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Chile y el movimiento social: cuando el neoliberalismo triunfante se agrieta…

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Franck Gaudichaud

Punto de vista internacional

Traducido por Rocio Gajardo Fica y revisado por Caty R.

El 22 de septiembre del 2011 con traje oscuro, corbata violeta y camisa celeste, el presidente Sebastián Piñera sube a la tribuna de la asamblea general de la ONU. El jefe del gobierno chileno y exitoso empresario multimillonario muestra una amplia sonrisa. En estos tiempos de crisis del capitalismo, él reivindica una economía floreciente, con una tasa de crecimiento de más de un 6% del PIB (principios de 2011). Durante su breve discurso ante los principales jefes de Estado del planeta insiste, también, en el conflicto social relacionado con la educación que atraviesa su país desde hace varios meses: “la carrera por el desarrollo y la batalla por el futuro, debemos ganarla en las aulas”, afirmaba.

Aseguró que su gobierno pretende “garantizar una educación para todos y una educación gratuita para todos los que la necesitan”. Y el hecho de que los jóvenes de Chile luchen valientemente incluso es una prueba de la buena salud de la democracia chilena, todos movilizados por “una noble causa, grande, bella que es la de dar una educación de calidad” al pueblo. Magia del verbo propia de un político… quién podría pensar que está escuchando al representante de una derecha dura, de regreso a la cabeza del Estado 20 años después del final de la dictadura militar (1989) y comprometida, a cualquier precio, en la continuidad de esta revolución capitalista impuesta a sangre y fuego sobre las cenizas de la Unidad Popular y el cadáver de Salvador Allende 1 . En lo más recóndito de los barrios populares, en el corazón de las innumerables marchas que agitan las ciudades del país, entre las decenas de colegios, liceos y universidades ocupadas, este discurso se recibe como una provocación más. El poder no comprende lo que subyace en la sociedad, o más bien intenta aparentar que no comprende. El día de esa intervención en la ONU, manifestaciones y coloridos desfiles mostraron a la Moneda 2 que el movimiento por una educación “gratuita pública y de calidad” no está muerto. En la tarde del 23 de septiembre Camila Vallejo, una de las dirigentes de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) subrayaba, con un cierto dejo de ironía, que el discurso del presidente estaba lleno de “contradicción, incoherencia e inconsistencia”, en el mismo momento en que Piñera se negaba a cualquier negociación seria y seguía desplegando todo un arsenal represivo 3 .

Un movimiento social por la educación de una amplitud histórica


Desde la primera marcha de los estudiantes universitarios y alumnos de educación secundaria, el 28 de abril de este año, las acciones colectivas no se han debilitado, más bien lo contrario 4 . Durante todo el mes de mayo, las expresiones del movimiento se han ido amplificando. El 12 de mayo en Valparaíso, mientras el presidente de la República presentaba, como todos los años, su balance anual ante la nación, decenas de miles de personas expresaban su rabia. Progresivamente, el descontento se amplifica y la popularidad de los indignados chilenos aumenta. El 30 de junio son 300.000 en las calles y 500.000 el 9 de agosto; jóvenes, viejos, clase media y capas populares, todos juntos. Uno de los puntos culminantes de esta escalada es la huelga nacional de los días 23 y 24 de octubre, convocada por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y más de 80 organizaciones sindicales, protesta convocada contra las deplorables condiciones de trabajo, pero al mismo tiempo en apoyo de los estudiantes movilizados. Los repertorios de acciones colectivas utilizados han sido múltiples y a menudo muy originales. Además de las estrategias de intervención callejera tradicionales, el aspecto festivo y creativo es central en la contestación de la juventud: carnaval, maratón de besos, bailes y canciones originales, humor satírico, acciones espectáculo 5 . Pero encontramos también los instrumentos de protesta más clásicos: huelgas en las universidades, principalmente públicas, con apoyo del profesorado, multiplicación de las “tomas”, e incluso huelgas de hambre, llevadas a cabo por jóvenes estudiantes, que de esta forma buscan mostrar al mundo su determinación. Estamos frente a toda una generación que parece a contracorriente, que está alimentando la más importante lucha social desde las enormes jornadas de protesta de 1983 y 1984: una generación que no conoció la dictadura y que nació bajo los auspicios de la democratización neoliberal pactada.

Los estudiantes siempre han sido grandes protagonistas del movimiento social. Podemos remontarnos a los tiempos de los “actores secundarios” que se enfrentaron al régimen militar 6 . Las protestas actuales están indiscutiblemente conectadas a las experiencias adquiridas en 2011 (mochilazo) y a la llamada “rebelión de los pingüinos” de 2006. Esta última, de una gran fuerza, hizo temblar al gobierno de la socialista Bachelet y agrietó los cimientos del consenso político 7 . Los que se rebelan en 2011 son en parte los movilizados de 2006, y aprendieron el costo de las negociaciones sin futuro, la importancia del control de los voceros en las asambleas y la fuerza de la autogestión.

Pero, ¿por qué protestan estos estudiantes? Los problemas son numerosos, las reivindicaciones están claras: educación gratuita, pública y de calidad. “En la enseñanza secundaria, los estudiantes de liceos y colegios, quieren que sus establecimientos vuelvan a estar bajo control estatal, subraya un investigador. Desde la transferencia a control municipal en 1990, al final de la dictadura, la educación pública secundaria no ha dejado de declinar, en directo beneficio de los establecimientos privados y subvencionados. En la educación superior, el financiamiento de los estudios es particularmente problemático. Las universidades, públicas y privadas exigen el pago de una mensualidad cercana a los 300 euros 8 . De esta forma, la mayoría de los estudiantes deben recurrir a créditos para financiar sus estudios, sin saber con certeza si podrán reembolsarlos una vez integrados al mercado del trabajo (…) A lo que se suma que, a pesar de la existencia de una ley, aprobada durante la dictadura, que estipula que las universidades son instituciones sin fines de lucro, la gran mayoría ha puesto en marcha todo un entramado que les permite recabar las cuantiosas ganancias generadas” 9 . Herencia envenenada, posteriormente gestionada fielmente por la Concertación, coalición de socialistas y demócrata cristianos que gobernó al país desde 1990 hasta 2010 sin interrupción. Hasta el golpe de Estado de 1973, la educación pública chilena era conocida por su calidad y gratuidad. Actualmente menos del 25% del sistema educativo está financiado por el Estado, el resto lo asumen las familias de los estudiantes: el 70% de los estudiantes tiene que endeudarse y el 65% de ellos interrumpe sus estudios por razones financieras. Por cierto, el Estado chileno sólo dedica el 4,4% del producto interior bruto (PIB) a la educación, bien lejos del 7% recomendado por la UNESCO1 0 . De hecho, encontramos la misma lógica en todos los campos sociales: salud, jubilaciones, transportes, medios de comunicación, etc.

La Concertación puede regocijarse del récord de impopularidad de Sebastián Piñera (sólo un 22% de aprobación). Según las encuestas más del 75% de la población apoya las reivindicaciones estudiantiles, manifestándose en los barrios a través de enormes conciertos de cacerolas (los llamados caceroleos), y paralelamente rechaza los 20 años de gestión socio-liberal, que no hizo sino reforzar el modelo económico. El mea culpa del presidente del partido Socialista, Osvaldo Andrade, reconociendo que “durante los 20 años de los gobiernos de la Concertación nosotros también, en muchas ocasiones, fuimos parte activa de esta política abusiva” no cambia mucho la situación.

Falsas negociaciones, juego de crédulos y criminalización de las luchas


En la derecha son numerosos los parlamentarios que se inquietan por la crisis de gobernabilidad. En el mes de julio Joaquín Lavín, el Ministro de Educación, también empresario de educación y dirigente de la Unión Demócrata Independiente (UDI1 1 ) se vio obligado a dimitir. La turbación de las clases dominantes se refleja en las editoriales del periódico El Mercurio y en los artículos de intelectuales que hasta ahora se proclamaban liberales, incluso progresistas. Frente al regreso del espectro de la lucha de clases estos describen, como el historiador Alfredo Jocelyn-Holt, su “inasible malestar” y no vacilan en descalificar de manera violenta las acciones de protesta1 2 .

La rebelión estudiantil devela igualmente la verdadera cara de la «nueva derecha» gubernamental, que no había llegado al gobierno a través de las urnas desde 19561 3 . Durante semanas la única respuesta del ejecutivo fue la represión, con el apoyo de toda la maquinaria mediática. El «pinochetismo» aún se muestra a toda vela. El portavoz del gobierno Andrés Chadwick, ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, designado por Pinochet en 1978, y el alcalde de la comuna de Santiago Pablo Zalaquett (UDI), hicieron declaraciones en las que afirmaban que los estudiantes no eran los dueños de La Alameda ( principal avenida de Santiago). Incluso este último sugirió la intervención de las fuerzas armadas para impedir las manifestaciones del 11 de septiembre, día de conmemoración del golpe de Estado. Otro ejemplo, misma cantinela: Cristián Labbé, alcalde de Providencia, comuna de la ciudad de Santiago, y ex miembro de la policía secreta de la dictadura, anunció que cerraría los liceos ocupados y planteó anular el año escolar con el objetivo de castigar a los movilizados. La represión por parte de los carabineros es permanente. Los heridos se cuentan por cientos y son miles los arrestados, incluso debemos lamentar la muerte de Manuel Gutiérrez, de 14 años, asesinado a tiros por la policía. En este contexto, una pequeña parte de los estudiantes ha escogido la autodefensa. En cada manifestación se produce una batalla campal, a pesar de las protestas de los organizadores, con barricadas, pedradas y cócteles molotov lanzados contra los carros blindados, gases lacrimógenos, armas de fuego y policía a caballo. Varios dirigentes del movimiento han sido amenazados, incluso de muerte, como es el caso de Camila Vallejos.

Frente a la potencia de une revuelta que no pierde fuerza, el 3 de septiembre el gobierno se vio obligado, finalmente, a hacer como si negociase, apostando al desgaste y las divisiones del movimiento. La revista A l’Encontre traza la cronología de este juego de crédulos. «Los dirigentes estudiantiles han hecho saber claramente que todas las proposiciones se someterían a la decisión de las asambleas que representan de manera efectiva a sus bases. De esta forma, con fecha de 8 de septiembre, la Confech anunciaba las condiciones para continuar las negociaciones. Estas son, de forma resumida, cuatro: 1° aplazar la fecha fijada por el ministerio para la renovación de las becas y créditos, instrumento de chantaje económico utilizado contra los estudiantes y uno de los instrumentos utilizados por el poder. 2° suspender el proceso de puesta a punto de las leyes que conciernen a la educación, leyes que el Parlamento debe presentar al ejecutivo. 3° las discusiones deben ser transparentes , lo que implica que se filmen, con el fin de que los ciudadanos puedan conocer las posiciones respectivas de los diversos actores de este conflicto. 4° la negociación debe apuntar a la cuestión central, es decir, la educación pública, gratuita, de calidad, democrática y sin lucro. El 15 de septiembre, el ministro de Educación, Felipe Bulnes, recusa dos condiciones: el no aplazamiento de la fecha del 7 de octubre para el cierre del semestre y rechaza la interrupción del procedimiento de puesta a punto de una ley sobre la educación. En cuanto a la publicidad de las negociaciones, Bulnes se limita a indicar que el proceso verbal de las discusiones se pondrá a disposición del público. El 15 de septiembre, el vicepresidente de la Confech, Francisco Figueroa, anuncia el rechazo a las proposiciones del ministro y señala que está prevista una movilización nacional para el 22 de septiembre. El 19 de septiembre el presidente Sebastián Piñera anuncia en la televisión pública que «70.000 estudiantes secundarios han perdido el año por haber paralizado las clases desde hace 4 meses. Una verdadera provocación»1 4 . A pesar de todo, la movilización del 22 de septiembre logró reunir a casi 180.000 participantes. Y una semana después, 150.000 manifestantes desfilaban nuevamente. Este escenario de movilizaciones-crimiminalización-negocaciones en falso, se mantiene desde principios de octubre. Y cada vez, la capacidad de réplica de los estudiantes es impresionante y aclamada por varios sectores del movimiento social, comenzando por el Colegio de Profesores.

Una nueva estructura de oportunidades políticas para la transformación social


Según el PNUD, si bien en Chile se ha logrado disminuir la pobreza el país sigue figurando entre los más desiguales del planeta. Luego de la estrategia de shock impuesta por la dictadura (1973-1990) la sociedad chilena se vio sometida a los tormentos de una transición pactada. Durante los últimos 20 años de «democracia autoritaria» la sociedad, fragmentada y atomizada, parecía haber integrado en sus genes este modelo y sus instituciones: a pesar de las reformas, la Constitución de 1980 que consagra la teoría neoliberal del «rol subsidiario del Estado» sigue vigente. El parlamento está amarrado por un sistema electoral, llamado binominal, que asegura el reparto casi perfecto del poder entre la Concertación y la derecha. Paralelamente, el sector judicial, el mediático y el económico son bastiones del ultraliberalismo o de los conservadores.

De esta forma, algunos pensadores críticos d escriben la construcción de un neoliberalismo triunfante (Juan Carlos Gómez) o de un neoliberalismo maduro (Rafael Agacino) de larga duración, ampliamente estabilizado, entre otras cosas a través de los mecanismos de consumo a crédito, de una sociedad de espectáculo bajo el control de un duopolio mediático y gracias a la exclusión de las clases populares del espacio de participación política, de la polis . Una casta de profesionales pasa tranquilamente de la administración del Estado a la gestión de las empresas, todas vinculadas de una forma u otra a un puñado de familias (Matte, Luksic, Angellini o Paulman). Este orden social no excluye las explosiones sociales, pero torna bien complicado su potencial emancipador1 5 . Sin embargo, como afirma el historiador Sergio Grez, es posible afirmar que el año 2011 quedará grabado como «el despertar de los movimientos sociales luego de más de dos decenios de letargo»1 6 . Si retomamos la sociología de las políticas de conflicto, no hay duda de que gracias a las movilizaciones se ha abierto una estructura de oportunidad política aprovechada por una nueva generación, que de un conflicto en el campo de la educación ha logrado constituirse, en el curso de un brusco cambio de escala, en un actor ineludible de la escena política nacional1 7 . ¿Cuáles son los factores que explican este salto cualitativo y cuantitativo? Podemos citar la situación económica de los estudiantes, durante un periodo de crecimiento profundamente desigual, donde el culto al éxito individual está en contradicción permanente con las condiciones de vida cotidiana de las grandes mayorias1 8 . Más ampliamente la crisis de legitimidad del conjunto del sistema político juega plenamente, alimentada por las provocaciones del gobierno. Algunos de los principales dirigentes estudiantiles están, cierto, vinculados a organizaciones partidistas, como Camila Vallejo, figura altamente mediatizada y militante del partido comunista, o incluso Giorgio Jackson, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica y militante de la Concertación. De hecho, sectores disidentes de la Confech, en especial en provincias y organizaciones de alumnos de enseñanza secundaria, así como las franjas libertarias o trotskistas del movimiento, critican la voluntad del PC y de la Concertación de orientar el movimiento hacia una salida institucional. Pero globalmente la referencia a la horizontalidad, al rechazo de la instrumentalización y la importancia de las decisiones tomadas en asamblea, explican la duración y la dinámica autónoma de estas luchas.

Y un último elemento esencial: la convergencia de diferentes revueltas en la superficie lisa de un modelo de acumulación que hasta hoy parecía «triunfante». De hecho, la coyuntura actual se inscribe en un flujo más largo. Se ha ido produciendo una acumulación molecular de conflictos parciales y dispersos, con una aceleración desde 2006-20071 8 . Recordemos las movilizaciones de los trabajadores, que se dan en un contexto de extrema precariedad y flexibilizacion1 9 y con una CUT en parte cooptada por la Concertación. Recordemos también las luchas de los trabajadores del cobre, en particular los subcontratados (trabajadores de las empresas subcontratistas), quienes en el 2007 realizaron huelgas muy duras. En 2010, la dirección del trabajo reconoció la pérdida de 333.000 días de trabajo por motivos de huelgas en el sector privado, es decir un aumento de un 192% con respecto a 2000. En el sector público la magistratura, los trabajadores de la salud y los profesores se movilizan regularmente. También es el caso de los militantes que luchan contra las discriminaciones y por el derecho a la diversidad sexual (LGTB).

El ciclo de protestas tomó una dimensión insólita en febrero 2010 con el levantamiento de toda una región, la provincia austral de Magallanes, contra el alza del precio del gas natural. El gobierno tuvo que retroceder. Las recientes acciones de organizaciones ecologistas igualmente han logrado poner en jaque a la derecha. Fue el caso en agosto 2010, en Punta de Choros, contra el proyecto de construcción de una central termoeléctrica. Recientemente, el megaproyecto Hidroaysén, en la Patagonia chilena, logró que salieran a las calles más de 30.000 personas. Hay que mencionar también las luchas urbanas por la vivienda y el «derecho a la ciudad». Y, obviamente, la indomable resistencia del pueblo mapuche que en 2010 llegó a niveles récord, notablemente luego de la huelga de hambre de varios presos politicos2 0 .

Uno de los desafíos para el movimiento social es lograr una «desectorización», más amplia aún, que permita articular todas las resistencias. Esta confluencia mostró su potencial durante las protestas del 21 de mayo. Progresivamente se ha ido imponiendo la comprensión de que la obtención de la gratuidad de la educación significa atacar frontalmente al capitalismo educativo. Los jóvenes saben que se enfrentan a los principios fundadores de la dictadura. Uno de sus eslóganes es: «y va caer, y va a caer la educación de Pinochet». Ahora la cuestión es la construcción de alternativas radicales y no sólo reformas de la herencia autoritaria2 1 .

Bifurcaciones intempestivas y alternativas en marcha: ¿hacia una asamblea constituyente?


Bajo el impacto de esta movilización histórica, la sociedad chilena se ha «repolitizado» bruscamente, ha vuelto a ocupar la polis desierta al mismo tiempo que ocupaba las plazas publicas, las avenidas, los distintos espacios de educación . Se trata de una bifurcación intempestiva (una formula de Daniel Bensaid), que va a marcar los años venideros, «cuestionando las certezas, los valores, las normas, las instituciones y las maneras de hacer las cosas que parecían haber adquirido características “naturales” para millones de ciudadanas y ciudadanos sometidos a la hegemonía ideológica del neoliberalismo»2 2 . Hoy en día, las cuestiones que emergen en las discusiones asamblearias y en los desfiles son la forma de cambiar la Constitución, la imperiosa necesidad de una asamblea constituyente, la urgencia de un plebiscito sobre la educación o la renacionalización del cobre2 3 . La necesidad de abrir puertas y ventanas a una democratización real se hace presente. Por supuesto que el objetivo sigue siendo difícil de alcanzar, ya que no hay que subestimar las capacidades del gobierno para mantener el control. El movimiento está al borde del agotamiento luego de 5 meses de lucha y la represión es intensa. El final del año escolar se acerca y en el momento en que escribimos estas líneas no se atisba ningún avance concreto en el horizonte.

¿Cómo obtener, en lo inmediato, la gratuidad de la educación frente a la oligarquía en el poder? ¿Cómo imponer un proceso constituyente “por abajo”, democrático, con participación de los movimientos sociales, como el que se pudo construir recientemente en Bolivia, para derribar las instituciones del pinochetismo? Esto significa, en primer lugar, la construcción de una formidable relación de fuerza, que todavía no es concreta, pero está en vías de construcción. La ausencia significativa de luchas masivas de los trabajadores y las vacilaciones del movimiento sindical pesan enormemente. Ya que un vuelco en las relaciones de clase pasará necesariamente por una intervención consciente y decidida del movimiento obrero en el sentido amplio del término. Sin esto, los estudiantes están huérfanos de un motor esencial de la transformación social. Por otra parte, la agenda electoral e institucional puede revelarse como un arma de doble filo: las elecciones municipales en 2012 y las presidenciales y parlamentarias en 2013 van a empujar a las formaciones políticas a “surfear” sobre la ola de propulsión del movimiento estudiantil, a menudo para intentar canalizar, pero también -en la derecha- para movilizar al electorado conservador.

El desafío para la juventud movilizada, en este nuevo ciclo, es arrancar a corto plazo reformas estructurales sobre la base de sus propias reivindicaciones (como la gratuidad) preparando a la vez las próximas acciones a favor de una asamblea constituyente con los otros sectores en lucha. Los proyectos de ley del gobierno no responden en ningún caso a las problemáticas que atañen a la calidad, la municipalización y la mercantilización de la educación primaria, secundaria y universitaria. Es importante evitar un final de movilización desmoralizador y por lo tanto es importante trazar perspectivas. A mediano plazo, la cuestión planteada es la construcción de una alternativa política que todavía no existe en el país2 4 . Si la horizontalidad, las experiencias locales y territoriales, la práctica autogestionaria son fuerzas vitales que deben cultivarse, éstas no reemplazan la indispensable edificación colectiva de un instrumento político, totalmente independiente de la Concertación y de sus satélites. Una herramienta capaz de federar las resistencias dispersas y las clases populares movilizadas en torno a un proyecto anticapitalista, latinoamericanista y ecosocialista coherente.

¿El camino todavía parece largo?, es cierto. Pero la dinámica en curso acaba de trazar horizontes de posibilidades que hace 6 meses parecían insospechadas en Chile. En la vieja Europa, los indignados de varios países inventan y experimentan contra la austeridad y la arrogancia de los poderosos. Mientras la mercantilización de la educación está en curso en toda la Unión Europea, el ejemplo chileno puede dar argumentos a las y los que se oponen. En el mundo árabe los procesos revolucionarios intentan profundizar sus conquistas. La juventud que se ha rebelado también responde indirectamente a este eco lejano. Y sobre todo, el “largo mayo chileno” (en referencia al mayo 68 francés) se entronca con las rebeliones populares que recorren desde hace diez años América Latina. Hoy en día los estudiantes de Argentina, México y Colombia siguen el ejemplo de las movilizaciones de Santiago. Por fin parece que Chile ha encontrado el impulso de cambios de los pueblos hermanos que se encuentran al otro lado de los Andes.

Fuentes:

http://puntodevistainternacional.org/

http://orta.dynalias.org/inprecor/home

Autor:

Franck Gaudichaud es profesor en Estudios latino-americanos en la Universidad Stendhal-Grenoble 3 (Francia) y copresidente de la Asociación France Amérique Latine (www.franceameriquelatine.org). Participa en el colectivo editorial del sitio www.rebelion.org y de la revista ContreTemps (http://www.contretemps.eu/).

Contacto : franck.gaudichaud@u-grenoble3.fr

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Notas

1 Para continuar este análisis sobre revolución capitalista y neoconservadora : Manuel Gárate , La “Révolution économique” au Chili. A la recherche de l’utopie néoconservatrice 1973-2003 , Tesis doctoral de Historia y Civilización, EHESS, Paris, 2010 (en línea : http://tel.archives-ouvertes.fr).

2 Palacio de gobierno situado en Santiago.

3 "El discurso de Piñera en la ONU y el movimiento estudiantil", Elmostrador.cl , 23 de septiembre de 2011.

4 Para un análisis múltiple del movimiento remitimos a los artículos que hemos reunido con Mario Amorós en el dossier Lecciones de la rebelión estudiantil (www.rebelion.org/apartado.php?id=411).

5 Ver por ejemplo, el "thriller de la educación" que parodia un clásico de Mickael Jackson: www.youtube.com/watch?v=tR12Vi6BvrI&feature=related

6 Ver el documental de Pachi Bustos, Jorge Leiva, Marcela Betancourt y René Varas: Actores secundarios, (80 min, 2004).

7 Ver el documental de Simón Bergman: La Rebelión de los Pingüinos, (23 min, 2007).

8 el salario mínimo en Chile es de 280 euros mensuales.

9 A. Maillet, "Les indignés chiliens", Opalc.org , 17 agosto 2011.

1 0 V. De La Fuente, "Terminar (verdaderamente) con la era Pinochet", www.lemondediplomatique.cl/Articulo-de-Victor-Hugo-de-la.html, 24 agosto 2011.

1 1 Partido político de extrema derecha, cercano al Opus Dei, primera fuerza política del Parlamento y en el gobierno actual.

1 2 Ver la respuesta de S. Grez en: "¿Inasible malestar?", The Clinic, N°413, Santiago, 29 de septiembre de 2011.

1 3 Ver : F. Gaudichaud, "Botella nuevas, vino viejo", Le Monde Diplomatique, mai 2011, www.rebelion.org/noticia.php?id=129587 y "Estrategia del Shock y regredo de los Chicago boys", Viento Sur, Paris, julio de 2010, www.rebelion.org/noticia.php?id=106567.

1 4 http://alencontre.org/ameriques/amelat/chili/chili-laube-nouvelle-des-mouvements-sociaux-et-la-mobilisation-du-22-septembre.html.

1 5 JC. Gómez Leyton, " Protesta social y política en una sociedad neoliberal triunfante", Observatorio Social de América Latina, año VII, N° 20, CLACSO, Argentina, 2006.

1 6 S. Grez, "Un nuevo amanecer de los movimientos sociales en Chile", The Clinic , Nº 409, Santiago, 1 de septiembre de 2011 .

1 7 C. Tilly et S. Tarrow, Politique(s) du conflit. De la grève à la révolution , Presses de SciencesPo, París, 2008.

1 8 E. Barozet, "De la démobilisation au réinvestissement local. Mouvements sociaux locaux et territoires au Chili", Cahiers des Amériques latines , N° 66, 2011 y C. Pulgar, " La revolución en el Chile del 2011 y el movimiento social por la educación", www.le monde diplomatique.cl , septiembre 2011.

1 9 El código del trabajo actual es una herencia de la dictadura. Sólo el 5,9% de los trabajadores (2009) están bajo el régimen de un contrato colectivo.

