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La CIA y los medios de información occidentales…

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Un Imperio de mentiras

Jonathan Cook, Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

imagesPICASSO12La semana pasada el Guardian, principal periódico liberal de Gran Bretaña, publicó un informe exclusivo sobre las tardías confesiones de un exiliado iraquí, Rafeed al-Janabi, con el nombre de código “Curveball” utilizado por la CIA. Hace ocho años, Janabi tuvo un papel esencial entre bambalinas –aunque fuese accidental– al posibilitar la invasión de Iraq por EE.UU. Su testimonio reforzó las afirmaciones del gobierno de Bush de que el presidente de Iraq, Sadam Hussein, había desarrollado un programa avanzado de producción de armas de destrucción masiva (ADM).

El relato de Curveball incluía detalles de camiones de armas biológicas móviles presentados por Colin Powell, secretario de Estado de EE.UU., en las Naciones Unidas a comienzos de 2003. El caso, aparentemente convincente, de Powell sobre las ADM fue utilizado para justificar el ataque estadounidense a Iraq pocas semanas después.

Ocho años más tarde, Curveball reveló al Guardian que había inventado la historia de las ADM de Sadam en el año 2000, poco después de su llegada a Alemania en busca de asilo. Dijo al periódico que había mentido a los servicios de inteligencia alemanes con la esperanza de que su testimonio ayudara a derrocar a Sadam, aunque parece más probable que simplemente quisiera asegurarse de que el tema de su asilo se tomara más en serio.

Para el lector cuidadoso –y subrayo la palabra cuidadoso– el informe muestra varios hechos inquietantes.

Uno fue que las autoridades alemanas habrían comprobado rápidamente que su relato sobre las ADM de Iraq era falso. Miembros de los servicios de inteligencia alemán y británico viajaron a Dubai para entrevistarse con Bassil Latif, su ex jefe en la Comisión de Industrias Militares de Iraq. El doctor Latif demostró que las afirmaciones de Curveball no podían ser verídicas. Las autoridades alemanas perdieron rápidamente interés por Janabi y no volvieron a entrevistarlo hasta finales de 2002, cuando se hizo más urgente que EE.UU. presentara algo más convincente para atacar a Iraq.

Otra revelación interesante fue que a pesar de la necesidad de aclarar el testimonio de Curveball –a la vista de lo que estaba en juego si se lanzaba un ataque preventivo contra otro Estado soberano– los estadounidenses nunca se molestaron en entrevistar ellos mismos a Curveball.

Una tercera revelación fue que el jefe de operaciones de la CIA en Europa, Tyler Drumheller, transmitió advertencias de la inteligencia alemana de que consideraban que el testimonio de Curveball era altamente dudoso. El jefe de la CIA, George Tenet, simplemente ignoró esta información.

Teniendo en cuenta la admisión de Curveball, así como otros hechos del artículo, podemos sacar algunas conclusiones obvias, conclusiones confirmadas por los eventos posteriores.

A falta de una base en derecho internacional y del respaldo de sus principales aliados, el gobierno de Bush necesitaba desesperadamente la historia de Janabi sobre las ADM, por endeble que fuera, para justificar sus planes militares contra Iraq. La Casa Blanca no entrevistó a Curveball porque sabía que su informe sobre el programa de ADM de Sadam era un invento. Su historia se desintegraría si se analizaba; más valía dejar a Washington con la opción de “negación plausible”.

No obstante, el informe falsificado de Janabi fue de utilidad vital: para gran parte del público estadounidense agregó un barniz de credibilidad al caso improbable de que Sadam fuera un peligro para el mundo; ayudó a reforzar a los aliados vacilantes que se enfrentaban a sus públicos incrédulos; e introdujo a Colin Powell, un ex general que sepresentaba como la principal voz de la razón en el gobierno.

En otras palabras, la Casa Blanca de Bush utilizó a Curveball para revivir su mitológica historia sobre la amenaza de Sadam para la paz mundial.

¿Entonces, cómo el Guardian, un bastión del periodismo liberal, presentó su exclusiva sobre el episodio más controvertido de la política exterior reciente de EE.UU.?

Su titular fue: “Cómo EE.UU. fue engañado por un iraquí fantasioso que quería derrocar a Sadam”.

¿No comprendió el escritor del titular la historia escrita por los periodistas del periódico? No, el titular encapsuló con esmero su mensaje. En el texto nos dicen que la presentación de Powell ante la ONU “reveló que los responsables de las decisiones belicistas del gobierno de Bush se habían tragado” el relato de Curveball. En otro momento nos dicen que Janabi “logró uno de los mayores timos de la historia de los servicios de inteligencia modernos”. Y que: “Sus críticos –que son muchos y poderosos– dicen que es difícil calcular el coste de su engaño”.

En otras palabras el Guardian supuso, a pesar de toda la evidencia desvelada por su propia investigación, que Curveball engañó al gobierno de Bush y le hizo cometer un desastroso error de cálculo. Desde este punto de vista, la Casa Blanca fue la verdadera víctima de las mentiras de Curveball, no el pueblo iraquí, que ha sufrido más de un millón de víctimas mortales como resultado de la invasión, según las cifras más fiables, y cuatro millones de exiliados forzosos.

No hay nada excepcional en este ejemplo. Lo escogí porque relata un evento de continua y actual importancia.

Por desgracia, hay algo tan familiar que llega a ser deprimente en este tipo de información, incluso en las principales publicaciones liberales de Occidente. Contrariamente a su objetivo declarado, el periodismo de la tendencia dominante disminuye invariablemente el impacto de nuevos eventos cuando amenazan a las elites poderosas.

Examinaremos el motivo en un minuto. Pero consideremos primero qué, o quién, constituye actualmente el “Imperio”. Ciertamente, en su forma más simbólica, se puede identificar como el gobierno de EE.UU. y su ejército, que constituyen la única superpotencia del mundo.

Tradicionalmente, los imperios se han definido de manera limitada, en términos de una fuerte nación-Estado que expande con éxito su esfera de influencia y poder a otros territorios. El objetivo del Imperio es imponer la dependencia a esos territorios, y luego explotar sus recursos en el caso de países poco desarrollados o, con países más desarrollados, convertirlos en nuevos mercados para sus excedentes. En este último sentido el Imperio estadounidense ha logrado afirmar a menudo que es una fuerza por el bien del mundo, que ayuda a propagar la libertad y los beneficios de la cultura del consumo.

El Imperio logra sus objetivos de diferentes maneras: mediante la fuerza, como la conquista, cuando se enfrenta poblaciones que se resisten al robo de sus recursos; y de modo más sutil mediante la interferencia política y económica, la persuasión y el control de las mentes, cuando quiere crear nuevos mercados. No importa cómo funcione, el objetivo es crear un sentido en los territorios dependientes de que sus intereses y destinos están ligados a los del imperio.

En nuestro mundo globalizado la cuestión de quién se halla en el centro del imperio está muchos menos clara que antes. En la actualidad el gobierno de EE.UU. es menos el corazón del Imperio que su facilitador. Lo que hasta hace poco eran los brazos del Imperio, especialmente las industrias financiera y militar, se ha convertido en una elite imperial transnacional cuyos intereses no están limitados por fronteras y cuyos poderes eluden en gran parte los controles legislativos y morales.

La dirigencia de Israel, deberíamos señalar, así como sus partidarios de la elite en todo el mundo –incluidos los lobbies sionistas, los fabricantes de armas, los militares occidentales, y en cierto grado incluso las tiranías árabes tambaleantes de Medio Oriente– forman parte integral de esa elite transnacional.

El éxito de las elites imperiales depende en gran medida de una creencia compartida por el público occidental de que “nosotros” las necesitamos para asegurar nuestro sustento y seguridad y que al mismo tiempo somos realmente sus amos. Algunas de las ilusiones necesarias perpetuadas por las elites transnacionales incluyen:

  • Que elegimos gobiernos cuya tarea es controlar a las corporaciones;
  • Que nosotros, en particular, y la fuerza laboral global en general, somos los principales beneficiarios de la creación de la riqueza corporativa;
  • Que las corporaciones y la ideología subyacente, el capitalismo global, son la única esperanza de libertad;
  • Que el consumo no es sólo una expresión de nuestra libertad, sino también una fuente importante de nuestra felicidad;
  • Que el crecimiento económico puede mantenerse indefinidamente y sin coste a largo plazo para el crecimiento del planeta;
  • Y que hay grupos, denominados terroristas, que quieren destruir este benévolo sistema de creación de riqueza y mejora personal.

Esas suposiciones, por fantasiosas que puedan parecer cuando se analizan, constituyen el fundamento ideológico sobre el que se construyen las narrativas de nuestras sociedades en Occidente y del cual se deriva en última instancia nuestro sentido de identidad. Este sistema ideológico nos parece –y utilizo “nosotros” y “nuestras” para referirnos sólo a públicos occidentales– idóneo para describir el orden natural.

La tarea de santificar esas suposiciones –y de asegurar que no se analicen– corresponde a nuestros medios dominantes. Las corporaciones occidentales son dueñas de los medios, y su publicidad hace que la industria sea rentable. En ese sentido, los medios no pueden cumplir con su función de controlar al poder, porque en realidad forman parte del poder. Es el poder de la elite globalizada de controlar y limitar los horizontes ideológicos e imaginativos de los lectores y espectadores de los medios. Lo hacen para asegurar que los intereses imperiales, que son sinónimos de los de las corporaciones, no puedan amenazarse.

La historia de Curveball ilustra nítidamente el papel de los medios.

Su confesión fue tardía –ocho años demasiado tarde, para ser preciso– como para tener algún impacto sobre los eventos que importan. Como sucede tan a menudo con historias importantes que cuestionan los intereses de la elite, losa hechos necesarios de modo vital para permitir que los públicos occidentales lleguen a conclusiones informadas no estaban disponibles cuando eran necesarios. En este caso Bush, Cheney y Rumsfeld se han ido, como sus consejeros neoconservadores. La historia de Curveball ahora interesa sobre todo a los historiadores.

Este último punto vale de un modo bastante literal. Las revelaciones del Guardian no interesaron casi nada en los medios estadounidenses, el supuesto control en el corazón del Imperio de EE.UU. Una búsqueda en la base de datos mediática de Lexis Nexis muestra que las admisiones de Curveball sólo se publicaron en el New York Times en un breve informe en la página 7, así como en un resumen noticioso en el Washington Times. Los demás periódicos importantes de EE.UU. -docenas-, incluido el Washington Post, no las mencionaron en absoluto.

En vez de eso, la principal audiencia de la historia fuera del Reino Unido fueron los lectores del periódico Hindu de India y Khaleej Times de Dubai.

Pero incluso el Guardian, al que frecuentemente se considera atrevido por enfrentarse a poderosos intereses, envolvió su informe de manera que privaba a la confesión de Curveball de su verdadero valor. Se eliminó la verdadera importancia de los hechos. La presentación aseguró que sólo los lectores más informados habtían comprendido que Curveball no engañó a EE.UU., sino que más bien la Casa Blanca había explotado a un “fantasioso” –o a un exiliado desesperado de un régimen brutal, depende de cómo se vea– para sus propios fines ilegales e inmorales.

¿Por qué omitió lo principal el Guardian en su propia exclusiva? El motivo es que todos nuestros medios dominantes, por liberales que sean, toman como punto de partida la idea de que la cultura política de Occidente es de por sí benévola y superior desde el punto de vista moral a todos los sistemas alternativos existentes o concebibles.

En la información y en los comentarios esto se demuestra del modo más claro en la idea de que “nuestros” dirigentes siempre actúan de buena fe, mientras que “sus” dirigentes –los que se oponen al Imperio o a sus intereses– están impulsados por motivos viles o malignos.

De esta manera a los enemigos oficiales, como Sadam Hussein o Slobodan Milosevic, se les puede señalar como la personificación del dictador demente o avieso –mientras que otros regímenes igualmente delincuentes como Arabia Saudí se describen como “moderados”– porque abren el camino para que sus países se conviertan en objetivos de nuestras propias estrategias imperiales.

A los Estados seleccionados para el “abrazo” del Imperio se les deja una alternativa sombría: aceptad nuestras condiciones de rendición y convertíos en aliados o desafiad al Imperio y enfrentad nuestra ira.

Cuando las elites corporativas pisotean a otros pueblos y Estados para promover sus propios intereses egoístas, como en el caso de la invasión de Iraq para controlar sus recursos, nuestros medios dominantes no pueden permitir que su información coloque los eventos en un marco honesto. Las suposiciones persisten en los comentarios con respecto al ataque de EE.UU a Iraq. Por ejemplo, como no se encontraron las ADM, el gobierno de Bush se quedó en Iraq para impulsar un esfuerzo para desarraigar a los terroristas, restaurar la ley y el orden y propagar la democracia.

Para los medios occidentales, nuestros dirigentes cometen errores, son ingenuos o incluso estúpidos, pero nunca son malos o aviesos. Nuestros medios no exigen que se juzgue a Bush o Blair en La Haya como criminales de guerra.

Esto, desde luego, no significa que los medios occidentales sean Pravda, el vocero propagandístico del antiguo imperio soviético. Hay diferencias. El disenso es posible, aunque debe mantenerse dentro de los límites relativamente estrechos del debate “razonable”, un espectro de pensamiento posible que acepta sin reservas la presunción de que somos mejores, más morales, que ellos.

De la misma manera, pocas veces se dice a los periodistas –por lo menos directamente– qué tienen que escribir. Los medios han desarrollado procesos cuidadosos de selección y jerarquías en su personal editorial –llamados “filtros” por los críticos de los medios Ed Herman y Noam Chomsky– para asegurarse de que los periodistas disidentes o verdaderamente independientes no alcancen posiciones de verdadera influencia.

No existe, en otras palabras, una simple línea del partido. Hay elites y corporaciones en competencia, y sus voces se reflejan en el terreno estrecho que llamamos comentario y opinión. En lugar de que los dicten los funcionarios del partido, como sucedía bajo el sistema soviético, nuestros periodistas pugnan para que los admitan en las antecámaras del poder. Esos privilegios hacen carreras pero a un inmenso coste para la independencia de los periodistas.

No obstante la gama de lo permisible se expande lentamente –por encima de la oposición de las elites y de la televisión y la prensa de la tendencia dominante-. La razón se encuentra en los nuevos medios, que gradualmente erosionan el monopolio mantenido durante mucho tiempo por los medios corporativos para controlar la difusión de información e ideas populares.WikiLeaks es hasta ahora el resultado más obvio, y más impresionante, de esa tendencia.

Las consecuencias ya son tangibles en todo Medio Oriente, que ha sufrido desproporcionadamente bajo el régimen opresor del Imperio. Las conmociones, mientras los pueblos árabes luchan por deshacerse de sus tiranos, también ponen al desnudo algunas de las ilusiones que nos han vendido los medios occidentales. El Imperio, nos han dicho, quiere democracia y libertad en todo el globo. Y sin embargo se le ve mudo e impasible mientras los verdugos del Imperio desencadenan armas hechas en EE.UU. contra sus pueblos que demandan libertades al estilo occidental.

Una pregunta importante es: ¿Cómo reaccionarán nuestros medios ante esta exposición, no sólo de la hipocresía de nuestros políticos sino de la suya? Ya están tratando de cooptar a los nuevos medios, incluido WikiLeaks, pero sin verdadero éxito. También comienzan a permitir un debate más amplio, aunque todavía fuertemente limitado.

La versión occidental de glasnost es particularmente obvia en la cobertura del problema más cercano a nuestros corazones, aquí en Palestina. Lo que Israel califica de campaña de deslegitimización es realmente la apertura –ligera– del paisaje mediático, para permitir un poco de luz donde hasta hace poco reinaba la oscuridad.

Es es una oportunidad y debemos aprovecharla. Debemos exigir más honestidad a los medios corporativos; debemos avergonzarlos al estar mejor informados que los escribidores que reciclan comunicados de prensa oficiales y claman por el acceso; y debemos descartarlos, como ya sucede, en busca de mejores fuentes de información.

Tenemos una ventana. Tenemos que abrirla con fuerza antes de que las elites del Imperio traten de cerrarla de un golpe.

* Éste es el texto de una conferencia titulada “Medios como instrumento del Imperio” presentada en Sabeel, Centro Ecuménico de Teología de la Liberación, en su octava conferencia internacional en Belén el viernes 25 de febrero de 2011.

Jonathan Cook es un escritor y periodista que trabaja en Nazaret, Israel. Sus últimos libros son Israel and the Clash of Civilisations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East, Pluto Press, y Disappearing Palestine: Israel’s Experiments in Human Despair, Zed Books. Su págian web es www.jkcook.net.

© Copyright Jonathan Cook, Global Research, 2011

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=23432

Wikileaks: "Piñera maneja la política y sus negocios al límite de la ética y la ley", según EE.UU

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La Embajada de EE UU en Santiago siguió con recelo la carrera del actual presidente de Chile antes de la campaña que le llevaría al poder en 2010

FRANCISCO PEREGIL - Madrid – 27/12/2010

CHILE-PIÑERAO0I1Antes de que el pasado 13 de septiembre el presidente de Chile, Sebastián Piñera, dirigiese el rescate de 33 hombres atrapados en la mina San José… Antes de que el 11 de marzo de 2010 lograra convertirse en el primer presidente de derechas elegido democráticamente en los últimos 50 años de su país… Mucho antes de todo eso, la Embajada de Estados Unidos en Santiago ya venía escrutando sus pasos con cierto recelo.

    En un despacho del 9 de octubre de 2009 se le describía así: "Hombre de negocios competitivo y político que tiende a tomar riesgos, Piñera ha estado vinculado en el pasado a un número de cuestionables acciones sobre sus negocios, pero los votantes parecen relativamente desinteresados por estas acusaciones".

    El informe, redactado por la número dos de la embajada, Carol Urban, cita la acusación que salió a relucir el 23 de septiembre de 2009 durante un debate electoral con el candidato presidencial de la Concertación de centro-izquierda, Eduardo Frei. Frei sacó a colación un informe de Transparencia Internacional en el que se indicaba que, en julio de 2006, cuando el actual presidente de Chile estaba al mando de la compañía aérea LAN, compró tres millones de acciones varias horas después de recibir un informe financiero de la compañía que no había sido publicado.

    Las autoridades bursátiles de Chile investigaron el caso y acusaron a Piñera de "abuso de información privilegiada". Piñera pagó una multa de 700.000 dólares, abandonó la presidencia de LAN, pero negó haber actuado de forma inapropiada. En las semanas siguientes, Piñera acusó a Transparente, la filial de la ONG en Chile, de actuar movida por prejuicios políticos. El debate sobre sus acciones se trocó en un debate sobre Transparente, hasta el punto de que un miembro de esta organización tuvo que dimitir.

    Lo que llamó la atención de la embajada fue la forma en que Piñera consiguió volver las lanzas contra Transparencia. Eso fue posible, según los diplomáticos, gracias a tres factores: un admirable equipo de campaña deseoso de pasar al ataque, la mediocre estrategia comunicativa de su oponente y la ayuda de la "prensa de Santiago, generalmente conservadora".

    Los créditos arriesgados

    En el cable se reseña con crudeza el periodo en que Piñera ejerció de director general del Banco de Talca (1979-1980). "Como muchos otros bancos de la época -y no muy diferente de la reciente crisis financiera de Estados Unidos- el Banco de Talca concedió muchos créditos arriesgados, que inicialmente generaban apreciables beneficios, pero finalmente llevaron a la bancarrota. Sin embargo, Piñera y otros directivos del Talca fueron más allá de las típicas actuaciones inapropiadas de la época. Además de los créditos dudosos que aprobaron, también crearon docenas de falsas compañías, les concedieron créditos del banco y usaron esos fondos para comprar más acciones del banco".

    El informe concluye: "Tenaz y competitivo, Piñera maneja tanto sus negocios como su política hasta los límites de la ley y la ética. Algunas de sus acciones, como prestar dinero a empresas ficticias, parecen cruzar claramente la línea de la incorrección legal. Otras veces, sin embargo, parece más una víctima de las circunstancias, de la negligencia o de la inmensa vastedad de su fortuna".

    Piñera: "Bachelet es mala presidenta"

    EE UU quería seguir de cerca los pasos de aquel multimillonario empeñado en ser presidente. El 13 de marzo de 2008, el embajador Paul Simons y su consejero político Juan A. Alsace visitaron a Piñera, quien ya había perdido contra Michelle Bachelet en 2005 (54% frente a 46% de los votos) y se preparaba para concurrir a las elecciones de 2009. "Bachelet es una buena mujer, pero mala presidenta", les dijo Piñera.

    Cuatro días después, el consejero político redactaría en su informe que Piñera tachaba al Gobierno de la Concertación, tras 20 años en el poder, de "incompetencia y corrupción". "Sin embargo", agregaba el diplomático, "Piñera se queda corto a la hora de ofrecer soluciones". Piñera les aseguró que disponía de "600 profesionales" ?la mitad de ellos, con títulos universitarios? trabajando en su programa de gobierno. Cuando el embajador le pidió que concretase un poco más, Piñera respondió con vaguedades.

    El actual presidente, que se doctoró en Harvard con una tesis que se titulaba Economía de la educación en países en desarrollo, comentó que parte del problema de la educación en Chile era que los siete principales responsables del Ministerio de Educación poseían una pobre formación y no sabían hablar inglés. En ese punto, el consejero político abrió un paréntesis en su relato: "Piñera, que se graduó en Harvard, hizo ostentación de su lado elitista, dejando claro que los siete se había formado en ‘escuelas mediocres".

    Después de escrutarlo detenidamente y de analizar la situación del país, los diplomáticos estadounidenses concluyeron que Piñera tenía razones para mostrarse confiado en ganar las elecciones. Pero creyeron detectar su punto débil cuando hablaron de cuestiones económicas y salió a relucir el nombre del dictador Augusto Pinochet. Piñera adujo que la Concertación había hecho bien en continuar con la política económica de Pinochet y lo justificó con una frase que los diplomáticos citaron textualmente: "Uno no destruye las pirámides porque se hubieran perdido vidas al construirlas".

    Actitud ante Pinochet

    Cuatro días después, el consejero político escribiría: "Esta actitud caballerosa hacia el abuso sobre los derechos humanos del régimen de Pinochet es uno de los talones de Aquiles del centro-derecha, una actitud que no casa bien con la mayoría de votantes de centro-izquierda". El diplomático olvidó reseñar que Piñera se pronunció contra Pinochet en el plesbicito de 1988 que abrió el camino a la democracia en Chile.

    Sin embargo, pocos días después de que Piñera ganase las elecciones, el retrato del presidente en otro cable redactado por Carol Urban lo calificaba de un "anti-Pinochet centrista". El recelo que la embajada mostraba un año atrás desapareció de pronto: "En el pasado forzó los límites de su política y sus negocios, pero ha movido sus ingentes inversiones para evitar conflictos de intereses". Desde ese momento, a Piñera se le describiría como una persona famosa por trabajar siete días a la semana, "inteligente y decidida". "Quiere controlar cada detalle, desde el contenido de un discurso hasta la posición de las cámaras y las luces".

    En la embajada auguraban que Piñera sería un presidente de los que toman bien las riendas. Y en el fondo, eso es lo que ocurrió nueve meses después con el rescate de los mineros: el presidente organizó el equipo de salvamento, probó la cápsula donde subirían los 33, y a punto estuvo de bajar él mismo a la mina.

