intelectual general, lo cual implica toda una redefinición del sistema de educación: la capacidad social de hacer pasarelas entre el trabajo y la educación.
Junto a eso hay, lo que llamo un trabajo genérico -para provocar un poco con un término-, que es la gente que simplemente tiene sus capacidades humanas con un nivel de educación más o menos básico; que simplemente recibe instrucciones y ejecuta órdenes y que incluso no le dejan hacer más que eso.
Este tipo de trabajo es el trabajo que efectivamente puede ser eliminado fácilmente en función de una alternativa desde el punto de vista del trabajo, desde el punto de vista de la empresa. Este trabajo genérico coexiste con máquinas y coexiste con trabajo genérico en otros países, es el mismo mercado de trabajo. O sea, una empresa puede tener la opción: “O empleo a esta persona, o utilizo una máquina en lugar de esta persona, o traigo este producto producido por un obrero tailandés que me cuesta diez veces menos”. En esa relación es donde hay una reducción de las capacidades de la fuerza de trabajo de este tipo, genérica, que pierde capacidad de negociación. Para entendernos, pierde valor.
Eso no quiere decir que puedan ser eliminados, pero es simplemente una relación de coste y beneficio, de cuanto trabajo genérico me hace falta en comparación con una máquina; en comparación con trabajo globalizado. O, qué combinación óptima de estos tres elementos me sirve. Ninguna empresa puede hacer un cálculo tan ajustado, pero lo hace el mercado por la empresa. Es decir, las empresas que más o menos intuitivamente encuentran la combinación óptima avanzan, y las que no, se hunden. Eso sería un poco esa división fundamental, que no es una división social, sino tecnológica, y por tanto no es una fatalidad. Se puede actuar sobre ella.
El impacto en el empleo
Aquí entraríamos en qué impactos sobre el empleo -sobre la creación de trabajo, en general- tiene este tipo de organización.
Una cuestión en la que soy bastante duro en todas mis investigaciones en España, por razones en el fondo políticas, es que las nuevas tecnologías y este nuevo sistema como tal, no produce paro. Las nuevas tecnologías no producen paro. En Europa hay una visión absolutamente equivocada, empíricamente equivocada. Que haya un paro estructural por razones tecnológicas, no es una cuestión de opinión.
Primero, observando los datos empíricos, lo que encuentro es que esta visión parece muy progresista, pero en el fondo es muy reaccionaria, porque quiere decir que la tecnología es un fenómeno natural y que nadie más tiene la culpa. Que los culpables no son las empresas, ni los trabajadores, ni los gobiernos. Que no es culpable la Unión Europea. Que nadie es culpable de nada. Simplemente hay un fenómeno natural llamado tecnología que llega y nos quita el trabajo. Tal planteamiento es absolutamente reaccionario, porque pretende hacer una catástrofe natural de lo que es un fenómeno social, que, como tal, puede gestionarse de forma diferente.
Empíricamente, la mayor parte de estudios que se han hecho -y han sido muchísimos- sobre la relación entre tecnología y pérdida de empleo, muestran que no hay relación.
Tampoco es cierto, como dicen los tecnócratas, que, por definición, las nuevas tecnologías crean más empleo. No es así. Depende. Depende de qué tecnología, de qué puesto de trabajo, de qué formación, de qué políticas de la empresa, de qué políticas del gobierno. Depende de todos esos factores. Para entendernos, el resultado final de millones de estudios empíricos es que no hay relación por sí misma entre tecnología y empleo. Depende de muchas otras cosas. Hay, pues, que actuar sobre las otras cosas, porque la tecnología es indispensable para lo que decíamos anteriormente.
Ahora bien, si se suma todo lo que estamos viendo -el más, el menos, el depende aquí, el depende allá- para saber si destruye empleo o no destruye empleo, el resultado global final, es que no. En último término el empleo aumenta, no disminuye.
Primero, está aumentado en el mundo. Ha habido un aumento extraordinario de empleo en el mundo en los últimos veinticinco años. Entre otras cosas porque la mujer -que ha estado siempre incorporada al trabajo, pero no al trabajo remunerado- ha entrado a nivel mundial en masa en el trabajo remunerado, no sólo asalariado, sino cómo pequeña empresaria también. Y ha absorbido el mercado de trabajo.
Segundo, el empleo industrial. Los datos de la OIT demuestran que en los últimos veinticinco años ha aumentado el 72%. Setenta y dos por ciento más de empleo industrial. Ha disminuido en términos absolutos en los países de la OCDE, simplemente porque el empleo se hace en la industria, pero en otro sitio. Se hace en China, se hace en Brasil, se hace en el sudeste asiático, se hace en Méjico. Y hay una reconversión.