2 0 Consultar los artículos que hemos reunido con Mario Amorós en el dossier Pueblo Mapuche : www.rebelion.org/apartado.php?id=152.

2 1 R. Agacino, "Anticipando el futuro", Rebelion.org , 1 septiembre 2011 y J. Massardo, "La significación histórica del movimiento estudiantil", Rebelion.org , 25 agosto 2011.

2 2 S. Grez, "Un nuevo amanecer de los movimientos sociales en Chile", Op. Cit . Ver también : P. Mouterde, "En plein hiver chilien : les promesses d’un printemps social et politique", Alainet.org , 29 agosto 2011.

2 3 Chile posee las mayores reservas de cobre mundiales, este recurso esta hoy en día mayoritariamente en manos de concesiones extranjeras. Ver el sitio del Comité por la defensa y la recuperación del Cobre, www.defensadelcobre.cl .

2 4 "La alternativa ausente", Editorial de la revista Punto Final , Nº 743, 30 septiembre 2011. www.puntofinal.cl/742/editorial743.php

Recuperación y destrucción del neoliberalismo…

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Alejandro Nadal
 
 

La maquinaria institucional e ideológica heredada de 30 años de neoliberalismo no está ahí por nada: sus objetivos son el retroceso político y mantener vivos los viejos dogmas. Esto se logra imponiendo una narrativa dominante sobre los orígenes y naturaleza de la crisis que impida pensar en caminos alternativos.

La historia que cuenta el neoliberalismo sobre su propia crisis comienza con el estallido de la burbuja en el sector inmobiliario y la diseminación de sus efectos por todo el sector financiero gracias a la bursatilización de activos tóxicos. Después viene el rescate y la recuperación. Pero esta historia es absurda porque no hay recuperación a la vista.

Lo notable es que esta narrativa termina con el principio de la pesadilla. Su culminación es el ¡retorno al neoliberalismo! Eso es absurdo: si algo sabemos es que el neoliberalismo ya no va a poder funcionar jamás. Un vistazo a la historia de las principales economías capitalistas durante los últimos tres decenios permite comprobarlo.

En los años 70 termina el periodo glorioso de acumulación rápida de capital y crecimiento del ingreso personal de los trabajadores. Ese lapso (1945-1975) se caracterizó por altas tasas de crecimiento, fuertes incrementos en productividad y fuerte inversión en capacidad productiva.

En los años 70 la tasa de ganancia se estancó y declinó durante varios años. No importa qué medida prefieran los lectores, y más allá de las polémicas sobre el significado de este movimiento en la tasa de ganancia, lo cierto es que se puede documentar sin dificultad esta declinación en la tasa de ganancia. Y a partir de ese hecho, todo cambió: para enfrentar esta caída en la rentabilidad el capital desencadenó una ofensiva de largo aliento en contra del trabajo.

El resultado de esta acometida fue el estancamiento de los salarios. El crecimiento en productividad que pudo mantenerse (y hasta acelerarse durante algunos periodos) no tuvo su contraparte en un incremento de los salarios. En la distribución de la renta, las ganancias se beneficiaron y el asalariado se llevó la peor parte. Esa redistribución mejoró las condiciones de rentabilidad en los años 1988-2002, con sus diferencias entre países y sectores.

El estancamiento en la rentabilidad durante los 70 también provocó una búsqueda de espacios de inversión financiera que pudiera darle la vuelta a ese mal necesario (como decía Marx) que es el circuito productivo. La expansión del sector financiero fue la consecuencia directa y los centros de poder a nivel nacional y supranacional se afanaron en eliminar las barreras a la circulación del capital financiero.

Uno de los rasgos más interesantes de la reproducción capitalista en los últimos decenios consiste en que mientras los salarios se estancaron, el nivel de consumo se mantuvo más o menos constante. ¿Cómo fue eso posible? La explicación se encuentra en la caída en la tasa de ahorro y en el crédito. Es decir, las familias aumentaron la parte de su ingreso que se destina al consumo y, por otra parte, incurrieron en un sobre endeudamiento crónico. El sector financiero ya las estaba esperando.

La desregulación y las innovaciones financieras hicieron bien su trabajo. La capitalización de títulos financieros, acciones y activos inmobiliarios, alimentó la ilusión de un aumento de riqueza virtual que pudo respaldar durante unos años el nivel de consumo de las clases medias. En Estados Unidos hasta tenemos el fenómeno de un segmento de la clase trabajadora que tuvo ingresos derivados de la rentabilidad del mercado accionario. Pero el sobre endeudamiento fue el mecanismo más importante para mantener el nivel de demanda agregada que necesita todo sistema capitalista.

En ese periodo (1980-2000) la inversión productiva mantenía tasas de crecimiento raquíticas. Es decir, la recuperación de la rentabilidad derivada de la ofensiva anti-laboral no se acompañó de un incremento en la capacidad productiva o en la introducción de una nueva plataforma tecnológica capaz de sostener una nueva fase de expansión. De las varias interpretaciones, la más cercana a la realidad se relaciona con un agotamiento de las oportunidades de inversión asociadas con altas tasas de beneficios.

Esto es lo que cierra el circuito de acumulación neoliberal en los espacios nacionales. En el plano internacional, la famosa globalización permitió poner a competir entre sí a la fuerza de trabajo de todo el mundo. Y eso se acompañó del desmantelamiento de una parte de la capacidad industrial estadunidense al transferir las multinacionales líneas completas de producción hacia China. El proceso culminó con la consagración de Estados Unidos como consumidor en última instancia a escala mundial.

En la actualidad no existen instancias internacionales capaces de marcar un nuevo derrotero. La guerra social al interior y entre espacios nacionales, así como los desequilibrios internacionales son la señal más clara: la única recuperación posible pasa por la destrucción del neoliberalismo.

http://nadal.com.mx

Chile y la reforma universitaria: el proyecto ultra-mercantil del Ministro J. Lavín…

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21 de Junio de 2011

Lavín, Guzmán, Pinochet y la revolución universitaria del 81

Jaime Retamal
Facultad de Humanidades de la Usach
http://educacion.usach.cl

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Bastante de violencia han hablado las autoridades de gobierno la última semana, y esto a propósito de las movilizaciones de los estudiantes universitarios.

La retórica equilibrista del Ministro de Educación, Joaquín Lavín, hablando no desde el ministerio de Educación, sino desde el mismísimo Palacio de La Moneda, el centro del poder, mezcló la palabra “energía” con “violencia” para desacreditar a esos miles de jóvenes que caminaron pacíficamente por la Alameda.

¿Es la educación superior chilena un enclave autoritario de la dictadura de Pinochet?; ¿es su lógica, su inspiración, su modelo, su fundamentación, herencia –una más- del totalitarismo pinochetista de los 80?

No es porque el Ministro y La Moneda estén ad portas de nuevas encuestas de opinión, el motivo por el cual calificamos su retórica de equilibrista. Es así, más bien, porque la respuesta a la pregunta de si la educación superior es o no un “enclave autoritario” está llena de un vértigo abismal, para quien pretende ser, como Joaquín Lavín, el nuevo Presidente de Chile, o para quien desea pasar a la historia como un gran Ministro de Educación.

Nadie está más cercano al vacío que Joaquín Lavín. Gran opus-deista chileno; fundador de una universidad privada; ilustrísimo Chicago boy y UDI hasta el tuétano: heredero, hijo putativo predilecto de Jaime Guzmán y Augusto Pinochet Ugarte. Creador -ghost writer- como dice el mito urbano, de la famosa frase “de cada siete chilenos, uno tendrá automóvil; de cada cinco, uno tendrá televisor, y de cada siete, uno dispondrá de teléfono”, dicha por el Capitán General un 11 de Septiembre de 1980. Los ochenta… la década de las más profundas transformaciones en la educación chilena, particularmente, en la educación superior ¡Qué años!

No es una tesis del todo descabellada afirmar que “Marzo del 81” es EL momentum de toda la revolución de la educación superior en Chile, resistida hoy en las calles y en crisis, por cierto, como lo reconocen todos los actores.

Marzo del 81. Chile disputaba la Copa Davis sufriendo contra Colombia; los cines tenían en su cartelera a “Belle de jour” y se estrenaba “El huevo de la Serpiente” de Bergman; Héctor Soto, el cura Valente del cine, ya repetía su ironía (copiada o no) de que Hollywood era una gigantesca fábrica de salchichas; uno de los autos del año, traído directamente desde Francia, era el más ofertado por los diarios, el Renault 5, a toda página; y canal 7 transmitía la serie de 12 capítulos que contaba la vida del “héroe” de la 2ª Guerra Mundial, “Lord Mountbatten”. Todo superficialmente estaba bien y transcurría con normalidad. Pero en el fondo, se estaba gestando la gran transformación de la educación superior que transformaría la lógica universitaria, y también, no está de más decirlo, la lógica del tejido social en Chile.

la revolución universitaria del año 81 de Augusto Pinochet, que encuentra a Jaime Guzmán como uno de sus defensores más radicales, no hace sino retrotraernos a un momento difícil de nuestra historia nacional y a un momento donde se produjeron profundos cambios que terminaron por configurar otra sociedad y otra cultura. Para ello, la Universidad fue central.

 

Fue en Marzo del 81 cuando se dio inicio al llamado “Periodo Constitucional” de Augusto Pinochet. El 11 de Marzo juró ante la nueva Constitución de la República de Chile y el oficialismo declaraba que el país “recuperaba la confianza en sí mismo.”

Con ese tono tan característico que poseía, Augusto Pinochet enfatizaba en su discurso del 11 de Marzo del 81: “No podría dejar de mencionar, entre los progresos sociales que se han materializado en estos años, las recientes reformas a las normas sobre educación superior[…]El Gobierno ha sentado las bases para que su acción educacional, con el aporte primordial de la iniciativa particular de los chilenos, permita una capacitación amplia y de calidad a vastos sectores que hasta ayer se veían privados de ella […] el dictar estas normas legales obedece a nuestra profunda convicción de que la autonomía de cada persona y la igualdad de oportunidades para todos, son bases esenciales de la Gran Nación que aspiramos a construir e integrar.

Las dos cosas que primero hizo Pinochet, tras jurar, fue anunciar un nuevo presupuesto para las universidades (lógica presupuestaria que se mantiene hasta hoy más menos) y declarar al país en “Estado de Peligro de Perturbación de Paz Interior”, recurriendo a las facultades que le confería la disposición 24ª transitoria de la nueva Carta Fundamental.

¿Alguien en su sano juicio, dada las condiciones, iba a alzar la voz como correspondiese ante tamañas transformaciones revolucionarias en la universidad?

Pues sí; Jaime Guzmán tomó partido. Entregó uno de los apoyos más fundamentales a esa transformación revolucionaria a la educación superior llevada adelante por el Capitán General Augusto Pinochet y el aparato totalitario de instalación de políticas públicas de cada sector gubernamental.

Un documento verdaderamente histórico de 14 páginas –“histórico” dada la revolución y dada la actual crisis universitaria- resulta ser la fundamentación que Jaime Guzmán hiciera en la Revista Realidad de Marzo del año 1981. Se trata de un escrito formidable, por su densidad ideológica y filosófica, que muestra no sólo la genialidad del fundador del gremialismo y la UDI, sino también, la profundidad social que una revolución universitaria puede crear.

Este documento fue escrito en co-autoría con Hernán Larraín, actual senador UDI, y se titula “Debate sobre nueva legislación universitaria”.

Como se sabe (ver los textos de Renato Cristi o Verónica Valdivia) Jaime Guzmán mutó de una concepción “gremial-corporativa” a una “neoliberal”. Y fue en los 80 donde defendió esta nueva concepción. Su principal “brazo armado” teórico fue la Revista Realidad, fundada por él mismo el año 1979. Nada de mitos –dice su escrito fundacional- ni de utopías destructoras, la verdadera fe debe estar puesta en aceptar con realismo la verdadera naturaleza del hombre y las cosas, debemos ajustarnos a la realidad, afirma.

Pues bien, en Marzo del año 1981, en una especie de debate imaginario se afirma que “la sola publicación de los primeros cuatro DFL sobre la nueva institucionalidad universitaria, ha desatado una variada crítica de ciertos sectores muy determinados, cuyas principales objeciones hemos creído conveniente recoger y refutar en este artículo.” Entrega este “artículo” 15 refutaciones a 15 objeciones críticas.

Señala que la pretendida Reforma Universitaria de los años 1967-1973 estaba completamente equivocada en su orientación. Tenía fundamentalmente “una visión académica irreal […] una masificación artificial de la educación superior, que iba mucho más lejos de la exigida por la natural evolución social antes mencionada, y que por el contrario se fundaba en una inspiración demagógica , cuyo extremo fue el lema marxista de “universidad para todos”, una desviación de su origen universitario hacia un claro predominio político, que pretendió instrumentalizar las Universidades al servicio de dos sucesivos experimentos ideológicos (democratacristiano primero y marxista después), y en fin, una pérdida de las jerarquías universitarias, ejemplificada en el cogobierno estudiantil y del personal administrativo […] la frustración actual de miles de académicos y estudiantes universitarios, representa la mejor demostración de que el sistema universitario chileno se había deteriorado hasta languidecer en la mediocridad, cuando no a descender a niveles vergonzosos e indignos del nombre de universitario”.

Respecto al eje competitividad, que será crucial en todo el sistema hasta el día de hoy, señala que a la sazón ninguna de las 8 Universidades existentes se encuentra sujetas a desafíos competitivos entre ellas, al tener su financiamiento asegurado por el presupuesto estatal. En este sentido “la nueva legislación universitaria busca una suerte de control indirecto de la calidad académica, que se obtiene básicamente estimulando la competencia entre las universidades. Eso se procura a través de cuatro instrumentos principales, a los que luego haremos sucesiva referencia: la facilidad para crear nuevas Universidades, el surgimiento de institutos de educación superior no universitarios, el cambio en el sistema de financiamiento estatal a ala educación superior, y la racionalización de las actuales Universidades”. Ahí están los ejes del desarrollo universitario que marcarán el futuro del sistema.

En efecto, “la competencia constituye  un poderoso estímulo de superación personal en el ser humano […] la llamada solidaridad, al margen de estímulos competitivos, siempre ha redundado en mediocridad y fracaso […] para superar la baja calidad de muchas escuelas o sedes universitarias actuales, se hace por tanto indispensable someterlas a un desafío competitivo que las obligue a elevar sus niveles docentes si desean salir airosas. Y nada mejor para ello que entregarle la decisión al usuario, en este caso al postulante universitario, el cual sólo podrá ser atraído por medio de la calidad académica.” En este sentido, no se puede tildar a esta reforma de economicista, pues representa “un simple slogan para intentar el descrédito de un camino eficaz de mejoramiento académico de nuestras Universidades, sin que exista de parte de los detractores ninguna sugerencia alternativa que pudiera considerarse preferible e igualmente idónea para el fin perseguido.

Cuando se hace referencia a la gratuidad, el texto de Guzmán es muy clarificador, pues señala que “la llamada “educación universitaria gratuita” que prevaleció tradicionalmente en Chile, no pasaba de constituir un eufemismo para ocultar la verdadera realidad, ya que todos saben que ningún servicio social –ni mucho menos el de brindar educación superior- puede ser realmente gratuito. Su costo lo paga alguien, y ese alguien es el Estado.” Es decir, lo pagaban los millones de chilenos a través del pago de impuestos y contribuciones. El punto es que “implicó que muchos chilenos de menores recursos financiaban la formación profesional de personas de ingresos más elevados, que en numerosos casos estaban en condiciones de pagar sus estudios. La injusticia se agudizaba por el hecho de que el título profesional así obtenido facultaba a su poseedor para percibir ingresos periódicos superiores al promedio de los contribuyentes chilenos. La decisión de terminar con esta injusticia social, y que cada persona pague el valor de su educación superior, alcanza la mayor importancia ética dentro del camino hacia una sociedad más justa”.

Como se advierte en la Editorial de este número de la Revista Realidad de Marzo de 1981, titulada ¿Qué hacer ahora en las Universidades?, “la ley es categórica: las actuales Universidades estarán abiertas a la competencia por la captación de alumnos, frente a nuevas Universidades o a otros institutos de educación superior no universitarios que se puedan formar […] la racionalidad económica impuesta, junto con evidenciar la principalísima importancia del profesor, hace exigible su calidad diseñando mecanismos para su eficaz logro”.

Y para el estudiante universitario, la Editorial afirma que “lo que antes recibía gratuitamente (o casi) por su sola aptitud, ahora le significará una mayor responsabilidad debido a las consecuencias económicas que puede tener –para él o su familia- su eventual negligencia. Esto se traduce en un mayor compromiso del alumno con sus estudios y, al mismo tiempo, lo hace un elemento que demanda y urge más y mejor servicio docente”.

No obstante, cabe recordar, como lo hace Verónica Valdivia en sus “Lecciones de una Revolución: Jaime Guzmán y los gremialistas, 1973-1980” que “a Guzmán nunca le interesó de manera especial el área económica o de políticas sociales, sino lo social y político en tanto dominación, pues creía en una sociedad constituida por seres desiguales y naturalmente jerárquica. Su supuesta “neoliberalización” no afectaba ese núcleo central, sino lo reforzaba al debilitar celularmente a los partidos con la hegemonía del mercado.” En este sentido, Guzmán no es un pensador político simple; su complejidad y aguda visión de la historia de la derecha chilena, sumado a su inconfundible pragmatismo portaliano, lo hacen extremadamente difícil de aprehender conceptualmente.

En todo caso, la revolución universitaria del año 81 de Augusto Pinochet, que encuentra a Jaime Guzmán como uno de sus defensores más radicales, no hace sino retrotraernos a un momento difícil de nuestra historia nacional y a un momento donde se produjeron profundos cambios que terminaron por configurar otra sociedad y otra cultura. Para ello, la Universidad fue central.

Durante las últimas semanas dirigentes estudiantiles, rectores, académicos, líderes de opinión y hasta políticos, han insistido y recordado que la actual crisis de la educación superior tiene un determinado año de inicio con un contexto y actores políticos aún vigentes.

Sin embargo, otros no ven en ninguna parte una crisis. Y no está demás decirlo. Como se sabe, el mercado de la educación superior mueve al año más de 3.300 millones de dólares. Así, nadie duda que el mercado se proyecta, en el corto plazo, extremadamente sustancioso. Más de 1 millón de clientes en la educación superior (universitaria y técnica) nos habla de un muy atractivo negocio si lo multiplicamos por los 3 mil dólares que es el mínimo de nuestro arancel, uno de los más altos del mundo en relación al PIB, según el FMI.

Sólo un realismo cínico en política, a la Maquiavelo, haría decir que la revolución universitaria de Marzo del 81 ha sido exitosa, dada su eficacia y dado su actual dinamismo de mercado.

Ya nadie puede seguir siendo Maquiavelo. Menos el ministro Joaquín Lavín. En todo caso, ¿qué hacía el ministro de educación en Marzo del 81?

El Mostrador.cl

Movilización estudiantil en Inglaterra contra privatizaciones…

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Una protesta estudiantil sorprendió a Londres

ESTUD-KJMás de 50.000 personas paralizaron Westminster con una marcha pacífica frente al Parlamento para protestar contra la propuesta de aumentar las matrículas universitarias hasta 9000 libras esterlinas (14.500 dólares) al año.

Por Andy McSmith, Richard Garner, Oliver Wright y Rebecca Gonsalvez *

Los estudiantes que manifestaron ayer provocaron violencia en las calles de Londres a una escala que no se veía desde los disturbios por los aumentos de impuestos de hace 20 años. La ferocidad de las manifestaciones terminaron con las grandes esperanzas de una nueva era de consenso político, prometida por David Cameron cuando asumió, hace exactamente seis meses. Se cree que ésta será la primera de muchas furiosas manifestaciones a medida que se sienta el recorte del gobierno. Más de 50.000 personas paralizaron Westminster con una marcha pacífica frente al Parlamento para protestar contra la propuesta de aumentar las matrículas universitarias hasta 9000 libras esterlinas (14.500 dólares) al año.

Pero la manifestación se tornó violenta cuando una multitud invadió la sede del Partido Conservador en Millbank, aplaudida por cientos más que estaban afuera. El aterrorizado personal se encerró en sus oficinas mientras los manifestantes deambulaban por el edificio. Aquéllos, atrapados adentro, incluían a la baronesa Warsi –la presidenta del partido–, que se mantuvo en contacto telefónico con la policía que estaba afuera. Mientras se tiraban muebles por las ventanas, el interior era destrozado y un cielorraso fue derribado. Un extinguidor de fuego fue lanzado desde el techo del edificio de ocho pisos a la policía que permanecía en el atestado patio de abajo. Slogans tales como “cerdos conservadores” y otros más obscenos estaban escritos en las paredes con marcadores y pintura. Las luces fueron arrancadas y los armarios quemados. Extinguidores de fuego y huevos también se lanzaron desde el techo. Catorce personas, incluyendo siete policías, fueron llevadas al hospital.

Claramente la policía no estaba preparada para el ataque. Los policías antimotines fueron superados en número, 30 de ellos tratando desesperadamente de mantener su líneas y proteger el edificio Millbank bajo un firme bombardeo. Los intentos de refuerzos, hechos cuando oscurecía, fracasaron y los policías se vieron obligados a retroceder por los manifestantes.

Cuatrocientos estudiantes se apretujaban en la entrada del edificio cuando cayó la noche. La policía se vio enfrentada con una lluvia de palos –algunos de los cuales estaban en llamas– y con gritos de “vergüenza” y “escoria”. Otros continuaban manifestando dentro del edificio detrás del cordón policial. El comisionado de la Policía Metropolitana, sir Paul Stephenson, admitió más tarde: “Esto no es aceptable. Es una vergüenza para Londres y para nosotros”.

Los actores de este caos eran muy jóvenes, sorprendentemente bien educados y más bien de clase media. Algunos de los que gritaban insultos o tiraban palos de madera a la policía antimotines tenían 15 y 16 años, se habían escapado del colegio y ahora podrían tener un prontuario antes de llegar a la universidad. Los primeros números de arrestos eran de 35 y aumentaban. Hasta ayer, la reacción británica a los recortes propuestos había sido notablemente leve, comparada con las protestas masivas en Francia, Grecia y otros países.

Algunos de los manifestantes culpaban a la policía por la confrontación. Oscar, de 18 años, un estudiante de política, exclamó: “Fue vergonzoso. Sacaron sus bastones y comenzaron a pegar a la gente en el suelo. A una chica le pegaron en la cabeza. Sólo lograban que la gente se enojara más”.

La previa manifestación pacífica había interrumpido al primer ministro, con unos 52.000 manifestantes invadiendo Whitehall. Sus cánticos sonaban alrededor del Palacio de Westminster mientras Nick Clegg trataba de defender los recortes de la coalición. Sin sospechar la violencia que se desataría, los miembros laboristas del Parlamento se unieron para hostigar a Clegg acerca del compromiso que todos los 52 miembros liberales demócratas del Parlamento firmaron antes de la elección, prometiendo oponerse a cualquier aumento en las matrículas. Harriet Harman, reemplazando al líder laborista Ed Miliband, provocó carcajadas cuando preguntó: “En abril de este año, el viceprimer ministro dijo que su objetivo era terminar con las matrículas universitarias. ¿Puede poner al tanto a la Cámara sobre cómo está progresando su plan?”.

Clegg respondió: “He sido totalmente honesto sobre el hecho de que no hemos podido cumplir con la política que mantuvimos como oposición”. La violencia fue condenada por los organizadores oficiales de la marcha de ayer. Aaron Porter, presidente del Sindicato Nacional de Estudiantes, acusó a “una pequeña minoría” de haberse apropiado del evento y describió la violencia como “despreciable”.

Los estudiantes involucrados en el sitio defendían su accionar, declarando que una marcha pacífica hubiera sido ignorada. Un muchacho de 16 años, de Wascestershire, llamado Alex, había estado en el techo y estaba usando una bufanda sobre su rostro en un débil intento de ocultar su identidad. Pensaba que la violencia estaba justificada “mientras nadie resulte herido”. “Esto es sorprendente”, dijo. “Deberían ir al techo. Es un caos ahí: han grafitado todas las paredes.” Añadió: “Quiero estudiar periodismo cuando termine la escuela, si lo puedo pagar. La gente está realmente enojada”.

Andrew Speake, de 23 años, estudiante de chino en Manchester, describió lo que vio como “una maldad necesaria”, aunque añadió: “La mejor forma no es la violencia, es el debate y la discusión”. Pero Emily Shallcross, una estudiante en Londres, añadió: “La violencia era aterradora. Parecía que se escapaba de las manos y la gente no esperaba que llegara a eso. Pero creo que tuvo un gran impacto, no que no van a aumentar la matrícula, pero ahora la sociedad es consciente y no nos quedaremos de brazos cruzados”. Simran Hans, un estudiante de literatura inglesa de Manchester, dijo: “La educación debería ser gratuita; un aumento en la matrícula le impedirá a la gente un derecho universal. No sé si mi familia podrá mantenerme si aumentan la matrícula. Todos los que están en política ahora se beneficiaron de la educación gratuita”.

Los manifestantes, supuestamente organizados por un grupo revolucionario de Leeds, emitieron una declaración diciendo: “Estamos ocupando el techo en oposición a la mercantilización de la educación aprobada por el gobierno de coalición y el sistema que están aprobando al ayudar a los ricos y atacar a los pobres. Llamamos a una acción directa que se oponga a esos recortes. Esto es sólo el comienzo de la resistencia”.