    Written by Eduardo Aquevedo

    28 diciembre, 2010 at 5:25

    ¿Quién está detrás de WikiLeaks?, por M. Chossudovsky

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    (Primera y Segunda parte)

    Michel Chossudovsky, Global Research

    Traducido para Rebelión por Silvia Arana

    AA-WIKI00S2“Los grandes banqueros, al mover algunas simples palancas que controlan el flujo de dinero, pueden determinar el éxito o el fracaso de la economía de un país. Al controlar los comunicados de prensa sobre las estrategias económicas que delinean tendencias nacionales, la élite es capaz no sólo de tomar las riendas de poder de la estructura económica de esta nación sino también de extender el control a todo el mundo. Aquéllos que poseen un poder tal quieren lógicamente permanecer en un segundo plano, ser invisibles para los ciudadanos comunes." (Aldous Huxley)

    WikiLeaks ha sido reconocido como una cuña en la batalla contra la desinformación de los medios y las mentiras del gobierno de EE.UU.

    Los documentos revelados constituyen, sin duda, un importante y valioso banco de datos. Los documentos han sido usados por investigadores cruciales desde el inicio del proyecto de WikiLeaks. Las primeras revelaciones se enfocaron tanto en los crímenes de guerra cometidos por EE.UU. en Afganistán (julio 2010) como en temas relacionados con los derechos civiles y la "militarización de la patria". (Véase Militarizing the "Homeland" in Response to the Economic y Political Crisis, de Tom Burghardt, Global Research, 11 de octubre, 2008.)

    En octubre de 2010, se reportó que WikiLeaks había revelado unos 400.000 documentos secretos de la guerra de Irak, que cubrían sucesos desde 2004 a 2009 (Tom Burghardt, The WikiLeaks Release: US Complicity and Cover-Up of Iraq Torture Exposed, Global Research, 24 de octube, 2010). Las revelaciones contenidas en los reportes de WikiLeaks sobre la guerra de Irak aportaron "más pruebas del papel del Pentágono en la tortura sistemática de ciudadanos iraquíes por el régimen post-Sadam instalado por EE.UU." (Cita de la misma fuente.)

    Las organizaciones progresistas han elogiado el trabajo de WikiLeaks. Nuestro sitio web, Global Research, ha brindado una extensa cobertura del proyecto de WikiLeaks. Las filtraciones se han calificado como una victoria extraordinaria contra la censura de los medios corporativos. Pero hay algo más.

    Incluso antes del lanzamiento del proyecto, los medios habían contactado con WikiLeaks.

    También hay reportes de mensajes de e-mail entre WikiLeaks y Freedom House. WikiLeaks inició el contacto al comenzar el proyecto en enero de 2007, pidiéndoles asesoramiento e incluyendo una invitación para que formaran parte de la junta de asesores de WikiLeaks. Freedom House, con sede en Washington, es una "organización de control de los gobiernos que promueve la libertad en el mundo". Dice un mensaje: "Buscamos uno o dos miembros para la junta -procedentes de FH que nos aconsejen en lo siguiente:

    1. Las necesidades de FH como receptáculo de filtraciones que denuncien corrupción política y comercial

    2. Las necesidades de fuentes de filtraciones según la experiencia de FH

    3. Recomendaciones de FH de otras personas que puedan ser miembros de la junta de asesores.

    4. Recomendaciones generales sobre financiamiento, desarrollo de alianzas, operaciones descentralizadas y contexto político". (WikiLeaks, Leaks, enero 2007)

    WikiLeaks también inició negociaciones con varias fundaciones corporativas en busca de financiamiento (WikiLeaks, Leaks, enero 2007):

    El eje de la red de financiamiento de WikiLeaks es la organzación alemana Wau Holland Foundation: "Estamos registrados como una biblioteca en Australia, como una fundación en Francia, como un periódico en Suecia", dice Assange. WikiLeaks está asociada en EE.UU. con dos organizaciones caritativas que gozan de exención de impuestos, conocidas como 501C3, que "sirven de fachada" para el sitio web, agrega Assange. No da los nombres diciendo que ellas "podrían perder alguna fuente de financiamiento por sensibilidades políticas".

    Assange dice que WikiLeaks recibe cerca de la mitad de su dinero de donaciones modestas conseguidas por el sitio web, y la otra mitad de "contactos personales" , incluyendo "gente millonaria que nos contacta por iniciativa propia…" (WikiLeaks Keeps Funding Secret, WSJ.com, 23 de agosto, 2010)

    En un comienzo, a principios de 2007, WikiLeaks reconoció que el proyecto había sido "fundado por disidentes chinos, matemáticos y técnicos que trabajaban en compañías nuevas de EE.UU., Taiwán, Europa, Australia y Sudáfrica… (su Directorio de Consejeros) incluyendo expatriados de Rusia y refugiados del Tíbet, reporteros, ex analistas de inteligencia y criptógrafos estadounidenses". (mensaje de WikiLeaks Leaks, enero, 2007)

    WikiLeaks delineó sus propósitos en el sitio web de la siguiente manera: "[WikiLeaks será] una versión sin censura de Wikipedia para la filtración y el análisis de documentos de procedencia secreta. Nos centraremos principalmente en los regímenes opresivos de Asia, el antiguo bloque soviético, África subsahariana y Oriente Medio, aunque también esperamos ofrecer un espacio para aquéllos en Occidente que deseen revelar comportamientos antiéticos de sus propios gobiernos y corporaciones" (CBS News – Website wants to take whistleblowing online, 11 de enero, 2007, énfasis agregado)

    Estos propósitos fueron confirmados por Julian Assange en la entrevista hecha por The New Yorker en Junio de 2010:

    "Nuestros objetivos principales son aquellos extremadamente opresivos regímenes de China, Rusia y Eurasia Central, aunque esperamos ofrecer un espacio para quienes en Occidente que desean revelar conductas ilegales o inmorales de sus propios gobiernos y corporaciones. (énfasis del autor)

    En la misma entrevista, Assange advirtió de que "exponer secretos" podría hacer caer gobiernos que ocultan la realidad, incluyendo el gobierno de EE.UU.

    Desde un principio, el enfoque geopolítico de WikiLeaks en los "regímenes opresivos de Eurasia y Medio Oriente era "atractivo" para las elites estadounidenses, puesto que parecía coincidir con los objetivos de la política exterior estadounidense. Más aún, la composición del equipo de WikiLeaks (que incluía disidentes chinos), sin mencionar la metodología de "exponer secretos" de gobiernos extranjeros, estaban a tono con las prácticas de las operaciones encubiertas de EE.UU. (y con el apoyo de Freedom House) en pos de desencadenar "cambios de régimen" y promover "revoluciones de colores" en diferentes partes del mundo.

    El papel de los medios corporativos: El rol central de The New York Times

    WikiLeaks no es un proyecto típico de los medios alternativos. Los periódicos The New York Times, The Guardian y Der Spiegel están directamente involucrados en la edición y selección de los documentos filtrados. The London Economist también ha tenido un papel importante.

    Mientras que el proyecto y su editor Julian Assange muestran un compromiso y una preocupación por el respeto a la verdad en la información, las filtraciones recientes de WikiLeaks de los cables de la embajada han sido cuidadosamente "redactados" por los medios corporativos en consulta con el gobierno de EE.UU. (Véase Interview with David E. Sanger, Fresh Air, PBS, diciembre 8, 2010.)

    La colaboración entre WikiLeaks y los medios seleccionados no es fortuita, fue parte de un arreglo entre los principales periódicos estadounidenses y europeos y el editor de WikiLeaks, Julian Assange.

    La pregunta esencial es: ¿Quién controla y supervisa la selección, distribución y edición de los documentos para el público en general?

    ¿Qué objetivos de la política exterior de EE.UU. se ven beneficiados con este proceso de redacción?

    ¿Tiene WikiLeaks alguna participación en el despertar de la opinión pública, en una batalla contra las mentiras y fabricaciones publicadas diariamente en los medios impresos y en la TV?

    Si así fuera, ¿cómo es posible que esta batalla contra la desinformación de los medios se lleve a cabo con la participación y colaboración de los arquitectos corporativos de la desinformación?

    WiliLeaks ha convocado a los arquitectos de la desinformación mediática para luchar contra la desinformación mediática: un procedimiento incongruente y autodestructivo.

    Los medios corporativos de EE.UU. y específicamente The New York Times son una parte integral del establishment económico, conectado a Wall Street, los "think tanks" de Washington y el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, según sus siglas en inglés).

    Más aún, los medios corporativos de EE.UU. han desarrollado una relación de largo plazo con el aparato de inteligencia del país desde la Operación "Mocking Bird", un proyecto de la Oficina de Proyectos Especiales de la CIA que funciona desde principios de los años cincuenta.

    Incluso antes del lanzamiento del proyecto WikiLeaks, los medios corporativos estuvieron involucrados. Su papel fue definido y acordado por los medios corporativos no sólo en la publicación de las filtraciones sino también en su selección y edición. Como una amarga ironía, los "medios profesionales", usando la frase de Assange en una entrevista con The Economist, han sido socios del proyecto WikiLeaks desde el principio. Algunos periodistas claves conectados con funcionarios de seguridad de política nacional y extranjera han trabajado estrechamente ligados a WikiLeaks en la distribución y diseminación de los documentos filtrados.

    Irónicamente, el socio de WikiLeaks, The New York Times, que ha constantemente promovido la desinformación ha sido acusado de conspiración. ¿Por qué? ¿Por revelar la verdad? ¿Por manipularla? Según el Senador Joseph Liberman:

    "Creo que WikiLeaks ha violado el Acta de Espionaje, pero, ¿qué pasa con las organizaciones periodísticas -incluyendo The New York Times- que aceptaron distribuir las filtraciones? Para mí, The New York Times ha cometido, al menos, un acto anticívico y si ha cometido un delito o no, creo que merece ser objeto de una investigación a fondo por parte del Departamento de Justicia." (WikiLeaks Prosecution Studied by Justice Department – NYTimes.com, 7 de diciembre de 2010)

    El papel del NYT en la redacción de las filtraciones fue francamente reconocido por David Sanger, corresponsal en jefe de la oficina de Washington:

    "Revisamos los cables cuidadosamente para tratar de reescribir el material que pensamos podría perjudicar a individuos o afectar a operaciones en proceso. Hasta tomamos la medida inusual de mostrar alrededor de 100 cables al gobierno de EE.UU. y preguntarle si tenía sugerencias sobre la redacción de los cables." (Véase PBS Interview; The Redacting and Selection of WikiLeaks documents by the Corporate Media, PBS Interview on "Fresh Air" with Terry Gross: 8 de diciembre, 2010, énfasis agregado por el autor de la nota.)

    Sin embargo Sanger también dice en la entrevista:

    "Es la responsabilidad del periodismo de EE.UU., desde la fundación del país, dar la cara, tratar de involucrarse en los temas más difíciles de la actualidad y hacerlo independientemente del gobierno."

    ¿Cómo lo pueden hacer independientemente del gobierno y al mismo tiempo pidiéndole al gobierno de EE.UU. que hagan sugerencias sobre la redacción de la noticia?

    No se puede describir a David Sanger como un modelo de periodista independiente. Es miembro del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y del Grupo Estratégico del Instituto de Aspen, al que pertenecen entre otros Madeleine Albright, Condoleeza Rice, el ex Ministro de Defensa William Perry, el ex director de la CIA John Deutch, el presidente del Banco Mundial Robert. B. Zoellick y Philip Zelikow el ex director ejecutivo de la Comisión 9/11 (Veáse F. William Engdahl, Wikileaks: A Big Dangerous US Government Con Job , Global Research, 10 de diciembre, 2010).

    Vale la pena señalar que varios periodistas estadounidenses miembros del Consejo de Relaciones Exteriores han entrevistado a WikiLeaks incluyendo Richard Stengel, Time Magazine (30 de noviembre, 2010) y Raffi Khatchadurian, The New Yorker (11 de junio, 2007)

    The New York Times ha estado históricamente al servicio de la familia Rockefeller en el contexto de una larga relación. El actual presidente Arthur Sulzberger Jr. es miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, hijo de Arthur Ochs Sulzberger y nieto de Arthur Hays Sulzberger, quien fue administrador (trustee) de la Fundación Rockefeller. Ethan Bronner, Deputy Foreign Editor del periódico, al igual que Thomas Friedman entre otros, son miembros del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR).

    Los Rockefellers, a su vez, poseen una porción considerable de acciones en varias corporaciones de medios estadounidenses.

    Cables de la Embajada y del Departamento de Estado

    Nadie debería sorprenderse de que David Sanger y sus colegas del NYT centren su atención en una difusión altamente selectiva de los cables de WikiLeaks, enfocándose en áreas que apoyan los intereses de la política extranjera de EE.UU.: el programa nuclear de Irán, Corea del Norte, Arabia Saudí y el apoyo de Pakistán a Al-Qaida, las relaciones de China y Corea del Norte, etc. Estas filtraciones se usaron como material para artículos y comentarios del NYT.

    Los cables de la Embajada y del Departamento de Estado publicados por WikiLeaks fueron editados y filtrados. Se usaron con fines de propaganda. No conforman un conjunto de memorandos completo ni tienen continuidad.

    De una lista selectiva de cables, las filtraciones se usan para justificar la agenda de política exterior. Un caso ilustrativo es el supuesto programa nuclear de Irán, al que se refieren numerosos cables del Departamento de Estado, al igual que el apoyo de Arabia Saudí al terrorismo islámico.

    El programa nuclear de Irán

    Se están usando los cables filtrados para alimentar la campaña de desinformación sobre las Armas de Destrucción Masiva de Irán. Mientras que los cables se usan como "prueba" de que Irán representa una amenaza, las mentiras y fabricaciones de los medios corporativos referentes al supuesto programa iraní de armas nucleares no tienen ningún sustento en los cables puesto que en ellos no aparece ninguna mención al respecto.

    Una vez que las filtraciones son canalizadas por los medios corporativos, editadas y redactadas por el NYT, van a servir inevitablemente a los intereses de la política exterior de EE.UU., incluyendo las preparaciones de la guerra de EE.UU.-OTAN-Israel contra Irán.

    En referencia a la "inteligencia filtrada" y la cobertura del supuesto programa nuclear de Irán, David Sanger ha tenido un papel clave. En noviembre de 2005, el NYT publicó un reporte conjunto de David Sanger y William Broad titulado "Relying on Computer, U.S. Seeks to Prove Iran’s Nuclear Aims".

    El artículo se refiere a documentos misteriosos robados de una computadora iraní que incluía "una serie de dibujos de un vehículo para transportar misiles que supuestamente correspondería a un arma nuclear iraní":

    "A mediados de julio, oficiales de inteligencia estadounidenses convocaron a dirigentes de la Agencia Internacional de Inspección de Armas Atómicas. La reunión fue en el ático de un rascacielos en Viena, desde el que se veía el Danubio, y les mostraron el material que habría sido robado de una computadora "laptop".

    Los estadounidenses proyectaron en una pantalla y desplegaron sobre la mesa de conferencia materiales de más de mil páginas de simulaciones por computadora y testimonios de experimentos, diciendo que demostraban un largo esfuerzo invertido en el diseño de una cabeza nuclear, según media docena de europeos y estadounidenses que participaron de la reunión.

    Los documentos, según reconocieron los estadounidenses desde el principio, no eran una prueba de que Irán tuviera la bomba atómica. Presentaban los materiales como la prueba más contundente, hasta la fecha, de que a pesar de las declaraciones de Irán de que su programa nuclear tiene fines pacíficos, el país está tratando de "construir una cabeza nuclear compacta que encaje sobre sus misiles Shahab, que podrían llegar hasta Israel y otros países de Oriente Medio". (William Broad y David Sanger, "Relying on Computer, U.S. Seeks to Prove Iran’s Nuclear Aims", NYT, 13 de noviembre, 2005, énfasis del autor)

    Estos "documentos secretos" fueron entregados por el Departamento de Estado a la Agencia Internacional de Inspección de Energía Atómica para demostrar que Irán estaba desarrollando un programa de armas nucleares. Era también un pretexto para reforzar las sanciones económicas contra Irán, llevadas adelante por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

    La autenticidad del material se cuestionó y finalmente un artículo del periodista de investigación Gareth Porter confirmó contundentemente que los documentos de la misteriosa "laptop" son falsos. (Véase Gareth Porter, Exclusive Report: Evidence of Iran Nuclear Weapons Program May be Fraudulent, Global Research, 18 de noviembre, 2010)

    Los dibujos de los documentos filtrados por William J. Broad y David E. Sanger no representan los misiles Shahab sino los obsoletos misiles norcoreanos que fueron decomisados por Irán a mediados de la década de 1990. Los dibujos correspondían a "cabezas nucleares incorrectas":

    En julio de 2005 Robert Joseph, vicesecretario para Control Armanentístico y Seguridad Internacional de EE.UU. hizo una presentación oficial de los supuestos documentos referidos al programa iraní de armas nucleares a los dirigentes de la agencia en Viena. Joseph desplegó fragmentos de los documentos en una pantalla de computadora, enfatizando las series de dibujos técnicos sobre 18 diferentes maneras de encajar una carga de explosivos en una cabeza nuclear de un misil iraní de medio alcance, el Shahab-3. Cuando los analistas de IAEA analizaron los documentos descubrieron que los esquemas correspondían a cabezas nucleares que los militares iraníes habían descartado para trabajar con un nuevo diseño. Las cabezas nucleares dibujadas correspondían al diseño de los misiles norcoreanos No Dong, que Irán había adquirido a mediados de la década del noventa… Los documentos de la "laptop" se referían a un modelo anterior de las cabezas nucleares que ya había sido rediseñado… (Gareth Porter, énfasis del autor de la nota)

    David Sanger, que trabajó diligentemente con WikiLeaks, bajo el estandarte de la verdad y la transparencia, tuvo también un papel clave en la "filtración" que Gareth Porter describe como información falsa.

    Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=22389

    Parte 2

    ¿Quién está detrás de Wikileaks?  (Parte 2)

    Michel Chossudovsky

    Global Research

    Traducido para Rebelión por Silvia Arana

    El programa nuclear de Irán (Continuación)

    Al revelarse que era falsa la información de que Irán estaba desarrollando armas nucleares, quedaba invalidada por completo la denuncia de Washington. Sin embargo, el tema fue prácticamente ignorado por la prensa. También quedó cuestionada la legitimidad de las sanciones contra Irán tomadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

    Más aún, como amarga ironía, la lectura selectiva del NYT de los cables de la Embajada ha servido no sólo para dejar de lado el tema central de la información falsa sino también para reforzar, a través de la desinformación mediática, las denuncias de Washington de que Irán están desarrollando armas nucleares. Un caso ilustrativo es el artículo de noviembre de 2010, en el que su coautor David Sanger, dice citando los cables de WikiLeaks:

    "Irán obtuvo 19 misiles de Corea del Norte, según un cable fechado el 24 de febrero de este año… Estos misiles tendrían la capacidad de atacar capitales de Europa Occidental o fácilmente llegar a Moscú; y los oficiales estadounidenses advierten que poseen propulsión de avanzada, lo que podría acelerar el programa iraní de misiles balísticos intercontinentales." (Archivo WiliLeaks – Iran Armed by North Corea -NYTimes.com, 28 de noviembre, 2010)

    WikiLeaks, Irán y el mundo árabe

    Los cables filtrados de WikiLeaks también fueron usados para crear divisiones entre Irán por un lado, y Arabia Saudita y los estados del Golfo por el otro:

    "Después de que WikiLeaks denunciara que ciertos estados árabes estaban preocupados con el programa nuclear iraní y pidieron a EE.UU. que tomara represalias militares contra Irán, la Secretaria de Estado Hillary Clinton aprovechó la oportunidad para decir que los cables filtrados muestran que la comunidad internacional comparte la preocupación de EE.UU. por el programa nuclear iraní. (Tehran Times: WikiLeaks promoting Iranophobia, 5 de diciembre, 2010)

    Los medios de comunicación occidentales han saltado a esta oportunidad, y han citado los memorandums del Departamento de Estado filtrados por WikiLeaks con el fin de señalar a Irán como una amenaza a la seguridad global, y promover divisiones entre Irán y el mundo árabe.

    "La guerra global contra el terrorismo"

    Las filtraciones citadas por los medios de comunicación occidentales revelan el apoyo de los estados del Golfo y Arabia Saudita a varias organizaciones musulmanas terroristas, un hecho conocido y extensamente documentado.

    Lo que los reportes no mencionan, sin embargo, es algo esencial para la comprensión de "la guerra global contra el terrorismo": que los servicios de inteligencia de EE.UU. han canalizado históricamente su ayuda a organizaciones terroristas vía Pakistán y Arabia Saudita. (Véase Michel Chossudovsky, America’s "War on Terrorism", Global Research, Montreal, 2005.) Estas son operaciones de inteligencia encubiertas patrocinadas por EE.UU. usando agentes sauditas y pakistaníes como intermediarios.

    Con respecto a esto, los medios corporativos tienden a usar los documentos de WikiLeaks para mantener la ilusión de que la CIA no tiene nada que ver con las redes terroristas, y que Arabia Saudita y los estados del Golfo son los principales financistas de Al-Qaida, Talibanes, Lashkar-e-Taiba y otros, cuando en realidad el financiamiento se hace en conexión y en consulta con sus colegas de los servicios de inteligencia de EE.UU.:

    "La información sale a la luz en la última ronda de documentos entregados el domingo por WikiLeaks. En los comunicados dirigidos al Departamento de Estado, las embajadas de EE.UU. en Arabia Saudita y los estados del Golfo describen una situación en la que adinerados donantes privados, a menudo de manera abierta, apoyan con mucho dinero a los mismos grupos que Arabia Saudita dice combatir." (WikiLeaks: Saudis, Gulf States Big Funders of Terror Groups -Defense/Middle East – Israel News- Israel National News)

    Algo similar, con respecto a Pakistán:

    "Los cables, obtenidos por WikiLeaks y entregados a varios medios periodísticos, dejan en claro que por debajo de los acuerdos públicos hay conflictos profundos (entre EE.UU. y Pakistán) sobre los objetivos estratégicos en temas como el apoyo de Pakistán a los talibanes afganos y la actitud tolerante con Al-Qaida…" (Wary Dance With Pakistan in Nuclear World, The New York Times, 1 de diciembre, 2010)

    Reportes de esta naturaleza sirven para dar legitimidad a los ataques de EE.UU. contra supuestos blancos terroristas en Pakistán.

    El uso y la interpretación que hacen los medios corporativos de los cables de WikiLeaks sirven para perpetuar dos mitos relacionados entre sí:

    1) Irán tiene un programa de armas nucleares y representa un peligro para la seguridad global.

    2) Arabia Saudita y Pakistán son estados patrocinadores de Al-Qaida. Financian las organizaciones terroristas musulmanas, las que se proponen atacar a EE.UU. y sus aliados de la OTAN.

    La CIA y los medios corporativos

    Las relaciones de la CIA con los medios corporativos de EE.UU. están extensamente documentadas. The New York Times sigue manteniendo una relación estrecha no sólo con los servicios de inteligencia de EE.UU. sino también con el Pentágono y más recientemente con el Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security).

    La operación "Mocking Bird" fue un proyecto de la Oficina de Proyectos Especiales de la CIA, fundada a principios de la década de 1950, con el objetivo de ejercer influencia sobre la prensa nacional y extranjera. Desde su fundación, miembros de los medios estadounidenses fueron reclutados por la CIA.

