SOCIOLOGIA, TEORIA Y PRACTICA…

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Archive for mayo 23rd, 2010

Grecia, EE.UU y la crisis económica: las diferencias…

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PAUL KRUGMAN 16/05/2010

KRUGMAN33 No hay mal que por bien no venga, y la crisis de Grecia está haciendo muy, muy feliz a alguna gente, gente que se oponía a la reforma sanitaria y que se muere de ganas de tener una excusa para desmantelar la Seguridad Social. Mire uno donde mire, hay editoriales y comentarios, algunos haciéndose pasar por información objetiva, que afirman que la Grecia de hoy será el EE UU de mañana a menos que nos dejemos de todas esas tonterías de cuidar de los que lo necesitan.

Entonces, ¿qué diferencias hay entre EE UU y Grecia? Ambos países han estado soportando últimamente déficits presupuestarios elevados, más o menos comparables expresados como porcentajes del PIB. Sin embargo, los mercados los tratan de forma muy diferente: el tipo de interés de los bonos del Estado griego es más del doble del de las obligaciones estadounidenses, porque los inversores ven un alto riesgo de que Grecia termine por suspender los pagos de su deuda, mientras que prácticamente no ven ningún riesgo de que EE UU haga lo mismo. ¿Por qué?

Una respuesta es que EE UU tiene un nivel de deuda mucho más bajo -la cantidad que ya debemos, frente a los nuevos préstamos- en relación con el PIB. Es verdad que nuestra deuda debería ser aún menor. Estaríamos en mejor situación de hacer frente a la emergencia actual si no se hubiese despilfarrado tanto dinero en recortes de impuestos a los ricos y en una guerra injustificada. Pero, aun así, hemos entrado en la crisis en mucha mejor forma que los griegos.

Sin embargo, todavía más importante es el hecho de que tenemos una vía despejada hacia la recuperación económica, mientras que Grecia no la tiene. La economía de EE UU ha estado creciendo desde el verano pasado gracias a los estímulos fiscales y a las medidas expansionistas de la Reserva Federal. Ojalá que ese crecimiento fuese más rápido; pero por fin está generando mejoras en el empleo y también se está reflejando en los ingresos. Ahora mismo estamos en camino de cumplir las previsiones de la Oficina Presupuestaria del Congreso sobre una subida considerable de la recaudación fiscal. Si a esas previsiones les sumamos las políticas de la Administración Obama, la consecuencia es una caída en picado del déficit presupuestario durante los próximos años.

Grecia, por otro lado, está enredada en una trampa. En los años de vacas gordas, cuando el capital entraba a raudales en el país, los costes y los precios griegos se alejaron mucho de los del resto de Europa. Si Grecia siguiera teniendo su propia moneda, podría recuperar su competitividad mediante una devaluación. Pero como no la tiene, y como abandonar el euro sigue considerándose impensable, Grecia se enfrenta a años de deflación opresiva y de crecimiento económico bajo o nulo. Por eso, la única manera de reducir el déficit es mediante unos recortes presupuestarios crueles, y los inversores se muestran escépticos respecto a si esos recortes realmente se producirán.

Por cierto, merece la pena señalar que el Reino Unido -que está en peor forma fiscal que EE UU, pero que, a diferencia de Grecia, no ha adoptado el euro- sigue siendo capaz de obtener préstamos con unos tipos de interés bastante bajos. Por lo visto, el tener una moneda propia cambia mucho las cosas.

En resumen, no somos Grecia. Puede que actualmente tengamos déficits de una magnitud comparable, pero nuestra situación económica -y en consecuencia, nuestras perspectivas fiscales- son tremendamente mejores. Dicho eso, sí que tenemos un problema presupuestario a largo plazo. Pero ¿cuál es la raíz de ese problema? La respuesta de rigor es que "exigimos más de lo que estamos dispuestos a pagar". Sin embargo, esa respuesta es profundamente engañosa.

En primer lugar, ¿quién es ese "nosotros" del que habla la gente? Tengan en cuenta que la campaña para reducir los impuestos benefició principalmente a una pequeña minoría de estadounidenses: el 39% de los beneficios de hacer permanentes los recortes de impuestos de Bush irían a parar al 1% más rico de la población.