Por cierto, la cuestión de que desaparece el empleo industrial en gran parte es un artefacto estadístico, porque llamamos servicios a cosas que son industria. A mi que me cuenten por qué el software no es una industria o por qué la producción de programas de vídeo o de televisión no es una industria, etc. O sea, cuando haces un diseño para un automóvil en la fábrica, en una empresa de automóviles, es industria, y cuando lo haces en una consultora, no es industria.
Las categorías sociales se polarizan
Uno de los grandes problemas que tenemos en estos momentos es que las categorías estadísticas con las que trabajamos son obsoletas, no son adecuadas a un sistema en que la información es central. Por tanto, todo lo que es información, pero que puede ser perfectamente industrial en el sentido tradicional del término, sigue creando empleo.
Sobre empleo en general, hay mucha más tecnología en producción y mucha más difusión de la tecnología en el conjunto de la sociedad americana y japonesa que en la Unión Europea, y sin embargo, EEUU y Japón son las sociedades -hablando de modelos diferentes, por cierto- que tienen el menor nivel de paro.
El nivel de paro en Japón está en torno al 3,4% y en EEUU al 4,9% en la última estadística. El nivel más bajo de los últimos veinte años.
La gente dice que el problema es que muchos tienen empleo, pero de vendedores de hamburguesas. Si tomamos las estadísticas americanas, haciendo un cálculo muy concreto que es dividir en tres niveles (salarios altos, medios y bajos) y ver qué proporción de los trabajadores está en cada uno de esos tres niveles en el año sesenta y en el año noventa y cinco, son los dos puntos de inflexión, no hay datos más recientes sobre ese tema.
En el año sesenta, el nivel alto de salarios incluía el 24% de la población americana y en el año noventa y cinco el 34%. El nivel de salario bajo comprendía el 30% en el sesenta, y en el noventa y cinco el 32%. También se incrementa, pero menos.
Lo que se hunde es el centro. Lo que hay es una polarización social, pero, sobretodo, aumento de nivel. Esto no quiere decir que la gente haya mejorado mucho, porque tu puedes estar en el tercio alto, pero cobrar menos que cobrabas, en términos reales treinta años antes y en realidad, excepto el 5% más elevado de la población de trabajo de EEUU, el resto ha perdido en valores reales.
Lo que quiero decir es que una cosa son los niveles de remuneración y estándares de vida, y otra cosa es si se crean o no puestos de trabajo de alto nivel o de bajo. La respuesta es que se crean proporcionalmente muchos más de alto nivel. No son los vendedores de hamburguesas, son los informáticos, son los analistas financieros los que más han crecido en términos de la masa del trabajo. Pero en términos relativos, desde luego, porque en términos absolutos pueden ser el 300% y ser cuatro.
Insisto en ese tema porque, os lo digo con toda sinceridad, estoy muy alarmado del crédito que se le ha dado en Europa a cosas como el libro de Jeremy Rifkin, eso del fin del trabajo, prologado por Michel Rocard, defendido por socialistas europeos. No todos.
El libro de Jeremy Rifkin, que se llama “El fin del trabajo”, en EEUU nadie lo considera serio, ni en los medios académicos ni en los medios sindicales. Sin embargo, en Europa se le ha dado una gran importancia.
Tiene dos características, primero que no da ni un sólo dato. Hay que tener cara dura para decir que se acaba el trabajo y no dar ni un dato. Lo que da son recortes de prensa diciendo que tal empresa ha cerrado y ha echado a tantos. Hombre, pues sí, pero cabe matizar cuántos abren, qué otra empresa se crea, etc. Segundo, que proclama la idea de que se acaba el trabajo, que el trabajo lo destruye la tecnología y, por tanto, que hay que hacer otro modelo de sociedad.
Puedo estar de acuerdo y lo estoy, en que hay que hacer otro modelo de sociedad, pero no porque la tecnología destruye el trabajo, sino porque la tecnología nos permite trabajar menos y producir más. Esto lo ligo a un elemento que es un poco más propositivo, pero para ya entrar en la discusión.
El objetivo de las 35 horas
Muchas veces, en Europa, se liga a esta discusión el tema de las treinta y cinco horas. También estoy preocupado por esto, porque creo que el objetivo de las treinta y cinco horas es muy positivo como elemento de cambio de modelo de vida y como reivindicación social de los trabajadores. Pero en el sentido de que es una tendencia histórica. Desde hace cien años, la tecnología nos permite trabajar menos, producir más y vivir mejor. Esa es la tendencia histórica y hay que continuarla, porque el tiempo libre forma parte de la calidad de vida y de los derechos del trabajador. Pero no porque la tecnología destruya empleo y nos obligue a las treinta y cinco horas para repartir entre los demás el trabajo que queda. Ese argumento, en el fondo es muy peligroso, porque no va a funcionar así, porque no se crea empleo reduciendo el tiempo de trabajo.