    En 1977, Carl Bernstein describe los entretelones de la relación entre la CIA y los medios de comunicación en un artículo para Rolling Stones titulado The CIA and the Media:

    "Más de 400 periodistas estadounidenses han desempeñado tareas secretas para la CIA, según documentación de la misma agencia. [1950-1977] Las relaciones entre algunos de estos periodistas con la Agencia eran tácitos; otros eran explícitos… Los reporteros compartían sus notas con la CIA. Los editores compartían sus ayudantes. Algunos de estos periodistas habían ganado el Premio Pulitzer… La mayoría eran menos destacados: corresponsales en el extranjero que se dieron cuenta de que su asociación con la CIA les era beneficiosa para su carrera…

    Entre los ejecutivos que colaboraron con la CIA se contaban William Paley de Columbia Broadcasting System, Henry Luce de Time Inc., Arthur Hays Sulzberger de The New York Times, Barry Bingham Sr. de Louisville Courier Journal y James Copley de Copley News Service. Entre otras organizaciones que colaboraron con la CIA se incluyen: American Broadcasting Company, National Broadcasting Company, Associated Press, United Press International, Reuters, Hearst Newspapers, Scripps-Howard, Newsweek Magazine, Mutual Broadcasting System, Miami Herald, y el viejo Saturday Evening Post y New York Herald-Tribune. (The CIA and the Media by Carl Bernstein)

    Bernstein sugiere al respecto que "el uso que la CIA realizó de los medios de comunicación estadounidenses ha sido mucho más extenso de lo que reconocieron funcionarios de la CIA públicamente o en sesiones con miembros del Congreso".

    En los últimos años, la relación de la CIA con los medios se ha vuelto más sofisticada y compleja. Nos encontramos frente a una red de propaganda masiva, de la que forman parte varias agencias del gobierno.

    La desinformación de los medios se ha institucionalizado. Las mentiras y fabricaciones son más y más descaradas, cuando se las compara con las de los años setenta. Los medios estadounidenses se han convertido en portavoz de la política exterior de su país. Agentes de la CIA "plantan" rutinariamente desinformación en las salas de redacción de los principales periódicos, revistas y canales de televisión: "Unos relativamente pocos corresponsales con buenas conexiones proporcionan las primicias, que reciben cobertura en las relativamente pocas fuentes de noticias dominantes en el medio, donde los parámetros del debate están fijados de antemano y la "realidad oficial" está establecida por los que se alimentan la basura de la cadena de noticias." (Chaim Kupferberg, The Propaganda Preparation of 9/11, Global Research,19 de septiembre, 2002)

    Desde 2001, los medios de EE.UU. han tomado un nuevo papel en la sustentación de la "Guerra Global contra el Terrorismo" y en el camuflaje de los crímenes de guerra patrocinados por EE.UU. Después del 11 de septiembre, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld estableció la Oficina de Influencia Estratégica, u "Oficina de Desinformación" como fuera apodada por sus críticos: "El Departamento de Defensa dice que necesita hacerlo, y van a plantar historias falsas en países extranjeros con el fin de influir en la opinión pública mundial." (Entrevista con Steve Adubato, Fox News, 26 December 2002; véase también Michel Chossudovsky, War Propaganda, Global Research, 3 de enero, 2003).

    Hoy los medios corporativos de EE.UU. son un instrumento de la propaganda de guerra, por ello hay que preguntarse: ¿Por qué el NYT va repentinamente a promover la transparencia y la verdad en los medios apoyando a WikiLeaks en la difusión? ¿Y por qué la gente en el mundo no se detiene a cuestionar las bases de esta relación incongruente?

    En la superficie no hay ninguna prueba de que WikiLeaks sea una operación encubierta de la CIA. Sin embargo la relación estrecha y estructurada de los medios corporativos con los servicios de inteligencia de EE.UU., sin mencionar las conexiones de ciertos periodistas con el aparato de seguridad nacional, hacen que la cuestión del patrocinamiento de la CIA sea relevante.

    El entorno social y corporativo de WikiLeaks

    WikiLeaks y The Economist han entrado en la fase de lo que podría llamarse una relación contradictoria. Julian Assange, editor de WikiLeaks, recibió en 2008 el premio "The Economist’s New Media Award". Este medio tiene una estrecha relación con las élites financieras de Gran Bretaña. Es un medio periodístico que en general ha apoyado la guerra de Irak. Lleva el sello de la familia Rothschild. Sir Evelyn Robert Adrian de Rothschild ha sido el Director desde 1972 hasta 1989. Su esposa Lynn Forester de Rothschild es miembro de la Junta Directiva actual. La familia Rothschild es dueña de una porción considerable de acciones de la publicación.

    La pregunta esencial es por qué Julian Assange recibiría el apoyo de uno de los medios de prensa británicos más emblemáticos por su continua participación en la campaña de desinformación.

    Si no estamos ante un caso de "disidencia manufacturada", el proceso de apoyar y premiar a WikiLeaks por sus acciones, es una manera de controlar y manipular el proyecto de WikiLeaks y al mismo tiempo captarlo para los medios corporativos.

    Es apropiado mencionar otra conexión importante. El abogado de Julian Assange, Mark Stephens de Finers Stephens Innocent (FSI), una firma de abogados de la élite londinense, es el consejero legal de Rothschild Waddesdon Trust. Esto no prueba nada, pero debería ser examinado en el contexto del entorno social y corporativo de WikiLeaks: el NYT, el CFR, The Economist, Time Magazine, Forbes, Finers Stephens Innocent (FSI), etc.

    Disidencia manufacturada

    WikiLeaks tiene las características de un proceso de disidencia manufacturada. Busca exponer mentiras gubernamentales. Ha filtrado información de crímenes de guerra de EE.UU. Pero una vez que el proyecto ha sido vertido en el molde del periodismo corporativo, es usado como un instrumento de desinformación.

    "Las élites corporativos , por su propio interés, deben aceptar el disenso y la protesta como una característica del sistema, siempre y cuando, esto no sea una amenaza para el orden social preestablecido. El propósito no es reprimir la disidencia sino, todo lo contrario, manipular el movimiento de protesta para establecer los límites del disenso. Los medios mantienen su legitimidad, y las élites económicas limitan y controlan las formas de oposición… Para ser eficientes, aquellos que son el objeto del movimiento de protesta, deben regular y controlar cuidadosamente a dicha protesta. (Véase Michel Chossudovsky, "Manufacturing Dissent": the Anti-globalization Movement is Funded by the Corporate Elites, septiembre 2010.)

    Este análisis del proyecto WikiLeaks también sugiere que los mecanismos de propaganda del "Orden del nuevo mundo", en particular en el aspecto militar, se han vuelto más y más sofisticados.

    Ya no descansan en la supresión abierta de los hechos referentes a los crímenes de guerra de EE.UU.-OTAN. Ni dependen de que se proteja la reputación de los funcionarios de alto rango del gobierno, incluyendo el Secretario de Estado. En el nuevo orden, los políticos son prescindibles; pueden ser reemplazados. Lo que debe protegerse y reforzar son los intereses de las élites económicas, quienes controlan el aparato político desde las sombras.

    En el caso de WikiLeaks, los hechos están en un banco de datos; muchos de ellos, en particular los referidos a gobiernos extranjeros sirven a los intereses de la política exterior estadounidense. Otros hechos tienden, por su parte, a desacreditar el gobierno. Con respecto a la información financiera, la filtración de datos de un banco específico, entregada a WikiLeaks por una institución rival, podría desencadenar el colapso o la bancarrota del banco denunciado.

    Todos los Wiki-hechos han sido redactados selectivamente, luego son "analizados" e interpretados por los medios corporativos al servicio de las élites económicas.

    Todo el material informativo del banco de datos de WikiLeaks está disponible, pero el público en general no se toma el trabajo de consultarlo; lo más probable es que lea las selecciones redactadas e interpretadas por los medios corporativos.

    Estos presentan una parcialidad sesgada. Las versiones redactadas son aceptadas por el público porque llevan el sello de "fuente confiable", cuando en realidad lo que aparece en las páginas de los periódicos principales y los canales de televisión es una cuidadosa manipulación y distorsión de la verdad.

    Las formas limitadas del debate crítico y la "transparencia" son toleradas mientras refuercen el apoyo del público a las premisas básicas de la política exterior de EE.UU., incluyendo la "Guerra Global contra el Terrorismo". Esta estrategia ha sido exitosa con grandes segmentos del movimiento antibélico de EE.UU.: "Estamos en contra de la guerra pero apoyamos "la guerra contra el terrorismo".

    Esto significa que la verdad en los medios de comunicación sólo se puede lograr desmantelando el aparato de propaganda, es decir, atacando la legitimidad de los medios corporativos al servicio de los intereses de las élites económicas y del aparato militar global de EE.UU.

    Por otra parte, debemos asegurarnos de que la campaña contra WikiLeaks en EE.UU., usando la ley de 1917 Espionage Act, no sea utilizada para controlar el internet. Debemos actuar con firmeza para evitar que Julian Assange sea enjuiciado en EE.UU.
    Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=22389

    Wikileaks: vienen documentos que denuncian maniobras de Israel…

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    Wikileaks difundirá cientos de documentos sensibles sobre las maniobras de Israel

    Foto

    Según uno de los cables diplomáticos estadunidenses publicados recientemente por Wikileaks, miembros de Fatah –el partido del presidente palestino Mahmud Abbas– habrían pedido a Israel que atacara a su rival, el movimiento islamista Hamas, en 2007. En la imagen, una mujer protesta en CisjordaniaFoto Ap

    Afp y Reuters

    Periódico La Jornada
    Viernes 24 de diciembre de 2010, p. 3

    Dubai, 23 de diciembre. El fundador de Wikileaks, Julian Assange, anunció la publicación de cientos de documentos sensibles sobre Israel y negó haber llegado a un acuerdo con este país para no develarlos, informó este jueves la cadena de televisión qatarí Al Jazeera.

    Según informó el sitio web de Al Jazeera, Assange afirmó que Wikileaks disponía de documentos sensibles y clasificados sobre la guerra de 2006 entre Israel y Líbano y sobre el asesinato del dirigente de Hamas Mahmud al Mabhub, ocurrido en enero en Dubai y atribuido al Mossad.

    Asimismo, el director de Wikileaks negó cualquier acuerdo para no publicar los documentos relativos a Israel, que rondarían los 3 mil 700. No tenemos ningún acuerdo secreto con ningún país, afirmó el australiano, según la traducción al árabe que hizo Al Jazeera.

    No tenemos ningún contacto directo o indirecto con los israelíes, insistió, precisando que lo que ha sido publicado hasta ahora sobre Israel no constituye sino 2 por ciento de los documentos sobre ese país en posesión de Wikileaks.

    Según uno de los cables diplomáticos estadunidenses publicados recientemente por Wikileaks, miembros de Fatah –el partido del presidente palestino Mahmud Abbas– habrían pedido a Israel que atacara a su rival, el movimiento islamista Hamas, en 2007.

    Por lo pronto, el grupo editorial Crown informó que el ex portavoz de Wikileaks está escribiendo un libro que promete desvelar el funcionamiento interno y las tensiones en el seno del grupo que ha saltado a la fama por la filtración de documentos secretos.

    Daniel Domscheit-Berg, nacido en Alemania y también conocido como Daniel Schmitt, era la antigua mano derecha del acorralado fundador de la red, Julian Assange. Sin embargo, Schmitt dejó su puesto en septiembre por discrepancias con la gestión de Wikileaks.

    Crown dijo que esperaba publicar Inside Wikileaks: My time with Julian Assange at the world’s most dangerous website, (En las entrañas de Wikileaks: Mi tiempo con Julian Assange en el sitio web más peligroso del mundo) el 13 de febrero en Estados Unidos y otros 13 países.

    En su libro, (Schmitt) presentará la evolución, las finanzas y las tensiones internas de la organización desveladora de secretos, comenzando por la primera reunión con Assange en diciembre de 2007, dijo Crown, que es una unidad de Random House, de Bertelsmann.

    Wikileaks ha molestado al gobierno de Estados Unidos y a otros países tras la difusión de miles de cables diplomáticos clasificados y otras comunicaciones que retratan a Estados Unidos y a otros líderes mundiales de forma negativa.

    Assange fue arrestado en Reino Unido a petición del gobierno sueco, que lo quiere interrogar por un caso de agresión sexual. Actualmente está en libertad bajo fianza y vive en una casa a las afueras de Londres.

    Written by Eduardo Aquevedo

    25 diciembre, 2010 at 17:40

    En línea con Wikileaks: el periodismo de investigación es tan necesario como la cultura…

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    "El periodismo de investigación es tan necesario como la cultura"

    BÁRBARA CELIS 19/12/2010

    AA--WIKI-X1Periodista neoyorquino, multipremiado, con cuatro décadas de experiencia a sus espaldas, Paul Steiger tiene 68 años, una cifra jurásica si se considera la juventud que tiende hoy a primar en las redacciones. Sin embargo, tras 15 años escribiendo sobre finanzas en Los Angeles Times y 25 en The Wall Street Journal, donde ejerció durante más de una década como director de información, su proyecto más reciente no le sitúa precisamente en el pleistoceno del periodismo, sino en un presente vigoroso que puede ser esencial para la existencia futura de la profesión. Steiger es el impulsor, director y presidente de una de las propuestas periodísticas más atrevidas del siglo XXI: ProPublica, una plataforma dedicada al reportaje de investigación, creada en 2008 y financiada estrictamente con donaciones.

    En 2009, ProPublica publicó 139 reportajes, en su mayoría en colaboración con grandes medios tradicionales. En sus escasos tres años de vida ha acumulado 28 premios de periodismo, entre ellos un Pulitzer, el máximo galardón para el periodismo de investigación. Arrancó con 10 millones de dólares procedentes de la Fundación Sandler, pero en apenas tres años ha conseguido recaudar otros cuatro millones. Está constituida como una organización sin ánimo de lucro y, por tanto, no responde a las exigencias de un consejo de accionistas que busca resultados económicos, sino a su propio manifiesto: "Producir información que denuncie la explotación del débil frente al fuerte y los fracasos de aquellos en el poder para reivindicar la confianza depositada en ellos. Seguimos la tradición del periodismo como servicio público para estimular cambios positivos", reza su página web.

        "Denunciando los abusos, proveemos al público de información para un cambio positivo"

        VIDEO – BÁRBARA CELIS – 18-12-2010

        Entrevista con Paul Steiger, director de ProPUBLICA

        por BÁRBARA CELIS

        Con una redacción de apenas 33 reporteros, ProPublica no solo ha demostrado que su modelo económico es viable, sino que el periodismo de investigación, desterrado o reducido a la mínima expresión de muchas grandes cabeceras por sus altos costes, interesa a los lectores. Lo demuestra el impacto de reportajes como The deadly choices at memorial, en el que la periodista Sheri Fink denunciaba que durante el huracán Katrina los médicos de un hospital de Nueva Orleans habían optado por matar silenciosamente a algunos de sus pacientes ante la imposibilidad de hacerse cargo de ellos tras la catástrofe. Fink citaba a todas sus fuentes por su nombre, algo cada vez menos frecuente en el periodismo actual. La investigación, impecable, duró casi dos años, se llevó un Premio Pulitzer el pasado mayo e hizo que se abriera una investigación criminal por esas muertes. Además impulsó la redacción por parte del Instituto de Medicina de una serie de recomendaciones sobre cómo gestionar situaciones de emergencia cuando no hay equipos médicos para tratar a los pacientes.

        En su corta existencia, ProPublica ha recibido además varios galardones por innovaciones relacionadas con la aplicación de herramientas digitales al mundo de la investigación periodística. "Sospechábamos que había potencial, pero desconocíamos el alcance de cara a manejar información y comunicarla", afirma Steiger. Y en una era en la que los becarios son tan ubicuos en las redacciones como el vacío de sus bolsillos, ProPublica también marca la diferencia: nadie trabaja gratis. Es más, sus becarios tienen un sueldo mensual de 2.800 dólares al mes. "Si quieres calidad, hay que pagar por ella", defiende este periodista, considerado uno de los mejores reporteros financieros de las últimas décadas y bajo cuya batuta The Wall Street Journal consiguió 16 premios Pulitzer.

        Sentado en un despacho con vistas privilegiadas de la ciudad, en el corazón del distrito financiero de Nueva York, Paul Steiger recibía esta semana a EL PAÍS enfundado en una trasnochada chaqueta de pana y frente a un escritorio rebosante de papeles en la sede de ProPublica.

        Pregunta. ¿Cómo nació ProPublica?

        Respuesta. En 2006, una pareja de filántropos, Herbert y Marion Sandler, preocupados ante la disminución del periodismo de investigación en las redacciones tradicionales, me pidió consejo porque quería destinar 10 millones a mantenerlo vivo. Después de varias conversaciones decidimos crear ProPublica con el compromiso de que ellos financiarían los tres primeros años. Gracias a ese dinero demostramos la viabilidad del proyecto y llegaron más donantes. El año pasado recaudamos un millón de dólares al margen de la Fundación Sandler. Este año han sido tres y el próximo proyectamos conseguir cinco.

        P. ¿Cómo se garantiza la independencia?

        R. A todos nuestros donantes se les advierte de que su dinero no influirá en la elección de los temas, sobre los que no se les informa previamente. No tienen acceso a ninguno de nuestros periodistas.

        P. ¿Cree que el futuro del periodismo de investigación está en el mundo .org?

        R. No todo, pero una parte sí. La prensa tradicional aún dedica recursos al periodismo de investigación, aunque menos que antes. Pero también hay otras empresas nuevas que nacen con esa vocación en su ADN. No todo tiene que venir de organizaciones sin ánimo de lucro, pero creo que en parte tendremos que apoyarnos en la filantropía.

        P. ¿Tienen algún plan para convencer a las nuevas generaciones de la necesidad de pagar por adelantado para financiar este tipo de periodismo cuando llevan al menos 10 años leyendo información online gratuitamente?

        R. Creo que la gente joven es inteligente y puede ver que el periodismo de investigación contribuye al ejercicio del Gobierno democrático y ejerce un control sobre lo que hacen gobernantes y sociedad civil. Durante casi toda mi carrera fue una parte muy exitosa del modelo de negocio en el que se apoyaba esta industria, pero ahora que ese modelo está en crisis hay que buscar alternativas. El periodismo de investigación es caro, pero es importante y necesario. Tanto como la educación o la cultura. Quien comparta esa idea donará dinero.

        P. ¿Tienen un plan B en caso de que su mayor filántropo les retirara su apoyo?

        R. Tendríamos que buscar el dinero en otra parte, y si no, cerrar. Pero confío en que no sería necesario porque el número de fundaciones interesadas en financiarnos ha crecido muchísimo desde que arrancamos hace tres años.

        P. ¿Cree que es un modelo exportable? En Estados Unidos hay mucha tradición filantrópica, pero en Europa no. Emulando su modelo económico nació en España Periodismo Humano, pero conseguir donantes sigue siendo un reto.

        R. Cuando empezamos no había ni fundaciones ni individuos interesados en dar dinero al periodismo de investigación, pero tres años después eso ha cambiado radicalmente. Por eso mi consejo es intentarlo. Estoy seguro de que en España también hay gente con mucho dinero a la que se puede convencer de utilizarlo en algo así.

        P. ¿Cómo se trabaja en ProPublica? ¿Quién decide qué temas se van a investigar?

        R. Siempre he defendido que las mejores ideas de reportajes vienen de los reporteros, no de sus jefes. Alguna vez a los jefes se nos ocurren ideas brillantes, pero no es lo habitual. Una vez que se pone en marcha una investigación, el trabajo del reportero es supervisado por un redactor jefe, que tiene a su cargo entre cuatro y nueve periodistas. Cuando se trata de una investigación que puede durar meses, entonces también los principales responsables de la redacción nos implicamos.

        P. Usted trabajaba en The Wall Street Journal cuando en 1996 se decidió que se cobraría por la edición online. Ese modelo se ha mantenido firme hasta ahora. The Guardian defiende la gratuidad absoluta. ¿Cuál es el modelo acertado para sobrevivir ante la crisis que vive la prensa?

        R. No soy optimista respecto al futuro de todos los periódicos, pero sí lo soy respecto al futuro del periodismo. Creo que los dos modelos, de pago y gratuito, pueden convivir. Un lector quizá no esté dispuesto a pagar por leer el periódico en su ordenador, pero sí esté dispuesto a pagar por leerlo en su teléfono o en su iPad. Por eso los periódicos tienen que pensar en ellos como organizaciones de noticias en las que las diferentes plataformas se complementan. Antes la televisión te daba gratis informaciones que los periódicos solo te daban pagando. A cambio, tenías que tragarte los anuncios. Por eso creo que es importante separar el significado que tiene lo que está ocurriendo en el periodismo para periodistas del que tiene para los consumidores de noticias. Los últimos han ganado porque tienen acceso más rápido a muchas más cosas; por ejemplo, el tiempo, los goles de un partido de fútbol, la Bolsa. Y es gratis. Antes solo la prensa te daba esa información. Ahora hay muchos otros canales. Y la prensa tradicional ha perdido dinero por ello, pero hay que aprender a utilizar toda esa información en beneficio del periodismo. Hay que ser creativos. Por eso algunos medios tradicionales sobrevivirán y otros no. Pese a todo, creo que hoy el periodismo es mucho mejor que hace dos décadas. Basta con comparar las portadas de los periódicos de hoy con las de antes.

        P. ¿Por qué ProPublica colabora con periódicos tradicionales para publicar sus mejores historias? ¿Tener una web no basta para darles visibilidad?

        R. Si nos guardáramos las mejores para nosotros, ganaríamos audiencia más rápido, pero no buscamos ser una web grande con muchos visitantes únicos muy deprisa, sino denunciar los abusos del poder y los fallos en la defensa del interés público de forma que la gente pueda actuar y se tomen medidas contra determinadas situaciones. El reportaje de Sheri Fink, tras publicarse en The New York Times, creó el mayor tráfico jamás registrado hacia nuestra web, pero en la del diario se vio 10 veces más. Hay temas que publicamos solo en la web, pero nuestro objetivo es que las historias alcancen el mayor impacto y la mayor audiencia posible. Y de momento la prensa tradicional sigue alcanzando a mucha gente.

        P. En cierto modo eso es lo que ha hecho Wikileaks: le ha entregado documentos a varios diarios que han alcanzado audiencias mucho más extensas de lo que habrían conseguido limitándose a colgarlos en su web…

        R. Sí, pero Wikileaks y ProPublica no son lo mismo, puesto que su misión es diferente. Wikileaks tiene un objetivo muy concreto: encontrar documentos y publicarlos. Eso es solo una parte de lo que hacen los periodistas. Nosotros estamos integrados verticalmente, encontramos información que otra gente no tiene, separamos la paja de lo realmente importante y construimos una narrativa alrededor de los datos, dándoles forma, conectando informaciones. Nuestro objetivo no es solo conseguir documentos como en el caso de Wikileaks.

        [Desde que comenzaron las filtraciones de los papeles del Departamento de Estado es difícil abordar una conversación con un periodista sin mencionar la palabra Wikileaks. Pero pese al fuerte interés y desconcierto que ha creado en España y otras partes del mundo, no toda la profesión considera que el fundador de esa plataforma, Julian Assange, y su equipo estén haciendo algo revolucionario al destapar las intimidades de la política exterior estadounidense, o la existencia de miles de víctimas civiles jamás reconocidas en las guerras de Irak y Afganistán. Más allá de las condenas histéricas lanzadas por reporteros de la cadena de televisión Fox o por políticos, que acusan a Assange de terrorista y piden su cabeza, o del propio Gobierno estadounidense, que estudia frenéticamente fórmulas para poder sentarle en el banquillo, hay periodistas como el director de The New York Times, Bill Keller (que lleva publicando documentos de Wikileaks desde el verano), o el propio Steiger, que opinan que las noticias que desde hace dos semanas ocupan las portadas de este diario, de Le Monde, de Der Spiegel o The Guardian "son interesantes, importantes, significativas, pero creo que se está exagerando su alcance. Son la passion du jour, pero no estoy seguro de su repercusión de aquí a un año. Lo único que digo es que, hasta la fecha, no están revelando nada que no se sospechara. La noción de que Wikileaks ha cambiado profundamente el periodismo o la propia diplomacia me parece exagerada. Creo que su impacto será menor de lo que muchos anticipan".]