La manifestación de ayer fue la mayor por parte de estudiantes desde mediados de 1980, cuando manifestaron contra un intento del gobierno de Margaret Thatcher de aumentar las matrículas, pero la protesta terminó pacíficamente. En los años de Thatcher, hubo un estallido de disturbios en 1981, pero no estuvo ligado a ninguna protesta política organizada. Hubo una violencia política en la línea de piquetes durante una huelga de mineros, y una protesta contra los impuestos en 1990 se tornó en disturbios. Pero las manifestaciones más recientes, como la que se hizo contra la guerra en Irak en 2003, pasaron pacíficamente.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

Los desafíos de Cuba…

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Eric Toussaint, Rebelión

Traducido por Griselda Pinero y Raul Quiroz

CUBA-CASTRO-RAULFIDEL Existen varios factores, externos e internos, que están creando una situación difícil y de tensión en Cuba. La crisis financiera y económica mundial afecta directamente a la economía cubana en cinco niveles:

1.- El precio de la tonelada de níquel que exporta Cuba bajó, en el mercado mundial, de 50.000 dólares a 10.000 dólares entre 2008 y 2009.

2.- Aunque la cantidad de turistas haya aumentado un poco en 2009, éstos redujeron notablemente lo que gastan, y por ello los ingresos por turismo disminuyeron un 10 %.

3.- La caída del precio del petróleo, que afectó directamente a Venezuela, retrasó el pago de los servicios que Cuba ofrece a los venezolanos, en especial los relativos a la salud.

4.- Los efectos, que todavía permanecen, de los daños producidos por los grandes huracanes que arrasaron la isla en 2008.

5.- El mantenimiento del embargo por el gobierno de Barack Obama. El nuevo presidente ni siquiera levantó las medidas que prohíben a los ciudadanos estadounidenses hacer turismo o curarse en Cuba. Dada la proximidad entre Estados Unidos y Cuba, el turismo proveniente del vecino del Norte podría aumentar de forma notable los ingresos por turismo en la isla.

La consecuencia de todo esto es un desequilibrio (un déficit) en la balanza comercial de Cuba, puesto que el país debe importar en gran proporción alimentos para el consumo en el país. El Gobierno reaccionó con una fuerte reducción de las importaciones, lo que afectó la vida cotidiana de la población cubana. Las dificultades de aprovisionamiento de alimentos han creado un malestar perceptible por aquellos que hablan con los cubanos y cubanas en la calle. Se debe precisar que, al contrario de una aplastante mayoría de los países en desarrollo, incluidos los países emergentes, nadie muere de hambre en Cuba y no se constata una insuficiencia alimentaria ponderable en la población. Los cubanos y cubanas no están subalimentados. En un país donde las desigualdades siguen siendo mucho menores que las de los países vecinos, la población tiene acceso a una alimentación suficiente y a servicios sanitarios y educativos de calidad. En 2009, un habitante medio ingirió 3.200 calorías diarias, mientras que la norma nacional mínima es de 2.600 calorías.

De todas maneras, gran parte de la población se siente frustrada en su vida cotidiana, ya que debe dedicar un tiempo anormalmente largo en las colas frente a las tiendas de alimentación. Además, el precio de algunos productos aumentó, como por ejemplo las patatas, cuyo precio, liberado, se duplicó.

Cuba tiene un acceso restringido a la financiación externa

Se debe recordar que Cuba no es miembro ni del FMI ni del Banco Mundial, de manera que no sufre sus directivas. Por lo tanto, Cuba no les pide créditos. Por otro lado, los países miembros del Club de París desde hace años rechazan otorgarle préstamos. Aunque cuando se conocen las condicionalidades que acompañan a esos créditos, la verdad es que no hay necesidad de lamentarse por ello. [2]

Los bancos privados internacionales, cuando están dispuestos a concederle créditos, cobran primas de riesgo país muy elevadas para protegerse del embargo decretado por Estados Unidos. Concretamente, la mayor parte de los préstamos otorgados a Cuba provienen de China, Brasil y Venezuela. Esta situación es muy decepcionante ya que los países de la región que constituyeron en Cancún, en febrero de este año, la Comunidad Latina y del Caribe (que comprende todos los Estados de América, excepto Estados Unidos y Canadá) disponen de cerca de 500.000 millones de dólares en forma de reservas de cambio. En lugar de utilizar estas reservas para realizar inversiones productivas en la región o para ayudar a algunos países del Sur con balanzas comerciales desequilibradas, una parte considerable de estos fondos se prestan al gobierno de Estados Unidos mediante la compra de bonos del Tesoro estadounidense. [3] La situación es muy frustrante, ya que, en el ámbito político, la creación de esta nueva organización pone fin a una anomalía existente desde hace cerca de medio siglo, o sea, la existencia de una Organización de Estados Americanos (OEA) cuya sede está en Washington y de donde Cuba fue excluida por la presión de las autoridades estadounidenses.

Los retrasos que persisten en el despegue del Banco del Sur, creado por siete países [4] (cuyas operaciones, de todas maneras, están limitadas a Sudamérica), no permiten tampoco entrever una posibilidad de préstamo solidario a corto plazo para Cuba. Finalmente, el banco del ALBA, [5] que apenas está en la fase de su puesta en marcha, tampoco dispone de socios suficientemente ricos, excepto Venezuela, para constituir una sólida fuente de financiación para Cuba.

Unas reformas necesarias en el ámbito agrícola

Después de abordar los factores externos, abordemos ahora los factores internos.

El balance de los 50 años de política agrícola cubana es negativo porque, como ya se ha mencionado, más de la mitad de las calorías ingeridas en la isla provienen de alimentos importados. Por lo tanto, se está muy lejos de la soberanía alimentaria. Para responder a esta situación, las autoridades acaban de adjudicar en usufructo casi un millón de hectáreas en barbecho a 100.000 familias. No nos podemos imaginar que esta decisión positiva sea suficiente para aportar realmente una solución que esté a la altura de los problemas. Cuando se interroga a las autoridades sobre sus políticas en materia de derechos de propiedad, responden que no se contempla la modificación legislativa actual que permitiría la extensión de la propiedad privada en la agricultura y en los servicios (ver recuadro). Las autoridades quieren, con toda razón, evitar la reconstitución de los latifundios. Efectivamente se deben tomar medidas que imposibiliten la reconstrucción de las relaciones de producción y de propiedad capitalistas tanto en el sector agrícola como en el resto de la sociedad cubana, no existe ninguna duda sobre eso. Pero el observador se da cuenta de que en el sector de la pequeña propiedad familiar privada es donde la producción de alimentos es más eficaz. Ahora bien, este sector representa sólo un pequeño porcentaje de todas las tierras cultivables de Cuba.

El Estado podría aumentar la cantidad de familias con acceso a la propiedad privada, bajo la condición de producir alimentos. A estas familias campesinas se les debería prohibir la venta de sus tierras a terceros para evitar la concentración de tierras y por ende la reconstitución de latifundios. El Estado podría estimular la extensión y estabilización de un campesinado productivo constituido por explotaciones familiares que podrían utilizar métodos orgánicos para producir una cantidad suficiente de alimentos de calidad. La familia que trabajase una tierra que le pertenece debería participar directamente en la producción y podría contratar algunos asalariados para ayudarles, con la condición de que se respetase estrictamente el código de trabajo, garantizando unas condiciones de trabajo y un salario digno, y la contribución a la financiación de la seguridad social del trabajador. Se circunscribiría de esta forma el sector privado a la pequeña producción familiar de mercado, que podría coexistir con los sectores cooperativos y estatales. Se podría también, junto a estos sectores, desarrollar una producción agrícola municipal, urbana o semiurbana, bajo la autoridad de los municipios. De hecho, durante los últimos veinte años, los cubanos y cubanas desarrollaron la producción en huertos urbanos o semiurbanos y alcanzaron un elevado nivel de eficacia. Esta experiencia podría ser reforzada.

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Recuadro: Propiedad de la Tierra Agrícola en Cuba

por Daniel Munevar Sastre

En el momento del triunfo de la Revolución Cubana en 1959, la propiedad de la tierra mostraba un alto índice de concentración: el 9% de las fincas concentraba el 73% de las tierras [6] . La reforma agraria implementada entre 1959 y 1963 progresivamente redujo la concentración de la tierra en manos privadas a través de la reducción del tamaño permitido de las propiedades. A partir de 1963, el tamaño máximo de una hacienda fue reducido a 67ha, mientras que las propiedades de mayor extensión fueron nacionalizadas. Hacia 1989, el 82% de la superficie total y el 73% de la superficie agrícola pertenecían a 385 empresas estatales [7] .

La crisis económica causada por la caída del bloque soviético puso de relieve los problemas de productividad del sector agrícola en la isla. Ante esta situación el Gobierno procedió a buscar alternativas para reducir la dependencia de importaciones de alimentos. En 1993 se procede a crear las UBPC (Unidades Básicas de Producción Cooperativa), para incentivar la producción. Para el año 2000, las cooperativas agrícolas ocupaban el 43% de la superficie total y el 61,3% de la agrícola [8] . Sin embargo la reciente crisis alimentaría ha puesto de relieve los problemas con esta iniciativa. Tras dos decenios desde su creación, cerca de la tercera parte de las UBPC no generan ganancias. Esta situación, unida a acusaciones de corrupción y falta de control democrático dentro de las cooperativas, llevó a que en 2009 se eliminaran 139 UBPC y se fusionaran otras 76 [9] . A pesar de esta situación las cooperativas aún ocupan el 42% de las tierras en Cuba en 2010, mientras el Gobierno sigue explorando alternativas para incrementar la producción agrícola.

Fin del recuadro

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El control obrero, la autogestión, el control ciudadano, la organización de los espacios de debate

Pero la condición sine qua non para encontrar soluciones a los problemas de Cuba consiste en dar un salto cualitativo en la participación popular bajo diferentes formas: control obrero, autogestión, control ciudadano, organización de espacios de debates contradictorios, etc.

Efectivamente, el problema fundamental de Cuba reside en que los trabajadores y trabajadoras y la ciudadanía en general no se sienten directamente implicados en las decisiones que afectan a su trabajo (condiciones de trabajo, destino del producto de su trabajo, mantenimiento de las herramientas, etc.). Esto produce un nivel de productividad muy bajo, un importante despilfarro, así como una gran cantidad de robos en los lugares de trabajo. Es el factor interno esencial que explica las debilidades intrínsecas del régimen cubano. Es cierto que la historia del siglo XX y comienzos del siglo XXI ofrece pocos ejemplos duraderos y exitosos de experiencias de control obrero y de autogestión. Los países que intentaron experiencias socialistas rápidamente vieron como éstas se deformaban en burocráticas y autoritarias, seguidas, sin matices, de su degradación. A pesar de las dificultades objetivas y subjetivas, si no se hace un progreso radical en este aspecto, todas las tentativas de mejora y de reforma corren el riesgo de estar destinadas al fracaso y, por consiguiente, las frustraciones y desilusiones tendrán el terreno abonado. Cuando se interroga a las autoridades sobre la cuestión de la participación popular, se obtienen respuestas evasivas.

El retrasado fin de la «libreta»

El gobierno cubano decidió hace más de un año, en su afán de hacer frente a la reducción de los ingresos del Estado, poner fin, en forma progresiva, a la existencia de la «libreta». ¿Qué es la libreta? Es el carné del que dispone cada cubano/a que le da acceso a una serie de productos de base a un precio muy bajo, prácticamente simbólico. Estos productos cubren aproximadamente el 30% de las necesidades alimentarias. Esto representa, según los cálculos oficiales, un coste para el Estado de 1.000 millones de dólares por año. Para suministrar a toda la población los productos de la libreta fuertemente subvencionados, el Estado debe gastar esa suma, ya sea comprando productos importados con divisas, o remunerando a los productores locales. La gran mayoría de los cubanos y cubanas consideran la libreta como una de sus grandes conquistas. En las actuales circunstancias, parece que el Gobierno es consciente de que la supresión de la libreta produciría un enorme descontento popular. Es probable que renuncie a su supresión durante este año o en los próximos dos años. Pero la amenaza de esa decisión no está definitivamente abandonada.

Desde hace 20 años se escuchan infinitos comentarios vaticinando el inminente fin del régimen castrista y/o la restauración del capitalismo. Ninguna de esas dos cosas ha pasado y Cuba sigue siendo el país donde el capitalismo se suprimió hace 50 años como consecuencia de una revolución. Sometido al bloqueo de Estados Unidos, condenado todos los años por más del 98 % de los miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el país está de nuevo frente a una serie de desafíos que sólo una renovación de la actividad de las masas podrá superar.

Notas:

[1] Eric Toussaint es presidente del CADTM Bélgica (Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, www.cadtm.org ), es doctor en Ciencias Políticas. Es autor de La Crisis Global, Editorial de las Madres de la Plaza de Mayo, Buenos Aires, 2010; autor de Banco del Sur y Nueva Crisis internacional (editorial Viejo Topo, Barcelona, Enero 2008; editorial Abya-Yala, Quito, Junio 2008; Observatorio DESC, La Paz, Octubre 2008) , autor de Banco mundial, el golpe de estado permanente ( El Viejo Topo, Barcelona, Enero 2007; Editorial Abya-Yala, Quito, Julio 2007; CIM, Caracas, Agosto 2007; Observatorio DESC, La Paz, Noviembre 2007); autor de La Bolsa o la Vida (CLACSO, Buenos Aires, 2004; Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2004; editorial Abya-Yala, Quito, 2002). Eric Toussaint es coautor junto a Yannick Bovy del libro Le Pas suspendu de la révolution. Approche critique de la réalité cubaine , Editions Le Cérisier, Mons, 2001.

[2] Cuba suspendió el pago de su deuda con el Club de París a mediados de los años ochenta (véase Damien Millet y Eric Toussaint, 60 preguntas/60 respuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco Mundial, Icaria Editorial/Intermón, Barcelona 2010).

[3] Véase Eric Toussaint, El Banco del Sur y la nueva crisis internacional, El Viejo Topo, Mataró, 2008, capitulo 1.

[4] Ibid.

[5] ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de América) es un proyecto de integración alternativa propuesto en 2003 por el presidente de Venezuela en respuesta al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), iniciativa estadounidense. En funcionamiento desde 2004, comprende actualmente a Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, San Vicente y las Granadinas, Ecuador y Antigua y Barbuda. La propuesta de integración incluye proyectos en los sectores de finanzas, educación, infraestructuras, ciencia y tecnología, energía, medio ambiente, etc. La iniciativa más importante hasta ahora es la de Petrocaribe, que provee petróleo venezolano en condiciones ventajosas al resto de países miembros. En el momento de su apogeo, en 2008, el valor total de las exportaciones de petróleo venezolano a sus socios de Petrocaribe alcanzó los 10.000 millones de dólares.

[6] Ver, Jiménez, R. (2007), “ Aspectos fundamentales del desarrollo cooperativo cubano”, FLACSO. Disponible en: http://www.flacso.uh.cu/sitio_revista/num3/articulos/art_RJimenez2.pdf

[7] Ver, Díaz, B. (2005), “Migraciones Este-Oeste en Cuba. Las cooperativas agrícolas como vía de inclusión social”. Ponencia al IX Seminario Internacional UniRcoop, Río de Janeiro.

[8] Op. Cit. 2

[9] Ver, “Aciertos y Desaciertos de las UBPC”. Disponible en: http://www.granma.cubaweb.cu/2009/12/04/nacional/artic01.html

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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Escrito por Eduardo Aquevedo

25 junio, 2010 a 22:27

Experto en educación: la competencia en educación es una locura de la derecha…

con un comentario

Martín Carnoy, experto de Stanford de visita en Chile

“La competencia en educación es una locura de la derecha”

Compañero de varios golden boys en la Escuela de Economía de Chicago -como Rolf Lüders y Ernesto Fontaine-, es una autoridad internacional en educación comparada. Y afirma que “si Chile no hubiera cometido el error de crear el sistema de voucher en la época de la dictadura y en vez de ello se hubiese preocupado de la formación de buenos profesores, hoy el país tendría la mejor educación del mundo”.

por JAIME RETAMAL

La posibilidad de dejarse llevar por los prejuicios era alta. Invitado por la Pontificia Universidad Católica. Alojando en un hotel cinco estrellas del Barrio el Golf. Alumno de doctorado en economía de Milton Friedman, Schultz y Arnold Harberger en la mismísima Escuela de Chicago. Compañero de curso de Ernesto Fontaine, Sergio de Castro, Rolf Lüders y Carlos Massad en la época de formación de nuestros “Golden Chicago Boys”: economistas –al decir de ellos mismos- que han aplicado los sanos principios de la buena economía (aquella que responde a la naturaleza humana) en nuestro Chile desde que Pinochet fue Pinochet.

Sin embargo, la conversación que sostuvimos por más de una hora con Martín Carnoy, superó con creces cualquier prejuicio. No se trata precisamente de un “outsider”, un aparecido o un rebelde. Martín Carnoy es actualmente profesor de la Escuela de Educación de la Universidad de Standford. Ha trabajado en los organismos internacionales más importantes realizando estudios sobre la realidad educativa de diversos países. Actualmente está trabajando en Sudáfrica, tratando de descubrir factores relevantes para diagnosticar su nivel educacional. El año 2003 fue jefe del equipo de la OCDE que revisó y evaluó las políticas educativas en Chile, aunque -precisa- conoce a Chile desde hace tiempo: vino varias veces antes de la dictadura y varias después, nunca durante. Ha escrito innumerables papers, algunos de ellos –junto a Patrick McEwan- muy relevantes para comprender nuestra realidad educativa. Hoy está en Chile para presentar su último libro editado por el Fondo de Cultura Económica, titulado “La ventaja académica de Cuba ¿Por qué los estudiantes cubanos rinden más?”.

Humilde en su forma de ser y racional –apegado a las evidencias- en todos sus argumentos. En el lanzamiento de su libro, la sala Matte del Centro de Extensión de la UC no dio abasto. Martín Carnoy un verdadero rock star de los estudios de educación comparada. Un troyano en el sistema de mercado y de la productividad educacional. Un Chicago Boy verdadera y auténticamente díscolo.

LA LOCURA DE LA DERECHA

Nos dice rotundo, como rotundas son las evidencias, que allá o acá, en USA o en Chile, “¡la idea de crear competición entre escuelas es muy tonta!” Insiste en que “Chile es un chiste”, tan famoso en el mundo por tener un Estado ordenado y tan mal y despreocupadamente que gestiona la educación pública. Se lamenta de nuestra necedad para aplicar las correctas políticas de educación que harían cambiar el sistema. “Si Chile no hubiera cometido el error de crear el sistema de voucher en la época de la dictadura y en vez de ello se hubiese preocupado de la formación de buenos profesores, Chile hoy tendría la mejor educación del mundo”. El punto es que la ideología de la derecha es ciega al sentido común. Para Martín Carnoy el curriculum, la formación de profesores, la gestión de los directores no deben estar entregadas al mercado. Y no por comunismo o fascismo es que se debe de centralizar todos estos procesos, es simplemente porque la evidencia lo demuestra: “En Cuba está centralizado y en Finlandia también, y funciona muy bien en ambos países”. Lo central es el imperativo moral -insiste- de resguardar, para los niños, una educación de calidad. El resto es ideología.

“Si quieres mejorar la educación tienes que mejorar la formación de profesores y la formación de directores de escuelas: este es el secreto”.

Le preguntamos por los semáforos de Lavín, por los liceos de excelencia, por premiar a los mejores liceos en el SIMCE, por entregar toda la información a las familias para que decidan mejor, por la prueba INICIA. Se indigna. “Es como subvencionar al Real Madrid y al Barcelona. Para qué. Así siempre va a haber una liga primero, otra segunda y otra tercera; los demás no podrán nunca ascender, y además tendrán que jugar siempre con los que quedan, pues la liga premier se llevará siempre a los mejores profesores. Es un sistema que crea más exclusión. Van a crear simplemente más desigualdad. ¿Cómo puedes crear la competición sin un zero sume game? Simplemente el actual gobierno tiene una mala idea e insiste en esa mala idea. Los datos en todas partes del mundo muestran que todo lo que ellos hacen no es la solución: hay al menos 30 estudios que muestran que eso no es la solución, pero ideológicamente ellos no pueden hacer otra cosa, es lo mismo que hacen con la salud; la derecha simplemente no quiere admitir que un sistema privado no funciona. Chile, por más de 30 años, ha evitado la solución”.

Es categórico: “Todo el sistema escolar chileno es de baja calidad. Si tomamos las mejores escuelas chilenas y las comparamos con sus similares en el mundo, están simplemente en el promedio. Es como cuando alguien juega fútbol en su país sin ver por televisión otras ligas del mundo y cree que porque es el mejor en su medio local, podría tener el mismo rendimiento en otros países. El sistema privado no funciona para los más ricos tampoco y las cifras lo demuestran claramente… la idea de crear competición es una locura de la derecha”.

EL “SECRETO” DE LA CALIDAD

“La idea de crear instituciones de elite no es el secreto, si quieres mejorar la educación tienes que mejorar la formación de profesores y la formación de directores de escuelas: este es el secreto”. Una idea -un poco riéndose de Joaquín Lavín pues sabe que no lo hará y conoce de su idea como alcalde de Santiago de importar médicos cubanos-  es la de importar de Cuba cinco mil profesores para enseñar a los profesores chilenos cómo enseñar, guiar, orientar, y discutir las didácticas y metodologías. “Si puedes simular a los buenos profesores, no importa como lo hagas, puedes crear o re-crear esas mismas condiciones acá en Chile.” Sin embargo, es muy escéptico: “Ni en el 2050 habrán hecho lo obvio para mejorar el sistema. ¿Por qué? Simplemente por ideología.”

Ciertamente la desigualdad de base social se replica en la escuela. Pero, la forma más fácil de cambiar esa desigualdad es por medidas financieras y fiscales. Es muy difícil cambiar esa desigualdad por medio de la escuela y las cifras –nos lo repite- son muy claras en este caso. Pero esta imposibilidad no tiene nada que ver con creer que no se puede mejorar la calidad y el rendimiento de los estudiantes.

El Estado Chileno debe mejorar la capacidad del sistema (sus profesores) y no significa que no haya buena capacidad, pero va a las mejores escuelas y todo el resto, la de regular y mala calidad, va al resto de las escuelas. Se debe mejorar la calidad de la capacidad de todo el sistema, en todos los niveles, “pero no es que los profesores chilenos sean tontos, no se les debe echar a ellos la culpa, la culpa es de las facultades pedagógicas que también están entregadas al sistema de libre mercado. En Chile el sistema no les enseña a los profesores –vuelve con la analogía fútbol, sea porque en su juventud fue entrenador, sea por el Mundial- a jugar bien”.

De algo si culpa socarronamente a los profesores en Chile. Los profesores cubanos que tienen la mejor formación de matemáticas en las universidades y que enseñan mejor matemáticas en las escuelas, usan lápiz y papel en la sala de clases. Hacen muchos ejercicios. Pero además, muy importante, discuten con los estudiantes los errores. “En Chile no se discute el error. En Cuba sí”.

Galbraith y Krugman: En defensa del déficit público…

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James K. Galbraith

The Nation, Traducido para Rebelión por Juan Agulló

DINERO3 La Comisión Simpson-Bowles1, amparada en las farisaicas enaguas de la reducción del déficit público, acaba de declarar –por boca de su Presidente- que propondrá recortes a la Seguridad Social. (Quizás, para rememorar su ecológico pasado, el ex Senador Alan Simpson se da a la prometeica tarea de podar la Seguridad Social). La congelación del gasto público por parte de Obama constituye otro sacrificio simbólico a los dioses del déficit. La mayoría de los observadores cree que la referida decisión no tiene vuelta atrás pero, ¿qué ocurriría si la tuviera? La respuesta es que una reducción demasiado grande del déficit público puede destruir la economía (o lo que queda de ella) y conducirnos, en un par de años, a una Gran Depresión.

Precisamente por eso la fobia al déficit que predomina en Wall Street, en la prensa, entre algunos economistas y prácticamente, entre todos los políticos es, en realidad, uno de los mayores peligros al que nos enfrentamos actualmente. No se trata, tan sólo, de los pensionistas: ¡todos estamos amenazados! De hecho recortar el déficit público sin reconstruir, previamente, el engranaje del crédito privado es un camino, casi seguro, a la estagnación, a la recesión e incluso a una posible Gran Depresión. Asimismo, obsesionarse demasiado en garantizar recortes del déficit público a largo plazo, también puede contribuir a obstruir aquello que es necesario hacer para reestablecer un crecimiento fuerte y una recuperación del empleo.

Dicho crudamente: sólo hay dos maneras posibles de lograr crecimiento económico a largo, generando déficit público o concediendo préstamos bancarios. Los Gobiernos y los bancos son, de hecho, las dos únicas instituciones con poder para crear algo de la nada. Si de lo que se trata es de aumentar la capacidad de inversión, necesariamente, uno de esos dos grandes motores financieros tiene que ponerse en marcha.

Para el ciudadano de a pie el déficit público es, pese a su mala reputación, mucha mejor idea que los préstamos privados. De hecho es una forma de que el dinero llegue –limpio de polvo y paja- a sus bolsillos, listo para empezar a gastar cuando quiera y en lo que quiera… incluso, para saldar sus deudas. Eso es lo que, técnicamente hablando, se llama un “aumento del patrimonio financiero líquido”. Para la gente de la calle eso es bueno pero para los bancos no, porque no ganan nada…

Y eso es, precisamente, lo que explica las fobias clásicas de las bolsas, de las grandes empresas y de los economistas de derechas. A los banqueros no les gusta nada el déficit fiscal porque compite con los préstamos bancarios como fuente de crecimiento. Cuando un banco presta, sus ganancias también lo hacen porque hay intereses que alguien tiene que pagar e incluso, si la deuda no puede ser saldada, puede terminar habiendo un activo financiero –en forma de inmueble, fábrica o empresa- del que se terminará apropiando el banco. Aparentemente sencillo ¿verdad?