Y tengan en cuenta también que los impuestos se han quedado rezagados respecto al gasto gracias en parte a una estrategia política intencionada de "dejar que la bestia pase hambre": los conservadores han privado deliberadamente al Gobierno de ingresos en un intento de imponer los recortes del gasto que ahora insisten en que son necesarios.

Mientras tanto, cuando uno mira bajo el capó de esas preocupantes previsiones presupuestarias a largo plazo descubre que no se deben a ningún problema generalizado de gasto excesivo. En cambio, son en gran medida el reflejo de una sola cosa: la suposición de que los costes de la asistencia sanitaria subirán en el futuro como lo han hecho en el pasado. Esto nos dice que la clave de nuestro futuro fiscal es mejorar la eficiencia de nuestro sistema sanitario, que, como posiblemente recordarán, es algo que la Administración Obama ha estado tratando de hacer, incluso cuando muchas de esas mismas personas que ahora advierten sobre los estragos del déficit gritaban "¡listas de la muerte!".

Así que la realidad es ésta: las perspectivas fiscales de EE UU para los próximos años no son malas. Sí tiene un grave problema presupuestario a largo plazo, que tendrá que resolverse con una combinación de reforma sanitaria y otras medidas que probablemente incluirán una subida moderada de los impuestos. Pero debemos hacer caso omiso de quienes fingen estar preocupados por la responsabilidad fiscal, cuando su objetivo real es desmantelar el Estado de bienestar y pretenden utilizar las crisis del resto del mundo para asustarnos y obligarnos a darles lo que quieren.

Paul Krugman es profesor de economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía 2008. © 2010 New York Times News Service. Traducción de News Clips.

Written by Eduardo Aquevedo

23 mayo, 2010 at 19:49

J. Habermas: que la crisis financiera ni la intransigencia alemana destruyan el proyecto civilizatorio europeo…

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En el euro se decide el destino de la UE

GRECIA-ESTUD003 JÜRGEN HABERMAS 23/05/2010

El filósofo alemán Jürgen Habermas exige a los Estados una mayor implicación política para defender a la UE de los ataques financieros y muestra que la Alemania actual no está en el mejor momento para asumir el liderazgo

Días decisivos: Occidente celebra el 8 de mayo y Rusia el 9 de mayo la victoria sobre la Alemania nacionalsocialista; también aquí, en Alemania, se habla de día de la liberación. Este año, las fuerzas de la alianza que lucharon contra Alemania (con la participación de una unidad polaca) celebraron conjuntamente un desfile de la victoria. En la Plaza Roja de Moscú Angela Merkel estaba justo al lado de Vladímir Putin. Su presencia confirmaba el espíritu de aquella nueva Alemania surgida en la posguerra, cuyas distintas generaciones no han olvidado que también fueron liberadas, a costa de los mayores sacrificios, por el Ejército ruso.

La canciller llegó desde Bruselas, donde había tratado de una derrota de un tipo completamente distinto. La imagen de la conferencia de prensa en la que se anunció la decisión de los jefes de Gobierno de la UE sobre el fondo de rescate común para contrarrestar los ataques al euro traicionaba la convulsa mentalidad no de aquella nueva Alemania, sino de la Alemania de hoy. La chirriante foto muestra las caras petrificadas de Merkel y Nicolas Sarkozy: unos jefes de Gobierno exhaustos que ya no tienen nada que decirse. ¿Acabará siendo esa foto el referente iconográfico del fracaso de una manera de ver Europa que ha marcado su historia durante más de medio siglo?

Mientras que en Moscú Merkel estaba a la sombra de la tradición de la antigua República Federal, este 8 de mayo pasado, en Bruselas, la canciller dejaba tras sí algo distinto: la lucha de semanas de una empedernida defensora de los intereses nacionales del Estado económicamente más poderoso de la UE. Apelando al ejemplo de la disciplina presupuestaria alemana, había bloqueado una acción conjunta de la Unión que habría respaldado a tiempo la credibilidad de Grecia frente a una especulación que buscaba la quiebra del Estado. Una serie de declaraciones de intenciones ineficaces había impedido una acción preventiva conjunta. Grecia como un caso aislado.