        P. ¿Habría ProPublica aceptado los documentos del Cablegate para investigar sobre ellos y publicar sus propias historias?

        R. Habría que evaluar las ventajas comparativas. Nosotros tratamos de no hacer lo que ya están haciendo otros. Pero si me ofrecieran un menor número de documentos sobre algún tema que ya estuviéramos investigando, seguramente aceptaría. Lo que siempre le digo a mis reporteros es que no se debe incitar a nadie a robar o pagar por documentos o conseguirlos de forma ilegal.

        P. Pero los Papeles del Pentágono se consiguieron de forma ilegal (Daniel Ellsberg se los dio a la prensa cuando eran clasificados). ¿Usted no los hubiera publicado?

        R. No he dicho eso. Siempre hay que hacer un balance entre la importancia del contenido y el servicio público que se va a prestar sacándolo a la luz. The New York Times publicó los Papeles del Pentágono y ahora los del Departamento de Estado. Su trabajo ha sido impecable.

        P. ¿Qué opina entonces de los ataques contra Julian Assange?

        R. Cuando trabajaba en The Wall Street Journal también hubo gente que pidió que se abrieran investigaciones contra mí. Pero lo cierto es que ahora la situación es más seria. Me preocupa que el Departamento de Justicia esté rebuscando vericuetos entre las leyes para aplicárselas a los periodistas cuando no fueron leyes concebidas para ello. Y me preocupa que el senador Lieberman, de quien soy amigo personal (fue su redactor jefe en el diario universitario en el que ambos trabajaban en Yale), sugiera que hay que abrir una investigación contra The New York Times por publicar los cables. Respecto a Assange, de momento lo único concreto que hay contra él es una acusación por violación en Suecia. Si se llega a demostrar que es falsa y que hubo presiones de Estados Unidos u otro país, entonces cambiaría todo. Pero de momento no hay pruebas de ello.

        N. Chomsky: Wikileaks revela el desprecio de EEUU por la democracia… Entrevista

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        Entrevista al intelectual estadounidense Noam Chomsky

        AA-WIKI0D3Bárbara Schijman, Revista Debate

        ¿Cuál es su reflexión en torno al caso Wikileaks?

        Hay varios escándalos, pero podemos estar seguros de que no serán comunicados o discutidos. El escándalo más grave es el desprecio notable por la democracia por parte del cuerpo diplomático, el Departamento de Estado, los periodistas que han informado de todo esto y la comunidad intelectual que no logra siquiera advertirlo. La revelación más espectacular de las filtraciones, capturando la mayor parte de los titulares, es el material concerniente a los Estados árabes e Irán que, de acuerdo con Hillary Clinton y muchos otros, muestra que el mundo árabe apoya las preocupaciones de Estados Unidos sobre la amenaza iraní e, incluso, quiere que bombardeemos Irán.

        ¿Qué lectura hace de los cables?

        Hay sólo dos problemas. Uno menor es que los cables informan lo que los diplomáticos quieren escuchar y que saben que sus amos financieros en Washington desean escuchar. El punto fundamental fue bien expresado por Craig Murray, el valiente ex embajador británico en Uzbekistán que se atrevió a informar sobre las atrocidades ocurridas allí y que el Ministerio de Asuntos Exteriores no quiso escuchar y, en consecuencia, fue echado del servicio diplomático. Dijo: "Por supuesto, los documentos reflejan la opinión de Estados Unidos, son comunicaciones oficiales del gobierno de Estados Unidos. Lo que muestran es algo que presencié personalmente, que los diplomáticos como clase muy rara vez cuentan verdades desagradables a los políticos, sino que informan y refuerzan lo que sus patrones quieren oír, con la esperanza de recibir ascensos". En resumen, no sabemos lo que los líderes árabes piensan respecto de estas filtraciones.

        ¿Y el segundo problema?

        El problema más significativo, de lejos, es que para los diplomáticos, el Departamento de Estado, y los comentaristas el mundo árabe se reduce solamente a dictadores dirigentes. Desnudando una absoluta falta de interés por el mundo árabe. Tienen conocimiento apenas de algunas personas allí, aquellas que fueron consultadas recientemente en una encuesta cuidadosamente publicada por el prestigioso Instituto Brookings.

        ¿Qué arrojó la encuesta?

        En pocas palabras, los árabes sí perciben una amenaza iraní: el diez por ciento de la población. El 88 por ciento considera a Israel la mayor amenaza, el 77 por ciento a Estados Unidos. La oposición a la política de Estados Unidos es tan fuerte que el 57 por ciento piensa que la situación en la región mejoraría si Irán tuviera armas nucleares. Para aquellos cuyo desprecio por la democracia es tan profundo que ni siquiera lo pueden percibir, estas cifras carecen de sentido. Si los dictadores nos apoyan, ¿qué más importa? De más está decir que éstas son actitudes que los argentinos reconocerán muy bien de la historia reciente.

        ¿Qué otra cuestión le llamó la atención?

        Hay algunas otras revelaciones importantes. La embajada de Tel Aviv, o bien no tiene ni idea de lo que sucede entre Israel y Palestina o, de lo contrario, está mintiendo descaradamente en sus informes a Washington sobre el ataque israelí a Gaza, en diciembre de 2008/enero de 2009. Un cable de la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa reporta un estudio del golpe militar realizado por el personal de la embajada, concluyendo que era ilegal e inconstitucional, conclusiones que no tuvieron eco alguno en Washington cuando Obama, luego de algunas vacilaciones, se separó de la mayor parte de Europa y América Latina al reconocer que las elecciones se llevaron a cabo bajo un régimen militar brutal. Y algunas otras cosas. Pero la revelación principal, creo yo, refiere una cultura imperial en su actitud hacia la democracia y los derechos humanos.

        ¿Cuál es su percepción acerca de la Ley de Arizona?

        La ley es, claro está, una abominación. La misma somete a una gran parte de la población a una investigación intrusiva por el solo hecho de que alguien piensa de otro, que no se ve lo suficientemente blanco. Esto tiene poco que ver con las cuestiones más generales en torno a la "inmigración ilegal", y es especialmente llamativo en este caso.

        ¿En qué sentido especialmente llamativo?

        Porque están inmigrando hacia áreas robadas a México en una guerra de agresión que el presidente Ulysses S. Grant, quien ha peleado en ella, describe como "una de las más injustas que jamás haya emprendido una nación más fuerte contra una mucho más débil".

        ¿Qué diría acerca de la reacción de la sociedad en torno de la ley?

        Lamentablemente, la mayoría de la población de Estados Unidos la apoya. ése es uno de los elementos relacionados con los sentimientos anti inmigratorios que está en aumento. éstos han sido comunes desde hace más de un siglo, a medida que los inmigrantes en esta sociedad inmigratoria intentaban integrarse. Esta situación de oposición se repite frente a cada nueva oleada. Los sentimientos son especialmente extremos ahora, una especie de reacción ante las dificultades económicas, una reacción tanto irracional como repugnante, pero sin embargo comprensible. El racismo viene de lejos en el tiempo. Benjamin Franklin, por ejemplo, quizá el más civilizado de los Padres Fundadores, especulaba acerca de si los alemanes y los suecos debían ser autorizados a entrar, habida cuenta de que no son lo suficientemente blancos. Hasta bien entrado el siglo XX, Jefferson, así como muchas otras personalidades, estaba encantado por los mitos del origen anglosajón y la necesidad de preservar la pureza de la raza totalmente mítica.

        ¿Cómo está encarando el asunto el gobierno de Barack Obama?

        Hasta ahora, el gobierno de Obama se está oponiendo formalmente a la ley por considerarla inconstitucional.

        ¿Cree que la ley es una nueva forma de instalar la distinción de amigo/enemigo?

        En cierto modo; pero está lejos de ser el peor de los casos. Basta con mirar hacia atrás, en la Ley de Exclusión de Orientales (Oriental Exclusion Acts). O pensemos en la década de 1930 y 1940. Estados Unidos retornó refugiados judíos de Europa antes de la guerra y prohibió la inmigración. Después de la guerra, los sobrevivientes estaban viviendo bajo condiciones típicas de campos de concentración, como informaron los propios investigadores de Harry Truman. No eran admitidos en Estados Unidos. Truman se consideraba a sí mismo profundamente humanitario al exigir que el Reino Unido permitiera que cien mil personas pudieran ir a Palestina. La vergüenza de estos años aún no se reconoce.

        http://www.chomsky.info/interviews/20101210.htm

        Fuente: http://portal.ajintem.com/analisis-del-contemporaneo/europa-es-mucho-mas-racista-que-estados-unidos

        Written by Eduardo Aquevedo

        16 diciembre, 2010 at 15:35

        Wikileaks y Washington: una guerra asimétrica…

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        La numerosa comunidad de hackers ha visto en el fenómeno Wikileaks la posibilidad de librar una guerra asimétrica contra el imperio estadounidense

        imageRoberto Montoya

        Miradas al Sur

        La ciberguerra entre Wikileaks y sus crecientes aliados en todo el mundo contra Estados Unidos y las empresas e instituciones que intentan boicotear la publicación de documentos clasificados del Departamento de Estado, toma cuerpo día a día, habiendo pillado por sorpresa, al parecer, al mismísimo Cibercomando de Estados Unidos, al Uscc.

        El general Keith Alexander, comandante del Uscc (U.S. Cyber Command) anunció, a inicios de noviembre, que el nuevo organismo estaba ya totalmente operativo. Y lo hizo en el marco de las cibermaniobras europeas, Cyber Europe 2010, donde durante varios días se simularon ataques sincronizados contra puntos vitales de varios países europeos.

        El Uscc, por el que Obama apostó fuertemente, está dotado de un multimillonario presupuesto y lo componen 90.000 hombres de distintas unidades de las fuerzas armadas especializadas en la ciberdefensa y los ciberataques.

        Pero entre las obsesiones del Cibercomando estadounidense no figuraban hasta hace pocos meses la posibilidad de ataques a su sistema informático por parte de organizaciones como Wikileaks. Sus preocupaciones principales se centraban en Estados, particularmente en China, con gran capacidad para llevar ataques en toda regla contra el suministro eléctrico de Estados Unidos, contra la informática que controla toda su Administración o para afectar sus sistemas de alerta de misiles intercontinentales.

        Se asegura que China, acusada ya en el pasado de llevar a cabo un ataque cibernético experimental de envergadura contra Taiwán, tuvo también éxito con su ciberataque contra un proyecto militar celosamente guardado por Estados Unidos, el del F-35 Lightining II, pudiendo extraer y copiar varios tetrabytes de información sobre este avión de combate fabricado por Lockheed Martin.

        En su informe de 47 páginas de febrero pasado ante el Comité de Inteligencia del Senado, Dennis Blair, Director Nacional de Inteligencia (DNI) de Estados Unidos, advirtió que estaba habiendo un aumento espectacular de ataques cibernéticos, dando mucha importancia en particular al ataque chino contra Google.

        Rusia, que ha lanzado ataques cibernéticos contra Georgia y Estonia, es otro país controlado de cerca por Estados Unidos.

        Ya en abril de 2008, el entonces director del Departamento de Seguridad Nacional de Bush, Michael Chertoff, advirtió que los ciberataques podrían transformarse en una “guerra devastadora”, de un nivel similar al “peor tipo de destrucción física”. “Imagínense un ataque sofisticado contra nuestros sistemas financieros, que provocara su parálisis”, dijo, señalando también como una amenaza estratégica de primer orden un eventual ataque al sistema informático que controla el tráfico aéreo de Estados Unidos.

        ¿Cuál ha sido la reacción del Cibercomando ante el fenómeno Wikileaks?

        El 1º de diciembre pasado, el portavoz del Pentágono, Geoff Morrell, hablaba del tema en una entrevista concedida a la Fox News: “No empleamos las fuerzas del Cibercomando (contra Wikileaks), porque la revelación de los documentos no nos van a impactar negativamente a largo plazo. El Secretario de Defensa simplemente no cree que esta situación pueda impactar demasiado contra la fuerza de Estados Unidos o contra su prestigio. El mundo no se relaciona con nosotros porque les gustamos o porque nos tienen confianza. Pactan con nosotros porque no les queda más remedio. Somos el último, el único, poder indispensable que queda”.

        La soberbia y cinismo de Morrell tiene su lógica; si la comunidad internacional no cambió sus relaciones con Estados Unidos después de que se conocieran las mentiras sobre las armas de destrucción masiva que supuestamente tenía Sadam Husein, ni tampoco lo hizo cuando vio las fotos de abusos y torturas de Abu Grhaib; ante la flagrante ilegalidad de la prisión de Guantánamo o ante los vuelos ilegales de la CIA haciendo más de 1.000 escalas en aeropuertos europeos, ¿por qué habría de ser distinto ante la revelación de documentos de la diplomacia estadounidense?

        ¿Acaso algún Gobierno aliado de Estados Unidos le ha pedido explicaciones sobre las filtraciones que siguen saliendo diariamente? Pues no. A pesar de ello, el Gobierno de Estados Unidos sí tiene razones para estar preocupado. La Administración estadounidense, incluso el Pentágono y la Casa Blanca, han recibido ataques de hackers en varias ocasiones, pero esta es la primera vez que una organización logra seguir funcionando en la Red meses y meses después de filtrar cientos de miles de documentos clasificados de Irak, Afganistán y del Departamento de Estado. El enemigo no es tan fácil de batir. La comunidad mundial de hackers, cada vez más numerosa, más miles de sitios web alternativos y redes sociales, han visto en el fenómeno Wikileaks la posibilidad de librar una guerra asimétrica contra el imperio estadounidense.

        Lo ven como la lucha entre David y Goliath en el cyberespacio.

        Y se han puesto manos a la obra, fabricando ya más de 1.500 clones de su sitio web atacado para permitir que se sigan conociendo los más de 200.000 documentos aún sin publicar. Los hackers, encabezados por el colectivo Anonymous y apoyados por esa inmensa red de sitios web alternativos para difundir las sencillas aplicaciones informáticas que utilizan, están llevando ataques cada vez más importantes contra todas aquellas firmas, como Amazon, Visa, Pay Pal, Mastercard, bancos y muchas otras entidades, que, bajo la presión de Estados Unidos, han cerrado sus puertas a Wikileaks. Un joven holandés de 16 años fue detenido ya en La Haya por participar en los ataques.

        Estados Unidos puede intentar aplicar contra Wikileaks la Ley de Espionaje, de 1917, pero tendría internamente la oposición de toda la prensa, que lo entendería como un precedente peligroso para sí misma.

        Y mientras tanto siguen fluyendo los documentos. En algunos de los nuevos se muestra la presión que ejerció la embajada estadounidense en Berlín sobre el Gobierno alemán para cerrar el Caso El-Masri, el ciudadano alemán de origen libanés secuestrado y torturado por la CIA y liberado cinco meses después. La Fiscalía de Münich reclamó en 2007 la extradición de 13 agentes de la CIA identificados, pero el Gobierno se negó a tramitarla. Un caso similar al que sucedió en España con el Caso Couso o con los vuelos de la CIA.

        Sobre España también han aparecido nuevos cables, que muestran cómo la embajada intentó impedir el primer viaje del canciller Moratinos a Cuba, revelando también la división interna del Gobierno de Rodríguez Zapatero sobre la venta de patrulleras y aviones a Venezuela, boicoteada por Estados Unidos.

        Estados Unidos ve a Cataluña como “el mayor centro mediterráneo del ‘yihadismo’ islámico”, por lo que cuenta con un centro de espionaje en su Consulado en Barcelona.

        Y los cinco medios elegidos por Wikileaks para filtrar sus documentos siguen beneficiándose de esta “guerra asimétrica”, aunque no se los oye paradójicamente defender en sus editoriales –como sí hizo alguien como Lula públicamente– a Julian Assange y su organización.

        http://sur.elargentino.com/notas/guerra-asimetrica-entre-wikileaks-y-washington

        Las ideas de los hackers que quieren vengar a Julian Assange

        "No perdonamos, no olvidamos”

        Eduardo Febbro

        Página 12

        Página/12 habló con miembros de Anonymous, el frente que declaró la guerra cibernética a empresas como Amazon y Visa, que cortaron sus contactos con Wikileaks. Explicaron sus ideas y por qué creen que esta vez los ciberataques están llegando a un nivel diferente y creando otra situación.

        Asimétrica, espontánea, activada por un núcleo de militantes invisibles, la tantas veces anunciada “guerra de las redes” o ciberguerra escribió su primer gran capítulo colectivo. Los ciberactivistas del grupo Anonymous lanzaron una vasta ofensiva contra las empresas que se sumaron a la persecución de que fue objeto Julian Assange, el cofundador de Wikileaks. Amazon, PayPal, Visa, Mastercard y Postfinance, la filial de los servicios financieros de los correos suizos, vieron sus portales de Internet bloqueados por los ataques de esta nebulosa. Las citadas empresas, sin que exista ninguna orden judicial que las obligara, se sumaron a la cacería mundial de Assange y, de una u otra manera, cortaron las fuentes de financiación de Wikileaks. La Operation Payback (Operación Revancha) montada por Anonymous no tiene precedentes en la historia de las redes. Ya hubo en el pasado ataques contra portales mastodónicos, pero ésta es la primera vez que se da una ofensiva tan coordinada y plural con un objetivo cuyo zócalo no es ciberanarquismo sino la defensa de un bien comunitario como la libertad. Su masividad y su eficacia temporal sorprendieron a los especialistas que, hasta la semana pasada, veían en esos grupos una fuente de problemas potenciales pero limitados.

        Uno de los portavoces de Anonymous, un tal Coldblood, explicó a la prensa británica que el operativo “se está convirtiendo en una guerra, pero no una guerra convencional. Es una guerra de información digital. Intentamos conseguir que Internet siga siendo libre y abierta a todo el mundo, como Internet ha sido siempre”. Si Anonymous saltó al primer plano con su implicación en la batalla a favor de Wikileaks, su activismo ya había hecho estragos con ataques contra los portales de la Iglesia de la Cientología y, en septiembre pasado, contra el estudio de abogados Baylout, cuyo negocio es defender los derechos de autor de la industria del disco y del cine en los Estados Unidos, el portal de la Motion Picture Association of America (MPAA), y a quienes Anonymous acusa de “políticas excesivas” en la protección de los derechos de autor.

        Vadoor, un miembro de Anonymous, explicó a Página/12 que el núcleo funciona “sin jerarquías, no hay jefes, ni verticalidad. La participación es anónima y voluntaria, y eso es lo que hace nuestra fuerza. Nadie sabe cuántos somos, no siquiera nosotros mismos”. Anonymous opera en efecto a partir del foro de discusión 4chan y parece carecer de estructura estable. La filosofía central del grupo gira en torno de la defensa del concepto de un Internet a la vez neutro, libre y abierto. Todo aquel que tiende a empañar esa “neutralidad” está en la mira de Anonymous. El éxito del operativo “Revancha” parece demostrar la pertinencia de los análisis aparecidos en la red en los últimos meses, en especial en el portal TorrentFreak. En un texto publicado en TorrentFreak, Enigmax (es el nombre del firmante) se pregunta si acaso este tipo de acciones (el término técnico es DNS, denegación de servicio) no constituyen “la protesta del futuro”. Antes, escribe Enigmax, hacía falta viajar, desplazarse. En cambio ahora, “en la era Internet, cualquiera puede viajar por el mundo y estar presente en todos los lugares y hacer daño con sólo un clic del mouse”. El autor recuerda el carácter casi imparable de las ciberescaramuzas: “Ningún abogado, ninguna orden y ninguna fuerza policial pueden parar este tipo de ataques”. Con la Operation Payback, Anonymous sumó esta semana un nuevo galón a los obtenidos con sus dos grandes operaciones precedentes, Chanology y Skynet.

        9Finger, otro miembro de Anonymous contactado por Página/12, contó que el grupo, a diferencia de otros, es más sólido porque tiene “más conciencia y más humor”. Según 5Finger, Anonymous está constituido por gente, por “geeks” con un alto nivel de conciencia política y mucho humor. Su divisa es una sutil declaración de guerra: “We are Anonymous, We are Legion, We do not Forget, We do not Forgive, Expect us! (Somos anónimos, somos legión, no olvidamos, no perdonamos. ¡Espérennos!). De hecho, la guerra virtual empezó al revés. Antes de que Anonymous saliera a defender a Assange, el portal de Wikileaks empezó a ser atacado con el mismo método (denegación de servicio) por un cibervengador llamado Jester. En un par de mensajes colgados en Twitter (http://twitter. com/th3j35t3r/status/8997739723493376) Jester justificaba su encono contra Julian Assange porque “Wikileaks pone en peligro la vida de nuestros soldados”. A partir de allí Anonymous dejó en suspenso sus otros ataques e hizo circular un mensaje en Internet (https://uloadr.com/u/4.png) convocando a la defensa de Assange: “Julian es objeto de una cacería global, en el sentido físico y virtual. Tenemos suerte de poder combatir en la primera guerra de la información”.

        Anonymous perdió sus dos plataformas virtuales de convocatoria: la cuenta “Operation Payback” en Facebook y “Anon_operation” en Twitter, ambas suspendidas el miércoles pasado. Pero una cuenta se abrió luego en

        Twitter (http: //twitter.com/anonops) cuyo volumen de mensajes demuestra el eco que han tenido las iniciativas de Anonymous. Con el escándalo Wikileaks y los sabuesos del globo acechando a Julian Assange, la insurrección numérica se hizo una identidad sólida. Quienes creían que estos ciberactivistas eran una cofradía de delirantes sin conexión con otra realidad que no fuera la de las computadoras descubrieron la pertinencia de una causa y la eficacia con que les fue posible defenderla.

        No obstante, Anonymous delinea una corriente nueva en el mundo de la ciberdisidencia. Su envoltorio ideológico señala una evolución con respecto a quien ha sido el “padre de los piratas”, el iniciador de una idea sencilla pero tenaz, Hakim Bey. Bey, cuyo verdadero nombre es Lamborn Wilson, es un escritor poético y militante que se autodefine como un “anarquista ontologista”. Bey teorizó las famosas TAZ, Zonas Autónomas Temporarias (Temporary Autonomous Zone en inglés) cuya misión es aparecer y desaparecer “para escapar mejor a los agrimensores del Estado”. Para Bay, la TAZ es una “insurrección fuera del Tiempo y de la Historia, una táctica de la desaparición”. Con ese principio funcionaron muchos piratas informáticos, hackers, ciberrebeldes y habitantes de la cibercultura.

        Anonymous, por el contrario, reivindica otra meta más amplia y permanente y –detalle particular– la explica. En una carta difundida para explicar las acciones a favor de Wikileaks, el grupo alega: “Anonymous es una idea viva. Anonymous es una idea que puede ser editada, actualizada o cambiada como le guste. No somos una organización terrorista como quieren hacer creer los gobiernos, los demagogos y los medios de comunicación. En este momento Anonymous está centrado en una campaña pacífica para la Libertad de Expresión. (…) Cuando los gobiernos controlan la libertad, lo están controlando a usted. Internet es el último bastión de la libertad en este mundo en constante evolución técnica. Internet es capaz de conectar a todos. Cuando estamos conectados somos fuertes. Cuando somos fuertes, tenemos el poder. Cuando tenemos el poder somos capaces de hacer lo imposible. Es por esto que el gobierno se está movilizando contra Wikileaks. Esto es lo que temen. Nunca se olvide de esto: le tienen miedo a nuestro poder cuando nos unimos”.