Pues no tanto, porque aunque todo esto debería resultar evidente, suele permanecer opaco. Y suele permanecer opaco porque legiones de esbirros de Wall Street –coordinados, sobre todo, por la Fundación Peter Peterson pero también por el ex Contralor General David Walker; el ala derecha del Partido Demócrata, con Robert Rubin a la cabeza y numerosas iniciativas “bipartidistas”, como la Coalición Concordia o el Comité para un Presupuesto Federal Responsable- trabajan arduamente para generar la mayor confusión pública posible en estos asuntos. De hecho, todos esos irresponsables no expresan, jamás, la más mínima autocrítica por la crisis financiera que se originó en Wall Street y les estalló en sus narices. Al contrario, ellos siempre advierten -con un cinismo impresionante- que los Gobiernos podrían ser generadores de “subprimes” y de “Pirámides Ponzi” [NDT: timos], cosas que no son ciertas.

Ésas son, también, las persona a las que les encanta la vieja cantinela de que la Seguridad Social está en “bancarrota” o aquella otra de que la “pesada carga” del déficit público “la terminarán pagando nuestros nietos” o decir que “estamos endeudados hasta las orejas”. Todas esas idioteces no son más que parte de una de las mayores campañas de desinformación de todos los tiempos.

Dicha campaña se fundamenta en lo que muchos llaman “sentido común”. De hecho es fácil vender como “sabiduría casera” que los Gobiernos no pueden, como las familias, “vivir por encima de sus posibilidades”. El problema es que los Gobiernos no son como las familias: éstas últimas dependen de las rentas para saldar sus deudas, y los Gobiernos no.

Además, en el peor de los casos, los deudores privados pueden quebrar: la bancarrota es una protección que brindan las sociedades civilizadas como alternativa al sistema penitenciario. La otra es que, si se trata de hipotecas, los deudores pueden hacer entrega de los bienes que no han podido pagar y punto.

En el caso de los Gobiernos no hay riesgo de impago. Por eso gastan dinero (y pagan intereses) sin importarles demasiado. Lo curioso es que, a diferencia de los deudores privados, no necesitan liquidez. Como le gusta subrayar al agudo economista Warren Mosler, el funcionario de Hacienda que firma los cheques de la Seguridad Social no sabe quién es y mucho menos conoce el teléfono del colega que recaudó esos impuestos. De hecho si usted, de repente, desea pagar sus propios impuestos en dinero contante y sonante, el Gobierno de turno le dará un recibo y ya le cobrará. Como es la fuente de dinero, siempre está ahí.

Quizás por eso los Gobiernos gastan impunemente. Se trata, además, de gastos sin costo ya que la inflación se puede eliminar, por ejemplo, vía depreciación de la moneda nacional. El gasto suntuario –por ejemplo, en aventuras militares innecesarias- seca las fuentes reales de recursos pero lo bueno es que ningún Gobierno puede quebrar jamás en la moneda que él mismo controla. Las moratorias de deuda ocurren, solamente, cuando los Gobiernos que las decretan no controlan la moneda en la que se endeudan –como Argentina, que tenía deuda en dólares o ahora Grecia que, aunque todavía no ha decretado una moratoria de pagos, debe en euros. Sea como fuere, cuando la soberanía es un hecho real, la bancarrota es un hecho irrelevante. Cuando Obama afirma, inopinadamente, que Estados Unidos “no tiene dinero”, dice algo sin sentido y por ende peligroso: me pregunto si él mismo se lo cree.

Tampoco es cierto que el déficit público sea una herencia envenenada para las generaciones venideras. De hecho, más bien, nunca termina de pagarse ni se terminará de hacerlo. Las deudas personales se son contraídas durante la vida del deudor o incluso a su muerte pero son difícilmente heredadas. El déficit público, por el contrario, siempre está ahí porque los Gobiernos nunca mueren y aún en el improbable caso de que lo hicieran (como consecuencia de una guerra o de una revolución) nadie heredaría ese fardo.

El déficit público siempre aumenta. Estados Unidos siempre ha tenido –salvo en seis cortas ocasiones seguidas, todas ellas, de recesión- presupuestos deficitarios. Ello, lejos de suponer una pesada carga, ha constituido la espoleta del crecimiento económico. Los títulos de deuda pública, a diferencia del endeudamiento privado –que únicamente transfiere rentas de una parte del sector privado a otra- alimentan la liquidez de las empresas.

Los que son una amenaza para la solvencia son los intereses. Una reciente proyección del Centro de Presupuesto y Prioridades Políticas –basada en simples declaraciones de la Oficina Presupuestaria del Congreso (que es un gabinete encargado de realizar análisis presupuestarios para el Congreso de Estados Unidos)- afirma que el pago de intereses de la deuda pública frisará el 15% del PIB en 2050, lo que supondría un déficit total de, aproximadamente, un 300%. El problema es que eso es, sencillamente, imposible. Si los intereses se pagasen a personas que lo más lógico es que gastasen en bienes y servicios generadores de empleo, entonces estaríamos hablando de una forma de gasto público como otra cualquiera. Pagos de intereses de esa categoría afectarían a la economía tanto como la movilización para la Segunda Guerra Mundial. Lo más irónico del asunto es que, mucho antes de llegar a esos extremos, alcanzaríamos pleno empleo con una inflación creciente que dispararía el crecimiento económico y estabilizaría la deuda. Lo que en ese improbable caso probablemente haría la Reserva Federal sería garantizar el pago de intereses manteniendo los tipos de interés a corto a precios muy bajos.

¿Y qué decir de los extranjeros? ¿Acaso es cierto que nos hacen un favor comprándonos títulos de deuda? Para hacer eso China, por ejemplo, tiene que vendernos bienes sin que nosotros [NDT: Estados Unidos] podamos venderles nada a cambio. Eso supone un esfuerzo para China; un esfuerzo que Pekín está dispuesto a realizar porque tiene razones para ello: exportar productos industrializados promueve la formación de la fuerza de trabajo, las transferencias de tecnología y mejora de la calidad de los productos manufacturados. Todo esto activa, además, la generación de empleo. Pero esas son cosas de los chinos.

Para China los títulos de deuda son una especie de tesoro sin valor. Pekín no puede hacer gran cosa con ellos. China ya importa todas las materias primas, maquinaria y aeronaves que puede utilizar y si quisiera más, compraría más. Entonces, a menos que Pekín decida cambiar su política de exportación, su stock de títulos de deuda estadounidense seguirá creciendo… y nosotros [NDT: Estados Unidos] vamos a seguir pagando los intereses que esos títulos generan, pero no con un esfuerzo real, sino digitando números en ordenadores… y eso no cuesta nada: ni ahora ni nunca. (Si los chinos acumulasen los intereses, podrían ayudarnos a crear empleo. Así que el hecho de comprar muchos bienes a los chinos implica que tendremos que ser muy imaginativos y audaces si lo que realmente deseamos es crear todo el empleo que necesitamos). Una última cuestión ¿China podría vender sus dólares? En principio podría hacerlo comprando, por ejemplo, deuda griega (lo que revalorizaría el euro frente al dólar). Lo que ocurre es que, si se reflexiona bien, no da la impresión de que a ningún burócrata chino eso le parezca una buena idea.

Lo que es cierto para el Gobierno como un todo, también lo es para sus partes. Lo es, por ejemplo, para la Seguridad Social, que ni puede declararse en quiebra ni dejar de pagar por las buenas, salvo que el Congreso decida –o digamos mejor, que el Congreso, siguiendo las recomendaciones de la Comisión Simpson-Bowles- decida cerrar el grifo. El argumento que vincula la viabilidad de la Seguridad Social a una supuesta curva descendente de las cotizaciones sociales es definitivamente falaz y tiene motivaciones políticas de fondo. Ese planteamiento es una farsa. El primero en emplearlo fue Franklin Delano Roosevelt quien, así, pretendía proteger a la Seguridad Social de los intentos de recorte. Paradójicamente, su argumento terminó sirviendo para todo lo contrario: ahora se ha convertido en una recurrente forma de generar ansiedad  y en el mejor argumento para evitar la expansión universal del sistema de Seguridad Social.

La Seguridad Social es un programa público que se financia a partir de las cotizaciones. Promueve, por consiguiente, la circulación de recursos en un lapso determinado de tiempo. La principal circulación no va, como suele creerse, del joven hacia el mayor puesto que incluso si la Seguridad Social no existiera alguien se ocuparía de los ancianos. Lo que suele argumentarse, de hecho ocurría, más bien, antiguamente: los más jóvenes se ocupaban de sus mayores. Desde que la Seguridad Social existe eso ya no es igual: la transferencia real, efectiva, se da de los padres que tienen hijos hacia los que no los tienen y de los jóvenes cuyos progenitores han fallecido hacia los padres que no tienen descendencia. En ambos casos se trata de una distribución equitativa, progresiva y sobre todo sostenible. Es cierto que hay un problema con el coste de la asistencia médica pero, también, que ese no es un problema de la Seguridad Social. No es algo que, por consiguiente, deba resolverse a través de recortes en la asistencia sanitaria, precisamente porque, si por algo se caracteriza la asistencia sanitaria pública es por su bajo coste. Ése es precisamente el problema que explica que la Seguridad Social sea odiada, desde hace décadas, por los peores depredadores de Wall Street.

El déficit público y el endeudamiento están interconectados. El endeudamiento contribuye, de hecho, a la reducción del déficit. Eso es lo que ocurrió durante toda la década de los 90. Un colapso en el crédito genera, sin embargo, mayores gastos e impagos: eso es lo que está ocurriendo ahora. Como los bancos no pueden prestar el déficit aumenta. El único problema es hacia dónde se orienta ese déficit: ¿hacia inversiones productivas que reconstruyen el país -como durante el New Deal- o hacia acumulaciones improductivas de capital, en un clima de inseguridad y de desempleo, que más bien podrían estar siendo invertidas en la generación de empleo?

Si se pudieran revivir los endeudamientos, ¿sería bueno volver a endeudarse? Siempre que haya buenas razones, por qué no. Los Gobiernos suelen estar, por definición, burocratizados y tener pesadas conducciones políticas. Operan, fundamentalmente, en los ámbitos del derecho y de la regulación. Los bancos privados, por el contrario, al estar descentralizados y ser competitivos, suelen tener mucha mayor flexibilidad. Un buen sistema bancario conducido por gente competente, con buen criterio para los negocios y que conozca a su clientela, es bueno para cualquier economía. El hecho de que usted tenga que pagar los intereses que genera una deuda también puede constituir un elemento de motivación para seguir invirtiendo.

El problema es que actualmente no existe ese tipo de banco. Lo que hay es un cártel dirigido por una plutocracia incompetente cuyos tentáculos llegan hasta las faltriqueras de los Estados. Para que un crédito tenga retorn hay que descontar las deudas impagables, que ahora se han convertido en exorbitantes; restaurar la renta privada (creando empleo) y el sistema de garantía (o sea, el valor de los bienes inmuebles) pero, sobre todo, hay que reestructurar el sistema financiero. Hay que intervenir los bancos, combatir el fraude, generar incentivos para préstamos orientados al ahorro energético, a la construcción de infraestructuras y a otros sectores [productivos estratégicos]. Una posibilidad alternativa es promover la creación de un sistema bancario nuevo y paralelo, que es lo que se hizo durante el New Deal [NDT: en Estados Unidos] con la banca pública e incluso, con las promociones sociales de vivienda protegida (Fannie Mae y Freddie Mac [NDT: los dos bancos de inversión en los que se originó la crisis financiera actual] salieron de ahí)…

De todos modos, hasta que no se emprenda una reforma financiera seria, el déficit presupuestario es la única manera de recuperar la senda del crecimiento económico. No es necesario que éste sea de su agrado; simplemente usted tiene que ser consciente de que hace falta para recuperar el crecimiento y el empleo y de que, además, va a hacer falta durante mucho tiempo: por lo menos, hasta que se diseñe un plan estratégico de inversiones en energía y en medio ambiente parcialmente financiado por un sector financiero reformado, restaurado y disciplinado.

Pero más allá de mis impresiones y deseos personales es muy posible que la actual histeria imperante -en relación con el déficit público- no sea más que una cortina de humo orientada a desviar la atención de las disfunciones estructurales que caracterizan al actual sistema bancario: sería la única forma de detener una reforma financiera. Si ese fuera el caso, lo que yo me preguntaría es si eso es intrínsecamente bueno. Porque puede serlo pero también puede no serlo…

James K. Galbraith (autor de The Predator State: How Conservatives Abandoned the Free Market e Why Liberals Should Too, Free Press, 2008) es profesor en la Escuela de Administración Pública de la Universidad de Texas y Consejero Académico del Instituto de Economía Levy.

Fuente: http://www.thenation.com/article/defense-deficits

Los halcones del déficit han tomado el control del G20

Paul Krugman

krugman.blogs.nytimes.com

“Los países enfrentados a serios desafíos fiscales necesitan acelerar el ritmo de consolidación”; y se añade: “Saludamos los recientes anuncios de algunos países en el sentido de reducir sus déficits en 2010 y robustecer su marco y sus instituciones fiscales”

Esas palabras contrastan vivamente con el anterior comunicado del G20 de fines de abril, que llamaba a mantener el apoyo fiscal “hasta que la recuperación esté firmemente impulsada por el sector privado y se haya llegado a echar más raíces”.

Es de todo punto increíble que eso ocurra con un desempleo todavía al alza en la eurozona, y con sólo unos débiles indicios de progresos en el mercado de trabajo estadounidense.

¿No necesitamos preocuparnos por la deuda pública? Sí; pero abandonar el gasto público cuando la economía está todavía profundamente deprimida es, además de extremadamente costoso, una forma bastante ineficaz de reducir la deuda futura. Costoso, porque deprime más a la economía; ineficaz, porque, deprimiendo a la economía, la contracción fiscal resultante reducirá la recaudación impositiva. Una estimación aproximada ahora mismo es que recortar el gasto en un 1% del PIB incrementa la tasa de desempleo en un 0,75% (en comparación con lo que ocurriría de otro modo) y, sin embargo, reduce la deuda futura en menos de un 0,5% del PIB.

Lo manifiestamente correcto es hacer cosas que reduzcan el gasto y/o incrementen el ingreso luego de que la economía se haya recuperado, y en particular, esperar a que la economía sea lo bastante fuerte como para que la política monetaria pueda compensar los efectos contractivos de la austeridad fiscal. Pero no: los halcones del déficit quieren sus recortes mientras las tasas de desempleo se hallan todavía a niveles récord y la política monetaria aún se halla en apuros frente a aumentos de precios rayanos en el cero.

Pero ¿qué hay de Grecia y todo eso? Fíjense, los problemas de deuda soberana los padecen países que se enfrentan a un problema muy específico: forman parte de la zona euro, Y están sobrevalorados gracias a los enormes flujos de entrada de capitales que experimentaron en los buenos tiempos; resultado de lo cual es que ahora experimentan años de terrible deflación. Los países que no se hallan en esa situación no se enfrentan a ninguna presión de los mercados para proceder a recortes inmediatos; esta misma mañana, los bonos a 10 años rendían un 3,51 en Gran Bretaña, un 3,21 en los EEUU y un 1,27 en Japón.

Sin embargo, la sabiduría ahora convencional dice que esos países deben, a pesar de todo, proceder a recortes: no porque los mercados lo estén exigiendo, no porque eso vaya a tener algún impacto apreciable en las perspectivas fiscales a largo plazo, sino porque piensan que, aun si no deberían hacerlo, los mercados podrían llegar a exigirlo en el futuro.

Una locura manifiesta que adopta la pose de la sabiduría. Increíble.

Paul Krugman es profesor de economía en Princeton. Fue Premio Nobel de en 2008.

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3384

Z. Bauman: la cultura de la incertidumbre… Entrevista.

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Acuñador de una feliz metáfora sobre la contemporaneidad, la “modernidad líquida”, Zygmunt Bauman aparece hoy como uno de los más lúcidos pensadores de un presente convulso. Una entrevista y el análisis de su obra nos acercan al pensamiento de este sociólogo de origen polaco, un defensor de la esperanza frente al optimismo.

Zygmunt Bauman (1925) nació en Polonia en una humilde familia judía con la que emigró a la Unión Soviética tras la ocupación nazi. Tras su paso por el ejército polaco en el frente ruso, fue profesor en la Universidad de Varsovia hasta que con motivo de una campaña antisemita emigró al Reino Unido en donde aún vive. Bauman no es un divulgador de la sociología, pero sus contribuciones a esta disciplina están caracterizadas por un afán ensayístico que no está reñido con el rigor. Autor de “Modernidad y holocausto”, su obra fue estudiada sobre todo en círculos académicos, y no ha sido hasta la década de los noventa que ha pasado a ser conocido y reconocido por un público más amplio a propósito de libros como “Modernidad líquida”, “Globalización”, “Trabajo, consumismo y nuevos pobres”.

Bauman no ofrece teorías o sistemas definitivos, se conforma con describir nuestras contradicciones, las tensiones no sólo sociales sino también existenciales que se generan cuando los humanos nos relacionamos, es decir, la vida misma.

Usted afirma que nuestra época es la de lo líquido, que vivimos en la modernidad líquida. ¿Por qué?

Durante mucho tiempo intenté captar los rasgos característicos de esta época y ahí surgió el concepto de lo líquido. Es un concepto positivo, no negativo. Como dice la enciclopedia, lo fluido es una sustancia que no puede mantener su forma a lo largo del tiempo. Y ese es el rasgo de la modernidad entendida como la modernización obsesiva y compulsiva. Una modernidad sin modernización es como un río que no fluye. Lo que llamo la modernidad sólida, ya desaparecida, mantenía la ilusión de que este cambio modernizador acarrearía una solución permanente, estable y definitiva de los problemas, la ausencia de cambios. Hay que entender el cambio como el paso de un estado imperfecto a uno perfecto, y el estado perfecto se define desde el Renacimiento como la situación en que cualquier cambio sólo puede ser para peor. Así, la modernización en la modernidad sólida transcurría con la finalidad de lograr un estadio en el que fuera prescindible cualquier modernización ulterior. Pero en la modernidad líquida seguimos modernizando, aunque todo lo hacemos hasta nuevo aviso. Ya no existe la idea de una sociedad perfecta en la que no sea necesario mantener una atención y reforma constantes. Nos limitamos a resolver un problema acuciante del momento, pero no creemos que con ello desaparezcan los futuros problemas. Cualquier gestión de una crisis crea nuevos momentos críticos, y así en un proceso sin fin. En pocas palabras: la modernidad sólida fundía los sólidos para moldearlos de nuevo y así crear sólidos mejores, mientras que ahora fundimos sin solidificar después.

¿Qué consecuencias tiene esta inestabilidad para la sociedad y los individuos?

El sentimiento dominante hoy en día es lo que los alemanes llaman “Unsicherheit”. Uso el término alemán porque dada su enorme complejidad nos obliga a utilizar tres palabras para traducirlo: incertidumbre, inseguridad y vulnerabilidad. Si bien se podría traducir también como “precariedad”. Es el sentimiento de inestabilidad asociado a la desaparición de puntos fijos en los que situar la confianza. Desaparece la confianza en uno mismo, en los otros y en la comunidad.

¿Cómo se concreta esta precariedad?

En primer lugar como incertidumbre: tiene que ver con la confianza en las instituciones, con el cálculo de los riesgos en que incurrimos y del cumplimiento de las expectativas. Pero para calcular correctamente estos riesgos se necesita un entorno estable, y cuando el entorno no lo es entonces se da la incertidumbre. Un joven decide estudiar con la esperanza de que se convertirá en alguien con unas habilidades que serán apreciadas por la sociedad, que será un miembro útil de la misma. Pero todos estos esfuerzos no dan ningún fruto, ya que la sociedad ya no necesita individuos con estas habilidades. En segundo lugar como inseguridad, y tiene que ver con el lugar social de cada cual, con las conexiones de los individuos (amigos, colegas, conocidos… ), las afinidades electivas como Goethe y Weber las llamaban, con los individuos que seleccionamos de entre la masa para tener una relación personal con ellos. Para establecer estas relaciones son necesarias por lo menos dos personas, pero para romperlas basta con uno. Esto nos mantiene en un estado de inquietud, ya que no sabemos si a la mañana siguiente nuestro compañero habrá decidido que ya no quiere saber nada más de nosotros. El tercero es el problema de la vulnerabilidad, de la integridad corporal, y de nuestras posesiones, de mi barrio y de mi calle.

¿En qué medida la amenaza terrorista determina esta inseguridad?

El terrorismo es el último factor que se ha añadido para aumentar esta vulnerabilidad. Pero antes existía el miedo de la clase baja, el miedo del inmigrante que ha abandonado su tierra y ya no se siente acogido en ningún lugar. Esto lleva a las comunidades tipo gueto, encerradas en un muro que no permite la entrada de extraños. A esto hay que añadir el creciente número de pánicos a los que nos vemos sometidos: envenenamiento de las substancias, del aire, la comida, los cigarrillos. Lo que hoy es sano mañana puede ser tóxico, mortal. ¿Cómo es posible estar seguro de algo en un mundo así? Se confirma así la sospecha de que el punto neurálgico de la precariedad ha pasado a ser la vulnerabilidad.

Pero, ¿no encontramos ningún elemento estable en la modernidad líquida?

En la modernidad líquida la única entidad que tiene una expectativa creciente de vida es el propio cuerpo. La modernidad sólida confiaba en que más allá de la brevedad de la existencia humana se encontraba la sociedad imperecedera. ¿Quién diría algo semejante hoy en día? Yo mismo tengo 78 años y, sólo durante mi estancia en el Reino Unido, he vivido en cuatro sociedades completamente distintas y eso sin moverme del mismo lugar: eran las cosas a mi alrededor las que cambiaban. Así pues, yo soy el elemento más imperecedero de mi biografía. A este fenómeno lo denomino la crisis del largo plazo: el único largo plazo es uno mismo, el resto es el corto plazo.

¿Qué hemos ganado con el advenimiento de la modernidad líquida?

Libertad a costa de seguridad. Mientras que para Freud gran parte de los problemas de la modernidad provenían de la renuncia a gran parte de nuestra libertad para conseguir más seguridad, en la modernidad líquida los individuos han renunciado a gran parte de su seguridad para lograr más libertad.

¿Cómo lograr un equilibrio entre ambas?

No creo que nunca se pueda alcanzar un equilibrio perfecto entre ellas, pero debemos perseverar en el intento. La seguridad y la libertad son igualmente indispensables, sin ellas la vida humana es espantosa, pero reconciliarlas es endiabladamente difícil. El problema es que son al mismo tiempo incompatibles y mutuamente dependientes. No se puede ser realmente libre a no ser que se tenga seguridad y la verdadera seguridad implica a su vez la libertad, ya que si no eres libre cualquiera que pasa por ahí, cualquier dictador, puede acabar con tu vida. Todas las épocas han intentado equilibrar ambas. La idea del estado de bienestar y las iniciativas que propició en la segundad mitad del siglo XX, como, por ejemplo, la asistencia médica universal, surgen de una comprensión profunda de la relación entre seguridad y libertad. Ya lo dijo Franklin Delano Roosevelt: hay que liberar a la gente del miedo. Si se tiene miedo no se puede ser libre, y el miedo es el resultado de la inseguridad. La seguridad nos hará libres.

En los últimos años se ha concentrado en el concepto de comunidad. ¿En qué medida la seguridad va asociada a la idea de una comunidad cerrada?

Es necesario dejar claro que no puede haber comunidades cerradas. Una comunidad cerrada sería insoportable. Estamos demasiado acostumbrados a la libertad para no considerar que una comunidad cerrada sería como una prisión. Por otra parte, vivimos en un mundo globalizado y la comunidad no se puede crear artificialmente. La sentencia: “es magnífico vivir en una comunidad”, demuestra por sí misma que uno no forma parte de una comunidad, porque una verdadera comunidad sólo existe si no es consciente de que ella misma es una comunidad. La comunidad se acaba cuando surge la elección, cuando el hecho de formar parte de una comunidad depende de la elección del individuo. Nuestras comunidades actuales no son cerradas, sólo se mantienen porque sus miembros se dedican a ellas, tan pronto como desaparezca el entusiasmo de sus miembros por mantener la comunidad ésta desaparece con ellos. Son artificiales, líquidas, frágiles. No se pueden cerrar las fronteras a los inmigrantes, al comercio, a la información, al capital. Hace pocas semanas miles de personas en Inglaterra se encontraron de repente desempleadas, ya que el servicio de información teléfonico había sido trasladado a la India, en donde hablan inglés y cobran una quinta parte del salario. No es posible cerrar las fronteras.

¿Entonces para qué sirve el concepto de comunidad?

Los científicos necesitan el concepto de experimento ideal. Efectivamente, un experimento así, en el que todo está controlado no es posible, pero la idea nos sirve de criterio para valorar los experimentos existentes. O la idea de justicia. No existe una sociedad perfectamente justa, ya que es imposible satisfacer las distintas visiones del mundo presentes en la sociedad. Pero sin la idea de justicia la sociedad sería terrible, sería el “todo vale”. Lo mismo vale para la comunidad, necesitamos la solidaridad que implica, el hecho de estar juntos, de ayudarnos y cuidarnos mutuamente. Somos seres humanos en la medida en que estamos en compañía de seres humanos, no basta con estar en presencia física de otros seres humanos, es necesaria la compañía. Si no existiera la idea de comunidad no consideraríamos que la falta de solidaridad es un error.

¿Cómo se forma y mantiene en la actualidad la solidaridad en las comunidades?