Hasta que no se ha producido la última conmoción bursátil, la canciller no ha cedido, ablandada por el masaje anímico colectivo del presidente de Estados Unidos, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Central Europeo. Por temor a las armas de destrucción masiva de la prensa amarillista parecía haber perdido de vista la potencia de las armas de destrucción masiva de los mercados financieros. No quería de ninguna manera una eurozona sobre la que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, pudiera decir al día siguiente: quien no quiera la unificación de las políticas económicas, debe olvidarse también de la Unión Monetaria.

La cesura. Desde entonces, todos los afectados empiezan a vislumbrar el alcance de la decisión que se tomó el 8 de mayo de 2010 en Bruselas. Las medidas de emergencia sobre el euro adoptadas de la noche a la mañana han tenido consecuencias distintas de las de todos los bail outs habidos hasta la fecha. Como ahora es la Comisión quien suscribe los créditos en los mercados representando a la Unión Europea en su conjunto, este mecanismo de crisis se ha convertido en un instrumento de comunidad que transforma las bases económicas de la Unión Europea.

El hecho de que a partir de ahora los contribuyentes de la zona euro avalen solidariamente los riesgos presupuestarios del resto de los Estados miembros supone un cambio de paradigma. Se ha tomado conciencia así de un problema reprimido desde hacía mucho tiempo. La crisis financiera, amplificada a crisis de Estado, nos trae el recuerdo de los errores originales de una Unión Política incompleta que se ha quedado a mitad de camino. En un espacio económico de dimensiones continentales, sumamente poblado, surgió un Mercado Común con una moneda parcialmente común, sin que al mismo tiempo se introdujeran competencias que sirvieran para coordinar eficazmente las políticas económicas de los Estados miembros.

Hoy ya nadie puede rechazar de plano, calificándola de irrazonable, la exigencia formulada por el presidente del Fondo Monetario Internacional de un "gobierno económico europeo". Los modelos de una política económica "conforme a las reglas" y de un presupuesto "disciplinado", según lo establecido en el Pacto de Estabilidad, no están a la altura de los desafíos de una adaptación flexible a constelaciones políticas en rápida transformación. Claro que hay que sanear los presupuestos nacionales. Pero no se trata únicamente de las trapacerías griegas o de las ilusiones de bienestar españolas, sino de una equiparación político-económica de los niveles de desarrollo dentro de un espacio monetario con economías nacionales heterogéneas. El pacto de Estabilidad, que precisamente Francia y Alemania tuvieron que dejar en suspenso en 2005, se ha convertido en un fetiche. No bastará con endurecer las sanciones para equilibrar las consecuencias no deseadas de la deseada asimetría entre la completa unificación económica de Europa y su incompleta unificación política.

Incluso la sección de Economía del Frankfurter Allgemeine Zeitung considera que "la unión monetaria está en la encrucijada". El periódico atiza con un escenario de horror la nostalgia por el marco alemán en contra de los "países con monedas débiles", mientras que una amoldable canciller habla repentinamente de que los europeos deben buscar "una mayor integración económica y financiera". Pero no hay, a lo ancho y a lo largo, huella alguna de la conciencia de una profunda cesura. Unos confunden la conexión causal entre la crisis del euro y la crisis bancaria y apuntan exclusivamente el desastre a la falta de disciplina presupuestaria. Otros se afanan denodadamente en reducir el problema de la falta de coordinación entre las políticas económicas nacionales a una mera cuestión de mejora de la gestión.

La Comisión Europea quiere que el fondo de rescate, de duración limitada, se mantenga a largo plazo, además de inspeccionar los planes presupuestarios nacionales, incluso antes de que estos se hayan sometido a los parlamentos nacionales. No es que estas propuestas sean descabelladas. Pero es una falta de vergüenza sugerir que semejante intervención de la Comisión en el derecho presupuestario de los parlamentos no tocaría los tratados y no aumentaría de forma inaudita el déficit democrático que se arrastra desde hace tanto tiempo. Una coordinación eficaz de las políticas económicas debe conllevar un reforzamiento de las competencias del Parlamento de Estrasburgo; también planteará, en otros ámbitos políticos, la necesidad de una mejor coordinación.