Si se reduce el tiempo de trabajo la empresa tiene otras alternativas que no pasan necesariamente por crear empleo. Por ejemplo, aumentar la productividad, introducir nuevas máquinas, comprar productos en los mercados exteriores. Y depende.
Si se plantea como una solución al problema del paro, va a fracasar, porque las empresas van a estar en contra y ,además, no va a funcionar en términos de creación de empleo.
Hay quienes dicen: “Tampoco lo creo, más bien va a dañar el empleo”. La patronal francesa ha hecho una gran ofensiva en estos momentos, pues piensa que esto destruye el empleo más que crearlo. Creo que también es exagerado, creo que es interesado. Pero, en lugar de plantearlo como una política de creación de empleo, hay que plantearlo como una política de mejora de las condiciones de vida de la gente, es decir, que cuando la gente trabaje menos pueda trabajar con el mismo salario.
¿Qué ocurre con este impacto tecnología-nueva economía en el empleo? ¿No tiene efectos? Pues sí, tiene muchísimos y muy importantes, pero no la creación de paro en sí. Hay paro, hay un nivel de paro muy importante en Europa Occidental, en Europa Oriental y en Europa Central por cuestiones macroeconómicas o institucionales. No por cuestiones ligadas a la tecnología.
En cambio, lo que sí hay son impactos muy importantes sobre el tipo de trabajo, el tipo de relaciones laborales derivados de este nuevo modelo, que es el modelo que está difundido a nivel mundial. Es, sobre todo, la flexibilidad estructuralmente determinada de la fuerza de trabajo y de la relación trabajador-empresa. Todos los argumentos que os he presentado antes apuntan hacia lo mismo, al hecho de que las empresas tienen la capacidad y la necesidad, a través de la competitividad, de emplear trabajadores de distintas formas, en distintos tiempos, con distintas situaciones laborales.
Esta flexibilidad extrema, que permite la tecnología, impone las condiciones constantemente cambiantes de unos mercados globalizados por vínculos sucesivos. Por tanto, lo que sí se está produciendo es el proceso que llamo de individualización de la relación entre trabajador y empresa y de la individualización del trabajo.
La revolución industrial consistió en sacar campesinos de sus campos y artesanos de sus talleres y hacer de ellos trabajadores asalariados en la gran empresa, en las grandes corporaciones, etc. Incluso hay una vieja frase marxista que dice: “El capitalismo organiza a la clase obrera”. Creo que es un poco mecánica, pero bueno, responde al hecho de que el capitalismo acababa produciendo.
En estos momentos el capitalismo desorganiza a la clase obrera. Es decir, es el proceso inverso, desde el punto de vista estructural. Eso no quiere decir que sea una inevitabilidad, pero si miramos los datos, lo que está produciéndose es un cambio sustancial de las relaciones laborales en todos los países. Por ejemplo, estudios hechos con un colega de Stanford, Martin Carnoy, que se han publicado ahora en la OCDE, sobre lo que llamamos la “flexibilidad sostenible”, en que, primero, presentamos los datos de transformación del mercado laboral.
Si definimos el trabajo estándar como el trabajo de un trabajador con contrato indefinido a tiempo completo en una empresa o en una administración y que tiene, más o menos, una trayectoria profesional previsible. Si utilizamos tal definición como modelo estándar de organización y trabajo, nos equivocamos. En estos momentos en el Reino Unido, la cuna de la Revolución Industrial, el 52% de la fuerza laboral no corresponde a este modelo, corresponde a trabajos a tiempo parcial, trabajadores temporales y autónomos. En estos momentos casi el 20% de la fuerza laboral en el Reino Unido son autónomos y en Italia el 25%. Hay una explosión del trabajo autónomo, todos consultores de todos. En Francia en este momento el trabajo no estándar es, más o menos, el 35% (por no estándar añado todo esto, que no es el modelo antes expuesto). En EEUU es casi el 40%.