Hay expresiones ocasionales de solidaridad. Piense, por ejemplo, en lo que ha sucedido en España después del terrible atentado en Madrid. La nación se solidarizó con las víctimas. Fue una reacción mucho más bonita que la de los americanos después del 11-S. Ellos expresaron miedo y reaccionaron de manera individualizada, cada cual portaba la foto de su familiar o amigo fallecido. Aquí, en cambio, todos sintieron que una bomba contra cualquiera era una bomba contra ellos mismos. Por ello portaban pancartas en las que simplemente habían escrito de manera ostensible “NO”. Creo que la memoria de estos hechos permanecerá y que ejercerá alguna influencia, en forma de solidaridad, sobre la vida cotidiana. Pero uno nunca sabe lo que puede suceder. En mi anterior visita a Barcelona me impresionaron mucho las sábanas blancas en los balcones, las señales contra la guerra, esa tremenda expresión de solidaridad en toda la ciudad. Mi mujer se preguntó primero si es que en Barcelona todo el mundo hace la colada el mismo día, ya que al principio no podíamos entender lo que sucedía. Supongo que se trata de un modo específicamente español de reaccionar solidariamente. Pero en general, lo que sucede son expresiones ocasionales de solidaridad. A veces no por razones tan nobles como éstas a las que me he referido. Por ejemplo, llevo 33 años viviendo en Leeds, una área muy aburrida, gris, de clase media, en donde impera una indiferencia política absoluta. Desde que vivo allí sólo en una ocasión hubo cierta excitación política con manifestaciones, reuniones, distribución de panfletos y todo eso. El asunto en cuestión era la construcción de un campo de gitanos a cuatro millas de la ciudad. Eso también fue una expresión de solidaridad.

Entonces la solidaridad tiene tanto un sentido positivo como uno negativo.

Sí, eso es lo que sucede con la tendencia de las comunidades a cerrarse. La solidaridad se crea mediante una frontera: un interior donde estamos nosotros y un exterior donde están ellos. En el interior el paraíso de la seguridad y la felicidad, en el exterior el caos y la jungla. Eso es la comunidad cerrada. La palabra no tendría sentido si no implicara la oposición. Y por eso es muy bueno que no podamos construir la comunidad cerrada. Pero también es bueno que tengamos esta idea, ya que podemos discutir sobre el tamaño que debería tener la comunidad. ¿Debería ser tan grande como la de Kant, la “unión universal de toda la humanidad”? ¿ O sólo la comunidad española? ¿O la catalana? Pero ninguna comunidad cerrada incluye a todo el mundo, ya que alcanza su totalidad en tanto que se aísla del exterior, del resto. Es bueno tener la idea de una comunidad que nos incluya a todos, e incluso diría que está en el orden del día. Yo no lo veré porque soy viejo, pero su generación puede acercarse a esa comunidad, ya que las alternativas son demasiado horribles como para pensar que se van a imponer. Nos debemos acercar a la comunidad de toda la humanidad o acabaremos matándonos los unos a los otros.

Pero ¿no apunta el mundo actual hacia lo contrario, hacia el unilateralismo de los Estados Unidos?

Cuando oigo esto siempre me viene a la mente un chiste irlandés: un coche se detiene y el conductor le pregunta a uno que pasa por ahí: “¿Cuál es el camino hacia Dublín?” Y el otro responde: “Si yo quisiera ir a Dublín no saldría de aquí.” Hay mucha verdad en ese chiste. Estoy de acuerdo en que éste es un mundo muy poco propicio para iniciar el camino, sería mejor otro mundo, pero no hay otro que éste. No podemos renunciar a llegar a Dublín sólo porque no estamos en el punto de partida idóneo. Tenemos, es cierto, este imperio mundial de asalto de los EE.UU. que no trabaja para conseguir una comunidad de toda la humanidad, sino que al contrario alimenta el terrorismo y el antagonismo y hace las cosas aún más difíciles. Yo no soy optimista pero tengo esperanza. Hay una diferencia entre optimismo y esperanza. El optimista analiza la situación, hace un diagnóstico y dice, hay un 25% de posibilidades etc. Yo no digo eso, sino que tengo esperanza en la razón y la consciencia humanas, en la decencia. La humanidad ha estado muchas veces en crisis. Y siempre hemos resuelto los problemas. Estoy bastante seguro de que se resolverá, antes o después. La única verdadera preocupación es cuántas víctimas caerán antes. No hay razones sólidas para ser optimista. Pero Dios nos libre de perder la esperanza.

(Publicado en ddooss.org)

CEPAL: necesidad de intervención del Estado para combatir pobreza y desigualdad…

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  • Plantea la Cepal que el Estado retome papel protagónico en AL
  • El dispar reparto de la riqueza, por el aumento al pago de deuda y disminución del gasto social

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Roberto González Amador, Periódico La Jornada
Domingo 30 de mayo de 2010, p. 24

La crisis financiera echó por tierra el progreso social de los últimos años en América Latina. La región se consolidó como la más desigual del mundo: el ingreso promedio por persona en el estrato más acaudalado supera 17 veces al que percibe 40 por ciento de personas en los hogares más pobres. Ese es el problema y la solución, según la Comisión Económica para América Latina (Cepal), pasa por replantear la forma en que el Estado fue relegado de las decisiones económicas en las pasadas tres décadas.

El informe que a partir de este domingo será discutido en el periodo anual de sesiones de la Cepal, en Brasilia, la capital brasileña, resalta la necesidad de un fuerte papel del Estado, al que confiere la calidad de principal actor en la conciliación de políticas de estabilidad y crecimiento económico, de desarrollo productivo, promoción de empleo y de mayor igualdad social.

Las reformas de los años 80 del siglo pasado, de reducción del papel del Estado en la economía y liberalización económica y financiera, y el impacto de la crisis de la deuda aumentaron las brechas de ingresos en la región, apuntó la Cepal en su informe La hora de la igualdad. Brechas por cerrar, caminos por abrir, que será entregado a los gobiernos de la región en el marco del 33 periodo de sesiones del organismo.

La Cepal apuntó que la disparidad distributiva que caracteriza a los países de América Latina y el Caribe puede observarse al comparar la relación de ingresos entre el decil (10 por ciento del total de la población) más rico y los cuatro deciles más pobres. El ingreso medio por persona de los hogares ubicados en el decil más alto supera 17 veces al del 40 por ciento ciento de los más pobres. El efecto inmediato de este nivel de desigualdad es que se inhíbe el traslado de los frutos del crecimiento a los sectores más pobres, añadió.

Entre 1990 y 2002 la región mostró una marcada rigidez en la distribución del ingreso, que había alcanzado valores históricos en la década de 1980. La Cepal añadió que el periodo de 2003 a 2008 se caracterizó por un crecimiento económico sostenido en Latinoamérica y el Caribe, así como por una tendencia, leve pero evidente, hacia una menor concentración del ingreso.

Si bien las mejoras distributivas de inicios de siglo son positivas, la evidencia parece indicar la persistencia de cuatro aspectos centrales que limitan los futuros avances en materia de igualdad: la distribución del ingreso, la distribución de la educación y el conocimiento, la muy desigual capacidad para aprovechar esa educación y conocimientos en el mercado laboral y la reproducción intergeneracional de la desigualdad, señala el informe.

El origen

La Cepal recuerda en el informe que la crisis de la deuda externa a principio de los 80 (los presupuestos públicos de varios países de la región se consumían en el pago de intereses a acreedores externos) provocó fuertes restricciones financieras en el gasto público. Para cubrir los déficits fiscales se impuso como criterio de política reducir el gasto público, sobre todo el social.

El Estado contrajo su rol social, regulatorio y empresarial. Se privatizó parte de la provisión del bienestar, se redujo el gasto público social y se promovió la descentralización. Diversos regímenes de seguridad social, salud y hasta educación fueron transformados de sistemas de reparto (los trabajadores en activo financiaban con sus aportaciones las pensiones de los que estaban jubilados), centralizados, con redistribución de ingresos y riesgos, a sistemas que debían ajustar en la mayor medida posible las prestaciones de las personas a sus capacidades en el mercado, e incentivar el aseguramiento individual y el acceso por los propios medios, recuerda el reporte.

En el terreno laboral, la política social se caracterizó por la implementación de políticas de desregulación y flexibilización contractual con tendencias a la reducción de los costos salariales y la precarización contractual, lo que fomentó el trabajo por cuenta propia y el trabajo informal, en condiciones de elevadas tasas de desempleo, indicó la Cepal.

El informe no refiere casos específicos, pero el tipo de política laboral impuesta en algunos países de la región en los años 80 retrata rasgos de la propuesta de reforma impulsada por el gobierno mexicano y su partido en la Cámara de Diputados, con el apoyo de sectores empresariales y la prensa pro empresarial.

En el área de los servicios sociales, continúa el informe, a partir de la década de los años 80 se tendió a descentralizar los sistemas educativos y de salud pública, con los consiguientes problemas de financiamiento a nivel de las entidades federativas o provincias. Se privatizaron parte de estos servicios, así como la infraestructura social básica. En el ámbito asistencial, mientras tanto, el esfuerzo se centralizó en el desarrollo de políticas de combate a la pobreza, con la consiguiente masificación y multiplicación de programas sociales focalizados, abundó.

El documento de la Cepal planteó:

“En América Latina y el Caribe el comienzo de la década de 1980 estuvo marcado por la crisis de la deuda, que coincidió con la reorientación de la política y la economía, el nuevo patrón de globalización y el predominio del proyecto de sociedad basado en los mecanismos de mercado autorregulado y el predominio de los agentes privados.

En el diagnóstico que se hizo en ese entonces de la crisis latinoamericana, se atribuyó especial relevancia al excesivo crecimiento del Estado en décadas precedentes y a la incapacidad de controlar el déficit público y las demandas salariales de los sectores público y privado. Esta crítica coincidió con la globalización económica, una onda de apertura, el sesgo a la desregulación de los intercambios globales tanto financieros como comerciales y la deslocalización productiva en función de los costos de los factores de producción.

Fue en ese marco que en la región se impulsaron dos tipos de medidas: unas, encaminadas a promover la estabilidad mediante la aplicación de políticas públicas orientadas por los mecanismos de mercado y otras que apuntaban a reducir el tamaño del Estado y su grado de intervención económica, agregó la Cepal. En ese camino se desmantelaron instituciones fundamentales para el desarrollo de sectores como el agrícola o el industrial, que, indicó, tenían un papel importante en la formulación de políticas de largo plazo y en el desarrollo productivo.

Nuevo papel del Estado

La Cepal destacó la necesidad de posicionar al Estado en el lugar que le corresponde en la conducción de estrategias de desarrollo en los países de la región. Es preciso sortear supuestos que la evidencia histórica actualmente cuestiona y que en su momento contribuyeron a demonizar ora al mercado, ora al Estado. La calidad y eficiencia de los mercados en la región dependerán de la calidad y probidad de los Estados para regularlos por medio de mecanismos apropiados de control, incentivos y orientación. Asimismo, está claro que hay funciones cuya responsabilidad atañe al Estado para velar por el bien común y la cohesión social, indicó.

Aseguró que el mercado por sí solo no produce igualdad ni bienes públicos y tampoco se ocupa de la situación a largo plazo. Esto, dijo, no significa negar la utilidad de los mecanismos de mercado o de las adecuadas combinaciones público-privadas para la asignación de recursos y la provisión de servicios.

El documento de la Cepal resaltó la necesidad de un fuerte papel del Estado. El Estado es el principal actor en la conciliación de políticas de estabilidad, crecimiento económico, desarrollo productivo, promoción del empleo y la igualdad, aseguró.

Cepal pide a América Latina atender tormenta de inequidad

Por Milagros Salazar, enviada especial

BRASILIA, 31 may (IPS) – Los nueve países de América Latina con mayores niveles de desigualdad tendrían que invertir entre seis y nueve por ciento del producto interno bruto (PIB) para mejorar la situación de sus poblaciones más vulnerables, diagnosticó la Cepal, reunida en la capital brasileña.

La Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) alertó durante su 33 periodo de sesiones en Brasilia que en la región se profundizan las inequidades de la productividad entre grandes y pequeños empresarios, y entre territorios dentro de los países, en el documento "La Hora de la Igualdad: brechas por cerrar, caminos por abrir".

La reunión regional de tres días, que comenzó el domingo, se realiza con signos positivos para el subcontinente, cuyo PIB va a crecer en 4,1 por ciento este año, según las últimas revisiones del organismo. Pero la Cepal dijo que se requiere lanzar una "agenda para la igualdad" a fin de corregir las muchas versiones de la inequidad en la región.

La capital anfitriona, por ejemplo, es nueve veces más rica que el nordestino estado de Piauí, o en Perú la andina región de Huancavelica es siete veces más pobre que la parte costera de la sureña Moquegua, puntualiza el estudio que pretende ser una hoja de ruta para transformar a la igualdad en el eje rector del desarrollo latinoamericano.

Hay "territorios ganadores y perdedores", señaló la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, en la presentación del informe. El reto es "crecer para igualar" y el Estado debe cumplir un papel más activo en ese objetivo y no dejar la tarea al mercado, planteó la máxima funcionaria de la comisión dependiente de la Organización las Naciones Unidas.

El estudio estableció que dentro de las ciudades y regiones más desarrolladas en cada país se observan bolsones de pobreza, en un problema que afecta a casi todos los países, incluso a una potencia mundial emergente como Brasil, con mayor gasto social.

Los países con mayores brechas de bienestar, dice el estudio, son Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú y República Dominicana. Estos países sólo invirtieron en promedio 181 dólares por persona en gasto social durante el bienio 2007-2008.

En contraste, Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Panamá y Uruguay invirtieron en promedio 1.029 dólares en gasto social por habitante en ese mismo período. Es el grupo que ostenta, además, el mayor PIB por persona en América Latina.

En medio se encuentran Colombia, México y Venezuela con una inversión promedio de 619 dólares.

En el acceso a la educación también existen diferencias. Entre el 20 por ciento más pobre de los jóvenes, solo uno de cada cinco concluye la secundaria, mientras que entre el 20 por ciento con más recursos, cuatro de cada cinco la terminan.

Con este panorama, la Cepal realiza algunos cálculos de transferencias que se requieren para reducir la brecha de inequidad.

Así, los países con menor gasto social tendrían que invertir entre seis y nueve por ciento del PIB para aportar el costo total del valor de una canasta básica mensual a su población infantil menor a cinco años, al grupo con edad superior a 65 años y a los desempleados. En el caso de los niños entre cinco y 14 años, el cálculo se basa en la mitad de la canasta.

El costo para los países con mayor gasto social oscilaría entre 1 y 1,5 por ciento del PIB y entre los países intermedios entre 2 y 4 por ciento.

Pese a estos desafíos pendientes, la Cepal reconoce un neto incremento del gasto social global en América Latina, que entre 1990 y 2008 pasó de 12 a 18 por ciento. También destaca una caída de la pobreza regional entre 2002 y 2008, cuando bajó de 44 a 33 por ciento.

Pero califica esos avances como insuficientes y destaca que el gasto social debe impulsarse aún más, después que el impacto de la crisis mundial provocó una pérdida del poder adquisitivo de las familias y arrastró a nueve millones de personas a la pobreza.

"La crisis nos lleva a una nueva forma de pensar el desarrollo", señaló a IPS Martin Hopenhayn, coordinador general del informe y director de la División de Desarrollo Social de la Cepal.

La Comisión plantea que los Estados trabajen en una convergencia productiva y territorial que acelere la igualdad social. En el primer caso, enfatiza que los pequeños y medianos empresarios (Pymes) deben conectarse con el mundo globalizado para mejorar sus condiciones, y no quedar esta herramienta restringida a las elites empresariales.

"La estructura productiva es tan heterogénea y fragmentada que vemos empresas de algunos sectores que producen como si se encontraran en países del primer mundo y pequeños empresarios que trabajan como si estuvieran en naciones del cuarto mundo. Esto se convierte en una máquina que reproduce la desigualdad", explicó Hopenhayn.

Para el experto, mejorar la situación de las Pymes significa mejorar las condiciones de sus trabajadores.

En el segundo aspecto, el de la convergencia territorial, se resalta la necesidad de recortar las brechas entre las diferentes divisiones administrativas dentro de los países. Para ello, la Cepal propone que el Estado tenga un papel central en la mejora de la infraestructura, los servicios básicos y el desarrollo tecnológico, entre otros sectores.

El documento también propone mejorar las políticas laborales y reformar los sistemas tributarios, para incrementar la inversión social.

El director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, Nicolás Eyzaguirre, aseguró, sin embargo, que no existe "ninguna evidencia" de que más Estado equivalga a más oportunidades.

Para Eyzaguire la desigualdad tiene que ver con que haya un Estado en manos de "un grupo capturado por grupos organizados o un Estado democrático al servicio de los ciudadanos".

Maurice Odle, asesor económico del secretario general de la Comunidad del Caribe (Caricom) pidió a la Cepal prestar más atención a los países pobres caribeños, golpeados por desastres naturales y las características específicas de cómo viven la inequidad.

Odle enfatizó que entre los países caribeños también hay grandes desigualdades y citó que el PIB de Las Bahamas es 29 veces superior al de Haití. Estas diferencias, dijo, pueden generar corrientes migratorias y tensiones entre los vecinos.

Además, indicó que el alto nivel de desempleo, la migración, el tráfico de drogas y el armamentismo hace que "la desigualdad también esté asociada a la seguridad" en los países caribeños.

Venezuela: el chavismo en su cortocircuito…, por E. Lander

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Foro Social Mundial: El chavismo en su cortocircuito

Edgardo Lander/ Inter Press Service, Enero 2010

Entrevistador, Antonio Martins

El chavismo repite errores de gobiernos anteriores al no enfrentar la enorme dependencia petrolera de Venezuela.

PORTO ALEGRE, Brasil, 27 ene (IPS/TerraViva) – La "esquizofrenia" del proceso bolivariano está en el origen de las turbulencias que vive Venezuela, según el sociólogo Edgardo Lander, que analiza para TerraViva las causas de la nueva crisis que vive ese país sudamericano.

Los próximos seis meses pueden redefinir el futuro político de la nación sudamericana, dijo el venezolano Lander en Porto Alegre, en el mismo palco donde poco antes participó de un seminario que evaluó los primeros 10 años del Foro Social Mundial (FSM), cuya edición 2010 se inició el lunes en esta ciudad del sur de Brasil.

Ante la primera pregunta, se inquieta el cuerpo de Lander, que sostiene un rostro tenso, de cabeza alargada y cabellos grises.

El sociólogo se remueve en la silla, emite un suspiro y empieza a describir con detalle lo que casi nunca aparece en los medios de comunicación masivos, que ven en el presidente Hugo Chávez un demonio a exorcizar, ni en los de cierta izquierda, que suelen tratar al mandatario casi como a un ángel redentor.

"El proceso político venezolano sigue marcado por una profunda esquizofrenia", sostiene el profesor de la Universidad Central de Venezuela y miembro del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).

"La movilización social desencadenada desde la asunción de Chávez (en 1999) despertó a las mayorías de su apatía. Ellas se sienten dueñas del país. Millones de personas, antes sumisas, quieren opinar. Y lo hacen en los Consejos Comunales, los comités de agua, los espacios abiertos para debatir políticas de salud y educación", dice Lander.

Pero "la movilización fue desencadenada por el Estado y depende fuertemente de él", continúa Lander, uno de los articuladores destacados de los Foros Sociales de las Américas.

Por ejemplo, explica, "los Consejos Comunales, piedra de toque del nuevo proceso político, acostumbraban a tomarse en serio todas las propuestas de debate lanzadas por el presidente".

"Pero, ¿qué hacer si, en medio de una intensa polémica, los miembros del Consejo prenden la televisión y ven al mandatario anunciar que ya decidió la cuestión en la que estaban inmersos? ¿No es natural que se sientan como meros figurantes?", cuestiona.

Según Lander, las varias crisis que se entrecruzan en la Venezuela actual están relacionadas, para bien o para mal, con el carácter particular del chavismo.

Éste apela a la iniciativa de los de abajo para enfrentar el conservadurismo de las elites. Pero no quiso, o no fue capaz –al menos por ahora— de liberar a las mayorías incluso de su propio gran líder… Por eso produce ineficiencia, conformismo y personalismo, argumenta el sociólogo.

La crisis eléctrica, arguye, es uno de los síntomas. La falta de electricidad se está volviendo cada vez más severa, no tiene solución a corto plazo y causará un apagón que podría desbaratar la economía, advierte Lander.

Se esperan medidas en breve: se habla de cortes de suministro de cuatro horas diarias, cinco días por semana, tanto para los hogares como para el sector productivo. Existe una causa natural: la prolongada sequía, devastadora para un país donde 70 por ciento de la electricidad depende de la energía hidroeléctrica.

El embalse del Guri –situado sobre el río Caroní, en el sudeste del país y responsable de más de la mitad de la energía generada– pierde 11 centímetros por día.

A inicios de esta semana, Chávez lanzó un pedido de emergencia a su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, solicitándole que envíe especialistas para ayudar a encontrar salidas.

Pero en un país con fuentes hídricas abundantes no se puede culpar sólo al clima. Como le ocurrió a Brasil a fines del siglo XX, las razones del apagón se encuentran también en la ineficacia, la incapacidad de planeamiento y la pobreza administrativa.

"Una de las manifestaciones de la cultura personalista es juzgar que, para dirigir bien una empresa o un sector de la economía, basta con el compromiso político", sostiene Lander.

En el terreno económico, el segundo gran problema venezolano es el riesgo de inflación y desabastecimiento, causados por una gran caída de la moneda frente al dólar.

El 8 de este mes, el gobierno se vio obligado a abandonar la política de cambio fijo que mantenía desde 2003, y una cotización de 2,15 bolívares por dólar, establecida en 2005. En el mercado negro, la divisa estadounidense costaba el doble, y un volumen cada vez mayor de transacciones se celebraban fuera de los canales legales.

La depreciación de la moneda fue de 100 por ciento, pues el dólar pasó a valer 4,30 bolívares para la mayoría de las operaciones económicas, con excepción de una pequeña canasta de productos de primera necesidad (como alimentos y medicamentos) y de las compras gubernamentales, que se benefician de una cotización de 2,60 bolívares por divisa.

Para una economía que importa casi todo, la tendencia es una inflación en disparada. La clase media salió de compras, causando desabastecimiento.

Para Lander, el chavismo repite errores de gobiernos anteriores al no enfrentar la enorme dependencia petrolera del país. En los años en que el precio del combustible se disparó en el mercado internacional, ingresaron tantos dólares a Venezuela que el país se daba el lujo de comprar todo en el exterior.

Pero, ¿cómo enfrentar ahora un escenario en el que se combinan racionamiento de energía, desorganización económica e inflación acelerada?

Lander ve el eje de la crisis venezolana dislocado para las elecciones parlamentarias que se celebrarán en septiembre.

La oposición, asevera, ya no comete los errores infantiles en los que incurría en el pasado, cuando llegó a abandonar la contienda y quedó fuera del parlamento.

Ahora piensa a mediano y largo plazo, según el sociólogo. No intentará transformar las protestas callejeras de las últimas semanas en un golpe de Estado, como hizo en abril de 2002. En los próximos meses permanecerá unida y articulada.

Según cuán profunda sea la crisis económica, no debe descartarse que la oposición se alce con la mayoría en el Congreso, en cuyo caso el presidente estaría privado del control que ejerce del Estado en un momento crucial para su proyecto político, argumenta Lander.

¿Cómo reaccionaría el chavismo si esa posibilidad se concreta?, preguntó TerraViva. He aquí la incógnita, y en cierto modo la esperanza, responde Lander. Por un lado, habrá sectores dispuestos a desconocer el resultado de las urnas y argumentar que el "proceso revolucionario" debe avanzar a cualquier precio.

Pero, por otra parte, hay espacio para rectificar, sostiene. No se trata de abandonar todos los avances alcanzados. Implicaría, por tanto, un poder menos personalista, más abierto a las divergencias y a la necesidad de tejer alianzas sociales y políticas.

En la mejor hipótesis, el chavismo reconocería que, para continuar apoyándose en las masas, necesita reconocer de hecho que éstas deben ser autónomas, alega.

¿El proceso bolivariano será capaz de este paso adelante? "De esta gran cuestión, aún sin respuesta, depende el futuro inmediato de Venezuela", concluye Lander. (FIN/2010)

Copyright © 2010 Inter Press Service

Edgardo Lander

Profesor titular de Ciencias Sociales de la Universidad Central de Venezuela

Edgardo Lander es uno de los más destacados pensadores y autores sobre la izquierda en Venezuela. Participa activamente en los movimientos sociales del continente americano que derrotaron el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCAN).

Es miembro del grupo de investigación sobre Hegemonías y Emancipaciones del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y de la junta editorial de la Revista
Venezolana de Economía y Ciencias Sociales. Actualmente, forma también parte del comité ejecutivo del Consejo Hemisférico del Foro Social de las Américas.

Entre sus publicaciones, como autor o editor, cabe destacar Contribución a la crítica del marxismo realmente existente: Verdad, ciencia y tecnología; La ciencia y la tecnología como asuntos políticos; Límites de la democracia en la sociedad tecnológica; Neoliberalismo, sociedad civil y democracia.

http://www.tni.org/es/interview/foro-social-mundial-el-chavismo-en-su-cortocircuito

Krugman: ¿se avecina una década perdida, por insuficiente intervención pública?

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PAUL KRUGMAN 23/05/2010

CRISISSS1 A pesar del coro de voces que afirman lo contrario, no somos Grecia. Sin embargo, nos parecemos cada vez más a Japón. Durante los últimos meses, muchos de los comentarios que se han hecho sobre la economía -algunos de los cuales se hacían pasar por información objetiva- giraban en torno a un tema: los responsables políticos están haciendo demasiado. Los Gobiernos tienen que dejar de gastar, se nos dice. Grecia se esgrime como un cuento con moraleja, y cada pequeña subida del tipo de interés de los bonos del Gobierno estadounidense se considera un indicio de que los mercados se están volviendo contra EE UU por sus déficits. Mientras tanto, hay continuas advertencias de que la inflación está a la vuelta de la esquina y de que la Reserva Federal tiene que abandonar sus esfuerzos por apoyar la economía y poner en marcha su estrategia de salida, restringiendo el crédito mediante la venta de activos y subiendo los tipos de interés.