Los países de la zona euro se enfrentan a la alternativa entre una profundización de la cooperación europea y la renuncia al euro. No se trata de la "vigilancia recíproca de las políticas económicas" (Trichet), sino de una actuación común. Y la política alemana está mal preparada para esto.

Cambio generacional y nueva indiferencia. Tras el Holocausto, hicieron falta esfuerzos de décadas -desde Adenauer y Heinemann, pasando por Brandt y Helmut Schmidt, hasta Weizsäcker y Kohl- para el retorno de la República Federal al círculo de las naciones civilizadas. No bastaba con la astuta táctica marcada por el ministro de Exteriores, Hans Dietrich Genscher, de orientarse a Occidente por razones de oportunidad. Era precisa una transformación, infinitamente trabajosa, de la mentalidad de toda la población. Lo que acabó por propiciar un talante conciliador en nuestros vecinos europeos fueron, en primer término, la transformación de las convicciones normativas y el cosmopolitismo de las generaciones más jóvenes, crecidas en la República Federal. Y, naturalmente, en la actividad diplomática marcaron la pauta las convicciones creíbles de los políticos en activo durante aquella época.

El manifiesto interés de los alemanes por una unificación europea pacífica no era suficiente para desactivar la desconfianza hacia ellos, históricamente fundamentada. Los alemanes occidentales parecían conformarse con la división nacional. A ellos, con el recuerdo de sus excesos nacionalistas, no habría de resultarles difícil renunciar a la reivindicación de sus derechos de soberanía, asumir en Europa el papel del principal contribuyente neto y, si hacía falta, adelantar créditos que, en cualquier caso, redundaban en beneficio de la República Federal. El compromiso alemán, para ser convincente, tenía que tener un arraigo normativo. Jean-Claude Juncker ha descrito bien esa prueba de esfuerzo cuando, en alusión al frío cálculo de intereses de Angela Merkel, echaba en falta la disposición a "aceptar riesgos en la política interna en pro de Europa".

La nueva intransigencia alemana tiene raíces profundas. Ya con la reunificación se transformó la perspectiva de una Alemania que había crecido y se ocupaba de sus propios problemas. Más importante fue la quiebra de las mentalidades que se produjo tras la marcha de Helmut Kohl. Con la excepción de un Joschka Fischer prematuramente agotado, desde la toma de posesión de Gerhard Schröder gobierna una generación normativamente desarmada que permite que una sociedad cada vez más compleja le imponga un trato cortoplacista con los problemas del día a día. Consciente de la reducción de los márgenes de juego político, renuncia a fines y a intenciones de transformación política, por no hablar de un proyecto como la unificación de Europa.

Hoy las élites alemanas disfrutan de una recuperada normalidad nacional estatal. Al final de un largo camino hacia Occidente han adquirido su certificado de madurez democrática y pueden volver a ser como los demás. Ha desaparecido aquella nerviosa disposición a acomodarse con mayor prontitud a la constelación posnacional de un pueblo vencido también moralmente y obligado a la autocrítica. En un mundo globalizado todos deben aprender a incorporar a la propia perspectiva la de los otros, en vez de retraerse a la mezcla egocéntrica de esteticismo y optimización del beneficio. Un síntoma político del retroceso de la disposición a aprender son las sentencias sobre los tratados de Maastricht y Lisboa del Tribunal Constitucional alemán, que se aferran a superados dogmatismos jurídicos relativos a la soberanía. La mentalidad del ensimismado coloso centroeuropeo, que gira en torno a sí misma y que carece de ambición normativa, ya no es ni siquiera garantía de que la Unión Europea se mantendrá en su tambaleante status quo.

La adormecida conciencia de crisis. Cambiar de mentalidad no es razón alguna para hacer reproches; pero la nueva indiferencia tiene consecuencias para la percepción política del desafío actual. ¿Quién está realmente dispuesto a sacar de la crisis bancaria aquellas conclusiones que la cumbre del G-20 de Londres plasmó en bellas declaraciones de intenciones… y a luchar por ellas?