Holanda, es el país modelo de creación de empleo, en este momento en la Unión Europea. Ya sabéis que el tema de Holanda es que es trabajo a tiempo parcial, y que lo que ha habido es una entrada masiva de mujeres en el mercado del trabajo holandés. Ha subido la fuerza laboral, pero en base a trabajo a tiempo parcial. En EEUU la mayor empresa es Manpower, la empresa de trabajo temporal que emplea un millón de personas. Un millón de trabajadores trabajan en Manpower, pero no trabajan, sino que alquilan su mano de obra. En España las cosas son más complicadas, pero como sabéis la inmensa mayoría de contratos que se hacen en España son contratos no de carácter indefinido. Los de carácter indefinido son menos del 10%. Y, en Cataluña un dato que me pareció bastante significativo, es que el año pasado, por primera vez, se crearon más puestos de trabajo autónomos que asalariados. En Cataluña, que es la comunidad más dinámica de España en estos momentos.
Esta es la verdad razonable, aquí sí que hay un pacto decisivo que va en el sentido del nuevo tipo de economía, del nuevo tipo de tecnología y que realmente transforma las relaciones laborales. Esto tiene dos caras, o tres caras, si queréis.
La nueva relación laboral
Por un lado, y desde el punto de vista de eficiencia, de productividad y de competitividad de las empresas, incrementa esta gran flexibilidad, incrementa productividad, permite una asignación más racional de recursos, permite desarrollar una capacidad de intervención en el mercado de forma más estratégica. Es decir, hay todas las ventajas de la flexibilidad.
Ahora bien, esto tiene tres caras. El fenómeno, por un lado, incrementa la flexibilidad, incrementa la eficacia de las empresas, permite reciclar constantemente fuerza de trabajo, pero tiene tres grandes problemas.
El primero es un problema propiamente desde el punto de vista de la empresa, que es la contradicción, si no se soluciona, entre productividad y flexibilidad en un sistema de trabajo precario. Y es lo siguiente: la OIT me pidió hace dos años un informe sobre esto, se lo hice, se discutieron en asambleas de la OIT, provocó una gran discusión porque lo que planteaba era muy sencillo, pero muy devastador para las empresas, no sólo para los trabajadores. Es lo siguiente. Gran parte de la productividad de la fuerza de trabajo depende, en primer lugar, de la información y del procesamiento de la información y, segundo, de la capacidad del trabajador, de su conocimiento específico de la empresa y de los procesos de la empresa.
En esto hay un especialista japonés, Nonaka, que ha hecho grandes estudios empíricos que muestran que gran parte de la productividad de las empresas japonesas depende de lo que él llama el conocimiento no explícito, que es el conocimiento que tiene un trabajador de qué pasa en la empresa, de qué pasa en un proceso de trabajo, de qué pasa en una cadena de montaje.
Los famosos grupos de calidad y los de trabajo en equipo consisten en eso, en que los trabajadores se reúnen y hacen explícito el conocimiento implícito que el trabajador tiene de la empresa.
Por tanto, hay algo que es más que la tecnología, que es la capacidad de adaptarse a un proceso, que se obtiene por eso que hemos llamado la experiencia de la empresa. Eso requiere algo, requiere una condición social de que el trabajador tenga interés en comunicar ese conocimiento dentro de la empresa. Si el trabajo es precario, si su conocimiento es su capital, ese conocimiento se lo guarda y lo va dando poco a poco en distintas empresas y de distinta forma.
Por un lado, pierde conocimiento específico si cambia de empresa, por otro lado, el capital profesional que va adquiriendo, que es suyo y que no es simplemente un nivel tecnológico, sino una experiencia, se lo va guardando como moneda de negociación para las próximas relaciones laborales.
Por tanto, baja la productividad de cualquier trabajador, y estudios empíricos lo demuestran: a menor implicación y menor duración en la empresa, menor productividad. Por consiguiente, hay una contradicción entre flexibilidad y productividad.
Segundo problema, ya a nivel no de empresa, sino de la sociedad en general. La capacidad de individualización de la fuerza de trabajo hace que los trabajadores puedan tener una relación muy individualizada, en función de sus características con su empleador, o con su contratante, cuando son consultores o autónomos. Aquellos trabajadores con altas cualificaciones y poder de mercado pueden incluso salir mejor, pero todos aquellos que no tienen un poder individual del mercado, al ser individuos, e individuos genéricos, reemplazables o no por máquinas o por trabajo importado de otras partes, pierden capacidad de negociación, porque “si no quieres tú, mira la cola que tengo”. Esto está en la base del fenómeno de incremento de desigualdad social y de incremento de polarización. Polarización es que los ricos son más ricos y los pobres son más pobres. Desigualdad es que hay más desigualdad, aunque a lo mejor todo el mundo podría ser más rico. Están produciéndose a nivel mundial los dos fenómenos: mayor desigualdad y mayor polarización.