¿Y qué hay del desempleo casi récord, con un paro a largo plazo que es el peor que ha habido desde los años treinta? ¿Qué hay del hecho de que los aumentos del empleo de los últimos meses, que, aunque se agradecen, hasta ahora han reportado menos de 500.000 de los más de ocho millones de puestos de trabajo perdidos tras la crisis financiera? Bah, preocuparse por los parados es muy de 2009.

Pero la verdad es que los responsables políticos no están haciendo demasiado; están haciendo demasiado poco. Los datos recientes no indican que EE UU vaya camino de un hundimiento de la confianza de los inversores similar al de Grecia. Lo que sí dan a entender, en cambio, es que tal vez nos dirijamos hacia una década perdida como la de Japón, atrapado en un prolongado periodo de paro elevado y bajo crecimiento.

Hablemos primero de esos tipos de interés. En varias ocasiones a lo largo del pasado año, tras unas subidas moderadas de los tipos, se nos ha dicho que ya estaban aquí los guardianes de las obligaciones, que más le valía a EE UU recortar drásticamente su déficit o, si no, que se preparara. En cada ocasión, los tipos volvieron a bajar al poco tiempo. Recientemente, en marzo, se armó un jaleo por el tipo de interés de los bonos estadounidenses a 10 años, que había subido desde el 3,6% hasta casi el 4%. The Wall Street Journal titulaba: "El miedo a la deuda hace subir los tipos", aunque realmente no había ninguna prueba de que el miedo a la deuda fuese el responsable.

Desde entonces, sin embargo, los tipos han desandado, y con creces, esa subida. El jueves, el tipo de las obligaciones a 10 años estaba por debajo del 3,3%. Ojalá pudiera decir que la caída de los tipos de interés refleja un aumento del optimismo respecto a las finanzas federales de EE UU. Sin embargo, lo que realmente refleja es un aumento del pesimismo respecto a las perspectivas de una recuperación económica, pesimismo que ha hecho que los inversores huyan de cualquier cosa que parezca arriesgada -de ahí el hundimiento del mercado de valores- para refugiarse en la aparente seguridad de la deuda del Gobierno estadounidense.

¿Qué hay detrás de este nuevo pesimismo? En parte es un reflejo de los problemas en Europa, que tienen menos que ver con la deuda gubernamental de lo que han oído; el verdadero problema es que, al crear el euro, los dirigentes europeos impusieron una moneda única a economías que no estaban preparadas para una medida así. Pero también hay señales de advertencia en EE UU; la última, el informe del miércoles sobre los precios de consumo, que mostraban una indicación clave de una caída de la inflación por debajo del 1%, su valor más bajo en los últimos 44 años.

La verdad es que no tiene nada de sorprendente: es de esperar que la inflación caiga ante el paro masivo y el exceso de capacidad. Pero de todas formas son noticias realmente malas. La inflación baja, o, todavía peor, la deflación, tiende a perpetuar la recesión económica porque anima a la gente a acumular dinero en vez de gastarlo, lo que hace que la economía siga deprimida, lo cual conduce a más deflación.

Ese círculo vicioso no es hipotético; que se lo pregunten a los japoneses, que cayeron en la trampa deflacionista en los años noventa y, a pesar de los episodios ocasionales de crecimiento, siguen sin poder salir de ella. Y podría pasar en EE UU.

Así que lo que realmente deberíamos preguntarnos en estos momentos no es si estamos a punto de convertirnos en Grecia. Lo que deberíamos preguntarnos, en cambio, es qué estamos haciendo para evitar convertirnos en Japón. Y la respuesta es: nada.

No es que nadie entienda el riesgo. Tengo sospechas fundadas de que algunos funcionarios de la Reserva Federal ven los paralelismos con Japón muy claramente y desearían hacer más para apoyar la economía. Pero, en la práctica, es todo lo que pueden hacer para refrenar los impulsos restrictivos de sus compañeros, que (al igual que los gobernadores de los bancos centrales de los años treinta) siguen teniendo pavor a la inflación a pesar de la ausencia de cualquier indicio de que los precios estén aumentando. También sospecho que a los economistas de la Administración de Obama les gustaría muchísimo ver otro plan de estímulo. Pero saben que un plan así no tendría ninguna posibilidad de ser aprobado por un Congreso aterrorizado por los halcones del déficit.

En resumen, el miedo a las amenazas imaginarias obstaculiza cualquier respuesta eficaz al peligro real al que se enfrenta nuestra economía.

¿Sucederá lo peor? No necesariamente. Quizá las medidas económicas que ya se han tomado terminen por hacer el milagro y pongan en marcha una recuperación que se mantenga sola. Sin duda, eso es lo que todos esperamos. Pero la esperanza no es un plan.

Paul Krugman es profesor de economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía 2008. © New York Times Service. Traducción de News Clips.

Escrito por Eduardo Aquevedo

29 mayo, 2010 a 18:41

E. Hobsbawm: las mutaciones incesantes de un mundo sin sosiego

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Entrevista al historiador Eric Hobsbawm

Las mutaciones incesantes de un mundo sin sosiego

New Left Review/Clarín

klee101 En la mirada de Eric Hobsbawm. El gran historiador inglés, autor de clásicos ineludibles sobre el siglo XX, examina la crisis actual y los vertiginosos cambios de las últimas décadas en la política global, y retrata el horizonte por venir. Una entrevista especial de la New Left Review, reproducida en castellano por el diario argentino Clarín.

Es probablemente el mayor historiador vivo. Su mirada es universal, como lo muestran sus libros La era de la revolución y La era del capitalismo. Esta entrevista constituye su más reciente ejercicio de una visión global sobre los problemas y las tendencias del mundo moderno.

Su obra Historia del siglo XX concluye en 1991 con una visión sobre el colapso de la esperanza de una Edad de Oro para el mundo. ¿Cuáles son los principales cambios que registra desde entonces en la historia mundial?

Veo cinco grandes cambios. Primero, el desplazamiento del centro económico del mundo del Atlántico norte al sur y al este de Asia. Este proceso comenzó en los años 70 y 80 en Japón, pero el auge de China desde los 90 ha marcado la diferencia. El segundo es, desde luego, la crisis mundial del capitalismo, que nosotros predijimos siempre pero que tardó mucho tiempo en llegar. Tercero, el clamoroso fracaso de la tentativa de Estados Unidos de mantener en solitario una hegemonía mundial después de 2001, un fracaso que se manifestó con mucha claridad. Cuarto, cuando escribí Historia del siglo XX no se había producido la aparición como entidad política de un nuevo bloque de países en desarrollo, los BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Y quinto, la erosión y el debilitamiento sistemático de la autoridad de los Estados: de los Estados nacionales dentro de sus territorios y, en muchas partes del mundo, de cualquier clase de autoridad estatal efectiva. Acaso fuera previsible pero se aceleró hasta un punto inesperado.

¿Qué más le ha sorprendido?

Nunca dejo de sorprenderme ante la absoluta locura del proyecto neoconservador, que no sólo pretendía que el futuro era Estados Unidos, sino que incluso creyó haber formulado una estrategia y una táctica para alcanzar ese objetivo. Hasta donde alcanzo a ver, no tuvieron una estrategia coherente.

¿Puede prever alguna recomposición política de lo que fue la clase obrera?

No en la forma tradicional. Marx estaba sin duda en lo cierto al predecir la formación de grandes partidos de clase en una determinada etapa de la industrialización. Pero estos partidos, si tenían éxito, no funcionaban como partidos exclusivos de la clase obrera: si querían extenderse más allá de una clase reducida, lo hacían como partidos populares, estructurados alrededor de una organización inventada por y para los objetivos de la clase obrera. Incluso así, había límites para la conciencia de clase. En Gran Bretaña el Partido Laborista nunca obtuvo más del 50 por ciento de los votos. Lo mismo sucede en Italia, donde el PCI era todavía más un partido popular. En Francia, la izquierda se basaba en una clase obrera débil pero políticamente fortalecida por la gran tradición revolucionaria, de la que se las arregló para convertirse en imprescindible sucesora, lo cual les proporcionó a ella y a la izquierda mucha más influencia. El declive de la clase obrera manual parece algo definitivo. Hay o habrá mucha gente que quede realizando trabajo manual, pero no puede seguir siendo el principal fundamento de esperanza: carece del potencial organizativo de la vieja clase obrera y no tiene potencial político.

Ha habido otros tres importantes desarrollos negativos. El primero es, desde luego, la xenofobia, que para la mayoría de la clase obrera es, como dijo el alemán August Bebel, el "socialismo de los tontos": salvaguardar mi trabajo contra gente que compite conmigo. Cuanto más débil es el movimiento obrero, más atractiva es la xenofobia. En segundo lugar, gran parte del trabajo y del trabajo manual que la administración pública británica solía llamar "categorías menores y de manipulación", no es permanente sino temporario; por ejemplo, estudiantes o emigrantes trabajando en catering. Eso hace que no sea fácil considerarlo como potencial organizable. La única forma fácilmente organizable de esa clase de trabajo es la que está empleada por autoridades públicas, razón por la cual estas autoridades son vulnerables. El tercero y el más importante de estos cambios es la creciente ruptura producida por un nuevo criterio de clase, en concreto, aprobar exámenes en colegios y universidades como un billete de acceso para el empleo. Esto puedes llamarlo meritocracia pero está institucionalizada y mediatizada por los sistemas educativos. Lo que ha hecho es desviar la conciencia de clase desde la oposición a los empleadores a la oposición a juniors de una u otra clase, intelectuales, élites liberales o aventureros. Estados Unidos es un típico ejemplo, pero, si miras a la prensa británica, verás que no está ausente en el Reino Unido. El hecho de que, cada vez más, obtener un doctorado o al menos ser un posgraduado también te da una oportunidad mejor para conseguir millones complica la situación.

¿Puede haber nuevos agentes?

Ya no en términos de una sola clase pero entonces, desde mi punto de vista, nunca lo pudo ser. Hay una política de coaliciones progresista, incluso de alianzas permanentes como las de, por ejemplo, la clase media que lee The Guardian y los intelectuales, la gente con niveles educativos altos, que en todo el mundo tiende a estar más a la izquierda que los otros, y la masa de pobres e ignorantes. Ambos grupos son esenciales pero quizá sean más difíciles de unificar que antes. Los pobres pueden identificarse con multimillonarios, como en Estados Unidos, diciendo "si tuviera suerte podría convertirme en una estrella pop". Pero no puede decir "si tuviera suerte ganaría el premio Nobel". Esto es un problema para coordinar las políticas de personas que objetivamente podrían estar en el mismo bando.

¿En qué se diferencia la crisis actual de la de 1929?

La Gran Depresión no empezó con los bancos; no colapsaron hasta dos años después. Por el contrario, el mercado de valores desencadenó una crisis de la producción con un desempleo mucho más elevado y un declive productivo mayor del que se había conocido nunca. La actual depresión tuvo una incubación mayor que la de 1929, que llegó casi de la nada. Desde muy temprano debía haber estado claro que el fundamentalismo neoliberal producía una enorme inestabilidad en el funcionamiento del capitalismo. Hasta 2008 parecía afectar sólo a áreas marginales: América Latina en los años 90 hasta la siguiente década, el sudeste asiático y Rusia. En los países más importantes, todo lo que significaba eran colapsos ocasionales del mercado de valores de los que se recuperaban con bastante rapidez. Me pareció que la verdadera señal de que algo malo estaba pasando debería haber sido el colapso de Long-Term Capital Management (LTCM) en 1998, que demostraba lo incorrecto que era todo el modelo de crecimiento, pero no se consideró así.

Paradójicamente, llevó a un cierto número de hombres de negocios y de periodistas a redescubrir a Karl Marx, como alguien que había escrito algo de interés sobre una economía moderna y globalizada; no tenía nada que ver con la antigua izquierda: la economía mundial en 1929 no era tan global como la actual. Esto tuvo alguna consecuencia; por ejemplo, hubiera sido mucho más fácil para la gente que perdió su trabajo regresar a sus pueblos. En 1929, en gran parte del mundo fuera de Europa y América del Norte, los sectores globales de la economía eran áreas que en gran medida no afectaron a lo que las rodeaba. La existencia de la URSS no tuvo efectos prácticos sobre la Gran Depresión pero sí un enorme efecto ideológico: había una alternativa. Desde los 90 asistimos al auge de China y las economías emergentes, que realmente ha tenido un efecto práctico sobre la actual depresión, pues ha ayudado a mantener una estabilidad mucho mayor de la economía mundial de la que hubiera alcanzado de otro modo. De hecho, incluso en los días en que el neoliberalismo afirmaba que la economía prosperaba de modo exuberante, el crecimiento real se estaba produciendo en su mayoría en estas economías recién desarrolladas, en especial China. Estoy seguro de que si China no hubiera estado ahí, la crisis de 2008 habría sido mucho más grave. Por esas razones, vamos a salir de ella con más rapidez, aunque algunos países seguirán en crisis durante bastante tiempo.

¿Qué pasa con las consecuencias políticas?

La depresión de 1929 condujo a un giro abrumador a la derecha, con la gran excepción de América del Norte, incluido México, y de los países escandinavos. En Francia, el Frente Popular de 1935 solo tuvo el 0,5 por ciento más de votos que en 1932, así que su victoria marcó un cambio en la composición de las alianzas políticas en vez de algo más profundo. En España, a pesar de la situación cuasirrevolucionaria o potencialmente revolucionaria, el efecto inmediato fue también un movimiento hacia la derecha, y desde luego ése fue el efecto a largo plazo. En la mayoría de los otros Estados, en especial en el centro y este de Europa, la política se movió claramente hacia la derecha. El efecto de la actual crisis no está tan definido. Uno puede imaginarse que los principales cambios o giros en la política no se producirán en Estados Unidos u occidente, sino casi seguro en China.

¿Cree que China continuará resistiendo la recesión?

No hay ninguna razón especial para pensar que de repente dejará de crecer. El gobierno chino se ha llevado un buen susto con la depresión, porque ésta obligó a una enorme cantidad de empresas a detener temporalmente su actividad. Pero el país todavía está en las primeras etapas del desarrollo económico y hay muchísimo espacio para la expansión. No quiero especular sobre el futuro, pero podemos imaginarnos a China dentro de veinte o treinta años siendo a escala mundial mucho más importante que hoy, por lo menos económica y políticamente, no necesariamente en términos militares. Desde luego, tiene problemas enormes y siempre hay gente que se pregunta si el país puede mantenerse unido, pero yo creo que tanto la realidad del país como las razones ideológicas continúan militando poderosamente para que la gente desee que China permanezca unida.

Pasado un año, ¿cómo valora la administración Obama?

La gente estaba tan encantada de que hubiera ganado alguien con su perfil, y en medio de la crisis, que muchos pensaron que estaba destinado a ser un gran reformista, a la altura de que hizo el presidente Franklin Roosevelt. Pero no lo estaba. Empezó mal. Si comparamos los primeros cien días de Roosevelt con los de Obama, lo que destaca es la predisposición de Roosevelt a apoyarse en consejeros no oficiales para intentar algo nuevo, comparado con la insistencia de Obama en permanecer en el mismo centro. Desperdició la ocasión. Su verdadera oportunidad estuvo en los tres primeros meses, cuando el otro bando estaba desmoralizado y no podía reagruparse en el Congreso. No la aprovechó. Podemos desearle suerte pero las perspectivas no son alentadoras.

Si observamos el escenario internacional más caliente, ¿cree que la solución de los dos Estados, como se imagina actualmente, es un proyecto creíble para Palestina?

Personalmente, dudo de que lo sea por el momento. Cualquiera que sea la solución, no va a suceder nada hasta que Estados Unidos decida cambiar totalmente su manera de pensar y presione a los israelíes. Y no parece que eso vaya a suceder.

¿Cree que hay alguna parte del mundo donde todavía sea posible recrear proyectos positivos, progresistas?

En América Latina la política y el discurso público general todavía se desarrollan en los términos liberal-socialistas-comunistas de la vieja Ilustración. Esos son sitios donde encuentras militaristas que hablan como socialistas, o un fenómeno como Lula, basado en un movimiento obrero, o a Evo Morales. Adónde conduce eso es otra cuestión, pero todavía se puede hablar el viejo lenguaje y todavía están disponibles las viejas formas de la política. No estoy completamente seguro sobre América Central, aunque hay indicios de un pequeño resurgir en México de la tradición de la Revolución; tampoco estoy muy seguro de que vaya a llegar lejos, ya que México ha sido integrado a la economía de Estados Unidos. América Latina se benefició de la ausencia de nacionalismos etnolingüísticas y divisiones religiosas; eso hizo mucho más fácil mantener el viejo discurso. Siempre me sorprendió que, hasta hace bien poco, no hubiera signos de políticas étnicas.

Han aparecido movimientos indígenas de México y Perú, pero no a una escala parecida a la que se produjo en Europa, Asia o África. Es posible que en India, gracias a la fuerza institucional de la tradición laica de Nehru, los proyectos progresistas puedan revivir. Pero no parecen calar entre las masas, excepto en algunas zonas donde los comunistas tienen o han tenido un apoyo masivo, como Bengala y Kerala, y acaso entre algunos grupos como los nasalitas o los maoístas en Nepal. Aparte de eso, la herencia del viejo movimiento obrero, de los movimientos socialistas y comunistas, sigue siendo muy fuerte en Europa. Los partidos fundados mientras Friedrich Engels vivía aún son, casi en toda Europa, potenciales partidos de gobierno o los principales partidos de la oposición. Imagino que en algún momento la herencia del comunismo puede surgir en formas que no podemos predecir, por ejemplo en los Balcanes e incluso en partes de Rusia. No sé lo que sucederá en China pero sin duda ellos están pensando en términos diferentes, no maoístas o marxistas modificados.

Siempre ha sido crítico con el nacionalismo como fuerza política, advirtiendo a la izquierda que no lo pintara de rojo. Pero también ha reaccionado contra las violaciones de la soberanía nacional en nombre de las intervenciones humanitarias. ¿Qué tipos de internacionalismo son deseables y viables hoy día?

En primer lugar, el humanitarismo, el imperialismo de los derechos humanos, no tiene nada que ver con el internacionalismo. O bien es una muestra de un imperialismo revivido que encuentra una adecuada excusa, sincera incluso, para la violación de la soberanía nacional, o bien, más peligrosamente, es una reafirmación de la creencia en la superioridad permanente del área que dominó el planeta desde el siglo XVI hasta el XX. Después de todo, los valores que occidente pretende imponer son específicamente regionales, no necesariamente universales. Si fueran universales tendrían que ser reformulados en términos diferentes. No estamos aquí ante algo que sea en sí mismo nacional o internacional. Sin embargo, el nacionalismo sí entra en él porque el orden internacional basado en Estados-nación ha sido en el pasado, para bien o para mal, una de las mejores salvaguardas contra la entrada de extranjeros en los países. Sin duda, una vez abolido, el camino está abierto para la guerra agresiva y expansionista.

El internacionalismo, que es la alternativa al nacionalismo, es un asunto engañoso. Es tanto un eslogan político sin contenido, como sucedió a efectos prácticos en el movimiento obrero internacional, donde no significaba nada específico, como una manera de asegurar la uniformidad de organizaciones poderosas y centralizadas, fuera la iglesia católica romana o el Komintern. El internacionalismo significa que, como católico, creías en los mismos dogmas y tomabas parte en las mismas prácticas sin importar quién fueras o dónde estuvieras; lo mismo sucedía con los partidos comunistas. Esto no es realmente lo que nosotros entendíamos por "internacionalismo". El Estado-nación era y sigue siendo el marco de todas las decisiones políticas, interiores y exteriores. Hasta hace muy poco, las actividades de los movimientos obreros (de hecho, todas las actividades políticas) se llevaban a cabo dentro del marco de un Estado. Incluso en la UE, la política se enmarca en términos nacionales. Es decir, no hay un poder supranacional que actúe, sólo una coalición de Estados. Es posible que el fundamentalismo misionero islámico sea aquí una excepción, que se extiende por encima de los Estados, pero hasta ahora todavía no se ha demostrado. Los anteriores intentos de crear super-Estados panárabes, como entre Egipto y Siria, se derrumbaron por la persistencia de las fronteras de los Estados existentes.

¿Cree entonces que hay obstáculos intrínsecos para cualquier intento de sobrepasar las fronteras del Estado-nación?

Tanto económicamente como en la mayoría de los otros aspectos, incluso culturalmente, la revolución de las comunicaciones creó un mundo genuinamente internacional donde hay poderes de decisión que funcionan de manera transnacional, actividades que son transnacionales y, desde luego, movimientos de ideas, comunicaciones y gente que son transnacionales mucho más fácilmente que nunca. Incluso las culturas lingüísticas se complementan ahora con idiomas de comunicación internacional. Pero en la política no hay señales de esto y ésa es la contradicción básica de hoy. Una de las razones por las que no ha sucedido es que en el siglo XX la política fue democratizada hasta un punto muy elevado con la implicación de las masas. Para éstas, el Estado es esencial para las operaciones diarias. Los intentos de romper el Estado internamente mediante la descentralización existen desde hace treinta o cuarenta años, y algunos de ellos con éxito; en Alemania la descentralización ha sido un éxito en algunos aspectos y, en Italia, la regionalización ha sido muy beneficiosa.

Pero el intento de establecer Estados supranacionales fracasa. La Unión Europea es el ejemplo más evidente. Hasta cierto punto estaba lastrada por la idea de sus fundadores, quienes apostaban a crear un super-Estado análogo a un Estado nacional, cuando yo creo que ésa no era una posibilidad y sigue sin serlo. La UE es una reacción específica dentro de Europa. Hubo señales de un Estado supranacional en Oriente Próximo pero la UE es el único que parece haber llegado a alguna parte. No creo que haya posibilidades para una gran federación en América del Sur. El problema sin resolver continúa siendo esta contradicción: por una parte, hay prácticas y entidades transnacionales que están en curso de vaciar el Estado quizá hasta el punto de que colapse. Pero si eso sucede -lo que no es una perspectiva inmediata, por lo menos en los Estados desarrollados-, ¿quién se hará cargo entonces de las funciones redistributivas y de otras análogas, de las que hasta ahora sólo se ha hecho cargo el Estado? Este es uno de los problemas básicos de cualquier clase de política popular hoy en día.

Eric Hobsbawm es el decano de la historiografía marxista británica. Uno de sus últimos libros es un volumen de memorias autobiográficas: Años interesantes, Barcelona, Critica, 2003.

Fuente: http://www.clarin.com/suplementos/zona/2010/05/23/z-02198934.htm

Las economías de EE.UU. y China: reestructuración capitalista, clases y crisis…

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Martin Hart-Landsberg, Monthly Review

ASIA1 La economía de EE.UU. está en mal estado y la gente, lógicamente, busca soluciones. Muchos, animados por medios de comunicación y los políticos, creen que las políticas comerciales de China son las principales responsables de la decadencia estructural de nuestra economía y que para la recuperación será necesario, sobre todo, presionar al gobierno chino para poner en práctica una "liberación del mercado", unos cambios de política que consigan el equilibrio en la relación comercial con China.

A pesar de su popularidad, este enfoque de Estado-nación en relación con la comprensión de la dinámica de la relación Estados Unidos-China es seriamente defectuoso. Anima a la gente a ver los problemas industriales de los EE.UU., falsamente, como el resultado de un enfrentamiento entre China y los Estados Unidos, en el que el gobierno chino ha aumentado el bienestar de sus ciudadanos a costa de EE.UU., a través de prácticas "desleales". Como consecuencia, conduce a recomendaciones de políticas contraproducentes.

En este trabajo, que ofrece un enfoque alternativo a la comprensión de la relación comercial con China, hago un análisis basado en la clase (global) de la dinámica capitalista. Esto lleva, como es lógico, a percepciones económicas y desafíos políticos muy diferentes. Por ejemplo, se pone de manifiesto que la amenaza a la actividad manufacturera en Estados Unidos no viene de China, sino de la explotación de un sistema transnacional de empresas en el que China sirve como plataforma de montaje final de la producción regional.

También revela que, mientras el capital transnacional y las elites en China se han beneficiado de este sistema, los trabajadores chinos han pagado un alto precio; de hecho, la experiencia de los trabajadores chinos puede servir para poner de manifiesto las mismas consecuencias negativas para los trabajadores de los Estados Unidos. También explica por qué los chinos y los gobiernos de EE.UU. han respondido a la actual crisis mundial con estrategias diseñadas para mantener el statu quo, a pesar de los efectos negativos de esta decisión en los trabajadores. En resumen, mi análisis revela que es el capitalismo, no la competencia entre China y los Estados Unidos, la fuente de nuestros problemas económicos. Nuestro desafío, entonces, que es brevemente una conclusión, es basarse en las ideas anteriores para desarrollar una estrategia capaz de iluminar y de impugnar la lógica destructiva del capitalismo; una tarea que pone a los trabajadores de EE.UU. en solidaridad, en lugar de en competencia, con los trabajadores chinos. El argumento del "Estado-Nación"

Los que argumentan que los problemas de EE.UU. le deben mucho a la estrategia de crecimiento de China tienden a razonar como sigue: las políticas estatales chinas han transformado al país en una potencia exportadora, con el mercado de EE.UU. como principal objetivo. Inicialmente, las exportaciones chinas fueron predominantemente de mano de obra intensiva, productos de baja tecnología, como textiles y zapatos. Sin embargo, a partir de mediados de la década de 1990, China, también se convirtió en un importante exportador de mayor valor añadido, productos de alta tecnología como computadoras, teléfonos celulares y otros electrónicos de consumo. Como señala el Business Week, esto está lejos de un desarrollo "normal".