Por lo que respecta a la doma del asilvestrado capitalismo financiero, nadie puede engañarse sobre la voluntad mayoritaria de las poblaciones. Por primera vez en la historia del capitalismo, en el otoño de 2008 sólo pudo salvarse la columna vertebral del sistema económico mundial, impulsado por los mercados financieros, gracias a las garantías de los contribuyentes. Y este hecho -que el capitalismo no pueda ya reproducirse por sus solas fuerzas- se ha fijado desde entonces en las conciencias de los ciudadanos que, como ciudadanos-contribuyentes, tuvieron que salir fiadores del fracaso del sistema.

Las exigencias de los expertos están sobre la mesa. Se está hablando sobre el aumento de los fondos propios de los bancos, una mayor transparencia para las actuaciones de los fondos especulativos de inversión, la mejora de los controles de las bolsas y las agencias de calificación de riesgos financieros, la prohibición de instrumentos especulativos llenos de imaginación pero dañinos para las economías nacionales, la imposición de una tasa a las transacciones financieras, el reforzamiento de las provisiones bancarias, la separación de la banca de inversión y comercial o la disgregación preventiva de los complejos bancarios demasiados grandes para caer. En la cara de Josef Ackermann, presidente del Deutsche Bank y astuto lobbista mayor de la banca alemana, se reflejaba un cierto nerviosismo cuando la periodista televisiva Maybrit Illner le daba a elegir entre algunos de estos "instrumentos de tortura" de los legisladores.

No es que la regulación de los mercados financieros sea tarea sencilla. Para llevarla a cabo también se requiere, sin duda, el conocimiento especializado de los banqueros más taimados. Pero las buenas intenciones fracasan no tanto por la complejidad de los mercados como por la pusilanimidad y falta de independencia de los Gobiernos nacionales. Fracasan por una apresurada renuncia a una cooperación internacional que se ponga como fin el desarrollo de las capacidades de actuación políticas de las que se carece… y ello en todo el mundo, en la Unión Europea y en primerísimo lugar dentro de la zona euro. En el asunto de la ayuda a Grecia, los negociantes y especuladores en divisas creyeron antes el hábil derrotismo empresarial de Ackermann que la tibia aprobación de Merkel al fondo de rescate del euro; realmente, no tienen confianza alguna en la decidida disposición a cooperar de los países de la zona euro. ¿Cómo podrían ser de otra manera las cosas en una Unión que derrocha sus energías en peleas de gallos para llevar a las figuras más grises a los cargos más influyentes?

En épocas de crisis, incluso los individuos pueden hacer historia. Nuestra enervada élite política, que prefiere seguir los titulares del Bildzeitung, no puede convencerse a sí misma de que son las poblaciones quienes impiden una unificación europea más profunda. Saben perfectamente que el retrato demoscópico de la opinión de la gente no es lo mismo que el resultado de la formación de una voluntad democrática deliberativamente constituida de los ciudadanos. Hasta hora, no ha habido en país alguno una sola elección europea o un solo referéndum en el que se haya decidido sobre algo que no sean temas y listas electorales nacionales. Sin mencionar siquiera la miopía nacional-estatal de la izquierda (y aquí no hablo sólo del partido alemán La Izquierda), hasta este momento todos los partidos políticos nos deben el intento de conformar políticamente la opinión pública mediante una Ilustración a la ofensiva.

Con un poco de nervio político, la crisis de la moneda común puede acabar produciendo aquello que algunos esperaron en tiempos de la política exterior común europea: la conciencia, por encima de las fronteras nacionales, de compartir un destino europeo común.

Jürgen Habermas es filósofo alemán, ganador del Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2003. © 2010, Jürgen Habermas, Die Zeit. Traducción de Jesús Alborés Rey.

EL PAIS.COM

Legionarios de Cristo: divisiones y rebelión dentro de la congregación…

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Pederastia de clérigos… ¿Rebelión de legionarios?