La individualización del trabajo
Tercero, el tema también fundamental es que con una fragmentación de las empresas en redes y con una individualización creciente del trabajo y de los trabajadores la capacidad de diferenciación de la fuerza de trabajo es tal que la capacidad de agregación de las relaciones laborales disminuye, tanto por parte de los sindicatos, como las relaciones entre sindicatos y empresas. Para entendernos, es muy difícil mantener la agregación de la fuerza de trabajo a nivel de negociación colectiva cuando la negociación se individualiza. Con lo cual se está produciendo en todos los países una fuerte baja de afiliación sindical y además, ha habido, como sabéis, operaciones ya directamente políticas de disminuir el poder sindical en todos los países.
Aparte de que uno esté afiliado o no a un sindicato, esto plantea dos grandes problemas: uno, que se socava una de las instituciones centrales del pacto social y del consenso social y político de nuestras sociedades, que es un sistema de relaciones industriales estable, conflictivo, y que siempre tiene que ser conflictivo, pero a partir del sistema de instituciones, de acuerdos, etc. Dos, que no solamente se socava la relación sindicatos-trabajadores, sino que se socava las bases financieras y organizativas del Estado de bienestar, porque en la medida en que la relación del trabajador a la empresa es individual y las cotizaciones de seguridad social son individuales, hay una relación cada vez más distante entre la cotización de ese trabajador y el sistema general de seguridad social: “¿Por qué si tengo mucho más salario que tú voy a recibir las mismas prestaciones?” Es decir, la diferenciación de situaciones laborales y de salarios repercute en la diferenciación de contribuciones a la seguridad social que, en cambio, va a responder con un sistema bastante homogéneo de prestaciones. Y ahí se empiezan a aborrecer las solidaridades.
No hay más que ver lo que está pasando. Acabo de volver de Finlandia, de los Países Escandinavos donde las clases medias y medias-altas dicen: “No, no, nosotros no queremos contribuir de esta forma”. Empieza a haber toda forma de fraude, a hacerse autónomos y luego contratar por la empresa para escapar de la cotización a la seguridad social general, con lo cual lo que era un movimiento desde la producción de individualización de la relación laboral, se amplia con un movimiento desde la financiación de las cargas sociales de la gente más privilegiada. Para entendernos, se busca sistemas individualizados de cotización, que quiere decir autonomía de la relación laboral. Con lo cual, el conjunto del beneficio de las relaciones industriales y del Estado de bienestar entra en crisis potencial, no solo de financiación, sino de solidaridad social. Resultado: efectos negativos sobre los trabajadores y las relaciones industriales. Absolutamente.
Hacia un nuevo Contrato Social
No son los efectos del paro masivo. Son este tipo de efectos que, en mi opinión obligan a una redefinición de las relaciones laborales. Redefinición en la que, en mi opinión, no sólo están interesados sindicatos y trabajadores, sino la sociedad en general, porque donde estamos yendo no es únicamente a la pobreza, como se dice de EEUU, y a la exclusión social. Ese me parece un buen argumento, pero al 80% de la población le da igual. EEUU admite: “-¿Cómo la gente puede vivir con un 20% de excluidos de la sociedad?” “-Bueno, porque esos no votan, no hacen nada y el 80% está en la otra dinámica”. Las cosas son así de duras.
Pero hay algo general en términos de impacto, que es el conjunto de instituciones que permiten la convivencia social y no una sociedad de individuos en competitividad y agresividad constante los unos contra los otros.
A través de esa disolución, lo que perdemos son las instituciones de agregación social y pasamos a una sociedad formada por redes de individuos, lo cual implica toda clase de cosas. Este es un poco el tipo de tratamiento que podríamos discutir.
Personalmente, estoy preocupado por intentar encontrar fórmulas de reconstitución del tejido social, de reorganización de un Contrato Social, etc., pero prefiero que hablemos juntos para intentar darle al problema una solución. Aunque tenemos un problema. Los datos están ahí y los podemos ampliar.
Manuel Castells
Profesor de investigación en el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (CSIC) de Barcelona.
Su último libro: “La Era de la Información”. Alianza Editorial 1997-1998.
Este artículo es el primer capítulo del libro “La transformación del trabajo”, de la colección “Los libros de La Factoría”.