Estados Unidos ha sobrevivido a las olas de importación anteriores de Japón, Corea del Sur y México. Y ha vivido con China durante dos decenios. Pero algo muy diferente está sucediendo. La suposición ha sido que los EE.UU. y otras naciones industrializadas se mantendrían líderes en las industrias intensivas del conocimiento, mientras que las naciones en desarrollo se centrarían en los sectores de baja mano de obra. Esto ahora es objeto de debate. "Lo que es asombroso acerca de China es que por primera vez tenemos un enorme y pobre país que puede competir tanto con salarios muy bajos y en la alta tecnología", dice el economista de la Universidad de Harvard Richard B. Freeman. "Al combinar los dos, Estados Unidos tiene un problema". (1)

Este uno-dos se dice que ha devastado el sector manufacturero de EE.UU., las empresas de conducción de negocios y deteriorado el empleo en la manufactura y los salarios. Las familias se vieron obligados a endeudarse más y más para sostener el consumo. Y como una parte creciente del gasto de consumo fue a la compra de bienes producidos en China (y otros países), los esfuerzos del gobierno para impulsar el empleo y la producción se hicieron cada vez más ineficaces. La financiación del déficit comercial resultante también requiere cada vez un mayor endeudamiento exterior, especialmente de China, que ayudó a acelerar la financiarización de la economía y poner límites adicionales a la política fiscal y monetaria de EE.UU. En conjunto, estas tendencias han contribuido a un proceso de crecimiento más débil, más desequilibrado e inestable, sentando las bases para la crisis actual. Lógicamente, entonces, la inversión de estas tendencias es la clave para la revitalización de la economía de los EE.UU., un resultado mejor alcanzado a través de una reestructuración de la relación económica Estados Unidos-China. Más concretamente, China debe ser presionada para que revalúe su moneda, abrir sus mercados a más mercancías de los EE.UU. y jugar con las reglas aceptadas del "mercado", la competencia capitalista. Estos pasos se puede esperar que impulsen las exportaciones de EE.UU. a China, reducir las importaciones de EE.UU. desde China, y, en consecuencia, que se renueve la fabricación de productos en EE.UU., refuerce el "salario familiar", la creación de empleo, reducir la deuda nacional y extranjera y restablecer la eficacia de las políticas nacionales.

Este argumento promueve el juicio, intencionadamente o no, de que nuestra tarea es fortalecer las fuerzas del mercado capitalista en China. Esta visión se basa en una mala comprensión de las fuerzas en juego en China (por no hablar de la dinámica capitalista) y las consecuencias de las fuerzas de los trabajadores estadounidenses y chinos.

La adopción estratégica de China de un crecimiento impulsado por las exportaciones

China se ha convertido en una potencia exportadora. Entre 1990 y 2008, la cuota de China en las exportaciones mundiales totales pasó del 1,8 al 9,1%. (2) China está en camino de convertirse en el mayor exportador del mundo en 2009, superando a Alemania.

Esta orientación hacia la exportación representa un cambio importante del pasado de la dinámica del crecimiento de China. La China de Mao Zedong (1949-1976) tenía una economía planificada y altamente centralizada, en la que la producción fue organizada por las empresas estatales y orientada a satisfacer las necesidades internas. Las exportaciones fueron pocas y realizadas principalmente para pagar las importaciones necesarias.

Durante este período, China consiguió el crecimiento rápido y la industrialización. Como Maurice Meisner explica: "A partir de una base industrial más pequeña que la de Bélgica en la década de 1950… China surgió al final del período de Mao como uno de los seis productores industriales más grandes del mundo." (3) Por otra parte, debido a que estuvo aislada del comercio internacional y la inversión durante la mayoría de la era de Mao, China se vio obligada a desarrollar sus propias capacidades tecnológicas. Mirando el sector de la informática, por ejemplo, Andrew Ross señala que: En la década de 1950, el Estado comunista estableció una nueva ciencia y la tecnología de I & D de la red, siguiendo el modelo del sistema soviético, y su rama de la electrónica pasó a producir varias generaciones de ordenadores, en muchos casos con poca o ninguna diferencia de las potencias capitalistas. El primer equipo de China fue desarrollado en 1958, sólo un año después de Japón y su primer circuito integrado fue producido en 1964, sólo cinco años después de las patentes de los EE.UU. Una microcomputadora se desarrolló en 1977 (incluso antes de que IBM presentase su PC), un microprocesador en 1980, y un superordenador, junto con un PC compatible con IBM, en 1983. (4)

Poco después de la muerte de Mao, el Partido Comunista (liderado por Deng Xiaoping) decidió aumentar radicalmente la dependencia de la economía en las fuerzas del mercado. Afirmó que esa medida era necesaria para superar los problemas económicos del país en crecimiento, que se alegaba habían sido causados por el sistema excesivamente centralizado de Mao, de la planificación estatal y de la producción. Sin embargo, a pesar de los cambios políticos y económicos, sin duda deseados por la mayoría de China, Deng y sus seguidores en gran medida han exagerado la gravedad de los problemas existentes y, más importante aún, ignoraron los pedidos popular para la exploración de otras vías que no supusiesen la reforma del mercado. (5) Independientemente de las intenciones, después de 1978 el programa de reforma terminó llegando a transformar radicalmente la economía china en una capitalista (aunque con "características chinas"). En contraste con el período anterior a la reforma, casi toda la actividad económica está determinada por el mercado. Y, mientras el Estado sigue dominando en muchos sectores estratégicos, tales como las finanzas, la energía y el transporte, la gran mayoría del valor añadido en el sector de fabricación de todos los sectores importantes es producido con fines de lucro por empresas privadas. (6)

Más importante aún, el capital extranjero juega ahora un papel preponderante en la economía china, especialmente en la fabricación. (7) Su actividad ha transformado al país en una economía impulsada por las exportaciones: la relación entre las exportaciones y el PIB aumentó del 16% n 1990 a más del 40% en 2006, con la participación de los extranjeros en las exportaciones del 2% en 1985 al 58% en 2005 (y el 88% de las exportaciones de alta tecnología). (8) Igualmente digna de mención es la proporción de las exportaciones totales con un 100% de propiedad extranjera que también ha aumentado. (9)

Esta reestructuración no puede ser entendida simplemente a través de la lente de una nación-Estado. Más bien, como las reformas de China han proseguido durante la década 1990, la dinámica de la acumulación de China se convirtió cada vez más dependiente de la inversión de las empresas transnacionales y la actividad de exportación. Como consecuencia, la economía china se insertó cada vez más en un proceso más amplio de la reestructuración de Asia Oriental que fue impulsado por el establecimiento y la intensificación de las transnacionales, las redes de producción de las empresas controladas, transfronterizas, que vinculan e involucran todas las economías de forma colectiva. En otras palabras, la experiencia china, y en particular su campaña de exportación, sólo puede entenderse en el contexto de la dinámica capitalista en general.

China y la dinámica de la delincuencia de reestructuración

La expansión de las redes transfronterizas fue provocada principalmente por el deseo de las empresas transnacionales de abaratar el costo de producción de los bienes clasificados como "maquinaria y equipo de transporte," lo más importante de la información y la comunicación (TIC), productos (tales como computadoras y máquinas de oficina, y de telecomunicaciones, audio y vídeo) y los productos eléctricos. (10) Estas dos líneas de productos juntos "representan casi tres cuartas partes de las exportaciones totales de la región asiático-oriental en 2006-2007." (11)

De acuerdo con la lógica de estas redes, un porcentaje creciente de la actividad comercial de la región se limita a la exportación/importación intrarregional de las piezas y componentes utilizados para fabricar estos productos. Como el Banco Asiático de Desarrollo señala, "La desagregación de los intercambios industriales a los productos finales, por un lado y las partes y componentes de otros productos… [que] en el comercio intrarregional en Asia se concentra principalmente en piezas y componentes. La cuota de intrarregional de las partes en desarrollo de Asia y el comercio de componentes aumentaron en casi 20 puntos porcentuales durante la última década, alcanzando un 62% en 2005-2006, en comparación con un aumento de 8 puntos porcentuales en el comercio total en la industria manufacturera durante el mismo período ". (12)

China no sólo se detuvo en este proceso de reestructuración regional, se ha convertido en fundamental para su funcionamiento. En palabras del Banco Asiático de Desarrollo, "la creciente importancia del comercio intra-regional se atribuye principalmente a las piezas y componentes comerciales, con la República Popular China funcionando como un centro de ensamblaje de productos finales en las redes de producción de Asia." (13) La proporción de piezas y componentes de las importaciones de China de productos manufacturados de Asia oriental aumentó del 18% en 1994-1995 a más del 44% en 2006-2007. La cuota de importación de partes y componentes de la maquinaria y equipo de transporte aumentó en el mismo período del 46,1% al 73,3%. (14)

La posición singular de China como plataforma de producción de la región para los bienes finales se destaca por el hecho de que es el único país que tiene un déficit en partes y componentes regionales de comercio, y cuyas exportaciones son mayoritariamente productos finales. Esta es la posición única que ha permitido a China aumentar su cuota de exportaciones mundiales de productos de TIC del 3% en 1992 al 24% de 2006, y su cuota de productos eléctricos del 4% al 21% durante el mismo período. (15)

La relación de comercio bilateral EEUU-China

La dinámica de la producción transnacional destacada anteriormente llevó a los países de Asia Oriental (excepto China) a cambiar su actividad de exportación, en general, desde Estados Unidos y la Unión Europea hacia el Este de Asia, en particular, China. Al mismo tiempo, llevó a China a ampliar y reorientar su actividad de exportación fuera de Asia oriental y hacia los Estados Unidos y la Unión Europea. Entre 1992-1993 y 2004-2005, la cuota de Asia Oriental en las exportaciones chinas de bienes finales se redujo del 49,5% al 26,5%, mientras que la proporción de la OCDE (excepto Japón y Corea del Sur) se incrementó del 29,3% al 50,1%. (16)

No es de extrañar, entonces, que el valor de las importaciones de EE.UU. desde China haya aumentado, de 16.000 millones en 1990 a 340.000 millones de dólares en 2007. En 2003, China se convirtió en el segundo exportador a los Estados Unidos, superado sólo por Canadá. La posición de estos dos países ha fluctuado desde entonces, con China convirtiéndose en el mayor exportador en 2007 y nuevamente en 2009. Las exportaciones de EE.UU. a China han aumentado también, aunque mucho más lentamente: de 5.000 millones en 1990 a 65.000 millones de dólares en 2007. Como consecuencia, el déficit comercial de EE.UU. con China ha crecido dramáticamente: de 11.000 mil millones en 1990 a 274.000 millones de dólares en 2007. Este es el mayor déficit que Estados Unidos tiene con cualquier país. (17)

Si bien la gran mayoría de las importaciones de EE.UU. de China han sido las manufacturas (aproximadamente el 96%), su composición (como se señaló anteriormente) ha cambiado con el tiempo. La parte de productos manufacturados, que podríamos denominar “productos varios”, tales como juguetes, ropa y calzado, se redujo del 58,5% en 1995-1996 al 37,7% en 2005-2006. (18) Durante el mismo período, la cuota de importación de maquinaria y productos de equipo de transporte pasó del 26,3% al 44,1%. Dentro de esta amplia categoría, los productos de las TIC dominan. En 2005-2006, los productos de las TIC compuestos representaban un 37,6% de todos los importados por EE.UU. con el logo de “fabricado en China”. (19)

No sólo son las importaciones chinas a Estados Unidos cada vez más sofisticadas, sino que China es también cada vez más el principal proveedor extranjero de estos productos. Por ejemplo, en 1995-1996, China representó sólo el 6,5% del total de las importaciones de EE.UU. de las TIC. En 2005-6, China representó el 33% del total. (20)

Estas tendencias ponen de manifiesto la razón de por qué las exportaciones chinas han recibido tanta atención en los Estados Unidos. También revelan, de acuerdo con el análisis previo de la dinámica de la acumulación transnacional de Asia oriental, que estas exportaciones chinas "sofisticadas" son en realidad chinas sólo en el sentido de que se habían reunido en China. Este punto se ve reforzado por el hecho de que la cuota de China ha aumentado el déficit de EE.UU. y se ha visto acompañada por una disminución de la proporción de los del resto de Asia oriental.

De 1999 a 2007, la cuota de China en el déficit comercial de EE.UU. pasó del 20,4% al 32,1%. Durante el mismo período, la participación japonesa cayó del 21,1% al 10,2%. Y la cuota de mercado combinada del resto de Asia Oriental también disminuyó del 16% al 7,9%. (21) En resumen, la amenaza a fabricación en Estados Unidos de la actividad manufacturera no viene de China, sino de la estrategia de maximización de las ganancias del capital transnacional.

Si bien las empresas de Asia oriental han desempeñado el papel principal en la elaboración y expansión de las redes transnacionales de producción de la región, las compañías de EE.UU. también han beneficiado de ello y han ayudado a expandir esta operación. Algunos de los mayores beneficiarios son las empresas de EE.UU. que importan y comercializan los productos exportados de China, Wal-Mart y Dell están entre las más grandes en términos del valor en dólares de las importaciones.

Las empresas industriales estadounidenses que producían maquinaria y equipo de transporte también participan en estas redes. Por ejemplo, la proporción de piezas y componentes de maquinaria estadounidenses y las exportaciones de equipo de transporte a China crecieron del 36,1% en 1995-1996 al 50,8% en 2005-2006. Durante el mismo período, la proporción de piezas y componentes en importaciones de maquinaria y equipo de transporte procedentes de China disminuyó ligeramente, pasando del 25% al 24,2%.

La misma tendencia se da en los productos de las TIC. Las exportaciones de partes y componentes de TIC estadounidenses a China aumentaron del 51,2% al 72,8%. Por el contrario, las importaciones de esta categoría se redujeron ligeramente, del 23,5% al 20,7%. (22)

Así, en lugar de producir los bienes finales en los Estados Unidos, los fabricantes establecidos en Estados Unidos están cada vez más dedicados al suministro de las partes y componentes que fabrica China que a producir estos bienes en EEUU. Prema-Chandra Athukorala y Nobuaki Yamashita describen los matices de esta estrategia como sigue: "La participación en las exportaciones de partes y componentes TIC de EE.UU. a otras economías de Asia oriental, en particular, los países de la ASEAN, es mucho mayor en comparación con la de las exportaciones a China. Este patrón coincide con el estudio de caso basado en los resultados que muestran las empresas de EE.UU. ubicadas en países de Asia oriental, centradas en las redes de producción regional". (23)

Una evaluación crítica de la experiencia económica de China La mayoría de los analistas afirman que los trabajadores chinos se han beneficiado de papel central de su país como plataforma de exportación de la región, ya que tienden a igualar los logros de exportación de China con el progreso hacia el desarrollo nacional. Sin embargo, un examen más directo de las políticas económicas sobre cómo ha afectado a la vida de los trabajadores chinos la reestructuración tecnológica ofrece una respuesta diferente.

Condiciones Sociales

Tal vez lo más notable es que rápido crecimiento de las exportaciones del país no ha llevado a generar oportunidades de empleo adecuadas. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el total urbano (regular) del empleo industrial había disminuido en el período 1990-2002, de 53,9 millones a 37,3 millones. (24) Así, los trabajadores de las manufacturas chinas, como sus homólogos de EE.UU., han sufrido un retroceso en las oportunidades de empleo.

Aunque hubo un pequeño aumento en el empleo urbano total en este período, casi todo el crecimiento se produjo en el empleo irregular, lo que significa salarios informales o por cuenta propia en diferentes sectores como, por lo general, la construcción, limpieza y mantenimiento de los locales, el comercio al por menor, ventas ambulantes, servicios de reparación o el servicio doméstico. Más concretamente, mientras que el empleo urbano total en este período de trece años creció en 81,7 millones, 80 millones de ese crecimiento fue en el empleo irregular. Como resultado, los trabajadores irregulares en China representan ahora la más grande categoría de empleo urbano. (25)

Si bien el proceso de reforma ha tenido un costo especialmente alto en los trabajadores estatales, el empleo en el sector privado, especialmente en las empresas que producen para la exportación, ha crecido. Desafortunadamente, la mayoría de los nuevos empleos son poco remunerados, con malas condiciones de trabajo. "Incluso después de haberse duplicado entre 2002-2005, el salario medio en las empresas destinadas a la exportación en China era de sólo 60 centavos de dólar EE.UU. por hora, en comparación con 2,46 dólares por hora en México". (26) Un informe sobre las prácticas laborales en China elaborado por Verite Inc., una empresa de EE.UU. que asesora a las empresas transnacionales sobre prácticas empresariales responsables, encontró que "problemas sistemáticos en las prácticas de pago en las fábricas chinas de exportación, que siempre roban a los trabajadores por lo menos el 15% de su salario." (27) La seguridad laboral es un problema aún mayor. (28)

Por encima de todo, las políticas laborales de China han sido diseñadas para atraer la inversión extranjera y aumentar la competitividad de las exportaciones de las empresas que operan en China. Su éxito es ilustrado por los salarios y las tendencias de consumo. Los salarios en China como proporción del PIB han caído desde aproximadamente el 53% del PIB en 1992 a menos del 40% en 2006. El consumo privado como porcentaje del PIB también ha disminuido, pasando de aproximadamente el 47% al 36% durante el mismo período. En comparación, el consumo privado, como porcentaje del PIB, es superior al 50% en Gran Bretaña, Australia, Italia, Alemania, India, Japón, Francia y Corea del Sur. En EEUU es más del 70%. (29) Como explica The Economist, aunque la proporción de ingresos para los trabajadores ha disminuido en muchos países durante las últimas décadas, "en ninguna parte ha sido la caída tan grande como en China". (30)

Una de las claves de este "éxito" ha sido las política estatal de China hacia los migrantes internos, que representan aproximadamente el 70% de la mano de obra manufacturera y el 80% de la mano de obra de construcción. Durante los últimos veinticinco años, unos 150-200 millones de chinos se han trasladado del campo a las zonas urbanas en busca de empleo. Aunque la gran mayoría se trasladó legalmente, sufren una enorme discriminación. Por ejemplo, debido a que permanecen clasificados como residentes rurales en el marco del sistema de registro de China, no sólo deben pagar honorarios elevados para registrarse como residentes temporales urbanos sino que, además, no tienen ningún derecho a los servicios públicos que están a disposición de los residentes nacidos en zonas urbanas (incluidas las libres o la educación subvencionada, salud, vivienda y pensiones). Lo mismo ocurre a sus hijos, incluso si han nacido en una zona urbana. (31)

Estas y otras distinciones legales hacen que sea fácil para las empresas explotar a sus trabajadores. Las condiciones [de trabajo] en Foxconn, un subcontratista taiwanés de grandes empresas como Apple y Dell, son representativas. Trabajadores de la línea de montaje de Foxconn en Shenzhen (un importante centro manufacturero en el sur de China) ganan aproximadamente 32 dólares (unos 20 euros) por una jornada de 60 horas semanales aunque la compañía les proporciona vivienda, dormitorio y comida. Apple contrató a investigadores de una planta de Foxconn que construye los iPods y encontró que se utilizan los castigos corporales como disciplina y que los trabajadores trabajaban más de seis días consecutivos, pese a que la ley china establece al menos un día de descanso a la semana. (32)

Enfurecido por el progresivo deterioro de las condiciones de vida y de trabajo (incluyendo la reforma del mercado que ha desmantelado el sistema de salud nacional, la vivienda y la protección de la jubilación), un número creciente de personas (tanto en zonas urbanas y rurales) han demostrado una buena disposición a enfrentarse a sus empleadores y a los funcionarios en defensa de sus derechos. El número de grandes "escalas de perturbaciones de orden público" ha aumentado de 58.000 en 2003 a 74.000 en 2004, 94.000 en 2006, 120.000 en 2008 y 58.000 en el primer trimestre de 2009 (en camino de un récord de 230.000 a finales de 2009). (33) Particularmente preocupante para los dirigentes del Partido Comunista es la naturaleza cambiante de las acciones de trabajo: los trabajadores son cada vez más partidarios de la acción directa, la participación en protestas a nivel regional –en el sector industrial- y la ampliación de sus demandas. (34) Como con la represión sola no puede detener la creciente ola de protestas, el Partido Comunista ha intentado introducir una serie de reformas políticas destinadas a mejorar los peores excesos generados por la estrategia de crecimiento de China, sin cambiar radicalmente su orientación. Entre las más importantes fue la aplicación de una nueva Ley de Contrato de Trabajo en enero de 2008. (35) La ley exige, entre otras cosas, que las empresas proporcionen a sus trabajadores un contrato por escrito (algo que la mayoría de los trabajadores no tienen o nunca han visto) y paguen la prima por horas extraordinarias y el trabajo de fin de semana.

Si bien la ley ha generado un fuerte incremento en los casos de arbitraje, su impacto en las condiciones de empleo ha sido limitado. (36) Independientemente, la determinación de mantener la estrategia de crecimiento basado en la exportación poco puede hacer para responder positivamente al descontento popular. El estado comenzó la derogación de muchas de las protecciones a los trabajadores incluso antes de la ley de finales de 2008. Lo hizo así para proteger a los beneficios empresariales afectados por la desaceleración de las exportaciones causada por una crisis económica mundial cada vez mayor. También ordenó a los gobiernos locales la congelación de los salarios mínimos establecidos a nivel local. (37)

Capacidades de Tecnológica Nacional

Las condiciones sociales señaladas anteriormente hacen poco probable que se hagan sacrificios a corto plazo. Una razón es que las capacidades tecnológicas nacionales de China también están siendo erosionadas por la reestructuración de las empresas transnacionales. Como se señaló anteriormente, China tenía una investigación nacional fuerte y de desarrollo de infraestructuras antes del comienzo del período de reforma. Sin embargo, dado que el sistema nacional de planificación estaba altamente centralizado, la mayoría de las ganancias se apoyaban en las prioridades militares y en la industria pesada y sector químico. Pocas, si hubo alguna, fueron las solicitudes compartidas o destinadas a beneficiar a las industrias de consumo, y las empresas en estas industrias no tenían incentivos (o recursos) para desarrollar sus propias innovaciones. Esta fue una de las limitaciones del sistema económico de China que fue necesario abordar de la raíz a la muerte de Mao.

Los principios reformistas descentralizadores no permitieron el dinamismo tecnológico y mejoraron el nivel de vida de los trabajadores. Los beneficios no se mantuvieron. Como el programa de reforma avanzaba, la dominación extranjera resultante de la actividad industrial comenzó erosionando la capacidad de desarrollo del país. (38) Este resultado ilustra la evolución post-reforma de las industrias de alta tecnología de China, en particular su industria de la informática. En la década de 1980, el gobierno chino comenzó a reducir la financiación directa de sus diversos institutos estatales de investigación con el objetivo de obligarlos a llegar a autofinanciarse. En respuesta, y con el apoyo del Gobierno, estos institutos sin fines de lucro crearon nuevas empresas deficitarias. Para aumentar sus posibilidades de éxito, a estas nuevas empresas se les concedió la independencia de gestión y, más importante, la libre contratación. Cuatro empresas de informática se encuentran entre las más exitosas de estas nuevas empresas: Legend (ahora Lenovo), Founder, Great Wall Computer, y Stone. Lenovo, por ejemplo, fue impulsada por la Academia China de Ciencias. (39)

Estas empresas fueron capaces de crecer rápidamente y dominar el mercado de los ordenadores domésticos por dos razones relacionadas entre sí. Combinaron las innovaciones relacionadas con el procesamiento del lenguaje chino propio con instituciones extranjeras para adquirir el equipo y la tecnología, para producir ordenadores asequibles y capaces de procesar en caracteres chinos. (40) Y fueron capaces de obtener el hardware necesario y la tecnología de empresas extranjeras en condiciones relativamente favorables, gracias a las políticas estatales que restringían el acceso directo de estas empresas en el mercado chino. (41)

A mediados de la década de 1990, las condiciones habían cambiado. La economía china se había convertido en dependiente del capital extranjero y enredado en sus redes regionales. Dispuesto a cambiar su estrategia de crecimiento, el Estado chino no tuvo más opción que abandonar sus restricciones al acceso de extranjeros al mercado nacional. La competencia resultante se ha cobrado su precio en las empresas chinas líderes, incluidas las de la industria informática. Lenovo (que adquirió la unidad de PC de IBM en 2005) sigue siendo el mayor vendedor de PC en China, pero se enfrenta a una reducción de las ganancias y pierde terreno frente a HP y Dell (que están ampliando rápidamente sus propias redes de distribución). La cuota de mercado de Lenovo se redujo del 36 % en 2006 al 29% en 2007. (42) Otros fabricantes de computadoras de China están en serios problemas, incluido Founder, que se mantiene en el segundo lugar en el mercado chino. (43)

Mientras que las empresas chinas líderes continúan su lucha por la supervivencia en el mercado nacional, en cuanto a las exportaciones han desaparecido prácticamente en lo que a la alta tecnología se refiere. Por ejemplo, China es ahora el principal exportador de computadoras del mundo, con un montaje de aproximadamente el 80% de portátiles del mundo y computadoras de escritorio. Sin embargo, la principal contribución de China a esta actividad se limita a proporcionar mano de obra barata y el lugar [ensamblaje]. Predominio de China en la exportación se debe al hecho de que los fabricantes taiwaneses de diseños originales (ODM) -que dominan la fabricación de computadoras en todo el mundo- han desplazado su producción a China continental. En 2001, los fabricantes de ordenadores taiwaneses suponían sólo el 4% de los ordenadores en China. Cinco años más tarde, era del 100%. Como reflejo de este cambio, ocho de los diez exportadores de China ODM son taiwaneses. No hay ODM chino y no existen proveedores importantes de China ante [que puedan competir con] la ODMs de Taiwán". (44)

Las operaciones de Lenovo ponen de relieve esta situación. Con la compra de la unidad de PC de IBM, Lenovo se convirtió instantáneamente en un jugador importante en la industria mundial de PC. Sin embargo, esta compra ha hecho poco para promover la capacidad tecnológica de China. Lenovo sigue usando el mismo ODM de Taiwán, utilizado anteriormente por IBM, e incluso ha trasladado su sede a los Estados Unidos, donde emplea a ingenieros de EE.UU. para el desarrollo de productos. (45)

Cinco años después de su adhesión a la Organización Mundial de Comercio, en 2001, el economista chino Han Dequiang dijo que había aumentado el daño a la capacidad de China de controlar su desarrollo industrial y tecnológico de manera autónoma. “En China, cualquier industria que quiera desarrollar su propia tecnología o sus propios mercados ha tropezado con obstáculos cada vez más grandes". (46) Business Week evidencia este punto señalando que “pese a profundizar en los avances en las industrias estratégicas China no parece estar aún dispuesta a alcanzar un papel de liderazgo económico mundial”. Expertos familiarizados con los logros de China han elogiado la tecnología china en aviones comerciales y en trenes de alta velocidad, similares a los de otros países desarrollados. "China exportó 416.000 millones dólares en valores de bienes de alta tecnología en 2008", pero restan las operaciones de la parte continental que contratan a los fabricantes de Taiwán y de comparada con empresas de la talla de Nokia, Samsung y Hewlett-Packard la electrónica de China es de bajo peso”. (47)

Algunas empresas chinas, como Lenovo, gracias a las fusiones y adquisiciones ya se han establecido como principales competidores internacionales. Sin duda habrá otras. Pero esos logros no son un indicador suficiente de que un país con éxito [en el comercio exterior] es lo suficientemente fuerte para incrementar su propia capacidad de desarrollo nacional. Y, en esta medida, China no parece estar teniendo éxito. Por el contrario, en línea con su cada vez más profunda integración en las redes regionales de producción del capital transnacional, la economía china está en un lento pero constante aumento de la dependencia de tecnología extranjera, la producción y los mercados, una trayectoria que es un mal presagio para los trabajadores chinos.