Difunden grabaciones que confirman malestar existente en esa orden católica

Equiparan a Marcial Maciel con Jack El Destripador

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Celebración eucarística en la Basílica antes de la salida de legionarios de Cristo a tareas de evangelización, el 31 de marzo de 2007Foto La Jornada

Sanjuana Martínez, Especial para La Jornada

Periódico La Jornada
Sábado 22 de mayo de 2010, p. 2

El malestar que la Legión de Cristo está experimentando por los crímenes sexuales y la impostura que su fundador, Marcial Maciel, llevó en vida se ha manifestado entre integrantes de esa orden que han sostenido reuniones privadas con el vicario general Luis Garza Medina y el director territorial en España, Jesús María Delgado, cuyo contenido ha sido filtrado mediante grabaciones clandestinas entregadas a medios del país ibérico.

“No hay verdad ni transparencia. Me siento traicionado. Hay superiores que todavía tienen fotos del fundador en sus despachos. Es como si yo tuviera una foto de Jack El Destripador”, señala un legionario durante una reunión que sostuvo Garza Medina en Roma con 250 miembros de la orden católica próxima a refundarse por instrucciones del papa Benedicto XVI.

El legionario no identificado expone que todavía hay hermanos, sobre todo de los más pequeños, que siguen leyendo cartas y escritos de Maciel y conservan sus fotos, a pesar de que el Vaticano ha ordenado limpiar y renovar la Legión de Cristo luego de una investigación de ocho meses, en la cual se imputa al fundador verdaderos delitos.

La grabación clandestina de la reunión fue difundida por El Periódico de Cataluña: “Tuve una cena con diversos superiores que estuvieron con David Murray (coautor del libro Fundación, historia y actualidad de la Legión de Cristo, la historia oficial de la congregación) y él estrictamente dijo que en unas conferencias que había grabado con el padre Evaristo Sada, en Tlalpan, una de las preguntas a nuestro padre fue si él se sentía siempre fundador o si había veces que tenía una disociación. Y nuestro padre dijo que tenía una disociación y que él distinguía una especie de vida privada y una especie de vida pública. Pero después el padre Evaristo mandó editar eso. Entonces, por un lado se nos va presentando cierto lado de la manzana, pero no se nos presenta el otro”.

El legionario reclama a Garza Medina que en esa orden no exista actualmente un espíritu de verdad y que se les siga engañando u ocultando cosas importantes: “A veces tengo la impresión de que es un poco de ‘a ver, hermano, usted que quiere saber, que conforme a lo que quiera saber yo le voy diciendo’”.

Garza Medina no cuestionó el símil entre Jack El Destripador y Marcial Maciel que el legionario hizo durante la reunión; por el contrario, consideró al fundador de la orden un demente, y se justificó ante todos diciendo que los subordinados nunca tuvieron conocimiento de sus fechorías y su doble vida.

El futuro de la Legión está en renunciar a su fundador y refundarse con otra persona, dice en entrevista con La Jornada Emilio Bartolomé, director de la Asociación de Víctimas de los Legionarios de Cristo. “Pero se ve que a los legionarios les está costando mucho, porque han estado muy apegados a la espiritualidad que supuestamente él les ha legado y a la persona de Maciel, a quien siguen llamando ‘nuestro padre’. Les va a costar mucho recomenzar de cero”.

Según las estimaciones de la asociación que dirige, Bartolomé considera que en el mundo puede haber alrededor de 200 víctimas de abusos sexuales de Marcial Maciel y su entorno, ya que los sacerdotes de su círculo íntimo que fueron víctimas de abusos del fundador, después abusaron de otros internos, convirtiendo la Legión en una cadena que repite el patrón de los abusos sexuales.

¿Carisma de Maciel o de la Legión?

El legionario que durante la reunión con Garza Medina aprovechó para externar sus quejas se refirió también al futuro carisma y la espiritualidad tanto del fundador como de la Legión: “Mi reflexión es que tal vez es el punto central de todo, pero tal vez el punto menos importante, en el sentido de que nos estamos ahogando. Es un poco como el chiste: ‘Mamá, mamá, no quiero ir a América’, dice el hijo. ‘Pues cállate, niño, y sigue nadando’, contesta la madre”.

Durante la conversación señala la necesidad de definir la espiritualidad y el carisma: “En la Legión, si ahora mismo nos preguntaran ‘dígame con tres palabras que es lo que hacemos’. Al inicio era formación de líderes, después la eficacia y ahora es el amor. Pero para mí todo queda en una especie de nebulosa sin definir”.