Legionarios de Cristo: las 900 esclavas de Maciel…
Los Legionarios crearon una orden de mujeres sin aval de Roma – Tenían que entregar su dinero y vivir aisladas
MIGUEL MORA - Roma – 07/05/2010
Tras la condena vaticana a Marcial Maciel y el anuncio de refundación y la toma de control por parte del papa Benedicto XVI de los Legionarios de Cristo, empiezan a trascender detalles de la investigación realizada en los últimos 10 meses por los cinco enviados pontificios. Según ha publicado el diario mexicano Milenio, durante la investigación en México, el Vaticano descubrió que Maciel -polígamo y pederasta, fallecido en 2008- había creado una congregación femenina sin el aval de Roma, compuesta por 900 jóvenes que vivían en condiciones de "virtual esclavitud".
El rotativo afirma que las "religiosas" eran aisladas al ingresar y sólo podían visitar a sus familias 15 días cada siete años y recibir una llamada telefónica al mes; sus padres podían visitarlas una vez al año. Las mujeres, que pertenecían a la rama laica de la orden, Regnum Christi, eran reclutadas entre familias adineradas de España, México, EE UU, Francia, Italia, Alemania y Nueva Zelanda.
Las consagradas debían ser "mujeres sonrientes, con buenos modales, de buena presencia y escasa formación cultural y religiosa", afirmó el periódico. Entre sus obligaciones estaban las de "no criticar" jamás los actos de los directivos de la orden y delatar a quien lo hiciera.
Según Milenio, a los 15 años de haber sido consagradas con los votos tradicionales -castidad, obediencia y pobreza- se les exigía entregar la mitad de sus bienes y a los 25 años, la totalidad. Además, afirma el diario, "para el cumpleaños de Maciel, cada 10 de marzo, se les solicitaba un regalo económico, que consistía en un cheque de unos 250.000 dólares".
La investigación ha destapado otros terribles episodios dentro de la orden. El obispo mexicano de Tepic, Ricardo Watty, uno de los cinco prelados que han investigado a la Legión, ha revelado que entregó al Papa documentación de un grupo de legionarios que sufrieron abusos sexuales por parte del fundador de la Legión, y ha dicho que probablemente Benedicto XVI se encontrará con las víctimas. Watty dijo a Televisa: "Hay muchos elementos de la personalidad del padre Marcial que sí impregnó [a los sacerdotes y miembros del movimiento}. De todo eso hay que liberar a la Legión. Son personas buenas, pero en una cubierta muy dañada, mala".
El escándalo de los abusos no deja de dar titulares en todo el mundo. Ratzinger aceptó ayer la renuncia del obispo irlandés Joseph Duffy, culpable de haber encubierto abusos sexuales de menores por parte de sacerdotes, informó el Vaticano. La dimisión se produce oficialmente por motivos de edad, pues Duffy cumplió 76 años. El Papa tiene la facultad de aceptar o no una renuncia a esa edad.
Ya son cuatro los obispos irlandeses destituidos en los últimos meses tras conocerse los dos informes oficiales -el Informe Ryan y el Informe Murphy- que desvelaron que durante 70 años centenares de niños de Irlanda sufrieron abusos sexuales por parte de sacerdotes.
Maciel consagró a 900 mujeres… para explotarlas
Los obispos visitadores se sorprendieron al conocer la existencia de consagradas en el Regnum Christi y de la rigurosa normatividad en la que viven, la cual no aceptaría la Iglesia católica en la actualidad.
Lun, 03/05/2010 – 05:02

Para el fundador de Legionarios de Cristo era importante la participación femenina, pero sólo para conseguir donativos. Archivo
México.- Mujeres sonrientes, con buenos modales, de buena presencia y escasa formación cultural y religiosa, que decidieron consagrar su vida al Regnum Christi de los Legionarios de Cristo, viven sometidas en los centros de la congregación en una esclavitud voluntaria que les impide opinar, tener amistades y cercanía con su familia. Bajo un régimen de control total se les ha utilizado por décadas para obtener recursos y vocaciones. Y todo en nombre de Dios.
A cuarenta años de haberse integrado el primer grupo de consagradas, creado por Marcial Maciel, se descubrió que no están reconocidas por la Santa Sede, incluso los visitadores apostólicos se sorprendieron al conocer de su existencia y de la rigurosa normatividad en la que viven, la cual no aceptaría la Iglesia católica en la actualidad.
Actualmente son cerca de 900, provenientes de España, México, Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania y Nueva Zelanda, principalmente. En el país son aproximadamente 300 en sus centros instalados en Monterrey (hay dos casas, una con 50 y otra con 150 jóvenes recién consagradas), Distrito Federal (cinco casas), Puebla, León, Saltillo, Mérida, Guadalajara y Cotija.
Perdidas en el laberinto de esa normatividad, han creado una figura “híbrida” que fue aprovechada por su fundador, que las convirtió en su ejército femenil. Tan sólo para el cumpleaños de éste, cada 10 de marzo se les solicitaba un “regalo económico”, un cheque aproximado de 250 mil dólares, cantidad que cada año se intentaba superar.