        John Perry Barlow, cofundador de la Electronic Frontier Foundation, una organización independiente que trabaja en la protección de las libertades civiles y la libertad de expresión en Internet, advirtió hace unos días lo que estaba ocurriendo: “La primera guerra informática ya ha empezado. El campo de batalla es Wikileaks”, escribió. Y así parece. Hace unos meses, en una entrevista con Página/12 Nicolas Arpagian, especialista en ciberseguridad y cibercriminalidad, redactor en jefe de la revista Prospective Stratégique y autor de un ensayo sobre los ciberconflictos, “La Ciberguerra, la guerra numérica ha comenzado”, observaba el carácter previsible e inédito de este movimiento: antes, un Estado atacaba a otro Estado, mientras que ahora un individuo solo es capaz de llevar a cabo un ataque contra algo mayor que él. Y no es todo. Una empresa puede igualmente atacar a un Estado y éste, a su vez, tiene la posibilidad de dirigir sus ataques contra un banco. Estamos en la desproporción, en la valorización del judo, donde el más pequeño puede atacar al más grande. El orden de la guerra fue trastornado”. Wikileaks cambió, a su vez, el orden y el sentido de la insurrección numérica.

        Written by Eduardo Aquevedo

        14 diciembre, 2010 at 22:36

        En defensa de Wikileaks, un núcleo anti-sistémico…

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        La Red supone el único reto serio a ciertos poderes constituidos, capaz de garantizar de facto un estado de transparencia. Su clima de seudonarquismo y desobediencia civil ya forma parte del espíritu de esta época

        AA--WIKI0011ERNESTO HERNÁNDEZ BUSTO 12/12/2010

        Como arrastrada por la maldición del código binario, Internet ha vuelto a colocar a la sociedad contemporánea ante un conflicto aparentemente irresoluble, una encrucijada que involucra al periodismo, la política y las nuevas tecnologías. El caso Wikileaks nos muestra con toda claridad el modo en el que el flujo de información marca hoy una nueva fase de las relaciones humanas, con difícil encaje en la política tradicional.

            La batalla entre el imperativo de confidencialidad y la libertad de expresión, cuyos "efectos colaterales" hemos visto estas semanas, y cuyas implicaciones finales atañen al funcionamiento mismo de la democracia, trae los ecos de polémicas que han marcado la historia del periodismo, pero también resulta inédita en muchos aspectos. Sin Internet y sin la moderna tecnología de compresión de datos, valga la obviedad, no existiría el Cablegate. Es inimaginable una filtración como esta hace dos décadas: no solo por la facilidad para hurtar los archivos, sino por la ausencia de un mecanismo de fácil acceso a la información filtrada. Si algo hemos aprendido estos días es que la Red representa el único reto serio a ciertos poderes constituidos, capaz de garantizar de facto la posibilidad de un estado de transparencia como el que hoy defienden Wikileaks y sus seguidores.

            Habría que empezar por aceptar que el nivel que ha alcanzado la tecnología para filtrar datos y documentos, y para compartirlos con garantías de anonimato, es tal que nos permite dar por sentado más fugas futuras de información a gran escala. Un analista deThe Economist lo dejaba claro hace unos días: "Así como la tecnología ha hecho más fácil para los Gobiernos y corporaciones husmear de forma cada vez más invasiva en la vida privada de las personas, también se ha vuelto más fácil para las personas, que trabajan solas o en conjunto, hundirse en y apropiarse de los archivos secretos de los Gobiernos y corporaciones".

            Así visto, Wikileaks sería apenas la manifestación temprana de un fenómeno mucho mayor, que afecta de manera definitiva toda la vida contemporánea: una exigencia de transparencia y una demanda de restricción del espacio de lo secreto. La nueva generación de personas criadas en un mundo digital siente una solidaridad irreprimible con la "causa Wikileaks": hace mucho que piden mayor transparencia y apertura, no solo a sus conocidos, sino también a sus Gobiernos. Hay un nuevo ethos en ciernes y se respira la vaga sensación de que algo anda mal en los patrones políticos del control de la información. Podemos estar o no de acuerdo, nos puede parecer más o menos gratuito, pero este clima de desasosiego, que incuba las tentaciones del seudoanarquismo y la desobediencia civil, ya forma parte consustancial del espíritu de la época.

            Todo esto ha catalizado, de alguna manera, en el caso Wikileaks y en la reciente saga de Julian Assange, convertido por muchos en un nuevo símbolo de la libertad de expresión. Las reacciones en contra tampoco se han hecho esperar. Quizás la manera más rápida de tocar varias implicaciones de este tema sea precisamente detallar algunas de esas objeciones. A saber:

            Eso no es periodismo: es la lectura de ciertos puristas del oficio. Tienen razón solo hasta cierto punto. Buena parte del periodismo del siglo XX se construyó a partir de "filtraciones" de información privilegiada. Por supuesto, no es lo mismo pasearse por Wikileaks y glosar una docena de cables que "tener una historia". Pero sorprende que los defensores de un periodismo ultrafáctico no se hayan dado cuenta de los verdaderos alcances de esta modificación. Assange lo ha llamado, con cierta sorna, "periodismo científico". "Trabajamos con otros medios", dice, "para llevar las noticias a la gente, pero también para probar que son verdad. El periodismo científico le permite leer una noticia, y después hacer clic en línea para ver el documento original en que se basa. Así puede juzgarla usted mismo: ¿es auténtica la historia? ¿El periodista informó correctamente?".

            Wikileaks no tiene la vocación ni los recursos para proponer un relato periodístico tradicional. Pero como medio de información o intermediario de nuevo tipo contribuye sin duda al pacto de confianza sobre el que se funda el periodismo moderno: que los secretos, aun aquellos más incómodos, pueden ser revelados en nombre del interés público, y que la prensa exigirá al Gobierno que cumpla con el imperativo democrático de transparencia o pague el precio por ocultar. Cierto: si Wikileaks existe, es también porque la prensa tradicional no ha sabido -o no ha podido- garantizar la confidencialidad de sus fuentes. Pero ahora el intermediario ha acordado con sus informantes que estas exclusivas tendrán el mayor impacto posible, y ha cumplido. Su reciente alianza con importantes medios de prensa obedece a esa exigencia y marca un nuevo patrón a tener en cuenta. Todos salen ganando. O casi.

            No hay nada que no supiéramos: es lo que repiten una y otra vez aquellos que no se han tomado la molestia de leer, siquiera, una pequeña porción de los cables revelados. Simple ignorancia. Pero esta queja revela, en realidad, una perversa dependencia del sensacionalismo más obvio; quienes así hablan quieren sangre, buscan escándalos con rostro humano, tormentas políticas que encarnen los secretos revelados. Muchos de estos opinantes supuestamente escépticos se comportan, en realidad, con las mismas expectativas que el Gobierno bolchevique cuando filtró los tratados secretos de la I Guerra Mundial: son estos lectores, y no Wikileaks, los que rebajan el periodismo al "ajuste de cuentas".

            Son chismorreos, no justifican el uso de la noción "interés público". Periodistas eminentes, como David Brooks o Christopher Hitchens, han reaccionado ante Wikileaks invocando privilegios de la diplomacia decimonónica: el nivel de confianza se verá comprometido, algunas cosas no deben exponerse, la privacidad y la inmunidad diplomática son pilares de nuestra civilización… Aplican las razones de lo privado al marco de lo público, y expresan una veneración casi supersticiosa por un mundo cuya materia fundamental es la intriga. Hablan de diplomacia como Bouvard y Pécuchet se referían a un ábside románico o al duque de Angulema. Deberían remontarse más atrás, a los Borgia o a la diplomacia veneciana del siglo XVI.

            La confidencialidad diplomática no desaparecerá. Es parte del mundo civilizado, claro, pero es una convención. Seguiremos pagando a los diplomáticos (no olvidemos que con nuestros impuestos) y ellos seguirán haciendo su trabajo, obteniendo información y tejiendo secretos. Por lo demás, cualquier interesado en que se respete la Convención de Viena debe exigir lo mismo al Gobierno norteamericano, que según estos cables no ha sido demasiado escrupuloso al respecto. Como decía el otro día The Guardian: "Para que la santidad de la valija diplomática signifique algo, debe ser un valor universal".

            Es cierto que las naciones más democráticas son más vulnerables a la exposición pública de sus secretos. Pero el secreto, realmente, nunca es total. Ningún diplomático que se respete cree en la confidencialidad absoluta. Lo que existe es información pública e información para uso gubernamental.

            Lo siento por el sanctasanctórum de la diplomacia, pero yo sí creo que el público tiene derecho a saber que China quiere rearmar a Irán y a Corea del Norte. O que estuvo tras el ataque a Google. Que Chávez y el narco financian a Daniel Ortega. Y que los médicos cubanos en Venezuela viven en un infierno de vigilancia, extorsión y chantaje antes de emigrar a EE UU. En estos cables hay muchas opiniones, pero estos son hechos de interés.

            Voy a dejar a un lado argumentos del tipo "Assange es un peligroso anarquista", "Wikileaks es una organización terrorista", "estamos ante la cruzada personal de un megalómano" o "Assange se aprovecha de la protección de las democracias liberales, pero se niega a someterse a ellas". No inciden, creo, en la verdadera naturaleza del fenómeno que nos ocupa: el papel que ha jugado, y seguirá jugando Internet para definir las fronteras de la información legítima.

            Wikileaks es mucho más que el Cablegate. Lleva años creando una reputación y tratando de garantizar su independencia. Mientras hablaban de Kenia y de Timor Oriental, pocos se preocuparon por su deontología. Ahora la filtración es a otra escala, y las exigencias nos obligan a meditar este asunto con la dosis precisa de responsabilidad y realismo, pero, sobre todo, con la convicción de que una sociedad abierta nunca debe castigar el acceso a la verdad.

            Ernesto Hernández Busto es ensayista (premio Casa de América 2004). Desde 2006 edita el blog de asuntos cubanos PenúltimosDías.com |

            Written by Eduardo Aquevedo

            12 diciembre, 2010 at 21:18

            Umberto Eco: hackers vengadores y espías en diligencia…

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            Umberto Eco, Journal Liberation

            Hackers vengadores y espías en diligencia

            5 Diciembre 2010

            wikileaks-assange
            El caso WikiLeaks tiene un doble valor. Por un lado, no es más que un escándalo aparente, un escándalo que sólo parece tal por la hipocresía que gobierna las relaciones entre los Estados, los ciudadanos y la prensa. Por otro lado, anuncia cambios profundos a nivel internacional y prefigura un futuro dominado por la regresión.

            Pero vayamos por orden. El primer aspecto de WikiLeaks es la confirmación del hecho de que cada dossier abierto por un servicio secreto (de cualquier país) está compuesto exclusivamente de recortes de prensa. Las “extraordinarias” revelaciones americanas sobre los hábitos sexuales de Berlusconi no hacen más que informar de lo que desde hace meses se puede leer en cualquier periódico (salvo aquellos cuyo propietario es Berlusconi), y el perfil siniestramente caricaturesco de Gadafi era desde hace tiempo un tema corriente entre los artistas de cabaret.

            La regla según la cual los dossiers secretos no deben contener más que noticias ya conocidas es esencial para la dinámica de los servicios secretos, y no únicamente los de este siglo. Si va usted a una librería consagrada a publicaciones esotéricas, verá que cada obra repite (sobre el Grial, el misterio de Rennes-le-Château, los Templarios o los Rosacruces) exactamente lo mismo que dicen las obras anteriores. No se trata únicamente de que el autor de textos ocultos sea reacio a embarcarse en nuevas investigaciones (o que no sepa dónde buscar información sobre lo inexistente), sino de que quienes se consagran al ocultismo sólo creen aquello que ya saben, aquello que les confirma lo que ya les habían dicho.

            Mucho ruido y pocas nueces

            Es el mismo mecanismo que explica el éxito de Dan Brown. Y lo mismo pasa con los dossiers secretos. El informador es perezoso, y también es perezoso (o estrecho de miras) el jefe de los servicios secretos (si no lo fuera, podría ser, pongamos, redactor de Libération) que sólo da por cierto lo que reconoce como tal. Las informaciones top secret sobre Berlusconi que la embajada americana enviaba de Roma al Departamento de Estado eran las mismas que Newsweek había publicado la semana anterior.

            Pero entonces, ¿por qué han hecho tanto ruido las revelaciones sobre estos dossiers? Por un lado, sólo dicen lo que cualquier persona cultivada ya sabe, esto es, que las embajadas, por lo menos desde el final de la Segunda Guerra Mundial y desde que los jefes de Estado pueden llamarse por teléfono o tomar un avión para almorzar juntos, han perdido su función diplomática y que a excepción de algunas funciones representativas menores se han convertido en centros de espionaje. Cualquier aficionado a las películas policiales lo sabe perfectamente, y sólo por hipocresía se hace ver que no se sabe.

            Sin embargo, el hecho de repetirlo públicamente viola el deber de la hipocresía y pone en mal lugar a la diplomacia americana. En segundo lugar, la idea de que un hacker cualquiera pueda captar los secretos más secretos del país más poderoso del mundo supone un golpe nada menor para el prestigio del Departamento de Estado. En este sentido, el escándalo no pone tanto en crisis a las víctimas como a los “verdugos”.

            El Gran Hermano es parte del pasado

            AA-WIKI00S2Pero pasemos a la naturaleza profunda de lo que ha ocurrido. Antes, en tiempos de Orwell, cualquier poder podía ser visto como un Gran Hermano que controlaba cada gesto de sus súbditos. La profecía orwelliana se vio totalmente confirmada desde el momento en que el ciudadano pasó a ser la víctima total del ojo del poder, que ahora podía controlar gracias al teléfono cada uno de sus movimientos, cada una de sus transacciones, los hoteles que visitaba, la autopista que había tomado y así sucesivamente.

            Pero ahora que se ha demostrado que ni siquiera las criptas de los secretos del poder pueden escapar al control de un hacker, la relación de control deja de ser unidireccional y se convierte en circular. El poder controla a cada ciudadano, pero cada ciudadano, o al menos el hacker -elegido como vengador del ciudadano- puede conocer todos los secretos del poder.

            ¿Cómo puede sostenerse un poder que ya no es capaz de conservar sus propios secretos? Es verdad que Georg Simmel ya decía que un auténtico secreto es un secreto vacío (el secreto vacío nunca podrá ser desvelado); es verdad, también, que todo saber sobre la personalidad de Berlusconi o de Merkel es efectivamente un secreto vacío de todo secreto, pues es de dominio público; pero revelar, como ha hecho WikiLeaks, que los secretos de Hillary Clinton eran secretos vacíos es robarle todo su poder.

            Volver al espionaje a la antigua

            WikiLeaks no ha perjudicado en absoluto a Sarkozy o a Merkel, y sí en cambio a Clinton y a Obama. ¿Cuáles serán las consecuencias de esta herida infligida a una potencia tan importante? Es evidente que en el futuro, los Estados no podrán poner online ninguna información reservada, pues eso sería como publicarla en un cartel pegado en la calle. Pero también es evidente que con las tecnologías actuales, es vano esperar que se puedan mantener conversaciones confidenciales por teléfono. Nada más fácil que descubrir si y cuándo un jefe de Estado se ha desplazado en avión y ha contactado con alguno de sus colegas.

            ¿Cómo podrán mantenerse contactos privados y reservados en el futuro? Sé bien que por el momento mi previsión no parece más que ciencia-ficción y resulta por lo tanto novelesca, pero no me queda otra opción que imaginar a los agentes del gobierno desplazándose en diligencia por itinerarios incontrolables, llevando únicamente mensajes aprendidos de memoria o, a lo sumo, escondiendo en el talón del zapato las raras informaciones escritas. Las informaciones se guardarán en copia única en cajones cerrados con llave: en el fondo, la tentativa de espionaje de Watergate tuvo menos éxito que WikiLeaks.

            ¿Quién informa a quién?

            Ya había tenido ocasión de escribir antes que la tecnología avanza como un cangrejo, es decir, hacia atrás. Un siglo después de que el telégrafo sin hilos revolucionara las comunicaciones, Internet ha restablecido un telégrafo con hilos (telefónicos). Los vídeos (analógicos) habían permitido a los estudiosos del cine investigar una película paso a paso, haciendo avanzar y retroceder la película y descubriendo todos los secretos del montaje, mientras que ahora los CDs (digitales) sólo permiten saltar de capítulo en capítulo, es decir, por grandes secciones.

            Con los trenes de alta velocidad se puede ir de Roma a Milán en tres horas, mientras que en avión, incluidos los desplazamientos que requiere, son tres horas y media. No tiene pues nada de sorprendente que la política y las técnicas de comunicación vuelvan a los carruajes.

            Una última observación. Antes, la prensa se esforzaba por descubrir lo que se tramaba en el secreto de las embajadas. Hoy, son las embajadas las que piden informaciones confidenciales a la prensa.

            (Tomado de Libération)

            ¿Qué es realmente Wikileaks?

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            Cecilia Escudero

            Revista Debate, Cuba

            A2-WIKIPor cuarta vez en el año, la web Wikileaks irrumpió con todo su potencial rebelde e imposible de parar. Con intervalos de meses, el sitio liderado por el australiano y antiguo hacker Julian Assange logró concentrar las miradas de la prensa mundial, y burlar, otra vez, el ahora errático sistema informativo norteamericano.

            Emergente, e impulsor a la vez, del desarrollo de las tecnologías de la información, Wikileaks se dedica a filtrar y divulgar información confidencial o reservada, especialmente de carácter gubernamental, aunque también corporativa, brindada por fuentes anónimas. Según se informa en wikileaks.org, el tráfico de información del sitio (donde circulan más de un millón de documentos) se sostiene gracias al trabajo de “un grupo mundial de gente” compuesto por “periodistas, programadores de software, ingenieros de redes, matemáticos y otros”. Ese conjunto de personas, bajo la tutela de la virtualidad y el anonimato, pelea -explica el sitio- a favor del libre acceso a la información, la libertad de prensa y la total transparencia de las cuestiones públicas.

            De acuerdo con el diario español El País, se trata de una plantilla estable de unas veinte personas, con casi un millar de colaboradores dispersos por el planeta. Una de las características que enfatiza el sitio, precisamente, se refiere a la protección de esas decenas de miles de fuentes. Wikileaks instruye cómo filtrar información hacia la página sin ser descubierto. El resguardo está dado, entre otras medidas, por la utilización de una conexión cifrada, procesos de encriptación de mensajes, utilización de dominios falsos y la puesta en marcha de distintos servidores en varios países.

            Un aceitado funcionamiento que, para muchos, expresa el gran ejemplo de la inteligencia colectiva. El sitio está financiado con donaciones, también anónimas.

            Nacido en diciembre de 2006, Wikileaks (Wiki, por su formato, y Leaks, en inglés: filtrar) se encuentra en la mira del gobierno norteamericano. Entre sus filtraciones estelares, en abril de este año, sacó a la luz un video que muestra cómo militares estadounidenses asesinaron a una docena de civiles en Irak, entre ellos dos trabajadores de la agencia Reuters. Impotente, en julio y octubre últimos, Estados Unidos sufrió nuevas fugas de información. Se trató de documentos con reportes sobre la guerra de Afganistán (77 mil documentos) e Irak (400 mil archivos). En ellos, se describen los aspectos más cruentos y polémicos del accionar de los soldados norteamericanos y sus aliados, en esas contiendas bélicas.

            Ahora, el flanco débil fue nada menos que el corazón de la diplomacia estadounidense; el próximo, aseguraron desde Wikileaks, será la banca internacional.

            Los análisis respecto del fenómeno Wikileaks están divididos, e inclusive parece pronto señalar efectos a largo plazo. Un aspecto destacado, por lo menos, como polémico se refiere al modo en que Wikileaks eligió posicionar mediáticamente su material.

            El sitio seleccionó como amplificadores de sus informaciones a las cinco publicaciones de renombre internacional The New York Times, El País, Le Monde, Der Spiegel y The Guardian. Luego, el sitio les brindó a esos medios el total de los 251.287 cables confidenciales de la diplomacia norteamericana para que, construcción de la noticia mediante, los reelaboraran de acuerdo a su perspectiva e intereses. De modo inédito, el grupo de los cinco medios coordinó para publicar la noticia al mismo tiempo, o, más bien, la difusión de aquellos aspectos que juzgaron importantes para el público.

            Lo curioso, en definitiva, también radicó en que los periodistas encargados del material se contactaron con el Departamento de Estado norteamericano para prevenirlos antes de publicar la información, aviso a partir del cual, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, aprovechó para pedir las disculpas del caso, por adelantado.

            La plataforma digital planetaria sobre la que se desarrollan las comunicaciones pone de relieve la dificultad que tendrán los gobiernos para prevenirse de futuras filtraciones.

            Para esta última gran fuga de información, casi con certeza, las fuentes anónimas provienen del propio riñón de la burocracia estadounidense, de entre quienes tienen acceso a la red secreta Siprnet, que transmite documentos referentes a las relaciones exteriores y de defensa, y a la que acceden más de dos millones de empleados.

            Por el volumen de la información, sería imposible que se tratara de una sola persona movida por fines altruistas, sino, más bien, se relacionaría con un fenómeno que trasluce las propias luchas internas dentro del gobierno estadounidense.

            Por lo pronto, Bradley Manning, un analista de inteligencia de 22 años es el único preso. Los enemigos anónimos del gobierno de Barack Obama, enquistados en la burocracia estatal, aprovecharon las fisuras a la privacidad expuestas por la primera potencia mundial.

            http://www.revistadebate.com.ar//2010/12/03/3421.php

            Written by Eduardo Aquevedo

            6 diciembre, 2010 at 20:16

            Wikileaks: la verdad sobre el ‘Cablegate’, o como USA concibe al mundo…

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            La publicación de 250.000 cables del Departamento de Estado filtrados por Wikileaks muestra el mundo tal y como lo concibe Estados Unidos.- La superpotencia trata de anular la capacidad de Julian Assange para seguir difundiendo documentos confidenciales

            JOSEBA ELOLA / ÁLVARO DE CÓZAR / YOLANDA MONGE 04/12/2010

            A3-WIKIUnas instrucciones de cómo funciona el mundo. Podría valer para explicar qué son los 250.000 cables del Departamento de Estado filtrados por la organización Wikileaks y publicados esta semana por cinco medios internacionales, entre ellos EL PAÍS. Además de enjundioso, ese manual es complejo y está escrito por Estados Unidos. En su lenguaje. Es su manual, su visión del mundo. Y esa mirada permite comprobar el poder que ejerce o intenta ejercer la gran superpotencia. Observar cómo despliega sus tentáculos a través de sus terminales, las embajadas, en cada rincón del planeta. Confirmar que cada país tiene su soplón autóctono, su político complaciente, su juez, empresario o banquero dispuesto a aceptar una agenda ajena.

            La línea que separa la diplomacia del espionaje es delgada. Algunos ya lo sabían, otros lo intuían, pero ahora hay una prueba documental accesible para periodistas, historiadores, analistas políticos y todo aquel que quiera mirar por el ojo de la cerradura y ver las intimidades del Estado; lo que piensa Washington de líderes como Putin, Berlusconi o Merkel, las órdenes para espiar a los diplomáticos de la ONU, la corrupción en Marruecos, Rusia y Afganistán, el miedo que despierta Irán entre los países árabes, el interés de China por controlar una futura Corea unificada. Y la profunda infiltración de los espías cubanos en Venezuela, las peticiones de informes sobre la salud de líderes como Cristina Kirchner o la connivencia de la administración socialista en España con Estados Unidos para obstaculizar el caso Couso. Un puñado de historias cada día y una catarata de reacciones en cada extremo del globo.

            El caso de los papeles del Departamento de Estado o, como Wikileaks lo ha llamado estos días, elCablegate, pasará a la historia de las filtraciones junto con la publicación de otros documentos como los Papeles del Pentágono en 1971, o los de Irak, también difundidos por Wikileaks. Es la gran filtración, una historia de la que este periódico ha formado parte junto con otros cuatro medios de comunicación, el estadounidense The New York Times, el alemán Der Spiegel, el británico The Guardian y el francés Le Monde.