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Misa en la Universidad Anáhuac en memoria de Marcial Maciel, el 2 de febrero de 2008, tres días después de su fallecimientoFoto José Carlo González

Respecto de la espiritualidad, comentó que tienen cartas, pero con diversos estilos y manos, como lo demuestra el concepto que los legionarios tienen del salterio: Yo me siento como a quien le han quitado el andamio y solamente le queda una brocha en la mano… ¿Qué hago?

Garza Medina intenta contestar a los cuestionamientos del legionario, a quien llama padre, pero apenas ofrece explicaciones satisfactorias: Mire padre, no es que yo tenga soluciones a este tema que es complicado y complejo.

Reconoció frente a todos que definir el concepto de carisma era sumamente difícil, pero dijo que significa el sino de vivir el cristianismo y el apostolado que una congregación tiene: “Creo que la Legión necesita hacer una evaluación para poder definir con más claridad y menos ambigüedad nuestro carisma… y conviene decirlo porque los hombres no nos quedamos con 25 páginas en la cabeza, sino con algunos lemas de acción… Los textos del fundador son textos de él, no son de espiritualidad de la Legión de Cristo. Nosotros hemos utilizado el término de ‘nuestra espiritualidad’ para referirnos a las cartas de nuestro padre”.

El vicario de los legionarios de Cristo reconoce que ahora tienen que sacar la espiritualidad definiéndola a partir de miles de fuentes, incluidas las cartas de Maciel: No hay que olvidar que el carisma es también un camino de santidad y que en ese sentido nosotros, con la aprobación de las constituciones, tenemos una cierta definición de ese carisma. Si el Vaticano no cambia esa definición, o tal vez sólo purificando algunas cosas, pues allí hay un camino espiritual.

Garza Medina reconoce en la reunión que viven una situación en la que se les exige tener un estudio sobre su espiritualidad y ofrecer propuesta sistemática: Está claro que ante el mundo hay una barrera sicológica y emocional de conciencia, incluso de los escritos del fundador, pero no debe haber una barrera ante la espiritualidad de la Legión. Para el Vaticano en realidad no está en duda el todo de la Legión de Cristo, no están reflexionando si la Legión sí o la Legión no.

El impacto de la doble vida de Marcial Maciel también se dejó sentir en una reunión celebrada en un seminario de Salamanca, el pasado 28 de abril, entre legionarios y Jesús María Delgado, según se demuestra en una grabación clandestina dada a conocer por la cadena radiofónica Ser.

Uno de los asistentes señala que a los legionarios les importa un pimiento las relaciones de Marcial Maciel con mujeres con quienes procreó un número indeterminado de hijos, porque lo que realmente les parece inaceptable fueron los abusos sexuales y el ocultamiento que la Legión hizo de los mismos.

Entre los legionarios asistentes hubo quejas por la política seguida por la Legión como respuesta a las víctimas de Maciel, ya que consideran que el perdón de la congregación debería ser más claro y público, pero no sólo con base en comunicados, sino mediante reuniones privadas con los afectados por el fundador.

En la reunión celebrada en el seminario de Salamanca se abordó el tema de las finanzas y las repercusiones de los escándalos desvelados del fundador que han provocado la suspensión de unos 200 créditos destinados para obras. Hubo ejemplos concretos, como la experiencia de un miembro de la orden que acudió con un importante empresario francés y éste le recriminó formar parte de una congregación moralmente corrupta.

Para Emilio Bartolomé, la refundación de la Legión de Cristo tendrá un camino muy complicado: Porque nosotros hemos acusado a Marcial Maciel de cuatro cosas: abusar de menores, despilfarro de dinero, morfinómano, excesivo control de sus religiosos. Las víctimas con las que he hablado que eran sus secretarios dan testimonio de cómo este hombre derrochó siempre dinero. Maciel se daba lujos que ni siquiera los más ricos de este mundo se han podido dar. La Legión de Cristo fue su pantalla para ganar dinero y vivir bien.

Written by Eduardo Aquevedo

23 mayo, 2010 at 1:43

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