Según los Estatutos del Regnum Christi (RC), en el capítulo dedicado al tercer grado, de los que tiene copia MILENIO Diario, se establece un total sometimiento de juicio y se les exige que a los 15 años de haber sido consagradas entreguen la mitad de sus bienes patrimoniales presentes y futuros a la Legión y a los 25 años el total de éste, de los cuales no se dispondrá en vida de la donante, sólo de su usufructo.
Además, se indica que si cuentan con bienes al integrarse al RC los podrán conservar, y adquirir más, pero no administrar. Y podrán disponer del usufructo de éstos, pero sólo para obras de caridad y de ayuda al movimiento legionario.
A estas jóvenes diseñadas para ser sometidas se les recluta en sus colegios, entre los grupos de colaboradores y las secciones de jóvenes, las consagran desde los 17 años de edad y se les solicita a sus padres, si pueden pagar, 7 mil dólares anuales para su mantenimiento; en México durante varios años se les pedía una mensualidad aproximada de dos mil a tres mil pesos, para cubrir los gastos de la casa en donde vivían.
Son aisladas desde el primer momento en que ingresan, las normas son claras: con sus familiares pueden estar 15 días cada 7 años y una vez al año las pueden ver sus padres, en las ciudades en donde éstas se encuentren. También, tienen derecho a una llamada mensual que realiza la familia. Pero esta regla se puede romper si requieren conseguir recursos para los centros.
Para estas mujeres laicas, que no están consagradas como las religiosas de otras congregaciones, hay permisos especiales para salir del centro e ir con sus familias, los cuales se otorgan en caso de que su padre o madre se encuentren enfermos de muerte, sólo son ocho días, si en ese lapso no fallece, se regresan y es algo extraordinario conseguir otro pase.
Al interior del centro tienen prohibido hablar de lo personal entre ellas. Ahí debe reinar siempre el silencio, excepto en la media hora destinada para la comida y los 10 minutos que se les concede al final del día para charlar. No pueden ayudarse unas a otras en nada sin el permiso de su directora. Todo es controlado, incluso el ir al baño, lo cual tiene que autorizarlo su directora si están en tiempos de convivencia comunitaria.
La inflexible normatividad en la que viven las consagradas las obliga a hablar con su directora cada 15 días de manera confidencial; sin embargo, este diálogo es revelado a sus superiores. Situación que va en contra del derecho canónico (CIC 240,2), la Iglesia no permite que ni siquiera para la ordenación sacerdotal se revelen los contenidos de la dirección espiritual.
También se les asigna uno o dos confesores sacerdotes legionarios, únicos permitidos para confesarse cada semana. Y se les somete a una aplicación de un cuestionario semanal de 45 minutos que las hace sentir culpables y pecadoras, con preguntas como: “¿Soy irresponsable en el empleo del tiempo. Considero la pérdida del tiempo como una falta formal a la pobreza?
Para Marcial Maciel era importante la participación de las mujeres, pero sólo para conseguir donativos y captar vocaciones, porque siempre se opuso a que las consagradas estudiaran. A diferencia de los hombres que ingresan y se integran a las filas de las universidades.
Algunas ex consagradas confiaron a MILENIO Diario que a ellas, desde su adhesión, se les dijo que no era necesario que concluyeran carreras universitarias, algunas por seguir a Cristo abandonaron sus estudios; otras los continúan, pero asesoradas de manera individual por profesoras y aisladas de los centros universitarios.
La mayoría de las profesoras que les imparten los cursos pertenecen a la Legión, tienen poca capacitación y no se han titulado. Estas mujeres pueden estudiar publicidad, técnicas de comunicación humana y pedagogía, entre otras, pero “no la medicina”.
Pese a que el derecho canónico en el número 822 recomienda que se usen los medios de comunicación, pero con prudencia para cuidar la castidad, ellas no tienen acceso a prensa, televisión, radio e internet libre.
Bajo este régimen, un número importante de ellas se enferma y de acuerdo a testimonios de médicos y siquiatras que las atienden, acreditan que son mujeres sanas, pero antes de cumplir 30 años de edad tienen síntomas serios de “fibromialgia, neurosis, colitis, gastritis, transtornos del sueño y depresión”.
Las normas estrictas y los horarios a los que están sometidas les generan ansiedad, “obsesión y perfeccionismo, así como despersonalización, con actitudes regresivas.
En su vida cotidiana “no hay libertad por la opción personal, básica para una vida adulta plena y feliz, por lo que caen fácilmente en desesperación, desánimo y crisis emocionales.