            Siete días asistiendo a un capítulo de la historia del siglo XXI en directo. Hasta ahora había que esperar años para que los historiadores nos contaran lo que pasó realmente en las reuniones secretas entre líderes mundiales. Ahora sus conversaciones y tejemanejes saltan a nuestra pantalla. Habrá que ver qué se deriva de este episodio. Los usos en las relaciones diplomáticas pueden verse redefinidos. Los políticos quizás se vuelvan más precavidos en sus conversaciones. Eso sí, los medios han dado un salto de gigante en apenas siete días: cinco diarios de referencia saben que pueden tener un alcance global sin precedentes si deciden unir sus fuerzas.

            La historia de esta coalición informativa arranca a finales de mayo, cuando The Guardian entra en contacto con Julian Assange en Bruselas. El diario británico intuye que el australiano, de 39 años, ha tenido acceso a documentos secretos de la administración norteamericana. Propone una alianza: la web de filtraciones, el diario británico y, fundamental, un gran diario norteamericano que permita multiplicar el alcance y que sirva de parapeto para que EE UU no tumbe una iniciativa llegada desde el otro lado del charco. "Era una cuestión de seguridad y de números", cuenta por teléfono desde Londres Alan Rusbridger, director del rotativo británico. Julian Assange dice entonces que habrá que sumar al alemán Der Spiegel.

            Esta alianza de tres medios de comunicación con la web de Assange lanza el 25 de julio la primera filtración, los papeles de Afganistán, 75.000 documentos que destapan la muerte de cerca de 20.000 afganos.

            La segunda entrega llega el pasado 24 de octubre. Julian Assange ofrece una conferencia de prensa mundial a través de Sky News en la que presenta Los papeles de Irak. Cerca de 400.000 documentos que destapan la guerra sucia del Ejército estadounidense. Una niña a la que matan mientras jugaba en la calle en Basora, un detenido esposado al que ejecutan a tiros en la calle, torturas, asesinatos, más de 15.000 civiles cuya muerte había sido ocultada. Un nuevo socio se incorpora a esta segunda entrega, el vespertino francés Le Monde.

            El 1 de noviembre Julian Assange se reúne con los directores de los medios. Plantea que es necesario contar con EL PAÍS para la siguiente entrega. Es el diario que permite abrir la puerta a los lectores de habla hispana. Se está cocinando la filtración más ambiciosa de la historia.

            Una labor titánica

            El material que hay que revisar exige una labor titánica. Son 250.000 cables, muchos de ellos extensos informes que deben pasar el filtro de una edición periodística para no poner en peligro vidas humanas. La información está almacenada en texto plano, formato CSV (del inglés comma-separated values), un montón de ficheros almacenados en hileras separadas por comas que hacen que los textos se asemejen más a un archivo de Excel, con tablas, que a un texto legible. Es indispensable el trabajo de los técnicos informáticos que los convierten en documentos analizables por los periodistas.

            Con el material de Wikileaks los diarios eligen qué quieren publicar. No hay transacciones económicas de ningún tipo. Los medios informan a la Casa Blanca de que la información está en su poder y esperan las objeciones que ponga la administración de Obama si considera que en algún caso se pone en riesgo la vida de personas. Cuando proceda, se tendrán en cuenta sus recomendaciones. En la mayor parte de los casos, se ignoran.

            No es fácil establecer el calendario de publicaciones. Tres diarios europeos, The Guardian, Le Monde y EL PAÍS, un semanario alemán y un diario al otro lado del Atlántico. La apuesta está clara. Esta vez todo saldrá primero, y simultáneamente, en la web. Para los medios de comunicación, este es un salto hacia adelante sin precedentes. Una nueva vuelta de tuerca a la revolución digital de la prensa.

            Mientras tanto, el Departamento de Estado prepara su defensa. Es viernes 26 de noviembre, dos días antes de que la filtración se haga pública. Un grupo de funcionarios se muda al War Room, un espacio en el sótano de sus oficinas en Washington, donde a partir de entonces seguirán día a día las filtraciones. Hillary Clinton, según relatará luego, comienza a llamar a los líderes del mundo para prevenirles de que en los próximos días verán publicadas historias que pueden no ser de su agrado. Algunos lo encajan bien. Para quitarle hierro al asunto, uno de ellos dice a la secretaria de Estado: "No se preocupe, debería oír lo que nosotros decimos de usted".

            Para Wikileaks es una semana de repeler ataques. Los ciberataques llegan desde varias zonas del mundo. Son ataques distribuidos de denegación de servicio (conocidos habitualmente por las siglas DDoS, del inglés Distributed Denial of Service) o lo que es lo mismo, acometidas realizadas desde decenas de miles de ordenadores infectados previamente con un virus informático que los convierte en robots al servicio del atacante (botnets). Cada uno de esos ordenadores recibe la orden de ejecutar múltiples peticiones simultáneas al servidor web de Wikileaks. Todos los ordenadores actúan al mismo tiempo y logran que la web atacada no sea capaz de atender a todas esas peticiones "malignas". Resultado: los usuarios que intentan entrar en la página ven que el servidor no responde.

            Los ataques se repiten con más intensidad el día fijado para la publicación de los cables. "Estamos siendo atacados masivamente", dice ese día la organización en Twitter. Casi simultáneamente y en la misma red social, ocurre un extraño acontecimiento: se filtra la filtración. Por un error de distribución, según explica después la revista alemana Der Spiegel, varios ejemplares del semanario llegan a la estación de Basilea (Suiza). Una radio local consigue la revista pero se logra evitar que destripen el contenido de la exclusiva en las ondas. No es suficiente. Un twittero que se hace llamar Freelancer_09 y que solo tiene unas decenas de seguidores se hace con un ejemplar. "Der Spiegel muy temprano en la estación. Veamos qué trae", escribe a mediodía. Poco después cuelga el esperado titular: "Destapado. Así ve América el mundo". Unos minutos después, Freelancer_09 cuelga la portada de la revista en la que se ven las fotos de los líderes mundiales y lo que dicen de ellos los embajadores estadounidenses: Ahmadinejad ("Es Hitler…"); Berlusconi ("Fiestas salvajes"); Putin ("Macho Alfa")… Freelancer_09, que sigue colgando todas las páginas de la revista, suma cada vez más seguidores. Ya son 240. El efecto de la exclusiva corre peligro de diluirse.

            Se evalúan los riesgos. Son bajos. Para empezar, y aunque Freelancer_09, sigue colgando páginas, están en alemán. Las historias internacionales, además, no llegan hasta la página 96. Hay margen para actuar. Aún así, se decide adelantar unas horas la publicación en Internet de la exclusiva mundial.

            La exclusiva

            Siete y media de la tarde, hora de Madrid. La gran filtración inunda la Red: la diplomacia americana queda al desnudo. Sus planes, sus secretos y sus obsesiones, a la vista de todo el mundo. El Cablegate devuelve más de 11,4 millones de resultados en Google y se convierte rápidamente en uno de los temas del momento en la red social Twitter. Wikileaks se convierte en la segunda búsqueda más solicitada en Google en todo el mundo, solo superada, cosas de la Red, por el actor Leslie Nielsen, fallecido ese mismo día. En España, la palabra se convierte en la que mayor crecimiento experimenta. La historia es imparable y está por todos los rincones de la Red.

            Se suceden las reacciones. A la mañana siguiente, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, comparece ante un grupo de periodistas estadounidenses. "Señora Secretaria: ¿se siente usted avergonzada, personal o profesionalmente, por esta filtración?". Media sonrisa de Clinton. "Bueno, Charlie, como ya he dicho en mi comunicado, tengo confianza en que las relaciones que hemos creado durante esta Administración sobrevivirán a este desafío", dice. Califica la filtración de "robo" y de "ataque a la comunidad internacional". Es la puesta en escena de un control de daños activado semanas antes y que se produce en la víspera de su gira por Asia, que le llevará a encontrarse con muchos de los aludidos en los cables.

            Clinton usa en esa conferencia de prensa la palabra desafío y el fiscal general, Eric Holder, ha hablado antes de abrir una "investigación criminal". La Casa Blanca no se pronuncia. El presidente Barack Obama no concede preguntas y delega los comentarios sobre el tema en miembros de su Gobierno. Robert Gates, secretario de Defensa, trata de minimizar los efectos del Cablegate y asegura que no complicarán mucho la política exterior de Estados Unidos. Gates recurre a una frase elocuente que quizás exponga el problema de una forma demasiado cruda: "Los Gobiernos tratan con Estados Unidos porque favorece sus intereses, no porque les caigamos bien, no porque confíen en nosotros ni porque piensen que podemos guardar secretos".

            Efectivamente, no pueden guardar secretos. O al menos, no en esta ocasión. Así que el miércoles, Obama anuncia la creación de un nuevo puesto: un zar antifiltraciones. Russell Travers, que hasta la fecha había sido subdirector del Centro Nacional Antiterrorista, se encargará de asesorar al presidente para que no se vuelva a producir una apropiación indebida de información de las dimensiones del Cablegate.

            El intento de minimizar el golpe fracasa. No cuenta, por supuesto, con la ayuda de los republicanos, muchos de los cuales empiezan a pedir la cabeza de Assange en bandeja. El presentador de la Fox Bill O’Relly pide incluso la ejecución del australiano, mientras el republicano Pete King reclama que se considere a Wikileaks como organización terrorista. En el ala opuesta del Congreso, tampoco se contribuye a que la historia tenga un perfil bajo. Joe Lieberman, senador independiente y ex candidato demócrata a la vicepresidencia de EE UU en 2004 (hoy preside el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara Alta), hace varias llamadas y fuerza al gigante Amazon a que expulse a Wikileaks de sus servidores. La web de las filtraciones llevaba una semana alojada en sus servidores para zafarse del aluvión de ataques informáticos.

            A la iniciativa de Lieberman se suma la de miembros del Congreso de Estados Unidos, que tratan de acallar totalmente al grupo de Assange y exigen a su Gobierno que prohíba la visita a la web Wikileaks.org desde direcciones norteamericanas. Además, solicita que se elimine esa dirección permanentemente de todo el directorio de la web.

            El jueves, este periódico se pone en contacto con Assange. El australiano, que acaba de entrar en la prestigiosa lista de candidatos a personaje del año de la revista Time, ilustra la situación en la que se encuentra: "Under attack" (en pleno ataque). Al día siguiente, su más estrecha colaboradora insiste en el mensaje: "Tenemos mucho encima: órdenes de arresto, ataques…".

            La policía británica acecha a Assange. El ideólogo de Wikileaks lleva oculto desde agosto. La justicia sueca le busca para que testifique por los cargos que se le imputan: acoso sexual y violación. Dos encuentros sexuales que mantiene con dos mujeres en Estocolmo resultan en una doble denuncia. Acaba de agotar su último recurso ante el Tribunal Supremo del país escandinavo. Sobre él pesa una nota roja de la Interpol, una orden de búsqueda internacional que impide que pueda salir de su escondite. Su actual lugarteniente en Wikileaks, Kristine Hrafninn, asegura que ha recibido varias amenazas de muerte. Por si acaso, la organización ha colgado en la página web piratebay.org, una especie de seguro de vida; si algo le ocurre a su fundador, Wikileaks facilitará la clave para abrir el archivo INSURANCE.AES256, una nueva filtración con miles de documentos.

            Aunque el cerco se estreche, apoyos no le faltan. El hombre que filtró los Papeles del Pentágono, Daniel Ellsberg, de 79 años, publicó ayer una dura carta en su página web en la que acusaba de cobardía a Amazon por haber expulsado a Wikileaks.

            El alcance de la filtración de los Papeles del Departamento de Estado solo es comparable a la que protagonizó este analista militar. Ellsberg desafió a la administración de Nixon sacando a la luz el informe secreto del Departamento de Defensa de EE UU sobre la implicación militar y política del país en Indochina entre 1945 y 1967. Los papeles fueron publicados primero por The New York Times. Los documentos dejaron al descubierto la historia secreta de la guerra de Vietnam y revelaron que existían dos versiones: la que contaba la Administración Johnson al público y la que se urdía en secreto en los despachos.

            ¿Cuántas veces los periodistas acceden a lo que se cuece en esos despachos? "Hay muchas historias que al final no llegan a la opinión pública", opina Javier Moreno, director de EL PAÍS. "Encontrarse un material probatorio como este constituye un momento mágico para cualquier director de periódico. ¿Cuántas historias sabemos y no podemos contar porque no tenemos donde apoyarlas?".

            Tener el privilegio de conocer de primera mano cómo se manejan los políticos entre bastidores es algo que ocurre pocas veces. La gran filtración, a través de diarios de referencia, de Internet y de las redes sociales permite al menos poner más trabas al abuso de los poderes y a la ocultación de secretos que no tienen por qué ser secretos.

            Un soldado de 22 años con acceso a miles de documentos secretos

            Estados Unidos, el culpable de las filtraciones más conocidas difundidas por Wikileaks. Se le acusa de haber utilizado su puesto en una base de Bagdad para llevarse los papeles del Departamento de Estado, los documentos sobre las guerras de Afganistán e Irak y el vídeo en el que los pilotos de un helicóptero norteamericano Apache mataban, entre risas, a varias personas en Bagdad, entre ellas, un periodista de Reuters.

            Aparte de eso, la versión del Gobierno cuenta que el ego de Manning se desbordó y acabó contando en un chat sus logros. "Entraba con un CD regrabable con un rótulo en el que decía Lady Gaga, borraba la música y grababa un archivo comprimido [...] Escuchaba y cantaba la canción de Lady Gaga Telephone mientras cometía el que posiblemente es el mayor robo de información de la historia americana", escribió Manning. Al otro lado del chat, quien leía los alardes de Manning era Adrián Lamo, un hacker arrepentido y condenado por introducirse en las redes de The New York Times y Microsoft. Fue él quien le delató el pasado mayo. Se supone que Manning se llevó los documentos en noviembre de 2009. Wikileaks no emitió el video de la matanza de Bagdad hasta abril de 2010 y los militares no le detienen hasta un mes después, cuando Lamo le ha traicionado.

            Manning era un analista de inteligencia, categoría 35F. Los ordenadores que utilizaba estaban conectados a dos redes del Pentágono creadas tras los atentados del 11-S para evitar la descordinación entre las distintas agencias: SIPRNet – que acaba de ser desactivada para evitar fugas- y JWCIS. La primera para los cables secretos y clasificados y la segunda para los desclasificados. La pregunta que todo el mundo se hace ahora es cómo puede ser que un soldado de 22 años tenga acceso a miles de documentos del Departamento de Estado desde su puesto de Bagdad. ¿Cómo puede alguien llevarse en un CD de Lady Gaga tanta información valiosa para un país sin que nadie sospeche nada? Y lo más importante, ¿por qué se hizo con esos archivos? La mayoría de ellos son recientes, pero también hay ficheros no muy relevantes que se remontan a 1967. Manning se enfrenta a una condena de 52 años de prisión. Por ahora, permanece aislado en una celda en la base de los Marines en Quantico, Virginia, donde no puede responder a ninguna de estas preguntas.

            Una coalición informativa inédita

            La publicación de los 250.000 cables del Departamento de Estado ha demandado una colaboración inédita hasta ahora entre cuatro medios escritos de Europa y uno de Estados Unidos: The New York Times, Le Monde, The Guardian, Der Spiegel y EL PAÍS. Desde un principio se acordó que era necesario compartir información y enfoques. También había que dividirse la tarea de desbrozar montañas de telegramas por continentes: EL PAÍS aportaría músculo para hacerse cargo de los documentos relativos a América Latina. Tráfico constante de sms y correo electrónico, reuniones por videoconferencia; la coordinación ha sido compleja, pero productiva. "Hemos desarrollado un mayor respeto mutuo aún, si cabe", dice Alan Rusbridger. "Todos aprendemos trabajando con fantásticos periodistas de otros países".

            Coordinar un calendario de publicación era otro de los temas clave. Las historias comunes se han difundido primero en Internet y luego en la versión impresa. La publicación de los textos periodísticos se ha visto respaldada por la de los cables más esclarecedores, que se han colgado en los respectivos sitios web. Algunos han sido editados para evitar que se difundiera la identidad de personas que pudieran estar en peligro; otros, para no destapar historias que saldrían más adelante: muchos de los cables reflejan encuentros en lo que se abordan múltiples temas.

            En la era de los soportes digitales, también ha sido necesario imprimir mucho papel. Solo la impresión de los 3.600 cables de la Embajada de España ha supuesto unos 12.000 folios.

            EL PAIS.COM

            Written by Eduardo Aquevedo

            5 diciembre, 2010 at 5:37

            ¿Quién filtra en realidad lo que filtra Wikileaks?

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            Entrevista a Zbigniew Brzezinski, antiguo asesor de la Seguridad Nacional estadounidense

            • Ver más abajo: “Si nos pasa algo, lo publico todo”, por J. Assange

            Judy Woodruff, PBS Newshour

            Traducido para Rebelión por Ricardo García Pérez y Sinfo Fernández

            A1-WIKIJUDY WOODRUFF: Y para ampliar esta información recurrimos a dos antiguos asesores de la seguridad nacional estadounidense con una experiencia dilatada en la elaboración y desarrollo de la política exterior estadounidense.

            Zbigniew Brzezinski ejerció su cargo con el presidente Jimmy Carter. En la actualidad es asesor del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (Center for Strategic and International Studies). Stephen Hadley trabajó con el presidente George W. Bush. Ahora trabajo con el Instituto de la Paz de Estados Unidos (United States Institute of Peace) y es consultor empresarial internacional.

            Caballeros, es una suerte poder contar con ustedes dos aquí hoy.

            Así que la Secretaria de Estado Hilary Clinton ha dicho hoy que está segura de que todo esto no causará perjuicios permanentes ni a largo plazo en las relaciones estadounidenses con otros países.

            Señor Hadley, ¿está de acuerdo con ella? ¿Tiene razón?

            STEPHEN HADLEY (antiguo asesor de la Seguridad Nacional estadounidense): En cierto sentido, sí. Creo que, a corto plazo, va a tener algunas consecuencias muy perniciosas. Una de ellas, como sabe, es que la confidencialidad de las comunicaciones entre nuestro gobierno y las de otros países es importante para configurar la política. Y si no podemos mantener el secreto y la confianza de otros gobiernos, se mostrarán reacios a compartir con nosotros sus reflexiones más íntimas.

            También es nocivo porque nuestra gente en puestos diplomáticos en el exterior quiere poder ofrecer al gobierno de Estados Unidos su valoración franca sobre las personas con quienes tratan en sus países. Es importante informar al Presidente y al Secretario de Estado. Ahora tendrán reticencias para mostrarse tan abiertos al transmitir telegramas, por miedo a que pueda hacerse públicos y deterioren las relaciones con un país.

            De manera que daña el proceso de confianza del que depende nuestra diplomacia, tanto internamente como con otros gobiernos.

            (Zbigniew Brzezinski no cree que toda la información filtrada que está vertiendo Wikileaks proceda del soldado Bradley Manning, ya que en realidad sospecha que hay algún servicio de inteligencia extranjero que tal vez esté suministrando las filtraciones más embarazosas. Expone sus ideas en una entrevista concedida para la cadena PBS a Judy Woodruff:)

            JUDY WOODRUFF: Sr. Brzezinski, ¿cuáles piensa que van a ser las consecuencias?
            ZBIGNIEW BRZEZINSKI (antiguo asesor de la Seguridad Nacional estadounidense): Bien, verá, la mejor valoración que puedo hacer es citar una frase que se solía utilizar a menudo en Viena cuando esa ciudad era la capital del Imperio Austro-húngaro. Y cuando se desataba alguna crisis, se decía que era catastrófico, pero no grave. Y así es como lo veo. Creo que Steve ha puesto el dedo en la llaga diciendo que algunas cosas pasarán. Por supuesto, otras perdurarán.

            Pero creo que las cuestiones más graves no son las que están ocupando los titulares de prensa ahora mismo. ¿A quién le importa que se califique a Berlusconi de payaso? La mayoría de los italianos está de acuerdo con la apreciación. ¿A quién le importa que se califique a Putin como un macho dominante? Seguramente se siente halagado.

            Lo importante es saber quién está engordando a Wikipedia con este asunto… Wiki… Wiki…. Wikileaks, quiero decir. Reciben mucha información que parece trivial, irrelevante, pero una parte parece estar asombrosamente orientada.
            JUDY WOODRUFF:
            Bien, ¿a qué se refiere?
            ZBIGNIEW BRZEZINSKI: Veamos… por ejemplo, hay alusiones a un informe elaborado por nuestras autoridades según el cual algunos dirigentes chinos promueven la reunificación de Corea bajo la órbita de Corea del Sur.

            Esto está concebido a todas luces para incomodar a los chinos y deteriorar nuestras relaciones con ellos. Las referencias muy bien dirigidas a dirigentes árabes podrían tener como objetivo socavar su credibilidad política en sus respectivos países, pues este tipo de revelación de su hostilidad hacia Irán podría de hecho volverse contra ellos en sus países.

            JUDY WOODRUFF: Y quiero preguntarles al respecto porque la impresión es -y quisiera planteárselo también al señor Steve Hadley- que Arabia Saudí no se ha pronunciado sobre sus opiniones, como… y hemos oído citar las palabras del Rey Abdullah, que Estados Unidos debería perseguir o Israel debería perseguir a Irán y su programa de armamento nuclear.

            De manera que, ¿qué efecto podría tener esto ahora que es público que se ha confirmado?

            STEPHEN HADLEY: Verá, en realidad no creo que sea nada nuevo.

            Y, sin entrar en detalles ni meternos en ese tipo de citas sensacionalistas, mucha gente lleva diciendo que los Estados árabes están muy preocupados por Irán, muy preocupados por el impacto de un Irán con armamento nuclear. La gente ha dicho que es una de las cosas más extrañas acerca de cómo Israel y los Estados Árabes han hecho causa común real con su preocupación por Irán.

            De manera que creo que el hecho de que haya preocupación no es noticia. Pero, por desgracia, la forma en que se manifiesta, con estas frases, ya sabe, arrebatadoras de los titulares, eso es lo lamentable y lo embarazoso. Y eso es lo que puede volver un poco menos franca a la gente en sus comunicaciones en el futuro.

            JUDY WOODRUFF: ¿Y eso qué… por qué le preocupa que se sepa que…?
            ZBIGNIEW BRZEZINSKI:
            No se trata de preocupación. Se trata más bien de si Wikileaks está siendo manipulada por instancias interesadas que pretendan complicar nuestras relaciones con otros gobiernos, o que traten de debilitar a determinados gobiernos, porque algunos de los asuntos que se resaltan y han aparecido están muy bien orientados.

            Y me pregunto si, de hecho, no habrá alguna operación de ámbito internacional, de servicios de inteligencia, que esté suministrando material a Wikileaks, porque es una oportunidad sin igual para incomodarnos, para poner en evidencia nuestra posición, pero también para deteriorar nuestras relaciones con determinados gobiernos. Por ejemplo, dejando al margen los chismorreos personales sobre Sarkozy, Berlusconi o Putin, el asunto relacionado con los turcos está sin duda calculado en función de su impacto potencial para perturbar las relaciones entre Turquía y Estados Unidos.
            JUDY WOODRUFF:
            Simplemente porque critican a todo el mundo…
            ZBIGNIEW BRZEZINSKI:
            Y a los dirigentes, Erdogan y Davutoglu, etcétera… están utilizando un lenguaje de verdad, de verdad, muy afilado.
            JUDY WOODRUFF:
            Pero son 250… es un cuarto de millón de documentos.
            ZBIGNIEW BRZEZINSKI:
            Exactamente
            JUDY WOODRUFF:
            ¿Cómo se podría sembrar todo esto para asegurarse de que es tendencioso de algún modo concreto?
            ZBIGNIEW BRZEZINSKI:
            Sembrar… sembrar es muy fácil. No me cabe la menor duda de que WikiLeaks consigue un montón de material de una serie de fuentes relativamente irrelevantes, como eso que dicen de que tal vez se detecta en las transmisiones aéreas. Pero también podría ser que estuviera recibiendo material al mismo tiempo de servicios de inteligencia interesados que pretendan intervenir en los procesos y alcanzar determinados objetivos muy concretos.