La realidad de clase en China

Es indiscutible el hecho de que la producción china también ha generado una enorme riqueza. Lamentablemente, como en los Estados Unidos, mucha de esta riqueza ha beneficiado a muy pocos, causando una explosión de la desigualdad y la formación (o solidificación) de las relaciones de clase en China. Un estudio del Banco Asiático de Desarrollo de veintidós países en desarrollo de Asia oriental llegó a la conclusión de que China se había convertido en el segundo país más desigual de la región, sólo por detrás de Nepal. Esto no es sorprendente, teniendo en cuenta que, durante aproximadamente un período de diez años (desde la década de 1990 a principios de 2000), China registró el segundo incremento más alto de la región en la desigualdad, de nuevo sólo por detrás de Nepal. (48)

Si bien los resultados del estudio del Banco Asiático de Desarrollo son sorprendentes, no transmiten adecuadamente la concentración real de la riqueza que ha acompañado y motivado la evolución de la reforma económica de China. Según el Boston Consulting Group, en China había 250.000 hogares millonarios EE.UU. (excluyendo el valor de la residencia principal) en 2005. Aunque este grupo forma sólo un 0,4% del total de hogares de China, supone el 70% de la riqueza del país. (49) Según Rupert Hoogewart, el editor de una lista anual de las mil personas más ricas de China, el número de multimillonarios en dólares de EE.UU. ha crecido de cero en 2003 a 260 en 2009 (más que en cualquier otro país excepto Estados Unidos). (50) Y, abrazando las realidades de la nueva China, los "nuevos ricos" no han sido tímidos a la hora gastar su dinero. "LVMH Moët Hennessy Louis Vuitton, el mayor fabricante de productos de lujo, planea abrir de dos a tres tiendas al año en China, donde las ventas aumentan un 50% al año. Financier Richemont, el segundo fabricante mundial de productos de joyería, espera cuadruplicar sus ventas en China en cinco años por la venta de joyas y relojes Cartier más Piaget." (51)

Una razón obvia de esto es que la dirección del Partido Comunista ha impulsado y defendido con firmeza la estrategia de crecimiento de China, a pesar de sus desigualdades y distorsiones estructurales que lo han acompañado, y ellos han sido uno de sus mayores beneficiarios. Han sido capaces de aprovechar el proceso de reforma (y de inserción internacional del país como resultado) para utilizar los bienes del Estado para obtener beneficios personales, familiares y de sus amigos que han sido colocados en puestos lucrativos en el aparato del Estado y en los sectores privados, asegurando que el rápido crecimiento de la clase capitalista sigue dependiendo de la buena voluntad del Partido. Esto, a su vez, ha dado lugar a una fusión del Partido-élites del estado capitalista en torno a un compromiso compartido para continuar el avance de la reestructuración capitalista de China.

Muchos de los hijos de los principales funcionarios del partido (conocidos como los "principitos") fueron designados para puestos clave en las «industrias más estratégicas y rentables de China: la banca, el transporte, la generación de energía, recursos naturales, medios de comunicación y armas. Una vez en puestos de dirección, reciben préstamos de los bancos controlados por el gobierno, adquirieren socios extranjeros y aumentan la lista de sus compañías en Hong Kong o en bolsas de Nueva York para recaudar más capital. Cada paso que dan les enriquece, no sólo se presentan como los principales accionistas de las empresas, sino también reciben sobornos mediante la concesión de contratos a empresas extranjeras. "Así, más del 90% de los veinte mil habitantes más ricos de China están "relacionados con el gobierno o altos funcionarios del Partido Comunista."(52)

La dirección del Partido ha estado dispuesta a compartir los frutos de la producción del país con el capital internacional, aunque las luchas por cuestiones de distribución son cada vez más agudas pues el capital internacional refuerza su posición dentro de China, porque la participación de capitales internacionales es fundamental para el funcionamiento de la economía política de la nueva China. Sin embargo, la élite de China parecen decidida a asegurar que reclamará los intereses nacionales. Así, al mismo tiempo que el "Partido Comunista de China ha abierto un número sin precedentes de los sectores para la participación de capital extranjero… las autoridades han reforzado el control sobre otros aspectos de la economía. Esto ha dado como resultado en el estancamiento, la atrofia, de miles de [las pequeñas y medianas] empresas privadas."(53)

La recesión mundial ha hecho muy poco para inducir a los líderes chinos a reorientar la estrategia de crecimiento de su país. Aunque China ha sufrido un descenso significativo de las exportaciones, lo ha hecho mucho mejor que la mayoría de otros países. De hecho, como ya se ha indicado, probablemente ya ha superado a Alemania convirtiéndose en el mayor exportador del mundo en 2009.

Sin embargo, las ganancias de China durante este periodo de colapso del comercio mundial han venido en gran medida porque se ha ganado un pedazo más grande de un pastel reducido. En otras palabras, aunque se está vendiendo menos que el año pasado, China ha aumentado su participación en las importaciones de los Estados Unidos y Europa mediante la adopción de la cuota de mercado de otros países. La razón, como The New York Times señala, es que el gobierno chino hace lo que sea necesario para garantizar la "capacidad [de producción] de los fabricantes chinos [a base] de recortar los precios rápidamente al reducir los salarios y otros costes en las zonas de producción que a menudo dependen de los trabajadores migrantes". (54) Entre otras cosas, esto incluye hacer retroceder las protecciones laborales aprobadas recientemente y los salarios mínimos, como se señaló anteriormente.

La Situación Económica en EEUU

Como hemos visto, los Estados Unidos y las economías de China se han entrelazado de manera compleja. La sabiduría convencional es que este resultado fue en gran medida por una política agresiva de exportación de China que ha beneficiado a China, pero dejó los Estados Unidos con una economía débil y desequilibrada. En realidad, como se dijo antes, este resultado fue forjado por la dinámica capitalista mundial y, como tal, refleja las realidades principales de clase: el capital transnacional y sus aliados con él (en ambos países) han ganado, mientras que los trabajadores (de ambos países) se han visto obligados a competir unos contra otros, en detrimento colectivo.

Como reflejo de esta realidad, la actual crisis mundial ha tenido efectos en las estrategias económicas de EEUU y China y, por extensión, en las relaciones comerciales bilaterales. Los gobiernos de ambos países han implementado programas de estímulo para sostener el crecimiento sin necesidad de transformar los patrones existentes de la actividad económica. De hecho, ambos se han involucrado en esfuerzos importantes para fortalecer esos patrones. El gobierno chino ha intervenido activamente para fortalecer la competitividad de sus exportadores, y el gobierno de EE.UU. ha intervenido activamente (con subvenciones masivas) para apoyar a las empresas financieras de primera línea.

¿Cómo, entonces, afronta EEUU si los problemas económicos? Como se señaló anteriormente, los que afirman que China es la principal causa de los problemas actuales quieren obligar a China a revaluar su moneda, abrir sus mercados a las exportaciones de EE.UU. y a las reglas de juego del capitalismo competitivo. Lamentablemente, éstas políticas son contraproducentes. Por ejemplo, revaluar la moneda china no va a levantar la producción en los Estados Unidos. Más bien, va a alentar al Gobierno chino a intensificar la represión de los trabajadores en un intento de compensar el cambio de moneda y va a llevar al capital transnacional a cambiar parte de su proceso de producción a otros países.

Exigir que China abra sus mercados a las exportaciones de EE.UU. probablemente tendrá efectos económicos mínimos. La mayoría de grandes empresas de EE.UU. están estructuralmente vinculadas a las redes transnacionales, y es improbable que reestructuren su producción. Además, los trabajadores chinos siguen siendo demasiado pobres para comprar suficientes bienes producidos en Estados Unidos para reducir el déficit comercial bilateral de manera significativa. El consumo total de los chinos es sólo el 16% del consumo total de los estadounidenses.

Por último, hay poco que ganar al exigir que China juegue según las normas aceptadas de la competencia capitalista. El gobierno chino ya ha transformado la economía del país en términos capitalistas. La producción industrial está, principalmente, realizada por las empresas privadas (la mayoría organizadas por las empresas transnacionales) y motivadas por el afán de lucro. Los mercados de trabajo ya están muy "flexibles". Los trabajadores no organizados son la mayoría (o no representados, incluso cuando existe un sindicato oficial) y tienen una protección mínima, ya sea en el trabajo o fuera. Dada la naturaleza de la competencia capitalista en los Estados Unidos, esta demanda sólo puede significar que el capital de EE.UU. busca más ventajas para producir en China.

Estos tipos de las políticas de EE.UU. tienen por objetivo alentar a los trabajadores a creer que la causa de los problemas existentes no reside en el funcionamiento del sistema económico de EE.UU., o el capitalismo en general, sino en el comportamiento de un gobierno extranjero. Desafortunadamente, demasiados trabajadores en los Estados Unidos se han apresurado a culpar a los demás trabajadores –chinos y/o latinoamericanos- por ganarse la vida en estas condiciones de crisis y declive de las condiciones de trabajo.

Una respuesta apropiada a la crisis actual, por necesidad, tiene que ser desafiar al capitalismo y sus imperativos. Uno de los objetivos tiene que ser la movilidad del capital. Hemos visto las consecuencias destructivas de la libertad de movimiento del capital. Por lo tanto, hay que encontrar la manera de fortalecer los movimientos que buscan desmantelar los acuerdos de libre comercio y las instituciones mundiales más amplias en que está basado, como la OMC y el FMI.

Otro objetivo tiene que ser la producción con fines de lucro. La búsqueda de ganancia del capital ha creado una economía que no responde a nuestras necesidades, ya sea como trabajadores a título individual o como miembros de comunidades más amplias. En cuanto a lo primero, tenemos que intensificar nuestros esfuerzos para lograr una transformación radical de las leyes laborales, contribuyendo así a garantizar salarios dignos y el derecho a sindicalizarse.

En cuanto a esto último, tenemos que conseguir apoyo para la exigencia de que todos los que quieran trabajar deben ser empleados en la producción de bienes y servicios necesarios (determinado democráticamente por las comunidades). Esto requerirá, entre otras cosas, no sólo la transformación y el fortalecimiento del sector público, de manera que sea capaz de regular las decisiones del sector privado privados (producción, inversión y comercio) sino también la planificación, organización y participación directa en la producción misma. Esto, a su vez, significa que debemos luchar para revertir el deterioro a largo plazo en el pago de impuestos por los ricos y las corporaciones y trabajar para fortalecer la capacidad de los sindicatos del sector público para representar y defender el interés público general. Significativamente, estas demandas generales son las que motivan cada vez más el activismo de un número creciente de trabajadores chinos. Esto no debería ser una sorpresa, ya que, como he tratado de demostrar, están oprimidos por el mismo sistema que oprime a trabajadores de EE.UU.. Si tenemos éxito en incorporar este entendimiento en nuestra propia organización, es probable que nos encontremos con valiosos aliados.

Notas

(1) BusinessWeek, 6 de diciembre de 2004.

(2) Banco Asiático de Desarrollo, Asian Development Outlook 2009 Update 42.

(3) Maurice Meisner, La China después de Mao (Nueva York: The Free Press, 1999), 417.

(4) Andrew Ross, Fast Boat to China (New York: Pantheon Press, 2006), 233.

(5) Para un examen crítico del proceso de reforma, haciendo hincapié en las políticas, las contradicciones y consecuencias, ver Martin Hart-Landsberg y Paul Burkett, China y el Socialismo (Nueva York: Monthly Review Press, 2005), capítulo 2.

(6) Martin Hart-Landsberg, "las realidades de China Hoy", Contra la Corriente, 137 (noviembre / diciembre de 2008).

(7) Por ejemplo, un informe de 2006 del gobierno llegó a la conclusión de que el capital extranjero tiene la mayoría de los activos en 21 de los 28 de los principales sectores industriales del país. Ver a Eva Cheng, "China: el capital extranjero controla tres cuartas partes de la industria", Green Left Weekly, 18 de mayo de 2007.

(8) John Whalley y Xian Xin, "la inversión extranjera directa de China y la sostenibilidad del futuro alto crecimiento", Oficina Nacional de Investigación Económica, Working Paper Series, no. 12249 (2006).

(9) Enrique Dussel Peters, Las oportunidades económicas y los retos planteados por China para México y América Central (Bonn, Alemania: Instituto Alemán de Desarrollo, 2005), 102.

(10) Los productos objeto de comercio internacional son organizados de acuerdo a un código de Comercio Internacional (CUCI). En este sistema, la maquinaria y equipo de transporte forman parte del CUCI 7.

(11) Prema-Chandra Athukorala y Arhanun Kohpaiboon, "comercio intrarregional en Asia oriental", Universidad Nacional de Australia De la División de Economía, Documento de Trabajo N º 2009/09 (agosto de 2009), 5-6.

(12) Banco Asiático de Desarrollo, Asian Development Outlook 2009 (Manila, Filipinas: Banco Asiático de Desarrollo, 2009), 99-100.

(13) Banco Asiático de Desarrollo, Asian Development Outlook 2008 (Manila, Filipinas: Banco Asiático de Desarrollo, 2008), 22.

(14) Athukorala y Kohpaiboon, "El comercio intra-regional en Asia oriental", 33.

(15) Asian Development Outlook 2009, 97.

(16) Prema-Chandra Athukorala, "El ascenso de China y el Sudeste Asiático en la exportación: ¿un temor justificado? Universidad Nacional de Australia De la División de Economía, Documento de Trabajo N º 2007/10 (septiembre de 2007).

(17) Prema-Chandra Athukorala y Nobuaki Yamashita, "Global Production Sharing y Sino-US Trade Relations," China y la Economía Mundial, 17: 3 (2009), 41.

(18) Otras manufacturas comprenden CUCI 8.

(19) Athukorala y Yamashita, "Global Production Sharing y Sino-US Trade Relations," 45.

(20) Ibid., 44.

(21) Ibid., 42.

(22) Ibid., 46.

(23) Ibid., 48.

(24) Ajit K. Ghose, "El empleo en China", Organización Internacional del Trabajo, Unidad de Análisis de Empleo, Employment Strategy Papers, 2005, 29.

(25) Ibid., 27.

(26) John S. McClenahen, "Outsourcing", IndustryWeek.com, 1 de julio de 2006.

(27) Craig Simons, "New Labor Movement in China", Estadistas, 4 de febrero de 2007.

(28) China Labor Bulletin, "Los trabajadores migrantes en China", junio de 2008.

(29) The Economist, "Manifiesto para los trabajadores de China" 11 de octubre 2007.

(30) Ibid.

(31) China Labor Bulletin, "Los trabajadores migrantes en China."

(32) Para una descripción más detallada de las condiciones de vida y de trabajo en Foxconn en Shenzhen, y más en general, véase Robert Weil, "Ciudad de la Juventud, Shenzhen, China" Monthly Review, Junio de 2008.

(33) Bruce Einhorn, "En China, un invierno de descontento", BusinessWeek, 30 de enero de 2008; Chinaworker.info, "China: 58.000 incidentes de masas en los tres primeros meses de 2009", 5 de mayo 2009. Alteraciones del orden público en general incluyen huelgas, protestas callejeras, bloqueos de carreteras, y otras formas de protestas masivas, con 25 o más personas.

(34) China Labor Bulletin, "Puedo hacerlo solo: Un nuevo informe sobre el Estado del Movimiento de los Trabajadores en China," 9 de Julio, 2009.

(35) Ariana Eunjung Cha, "Nueva ley otorga a derechos a trabajadores chinos, a las empresas pesadillas", Washington Post, 14 de abril de 2008.

(36) Confederación Sindical Internacional, "China: Algunos pasos adelante, pero el comercio relacionado con la explotación de los trabajadores persiste," 21 de mayo 2008; Kinglun Ngok,

(37) IHLO, "La crisis económica y la pérdida de empleos en China”: abril de 2009

(38) Para una discusión más detallada de este proceso, ver Martin Hart-Landsberg, "La experiencia de la reforma china", Review of Radical Political Economics, De próxima publicación.

(39) Monina Wong, "La fabricación de las relaciones laborales de Samsung Electronics en China ", en Trabajo en empresas en Asia globalizada, Editado por Oxford University Press Dae-Chang, (Hong Kong: Asia Monitor Resource Center, 2006), 67.

(40) Qiwen Lu, Salto de China en la Era de la Información: Innovación y Organización de la industria informática (Nueva York: Oxford University Press, 2000), 4 . (41) Wong, 68.

(42) Bloomberg News, "Lenovo: planes para mejorar la cuota de mercado, "3 de mayo de 2008.

(43) Bruce Einhorn, "China: Lenovo emerge como rival", BusinessWeek, 23 de mayo 2008.

(44) Asia Times Online, 22 de noviembre de 2006.

(45) Ibid.

(46) Stephen Philion, "Los costes sociales del neoliberalismo en China, Entrevista con el economista Han Deqiang", Dollars & Sense, Julio / agosto de 2007.

(47) Dexter Roberts y Peter Engardio, "Economía de China: Detrás de todo el bombo", BusinessWeek, 22 de octubre de 2009.

(48) Banco Asiático de Desarrollo, La desigualdad en Asia, indicadores clave de 2007, (Manila: Banco Asiático de Desarrollo, 2007), 3, 6.

(49) Wu Zhong, "China busca más millonarios” Asia Times Online, 19 de septiembre de 2007.

(50) Chinaworker.info, octubre 30, 2009.

(51) Samuel Shen, "Para China, un abrazo lleno de lujo” International Herald Tribune, 16 de octubre de 2006.

(52) Peter Kwong, "El Rostro del neoliberalismo en China", Counterpunch, 7 / 8 (octubre 2006).

(53) Willy Lam, "El doble estándar de la élite económica china” Asia Times Online, 17 de agosto de 2007.

(54) David Barboza, "En la recesión, consolida su liderazgo China en el Comercio Global", The New York Times, 14 de octubre de 2009.

Martin Hart-Landsberg (marty@lclark.edu) es profesor de economía en el Lewis and Clark College, Portland, Oregon, y es el autor con Paul Burkett de China y el Socialismo (Monthly Review Press, 2005).

Traducido para el CEPRID (www.nodo50.org/ceprid) por María Valdés

Fuente: http://www.monthlyreview.org/100201hart-landsberg.php

Escrito por Eduardo Aquevedo

7 abril, 2010 a 22:46

La importancia de la Educación y la I+D

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El Círculo de Economía acaba de dirigirse al conjunto de los partidos políticos para que hagan de la educación la gran prioridad del país. Pocos días después la OCDE ha anunciado que para el año en curso China se ha convertido en el segundo país del mundo por su gasto en I+ D (136.000 millones de dólares), desbancando a Japón (130.000 millones) y sólo por detrás de Estados Unidos (330.000 millones). Estas cifras suponen el 6,4% del PIB para China, el 2,7% para Japón y el 2,8% para Estados Unidos. El último año China ha incrementado un 20% el gasto en I+ D. Aunque a primera vista pueda no parecerlo, ambas noticias están estrechamente relacionadas.

La Vanguardia.es

Ya he subrayado en estas páginas la obsesión tecnológica de China. De 1840 (primera guerra del opio) a 1949 China se vio convertida de hecho en colonia de los países occidentales por haber perdido el tren de la revolución industrial. El trauma sigue vivo y China no está dispuesta a perder el tren de la revolución de la información, lo que la dejaría de nuevo en situación de inferioridad.

Al dato sobre el gasto en I+ D, hay que añadir que China tiene 53 zonas de alta tecnología. El Silicon Valley chino, Zhonjguacun, en Pekín, tiene más de medio millón de investigadores. Una cifra similar emplean las cerca de un millar de empresas extranjeras que tienen centros de I+ D en el país. Entre ellas se cuentan varias de las principales multinacionales, como Nokia, Siemens, Alcatel o Hewlett Packard. China ya es la fábrica del mundo y va camino de convertirse en uno de los principales polos en ciencia e ingeniería. La industria de la información pasó de significar el 3,3% del PIB de China en 1999 al 7,6% en el 2001. Las grandes inversiones internacionales en el sector, que unos años atrás iban a Taiwán, ahora van a la República Popular. La exportación china en tecnología de la información y telecomunicaciones superó la de Japón y la UE en el 2003, y la de Estados Unidos en el 2004. Aunque el 60% de la exportación está en manos de empresas extranjeras, cada vez hay más empresas y marcas chinas.

Como base de sustento de su ambición tecnológica, China dedica gran atención y muchos recursos a su sistema educativo. Al año produce 1,3 millones de graduados en ingeniería y ciencias. Cuenta con cerca de medio millón de estudiantes en el extranjero. Tiene en marcha planes para crear cien universidades equiparables a las de alto nivel de otros países, centradas en la ingeniería y la ciencia. Desde hace más de dos mil años los exámenes imperiales, que daban acceso al mandarinato, eran el instrumento básico de promoción social. En consonancia con este rasgo esencial de su cultura, los padres chinos invierten de forma prioritaria en la educación de sus hijos.

China avanza muy deprisa en la producción de bienes de valor añadido cada vez mayor. De la ropa y el calzado (cuya importación está hoy sometida a restricciones en la UE), los azulejos y materiales de la construcción, o los muebles, está pasando a motocicletas, coches (este año exporta 75.000 coches a más de cien países, y en los próximos está previsto que inicie la exportación de utilitarios a Europa y Estados Unidos, a muy bajo precio) y electrónica de consumo (televisores, vídeos, reproductores de DVD, etcétera).

La obsesión por la alta tecnología es una de las claves para entender a fondo el significado del proceso de emergencia económica de China y el impacto que tendrá en la economía y la geopolítica globales. La velocidad a la que China sea capaz de conquistar sectores de mayor valor añadido determinará el ritmo de su desarrollo económico, su penetración en los mercados mundiales y su conversión en una verdadera gran potencia. Su evolución está siendo similar a la de Japón o los cuatro tigres asiáticos, tres de los cuales (Hong Kong, Taiwán, Singapur), no se olvide, son chinos.

Hoy ya no sólo se enfrentan con la competencia china y asiática los países en vías de desarrollo, sino también, y cada vez más, los países desarrollados. Los que más sufrirán son los que están a la cola del pelotón de cabeza, los países industriales con escasa tecnología, como España. Estamos sólo al principio del fenómeno de la irrupción de China y Asia en los mercados mundiales. Pienso que no nos damos cuenta aún de la enorme dimensión del reto. El remedio es conocido. Mayor gasto en I+ D, al que España dedica hoy sólo el 1,1% del PIB (frente al 4,2% de Suecia y el 2,5% de Alemania). Mejora del sistema educativo (el informe Pisa sitúa a España en los últimos puestos de Europa). Desgraciadamente, los objetivos de la agenda de Lisboa, que preveía que Europa estuviera en la vanguardia mundial en estos campos en el 2010, están lejos de ser alcanzados. Si no espabilamos, puede llegar a convertirse en realidad la boutade atribuida al ex primer ministro chino Zhu Rongji: "China, la fábrica del mundo; Estados Unidos, la alta tecnología; Europa, museos y turistas".

Sumo mi voz, en conclusión, a la del Círculo de Economía. Es imprescindible reformar nuestros sistemas educativo y de I+ D para llevarlos a niveles de excelencia, invirtiendo los recursos que sean necesarios. España se juega mucho en el envite. De que hagamos o no nuestros deberes depende que el reto que suponen China y Asia se convierta en una oportunidad o una amenaza.

Escrito por Eduardo Aquevedo

14 junio, 2008 a 11:51

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