Por eso muchas de ellas no rebasan los 40 años en ese estilo de vida, algunas se van enfermas y afectadas. Pero en una indefensión total, porque de acuerdo con su normatividad, si se enferma síquicamente se le envía de regreso a su casa.
- Claves
Reclutadas
• En sus promesas, además de castidad, pobreza y obediencia, tienen que cumplir otras tres: nunca desear… ni intrigar para alcanzar o conservar cargos o dignidades en el movimiento.
• No criticar jamás externamente, con palabras, escritos o de cualquier otro modo, ningún acto de gobierno, ni la persona de ningún director del movimiento y avisar de inmediato al director quién es el que critica. Evitar la crítica, la murmuración, los particularismos y la intriga, creando un ambiente de estima.
• De las consagradas el 8 de diciembre de 1969 sólo quedan 4, dos hermanas de apellido Magaña; Patricia Bannon (hermana de quien fue director territorial de la Legión en Estados Unidos) y Margarita Estrada.
Eugenia Jiménez
Milenio.mx
El trabajo y su sociología: el VI Congreso de ALAST…
Pablo López y Ángel Luis Lara*
La Asociación Latinoamericana de Sociología del Trabajo (Alast) celebró su sexto congreso la semana pasada. Durante cuatro días, 600 investigadores latinoamericanos, europeos y estadunidenses nos reunimos en la ciudad de México para compartir y discutir en torno a las realidades de los mundos del trabajo del presente. De los pescadores cucapás a la confección de software de código abierto, de los jornaleros de las cadenas globales agrícolas a la producción de conocimiento en las universidades, de las trabajadoras domésticas a la fabricación flexible de biotecnología, las radiografías de las realidades del trabajo actual se fueron comunicando hasta componer la imagen en movimiento de la multiplicidad de universos laborales concretos que produce el mundo en el que vivimos, las formas políticas de su regulación, las dinámicas económicas de su explotación y las experiencias de conflicto que se le resisten.
Los seminarios, los debates y la puesta en común de una cantidad ingente de investigaciones confluyeron en una idea que constituye un dato operativo para la investigación y la intervención en los territorios laborales: las clásicas concepciones del trabajo y las viejas maneras de pensarlo encogen ante la cualidad de las mutaciones que éste ha experimentado en las últimas décadas. La aparición de nuevas lógicas organizacionales, el valor productivo del conjunto de la vida o las profundas transformaciones que ha conocido la regulación de la relación social llamada trabajo, entre erosión de las relaciones salariales y dislocamiento de los equilibrios que el maltrecho derecho laboral establecía entre capital y trabajo, motivan la ampliación del horizonte de investigación y la asunción de una mayor complejidad analítica.
El congreso de la ciudad de México deja muchas ventanas y puertas saludablemente abiertas para la investigación social y para la acción. De entre ellas, destaca una idea fuerte: la vuelta a modelos productivos basados en la intensificación del trabajo se ha acompañado de un violento proceso de precarización y de individualización de las relaciones laborales. Si los años 90, en plena vorágine ideológica neoliberal, conocieron el auge de la idea del fin del trabajo, la realidad se ha encargado de ridiculizar a los responsables de semejante disparate: el trabajo está por todas partes, no tiene fin. Sin embargo, hoy es más invisible e informal que nunca. Una de las paradojas más cruciales de nuestro tiempo es que cuánto más importante es el papel del trabajo para el presente y el futuro de nuestra sociedad, más se precariza y más débil es su capacidad de resistencia.
En este sentido, la actividad de investigación concreta en multitud de sectores productivos confirma que los sindicatos tradicionales se han convertido en instituciones desconectadas de las formas de vida y de la subjetividad de los nuevos trabajadores y trabajadoras. Lo que queda por dilucidar es si la fragmentación del movimiento obrero, el carácter corporativo de muchos de sus sindicatos y su instrumentalización por parte de las empresas, son la causa o el producto del problema.
El congreso de Alast ha sido importante precisamente por haber afrontado esa y otras muchas problemáticas cruciales. Lejos de anclarse en su carácter formal de disciplina académica, la sociología del trabajo es para muchos de sus investigadores un verdadero acto de indisciplina que se coloca del lado de los trabajadores y trabajadoras, de sus esperanzas, sus rabias y sus anhelos. Pura ética. Como diría Pierre Bourdieu, un verdadero deporte de combate.
* Miembros del Grupo de Investigación en Ciencias Sociales del Trabajo Charles Babbage, de la Universidad Complutense de Madrid.
La Jornada.mx

Mike Whitney