            JUDY WOODRUFF: ¿Le preocupa a usted también eso?

            STEPHEN HADLEY: Evidentemente, eso siempre será motivo de preocupación.

            …Lo que sabemos, o lo que se ha dicho públicamente, es que parece una descarga de información hecha por alguien con un grado de profesionalidad juvenil. Así que, en lo que se refiere a ese material, es como un vertedero de información. En general, en Washington, me he regido por la norma de que, si hay dos explicaciones y una es conspiración y otra es incompetencia, se debe optar por la incompetencia. Acertaremos el 90 por ciento de las veces.

            (RISAS)

            Pero no se puede descartar lo que ha dicho el señor Brzezinski. Y si no en el pasado, en lo que se refiere a cómo hemos llegado hasta aquí, sería interesante… y ahora, una vez escuchado esto, sospecho que habrá algunos servicios de inteligencia planteándose que quizá puedan sembrar en estos vertidos de información algo que resulte útil. No se puede descartar.

            Pero en este momento tiene toda la apariencia de un vertedero central. Por algún motivo, la gente se entusiasma con la filtración de documentos secretos. Nunca es -se sabe que es- si es por cierta sensación de engreimiento.

            Pero creo que es más probable, por su volumen, que sea eso lo que esté pasando. Pero no se puede descartar, sobre todo avanzando un poco más, el tipo de cosas a las que alude el señor Brzezinski.

            ZBIGNIEW BRZEZINSKI: Pero Steve, los demás servicios de inteligencia no tienen que esperar a que yo lo sugiera.

            (RISAS)

            Creo que pueden pensar por sí solos, sobre todo después del primer caso.

            JUDY WOODRUFF: ¿Qué efecto piensan que podrá tener todo esto en la buena disposición de los dirigentes y diplomáticos extranjeros, a la hora de ponerse a hablar cándidamente con los estadounidenses sobre sus puntos de vista? ¿Creen ese aspecto se va a ver afectado?

            ZBIGNIEW BRZEZINSKI: Bien, no he visto nada en lo que ha aparecido que pueda afectar realmente a cuestiones importantes que puedan verse obstaculizados en conversaciones directas.

            Es el impacto político que puedan tener las cuestiones más sensacionalistas lo que puede ser más importante. Más allá de eso, hay un segundo problema que creo que puede ser más serio en esta, por otra parte y bajo mi punto de vista, situación no catastrófica. En concreto, que es un escándalo absoluto que esto esté sucediendo de nuevo.

            El director del Buró del Presupuesto ha emitido una instrucción a todos los directores de los departamentos en el sentido de que deben proteger la información clasificada, y es inaceptable que ahí se produzca ningún fallo. No se va a tolerar.

            Bien, esta es la segunda vez. Me gustaría saber qué es lo que ha hecho la administración desde que se produjo la primera para que no produjera la segunda.

            JUDY WOODRUFF: Pero gran parte de esos documentos ha estado en manos…, ¿no han estado acaso en manos de WikiLeaks durante un tiempo?

            ZBIGNIEW BRZEZINSKI: No estamos seguros de eso realmente.

            JUDY WOODRUFF: debido a esto, ¿hay alguien que esté acusado y en la cárcel, algún soldado raso?

            STEPHEN HADLEY: No lo sabemos. Y sobre lo que el Dr. Brzezinski está hablando, yo creo que también muestra uno de los dilemas de todo esto, una de las cosas que te gusta hacer es conseguir información que pueda ser útil a la gente en el ámbito de tu actividad y fuera de él. Y eso implica una distribución bastante amplia.

            Después de cosas como ésta, se produce un esfuerzo, normalmente una reacción comprensible para reducir la distribución. Y eso puede tener el efecto de negarle información a gente que podría utilizarla en su trabajo diario.

            Así que, exactamente, ese es el reto. ¿Cómo puedes intentar limitar el riesgo de ese tipo de actuaciones de alguna manera en el futuro, mientras haces que esta información esté disponible para quienes puedan utilizarla, especialmente en el ámbito de sus actividades del día a día?

            JUDY WOODRUFF: Y ¿en cuanto a pedir a los diplomáticos que espíen? Quiero decir, hemos aprendido ahora que la Secretaria Clinton y, antes de ella, la Secretaria Rice pedían a los diplomáticos que recogieran información confidencial, tarjetas de crédito, etc., sobre diplomáticos extranjeros.

            Se están sonriendo…

            ZBIGNIEW BRZEZINSKI: Bien, sí, mire, se supone que los diplomáticos tienen que informar. No se supone que deban cerrar los ojos y taparse los oídos.

            JUDY WOODRUFF: Pero, ¿no habría que clarificar los límites?

            ZBIGNIEW BRZEZINSKI: Bien, no realmente. Quiero decir, que no se les pide nada que suponga realmente violar la ley.

            Pero si pueden conseguir determinada información sobre individuos clave, no veo nada erróneo en ello, tratando de que eso no se convierta en una tarea principal o una misión importante.

            JUDY WOODRUFF: Y… pero, a fin de cuentas, ¿no le preocupa que esto cambie el nivel de candor en las comunidades diplomáticas?

            ZBIGNIEW BRZEZINSKI: ¿Cree que los extranjeros no están haciendo lo mismo?

            (RISAS)

            STEPHEN HADLEY: No, no me preocupa que los jefes de estado tengan comprometidas sus comunicaciones ni si están dispuestos a hablar cándidamente en el futuro.

            Con total franqueza, hay diferencia entre conseguir informaci ón de los diplomáticos. Desde luego, eso es lo que quieres, para eso es para lo que tienes diplomáticos ahí, para conseguir cualquier clase de información. Y quieres conocer todo lo que rodea a la gente con la que estás tratando.

            Eso es diferente a robar secretos. Eso es lo que tus servicios de inteligencia hacen. No creo que se haya cruzado ninguna línea aquí

            JUDY WOODRUFF: Stephen Hadley, Zbigniew Brzezinski, gracias.

            ZBIGNIEW BRZEZINSKI: Gracias.

            STEPHEN HADLEY: Gracias.

            Es preciso señalar que aunque ZB sospecha que tras algunas filtraciones se esconden instancias extranjeras, podrían ser perfectamente elementos estadounidenses descontentos con la orientación que el presidente imprime a las cuestiones. Wikileaks podría disponer tanto de fuentes nacionales como internacionales. Podría suceder que hubiera más de uno jugando esta partida.

            Fuente:

            http://www.pbs.org/newshour/bb/government_programs/july-dec10/weakileaks2_11-29.html

            “Si nos pasa algo, lo publico todo”: Assange

            El fundador de WikiLeaks aseguró en un foro que ya ha tomado medidas de seguridad; su página web halló refugio en tres países.

            Sáb, 04/12/2010 – 13:13

            “Soy un ciudadano australiano y echo de menos a mi país tremendamente”, afirmó Julian Assange en el acto organizado por The Guardian.

            WikiLeaks sufrió ayer nuevas consecuencias por las recientes filtraciones: la plataforma de revelaciones perdió su dirección Wikileaks.org, a la vez que la justicia sueca emitió una segunda orden de captura contra el fundador de la web, Julian Assange.

            El propio Assange, sin embargo, se mostró resoluto. “Si nos pasa algo, las partes más decisivas (de los despachos de la diplomacia estadunidense) serán publicadas automáticamente”, aseguró el activista australiano en una entrevista online.

            El paquete compuesto por 250 mil cables internos de Estados Unidos ha sido enviados de forma encriptada a más de 100 mil personas, declaró Assange. Además, varios medios tienen acceso a la información. “El mundo se convertirá en un mejor lugar. ¿Sobreviviremos? Eso depende de ustedes”, comentó también el fundador de WikiLeaks en un foro en internet del diario británico The Guardian. La entrevista tuvo tantos visitantes que la web del rotativo colapsó por algunos momentos. Assange explicó que ha ligado su imagen a la web para evitar que WikiLeaks pierda fuerza al ser supuestamente representada por una serie de personas.

            “Sólo una persona que está dispuesta a mostrar valor en público puede motivar a los informantes a asumir riesgos en favor del bien común”, afirmó. Por ello, especificó, él se ha convertido en una especie de “pararrayos”.

            Assange reveló que ya tomó medidas de seguridad tras recibir “amenazas” a su vida, mientras su web halló refugio en tres países, tras haber sido desalojada de EU, donde las autoridades tratan de detener las filtraciones. La presión no ha impedido que continúe el incesante goteo de notas confidenciales de la diplomacia estadunidense.

            Convertido en enemigo público número uno, Assange, buscado por Interpol y que según la prensa se esconde en el Reino Unido, rompió su silencio ayer en la página internet de The Guardian, donde denunció los “ataques de EU” contra él y su equipo. “Las amenazas contra nuestras vidas son del dominio público. Sin embargo, estamos tomando las precauciones apropiadas en la medida en que podemos al tratarse de una superpotencia”, contestó el australiano, de 39 años, a una pregunta acerca de si temía por su seguridad”.

            Suecia emitió ayer una nueva orden de captura internacional contra Assange por un caso de presunta violación completada con los elementos que pedía la policía británica, que según informaciones de prensa publicadas el jueves no pudo detenerlo debido a errores en una redacción del primer pedido.El abogado de Assange, Mark Stephens, denunció un esfuerzo para silenciar a Assange con “acciones coordinadas” y “sofisticadas”, entre las que se enmarcan también los ciberataques contra WikiLeaks que llevaron a la empresa EveryDNS a cerrar la página wikileaks.org en EU. EveryDNS, administrador de sistemas de nombres de dominio, anunció la noche del jueves el cierre de WikiLeaks, alegando que los ciberataques masivos contra la página “amenazan la estabilidad” de su infraestructura.

            Stephens declaró que “alguien, probablemente un actor estatal, ha tomado el control de literalmente cientos de miles de computadoras vulnerables en todo el mundo y ha hecho que se conecten todos simultáneamente con la página de WikiLeaks”. WikiLeaks dispone ahora de tres nuevas direcciones internet, holandesa, alemana y finlandesa (wikileaks.nl; wikileaks.de; wikileaks.fi). La dirección suiza, que había sido activada en la mañana (wikileaks.ch) ya no estaba accesible en la tarde de ayer.

            La Casa Blanca ordenó ayer a todas las agencias del gobierno de EU que impida a los funcionarios el acceso a WikiLeaks, afirmando que los documentos diplomáticos que publica siguen siendo reservados. “La reciente divulgación de documentos del gobierno estadunidense por parte de WikiLeaks ha resultado en un daño a nuestra seguridad nacional”, afirmó la oficina de Gerencia y Presupuesto de la Casa Blanca en un mensaje a todas las agencias federales.

            Londres/Washington/Agencias

            http://www.milenio.com/node/593355

            Written by Eduardo Aquevedo

            4 diciembre, 2010 at 18:44

            Wikileaks y la batalla del ciberespacio…

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            • Más abajo, Wikileaks humilla al Cibercomando, por Rosa Miriam Elizalde (Cuba Debate)

            Ángel Guerra Cabrera

            altLa filtración por Wikileaks de más de un cuarto de millón de cables clasificados, cruzados durante más de 40 años entre el Departamento de Estado y sus misiones diplomáticas alrededor del mundo, ha hecho correr ya ríos de tinta de información y debate sobre el inaudito acontecimiento.

            Una conclusión muy importante se refiere al potencial de las nuevas tecnologías para hacer posible lo que hasta hace dos décadas no era concebible sino como el muy improbable resultado de un sofisticado aparato de información integrado por múltiples redes de personal altamente profesional convenientemente insertado en todas las regiones geográficas del planeta por alguna de las dos superpotencias de entonces. Otra, derivada de la primera, es la posibilidad que se abre de desnudar ante el mundo la conducta arrogante agresiva, injerencista, racista, criminal, en suma, del decadente y declinante imperio estadunidense.

            Lo que está revelando Wikileaks hasta hoy –y esto es muy importante tomarlo en consideración– no son los cables intercambiados sobre la sucia materia operacional entre el cuartel general de la CIA, en Langley, y sus estaciones, con o sin fachada legal, dispersas por todo el mundo. Por eso, en la mayor parte de los casos no se trata de información sobre acciones y tendencias que no conociéramos o no hubiésemos intuido ya, pero como ocurre con el golpe de Estado en Honduras, lo sustantivo es –verdadero monumento al cinismo– su calificación de ilegal e ilegítimo en informe a sus superiores por el embajador yanqui en Tegucigalpa. Algo parecido ocurre con la campaña conspirativa y de descrédito internacional de Washington contra el presidente Hugo Chávez o la debilidad imperial ante la altanería de Israel pese a la dependencia de aquel de su ayuda militar y económica. De la misma manera, la constatación reiterada hasta el infinito de los obsesivos designios estadunidenses contra Irán, catalogados por Fidel Castro y numerosos expertos en geopolítica como un camino que conduce irreversiblemente a una suicida guerra nuclear.

            Entre las innumerables valoraciones sobre la trascendencia de la filtración de Wikileaks, recomiendo leer la muy medular y sintética escrita por la periodista cubana Rosa Miriam Elizalde, a quien considero una de las personas más calificadas en la actualidad sobre la batalla de ideas contra la dominación capitalista en el ciberespacio. Por esa razón, citaré extensamente su texto titulado “Wikileaks humilla al Cibercomando”, publicado originalmente en la página web Cubadebate:

            “El golpe es demoledor para la política imperial estadunidense, que había aprendido a convivir con los medios tradicionales, domesticándolos. Ahora estos saben que tienen que adaptarse a la nueva era del ciberespacio, con sus millones de fuentes autónomas de información, que han resultado ser una amenaza decisiva a la capacidad de silenciar en que se ha basado siempre la dominación.

            “Lo que estamos presenciando es histórico y humillante para los halcones imperiales. Con su audaz trabajo de coordinación entre los medios tradicionales y los llamados sociales, Wikileaks ha ganado la primera gran batalla de la Era de la Información contra los mecanismos que en las últimas décadas han utilizado Estados Unidos y sus aliados gubernamentales y mediáticos para influir, controlar y coaccionar…

            “Lo que ha desatado las alarmas en Washington es que Wikileaks demuestra que un pequeño grupo de periodistas e informáticos, utilizando hábilmente las nuevas tecnologías y maniobrando en las redes sociales y en las aguas turbias de la comunicación trasnacional, puede poner en jaque a la mayor superpotencia del mundo y a su súper ejército ciberespacial, con mil hackers, un presupuesto multimillonario y una abrumadora campaña de terror, para imponer en todo el mundo, con el pretexto de la ciberseguridad, la ciberguerra”.

            Y ahora viene un planteamiento fundamental de Elizalde por su valor como conclusión práctica, que hace vislumbrar lo que podríamos catalogar de enjambre de nuevas guerrillas revolucionarias del ciberespacio, trocando por computadoras lo que en otras circunstancias fueron los fusiles.

            “…ciertas claves que no debería desdeñar ninguna estrategia de resistencia: el conocimiento y apropiación de las nuevas tecnologías, el valor de la trasparencia informativa, el ciberespacio como ámbito de acciones tanto ofensivas como defensivas y las extraordinarias posibilidades del Internet como herramienta de lucha”.

             

             

            Wikileaks humilla al Cibercomando (+ Infografía)

            Rosa Miriam Elizalde, Cuba Debate

            30 Noviembre 2010

             

            El gobierno de EEUU, siempre tan coherente, ataca al mensajero para que todo el mundo se olvide del mensaje. Resulta que el enemigo es Wikileaks, particularmente Julian Assange -su figura más visible-, pero ni una disculpa por los “excesos” de la diplomacia norteamericana, ni por la práctica de la tortura en los territorios ocupados, ni por los pagos a los contratistas privados que disparan a la multitud cuando están de mal humor, ni por las mentiras que han divulgado para justificar las guerras que desangran a Iraq, Afganistán y Yemen -país que, ahora sabemos, también forma parte del teatro de operaciones de los EEUU.

            Wikileaks comenzó el domingo la filtración de más de 250 000 informes de las oficinas diplomáticas de Estados Unidos en el mundo, asociado con cinco grandes periódicos: New York Times, The Guardian, El País, Le Monde y Der Spigel.  El golpe es demoledor para la política imperial norteamericana, que había aprendido a convivir con los medios tradicionales, domesticándolos. Ahora estos saben que tienen que adaptarse a la nueva era, la del ciberespacio, con sus millones de fuentes autónomas de información, que han resultado ser una amenaza decisiva a la capacidad de silenciar en la que se ha fundado siempre la dominación.

            Lo que estamos presenciando es histórico y humillante para los halcones imperiales. Con su audaz estrategia de coordinación entre los medios tradicionales y los llamados medios sociales, Wikileaks ha ganado la primera gran batalla de la “Era de Información” contra los mecanismos que en las últimas décadas han utilizado los Estados Unidos y sus aliados gubernamentales y mediáticos para influir, controlar y coaccionar a todo el planeta.

            Una de las consecuencias en las que más se han detenido los analistas es en la torcedura de brazo a los medios transnacionales, que pactaron con Wikileaks tras el cálculo de que si la colaboración con los EEUU termina por ver la luz pública gracias al activismo individual y a la Internet, los estados clientes y sus dirigentes van a estar menos dispuestos a acompañar las maquinaciones imperiales. Por una vez, el Imperio ha recibido un durísimo y humillante golpe, que lo ha puesto contra las cuerdas con signos visibles de impotencia y descoordinación.

            La prueba es el intento frenético del Departamento de Estado de alertar de las filtraciones a sus funcionarios y a sus aliados durante el fin de semana. En medio del corre corre, un congresista pidió a la Secretaria Clinton incluir a Wikileaks en la lista de las organizaciones terroristas extranjeras. Luego vino el ataque de denegación de servicio contra el sitio web, una hora antes del lanzamiento programado este domingo, que algunos analistas atribuyeron a una torpe intervención del nuevo Comando Ciberespacial de los EEUU. El Comando llegó a su “completa capacidad operativa” hace menos de un mes y ya está peleándose con la CIA y con el Departamento de Seguridad Interior para ver quién tiene autoridad en las acciones ofensivas y el control de las redes de telecomunicaciones en el ámbito civil.

            Amy Davidson, editora de la prestigiosa revista The New Yorker, alertaba hace unos días por dónde iban a venir los tiros del gobierno de Obama contra Wikileaks:

            1. Acusar a Assange y a sus colegas de espionaje, independientemente de que ellos estén fuera de la jurisdicción norteamericana;  pedirle a los aliados de EEUU que hagan lo mismo;

            2. Explorar las oportunidades para que el Presidente Obama incluya a los colaboradores de Wikileaks en la lista de combatientes enemigos, allanando el camino para acciones no judiciales en su contra.

            3. Congelar los activos de la organización Wikileaks y de sus partidarios, y aplicar sanciones financieras a aquellas instituciones que colaboren con esta organización; impedirles todo tipo de transacciones en dólares norteamericanos;

            4. Darle la oportunidad al nuevo Cibercomando de EE.UU. de demostrar que pueden, por vía electrónica, asaltar a WikiLeaks y a cualquier compañía de telecomunicaciones que ofrezca sus servicios a esta organización;

            5. La celebración de audiencias en el Congreso para evaluar cómo la información clasificada podría estar comprometida y cómo EEUU puede identificar mejor y luchar contra organizaciones políticas como Wikileaks.

            Hillary Clinton insinuó algunas de estas medidas en su conferencia de prensa del lunes y, conteniendo a duras penas la ira, aseguró que su Gobierno dará “pasos agresivos contra los responsables de la filtración”. El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, anunció inmediatamente después que su departamento abrió una investigación criminal para “depurar responsabilidades” por la divulgación de estos documentos “pone en riesgo la seguridad nacional”. Sarah Palin, figura emblemática de la ultraderecha norteamericana, se preguntaba en Facebook, por qué el gobierno “no había utilizado todos los medios cibernéticos a nuestra disposición para desmantelar de manera permanente a Wikileaks”.

            Unos y otros han intentado centrar la atención en Julián Assange, el fundador de Wikileaks -¿en qué guerra de EEUU no hay un villano?-. Sin embargo, eso no explica la escasa compostura de los líderes norteamericanos, tanto de Hillary como de los jerarcas del Pentágono que han tenido que darle la cara a las varias oleadas de filtraciones. Las estructuras de poder norteamericano, estén o no en el gobierno, se dan perfecta cuenta de que esto va mucho más allá de la revelación de pruebas de lo que ya más o menos cualquiera sabe: los abusos de toda índole de Washington.

            Lo que ha desatado las alarmas en Washington es que Wikileaks demuestra que un pequeño grupo de periodistas e informáticos, utilizando hábilmente las nuevas tecnologías y maniobrando en las redes sociales y en las aguas turbias de la comunicación transnacional, puede poner en jaque a la mayor superpotencia del mundo y a su super-ejército ciberespacial, con 1 000 hackers, un presupuesto multimillonario y una abrumadora campaña de terror para imponer en todo el mundo, con el pretexto de la ciberseguridad, la ciberguerra.

            “Es precisamente ese creciente prestigio de profesionalidad de Wikileaks el que preocupa en las alturas”, diría el sociólogo Manuel Castells, el académico que mejor ha descrito los espectaculares cambios que se estan produciendo a escala planetaria desde la aparición de las Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones (TICs). Julián Assange y sus compañeros, más los miles de usuarios de la Internet que colaboran de una manera o de otra con este proyecto, son hijos de esta nueva realidad histórica.

            Nadie puede predecir hasta dónde más podrá llegar Wikileaks en esta batalla contra Estados Unidos. El poder tiene una enorme capacidad para controlar los daños, desaparecer o reciclar a sus oponentes y tender un manto de olvido. Pero ahora mismo, en medio de los fogonazos, son perceptibles ciertas claves que no debería desdeñar ninguna estrategia de resistencia: el conocimiento y apropiación de las nuevas tecnologías, el valor de la transparencia informativa, el ciberespacio como ámbito de acciones tanto ofensivas como defensivas, y las extraordinarias posibilidades de Internet como herramienta de lucha.

            infografia-wikileaks

            Written by Eduardo Aquevedo

            2 diciembre, 2010 at 21:59

            Wikileaks: los bancos, próximo blanco…

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            • La próxima filtración revelará la corrupción del sistema bancario, afirma Assange
            • Crearemos un tremendo impuesto sobre las empresas no éticas, dice a la revista Forbes
            • Assange y su ideología anarco-libertaria: mercados libres contra monopolios, utopía insoportable…

            A2-WIKI“Debemos entender (…) que una de las razones principales de los secretos gubernamentales es para proteger al gobierno de su propia población”, asegura Noam Chomsky

            David Brooks, Corresponsal

            Periódico La Jornada
            Miércoles 1º de diciembre de 2010, p. 2

            Nueva York, 30 de noviembre. El próximo blanco de Wikileaks es el sector privado, en particular uno de los grandes bancos estadunidenses. La ofensiva comenzará a principios del próximo año con decenas de miles de documentos internos que serán expuestos a cualquier persona que desee ver sus operaciones, y para que el público rinda su juicio, reveló Julian Assange, el fundador del sitio cibernético, en entrevista con Forbes.

            Mientras Wikileaks continúa revelando al mundo más de 250 mil cables diplomáticos secretos de Estados Unidos, provocando una grave crisis para la política exterior estadunidense, y alertando hoy, una vez más, que su sitio de Internet está bajo intenso ataque cibernético (mediante su hilo en Tweeter), es seguro que el anuncio de Assange provocó temores en las más grandes instituciones financieras de este país.

            En una de sus poco frecuentes entrevistas, difundida hoy, Assange dijo a Forbes en Londres, el 11 de noviembre (antes de la filtración de los cables diplomáticos del domingo pasado), que los documentos bancarios revelarán un sistema de corrupción. Rehusó identificar de cuál institución se trata, pero indicó que es un banco estadunidense grande. Se negó a ofrecer más detalles sobre ese material y sostuvo que será otra megafiltración, de tal vez decenas o cientos de miles de documentos.

            Sostuvo que los documentos internos obtenidos serán sobre toda la toma de decisiones que se ciega ante, y apoya prácticas corruptas; la supervisión que no se ejerce, las prioridades de los ejecutivos, cómo piensan que están cumpliendo con su propio interés.

            Agregó que ofrecerá un vistazo verdadero y representativo sobre cómo se comportan los bancos a nivel ejecutivo y que espera que esto provocará investigaciones y reformas.

            Cuando Andy Greenberg, de Forbes, le preguntó si la filtración tendrá alto impacto, Assange respondió que sí:Digo, podría hacer caer a uno o dos bancos.

            Assange informó que Wikileaks tiene un acervo masivo de materiales filtrados y calcula que la mitad están relacionados con el sector privado.

            Wikileaks ha filtrado documentos sobre prácticas empresariales en varias ocasiones durante los cuatro años recientes, pero su fama y perfil mundial se disparó con las megafiltraciones de este año, que incluyeron decenas de miles de documentos secretos de las fuerzas armadas estadunidenses sobre la guerra en Afganistán y cientos de miles de documentos sobre la guerra en Irak –las filtraciones de documentos militares secretos más grandes de la historia.

            Como lo califica Greenberg, Assange es el profeta de la edad venidera de transparencia involuntaria.

            Assange informó que Wikileaks tiene archivos sobre varios sectores empresariales, como el farmacéutico, de energía, de finanzas y más, los cuales son revisados y evaluados por su red de colaboradores.

            La anunciada filtración contra un banco estadunidense sería la más grande contra una empresa por Wikileaks. Assange advirtió que la comunidad empresarial debería prepararse para muchas más en el futuro.

            Wikileaks tiene tanto material –Assange comentó que su conducto de filtraciones se ha incrementado de manera exponencial– que se adoptó la decisión de cerrar el servicio para enviar materiales filtrados, de manera segura. En su sitio, se anuncia que tanto el canal para entregas de material como el servicio de chat se han cerrado de manera temporal.

            Cuando le preguntaron cuál es el impacto deseado de estas filtraciones contra las empresas, Assange afirmó:Así será más fácil para que ejecutivos en jefe honestos administren un negocio honesto, ya que los negocios deshonestos serán afectados de manera más negativa. Esa es toda la idea. En la batalla entre empresas abiertas y honestas, y empresas deshonestas y cerradas, estamos creando un tremendo impuesto sobre la reputación de empresas no éticas.

            El fundador de Wikileaks también habló de su ideología. Manifestó que aboga en favor de los libres mercados tengo actitudes encontradas sobre el capitalismo, pero amo los mercados–. Agregó: “no es correcto colocarme en un bando filosófico o económico, porque he aprendido de muchos. Pero uno es el libertario estadunidense, el libertarismo de mercado… Pero tengo suficiente experiencia en política e historia para entender que un mercado libre acaba como monopolio, a menos de que se les obligue a ser libres”.

            Concluyó que acerca de la función de las filtraciones sobre el sector empresarial, “Wikileaks está diseñado para hacer más libre y ético el capitalismo”.

            Acerca de si le proporciona placer ver los escándalos que ha provocado Wikileaks, Assange dijo que el trabajo es muy satisfactorio al ver que se promuevan reformas y estimularlas; ver a los oportunistas y los que abusan tener que rendir cuentas.

            Comentó que cada vez habrá más intentos para detener filtraciones, pero que constantemente se están presentando nuevos formatos y nuevas manera de comunicación y, por tanto, siempre será difícil para gobiernos y empresas evitar las filtraciones.

            Además, agregó, detener filtraciones es una nueva forma de censura. Informó que lo que más busca Wikileaks de los que ofrecen filtraciones es información relacionada con la inteligencia, las guerras y el fraude financiero masivo, ya que todo eso afecta a mucha gente de manera severa.

            La estrategia de Wikileaks para continuar invitando a que hagan filtraciones con el propósito de revelar lo que él considera abusos y encubrimientos, “es resumido por la frase ‘la valentía es contagiosa’”, subrayó.

            Written by Eduardo Aquevedo

            1 diciembre, 2010 at 18:35

            Chomsky: filtraciones de Wikileaks muestran odio de gobernantes a la democracia…

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            David Brooks, Corresponsal

            Periódico La Jornada
            Miércoles 1º de diciembre de 2010, p. 3

            FotoNueva York, 30 de noviembre. El gobierno de Estados Unidos amenaza fiscalizar judicialmente a Wikileaks mientras intenta superar la crisis diplomática provocada por la divulgación de más de 250 mil cables de sus 274 embajadas y consulados, y se intensifica el debate sobre las implicaciones de la filtración. Noam Chomsky consideró que esto revela el profundo odio de los gobernantes a la democracia.

            Mientras la secretaria de Estado, Hillary Clinton, se reunió con contrapartes en Asia central –muchos de ellos mencionados en los cables– para intentar aminorar el golpe y rescatar su prestigio, el procurador general, Eric Holder, y el Pentágono reiteraron que se impulsan investigaciones criminales acerca de las filtraciones de Wikileaks.

            Algunas versiones periodísticas señalaron que las autoridades consideran aplicar la Ley de Espionaje contra Julian Assange, el fundador y director de Wikileaks. El vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, declaró que, obviamente, hay una investigación criminal sobre el robo y difusión de información sensible y clasificada. Explicó que se evalúa toda una gama de opciones para castigar a los responsables.

            Minimizan la filtración

            Otros funcionarios del gobierno de Barack Obama continuaron minimizando el asunto. El secretario de Defensa, Robert Gates, declaró hoy a reporteros en el Pentágono que la divulgación ha sido un asunto embarazoso, pero que las consecuencias para la política exterior estadunidense son limitadas. El hecho es que los gobiernos establecen relaciones con Estados Unidos porque está en su interés, no porque les gustamos, no porque confían en nosotros y no porque creen que podemos mantener secretos.

            Hillary Clinton reiteró en Kazajstán que fue un acto muy irresponsable que puso en riesgo las vidas de personas inocentes en todo el mundo, sin tener consideración para los más vulnerables, incluyendo periodistas.

            Insistió en defender la libertad de expresión y criticó a los gobiernos que reprimen a los periodistas. En la era del Internet, sostuvo, es difícil balancear la libertad y la responsabilidad. Tenemos que apoyar y proteger la libertad de expresión, sea de un individuo o de un periodista. Pero también tiene que haber algunas reglas o algún sentido de responsabilidad que debe ser inculcado.

            En tanto, el Departamento de Estado desconectó el acceso a los archivos de la red cibernética clasificada del gobierno y redujo el número de empleados que pueden ver mensajes diplomáticos. La medida es temporal, indicó el vocero P. J. Crowley, mientras se reparan debilidades en el sistema que se han evidenciado por esta filtración.

            A la vez, el Departamento de Estado intentó desmentir que los diplomáticos estadunidenses son espías. El cable divulgado por Wikileaks firmado por Clinton, que incluye instrucciones a funcionarios estadunidenses a buscar información hasta de ADN, escaneos oculares y biométricos de representantes de otros gobiernos y de los más altos funcionarios de la Organización de Naciones Unidas, provocó críticas en varias partes sobre si los diplomáticos estaban espiando.

            Un alto funcionario del Departamento de Estado –no identificado– declaró que las solicitudes para obtener esa información personal fueon enviadas por administradores de la comunidad de inteligencia, y que los diplomáticos estadunidenses no tenían obligación de cumplir con esos pedidos, reportó la agencia Ap. El vocero Crowley subrayó que nuestros diplomáticos son diplomáticos, no bienes de inteligencia.

            El caso detonó un creciente debate aquí sobre el impacto y el significado de la filtración masiva de documentos clasificados –la más grande en la historia. “Tal vez la revelación más dramática (…) es el amargo odio a la democracia que es revelado por el gobierno de Estados Unidos –Hillary Clinton y otros– y también por el servicio diplomático”, consideró hoy Noam Chomsky, en entrevista con Amy Goodman en el noticiero Democracy Now. “Debemos entender (…) que una de las razones principales de los secretos gubernamentales es para proteger al gobierno de su propia población”, agregó.

            Tomó como ejemplo lo dicho ayer por Clinton acerca de que los cables confirman el hecho de que Irán representa una amenaza muy seria ante los ojos de muchos de sus vecinos, ya que los documentos revelan que líderes árabes instaron a Washington a atacar Irán. Chomsky señaló que las encuestas más recientes (realizadas por Brookings Institution) reportan que 80 por ciento de la opinión pública árabe ve a Israel como la principal amenaza en la región; la segunda es Estados Unidos, con 77, e Irán con 10 por ciento. Eso no se reporta en los periódicos, pero seguro es muy familiar para los gobiernos de Israel y Estados Unidos y sus embajadores y, por tanto, lo que revelan los cables no es la posición de los pueblos de la región, sino de los dictadores árabes y de los gobiernos occidentales.

            Así, el significado principal de los cables divulgados hasta ahora es lo que nos dicen del liderazgo occidental, señaló Chomsky. Al omitirse la opinión pública del mundo árabe, como en otros aspectos que abordan esos cables, reiteró, eso revela el odio profundo a la democracia por parte de nuestro liderazgo político y (en este caso) el liderazgo político israelí.

            Esto apenas comienza

            Los cuatro diarios y la revista que han difundido el vasto acervo de cables diplomáticos informan que continuarán publicando más durante al menos una semana. Algunos editores afirmaron que esto apenas comienza.

            Todo empezó, al parecer, con un analista de inteligencia militar estadunidense de 22 años de edad, quien aparentando que escuchaba a Lady Gaga –cantando y moviéndose–, estaba bajando más de un cuarto de millón de documentos diplomáticos que, después de entregarlos en una minimemoria portátil a Wikileaks, sacudieron a varios gobiernos del mundo.

            Written by Eduardo Aquevedo

            1 diciembre, 2010 at 18:08

            China apuesta por dominar una Corea unificada: la nueva visión que aporta Wikileaks…

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            Pekín colabora en la caída del régimen estalinista del Norte a cambio de ganar posiciones ante el Gobierno del Sur para consolidar su predominio estratégico y desplazar a Estados Unidos de la región

            LUIS PRADOS / ANDREA RIZZI - Madrid – 29/11/2010

            imageLa escalada de la tensión que lleva a cabo desde 2006 el moribundo régimen de Corea del Norte con sus pruebas nucleares y lanzamiento de misiles -el último episodio en desatar la alarma mundial fue el ataque a una isla del Sur la semana pasada-, parece tener un claro ganador: China. El escenario del conflicto que describen los documentos hasta ahora secretos de la diplomacia norteamericana sugiere el creciente predominio regional de Pekín, que apuesta por hacerse con el control de una península coreana desnuclearizada y unificada bajo el mando de Seúl y la disminución del papel de EE UU y Japón.

              La superpotencia china parece jugar con muchas cartas en este nuevo gran juego. Si por una parte insufla vida económica artificial a la tiranía de Kim Jong-il, la única dinastía comunista del mundo, que prevé perpetuarse en su hijo menor y heredero, Kim Jong-un, de 27 años, por otra marca distancias con un régimen que solo le aleja de una boyante perspectiva de negocios con EE UU, Corea del Sur y Japón. Y al tiempo que estrecha su colaboración con EE UU para frenar la carrera nuclear de Pyongyang deja todo el protagonismo en la solución del problema a los norteamericanos que cargan con la mochila de Corea del Sur a la espalda. El tercer movimiento consiste en multiplicar los lazos comerciales y culturales con Seúl. China desbancó en 2004 a EE UU como primer socio comercial y cuatro años después duplicaba su volumen de intercambio.

              El viceministro de Exteriores surcoreano, Chun Yung-woo, explicó la estrategia china a la embajadora de EE UU en Seúl en una reunión celebrada el pasado febrero (cable 249870). Chun aseguró que Pekín se sentiría cómodo con una Corea unificada controlada por Seúl, anclada a Estados Unidos en una "benigna alianza" y siempre que esa nueva Corea no fuese hostil a China. Las extraordinarias oportunidades de comercio para las compañías chinas, añadió, ayudarían a eliminar las inquietudes de Pekín para convivir con la nueva Corea.

              Alejamiento entre ambas Coreas

              Otra reunión entre un alto funcionario del Ministerio de Exteriores chino, Wu Jianghao, y diplomáticos norteamericanos en Pekín (cable 212487) ilustra bien el nuevo panorama de alejamiento del Norte y acercamiento al Sur. Wu confirma a sus interlocutores que Corea del Norte ha empezado a enriquecer uranio para fabricar bombas atómicas -tres meses antes de que Pyongyang informara de ello al Consejo de Seguridad de la ONU y más de un año antes de que un científico de EE UU viese las centrifugadoras funcionando a pleno rendimiento- e insiste en que "solo un país puede obtener resultados con los norcoreanos y ese es EE UU".

              Wu asegura que las presiones chinas sobre Pyongyang no tienen efecto y que "comparte" el interés de los americanos por una península coreana libre de armas nucleares. El diplomático chino recuerda que Punggye, el lugar en el que Corea del Norte realiza sus pruebas atómicas, está cerca de la frontera china y que cualquier accidente tendría graves consecuencias para su país. Añade que la única diferencia entre Pekín y Washington ante este problema es que "EE UU tiene la llave mientras que China solo puede poner un poco de aceite en la cerradura".

              Más adelante el alto funcionario chino comenta a propósito del Grupo de los Seis (las dos Coreas, Japón, China, EE UU y Rusia) que negocian la desnuclearización de Pyongyang y cuyas conversaciones están estancadas desde abril de 2009, que "los surcoreanos están llenos de ideas pero todas las hemos oído antes", y que la actitud de Japón le recuerda a la de alguien que es demasiado débil para hacer que algo funcione pero suficientemente fuerte para destruirlo.

              Los correos diplomáticos de EE UU sacan a la luz también cómo la China moderna se aleja irreversiblemente de la vieja Corea del Norte. La brecha se ha puesto de manifiesto en recientes desencuentros y la desconfianza ha crecido entre Pekín y Pyongyang.

              "No nos gustan, pero son nuestros vecinos"

              El viceministro de Exteriores chino, He Yafei, en una reunión con diplomáticos norteamericanos celebrada en Pekín en septiembre del año pasado, afirmó: "Puede que no nos gusten, pero los norcoreanos son nuestros vecinos" (cable 231221). Pero es el propio líder norcoreano quien llega a expresar sus reservas hacia Pekín en un encuentro mantenido ese verano con Hyun Jeong-eun, presidenta del grupo empresarial surcoreano Hyundai (cable 222690). Hyun informa a los americanos de que en esa cita Kim Jong-il habló poco de China salvo para decir que "no confiaba" en el gigante asiático.

              Un diplomático chino destinado en un país de Asia Central comenta a su colega norteamericano durante una cena (cable 210695) que "son los militares quienes verdaderamente gobiernan" en Pyongyang y que los objetivos de su país en Corea del Norte son honrar sus compromisos sobre no proliferación nuclear, mantener la estabilidad y evitar que Kim Jong -il se "vuelva loco".

              El embajador chino en Seúl, Cheng Yonghua, lamenta por su parte que Corea del Norte no haya seguido el camino de las reformas chinas. Cheng comenta a los americanos que Corea del Norte es como China antes de la Revolución Cultural y que en su primera reunión con altos funcionarios del Norte tuvo que retrasar su reloj personal 30 años para conectar con ellos. El embajador subraya que es una desgracia que Corea del Norte no tenga un Den Xiaoping.

              Las crecientes diferencias entre los dos países han puesto en marcha un debate en el liderazgo chino sobre la actitud a tomar hacia Pyongyang, según corroboran tanto diplomáticos chinos como surcoreanos en los papeles de la diplomacia norteamericana.

              El consejero político de la Embajada china en Seúl, Chen Hai, confirma en una cena con la embajadora Kathleen Stephens celebrada el pasado diciembre que existen diferencias generacionales entre los especialistas en Corea del Norte del Ministerio de Exteriores (cable 241557). En concreto, hay tres grupos de expertos según donde se hayan educado. El primero lo forman casi todos los veteranos, que pasaron entre 8 y 10 años estudiando y trabajando en Corea del Norte. El segundo, los funcionarios de nivel medio y más jóvenes que se licenciaron en estudios coreanos en China, y un creciente tercer grupo que adquirió sus conocimientos en Corea en el Sur. Chen resume diciendo que incluso la generación más vieja ve a la China moderna más parecida a Corea del Sur que al Norte.

              Brecha generacional

              El viceministro de Exteriores surcoreano, Chun Yung-woo, pone nombre y apellidos a esa brecha generacional (cable 249870). Atribuye a "la tremenda presión que debe haber ejercido" Corea del Norte el hecho de que Wu Dawei, a quien califica como el "más incompetente funcionario" de China haya retenido su puesto al frente de la delegación de Pekín en el Grupo de los Seis. Chun asegura que Wu es un tipo arrogante, un antiguo guardia rojo que "no sabe nada sobre Corea del Norte, nada sobre no proliferación y con quien es difícil comunicarse porque no sabe una palabra de inglés". Un personaje que no tiene nada que ver, según él, con otros altos cargos del Ministerio de Exteriores y del Partido Comunista Chino que están preparados para "encarar la nueva realidad" de que Corea del Norte actualmente tiene poco valor para China como Estado tapón y que aceptan que la península coreana se unifique el día de mañana bajo el control del Sur.

              La mayoría de los diplomáticos, analistas, desertores del Norte o líderes de opinión que desfilan por la Embajada norteamericana en Seúl apuntan otros riesgos para Pekín de la política de Kim Jong-il. Entre ellos, la posibilidad de que su aventura nuclear desencadene una carrera de armamentos en la región, que material atómico caiga en manos de los rebeldes uigures o que la inestabilidad y la ruina económica generen una invasión de refugiados.

              En paralelo con las discrepancias entre China y Corea del Norte, se ha reforzado la cooperación entre Seúl y Pekín. Las visitas diplomáticas se han multiplicado -los presidentes Lee Myoung-bak y Hu Jintao se reunieron en tres ocasiones en 2008, algo sin precedentes-, así como los intercambios comerciales y culturales. Ambos países ultiman un acuerdo de libre comercio y hace dos años sus militares establecieron una línea caliente si bien no han llegado a realizar por ahora maniobras conjuntas.

              Por el contrario, y pese a que China siga por ahora manteniendo económicamente al Norte, Pekín advirtió a comienzos de este año a Pyongyang que no habría más descuentos en la factura del petróleo.

              China y EE UU, "pasajeros en el mismo barco"

              Los funcionarios chinos insisten una y otra vez en que China y EE UU son "pasajeros en el mismo barco", pero las presiones sobre Washington son mucho mayores. Tokio y Seúl urgen a los norteamericanos a adoptar una política más dura hacia Corea del Norte. La correspondencia diplomática da cuenta (cable 219686) de cómo Corea del Sur, pese a la vigencia de una alianza que dura más de medio siglo y la presencia de 28.500 soldados estadounidenses en su suelo, exige constantes garantías de que EE UU no le va a dejar fuera de juego. Por otra parte, los dos países no han logrado aún firmar un acuerdo de libre comercio y EE UU parece bastante solo en la región (cable 206664), en sus iniciativas para frenar la proliferación nuclear de Pyongyang.

              Todos estos movimientos diplomáticos se producen cuando en Pyongyang ya se ha puesto en marcha la sucesión del régimen y existe una gran incertidumbre tanto sobre la deteriorada salud de Kim Jong-il, de 68 años, como sobre la capacidad para reinar de su hijo y heredero.

              En el primer caso, los cables diplomáticos atestiguan que al querido líder aún le quedan fuerzas. El 8 de julio de 2009, por ejemplo, tan solo un año después de sufrir un derrame cerebral, aguantó más de tres horas de celebraciones por los 15 años de la muerte de su padre, Kim Il-sung. Ese verano la presidenta de Hyundai se reunió con Kim Jong-il y lo encontró "al control de todo", carismático y con buena memoria. Cuenta (cable 222498) que pese a que los médicos le aconsejaron a Kim hace cuatro años que dejara de fumar, de beber y de comer carne, nada más acabar la reunión con ella se encendió un cigarrillo. Antes de la cena bebió champán, acompañó la comida con cocktails de whisky y luego fumó un cigarrillo tras otro.

              Las posibilidades de su hijo de asentarse en el poder y el futuro de Corea del Norte tras la muerte de Kim es un terreno fértil para la especulación. Los papeles secretos de la diplomacia norteamericana recogen cierta unanimidad en que Kim Jong-un no dispondrá de tanto tiempo como su padre para ganarse el apoyo de las élites del régimen, que su tío, Jung Sung-taek, que gobernó durante la convalecencia de Kim, puede ser su gran rival y que un vacío de poder podría desencadenar una cruenta lucha entre facciones militares.

              Caos económico y deserciones de oficiales

              No obstante, y pese al caos económico y las recientes deserciones de oficiales del Ejército, los diplomáticos chinos advierten a sus colegas norteamericanos que no asuman que el régimen norcoreano se vendrá abajo inmediatamente tras la muerte de Kim Jong-il.

              En la misma línea, el consejero del presidente Lee en Asuntos Exteriores, Kim Sung-hwan, considera que el régimen podría continuar tras la desaparición del dictador si las élites fueran capaces de organizar algún tipo de liderazgo colectivo. También los desertores refugiados en el Sur y dos embajadores europeos acreditados en Pyongyang prevén que el régimen cerrará filas igual que ocurrió en 1994 cuando murió Kim Il-sung, padre del actual líder. Por supuesto, descartan un levantamiento de un pueblo sepultado en la miseria totalitaria por dos buenas razones: miedo y hambre.

              Así cuentan esta noticia The New York Times , The Guardian , Le Monde y Der Speigel . Puedes contactar con los autores de esta información en Eskup: Andrea Rizzi / Luis Prados | Participa en Eskup | La mayor filtración de la historia | Preguntas y respuestas | Ir al especial

              Written by Eduardo Aquevedo

              29 noviembre, 2010 at 23:29

              Entrevista secreta con J. Assange, líder de Wikileaks…

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              ENTREVISTA: EL ENEMIGO NÚMERO UNO DEL EJÉRCITO DE EEUU Julian Assange fundador y editor de ‘wikileaks’

               

              image Es la pesadilla de la todopoderosa inteligencia militar de EE UU. Se llama Julian Assange, tiene 39 años y una profesión: reventar a escala mundial los mayores secretos oficiales

               

              JOSEBA ELOLA 24/10/2010 El Pais.com

              El Pentágono ha desplegado un equipo de 120 personas para frenar sus filtraciones. Suecia, el país al que acudió a refugiarse, le ha negado el permiso de residencia. El hombre que destapa los documentos silenciados, el enemigo de las verdades oficiales, volvió a asestar ayer un nuevo golpe. Se llama Julian Assange. Tiene 39 años. Nos concedió una cita secreta en Londres / Consulta los documentos sobre Irak filtrados en la página de Wikileaks | CLAVES: Cómo navegar por los ‘papeles de Irak’

              Julian Assange vive en un universo de secretos. Secretos eran los 400.000 documentos sobre la guerra de Irak que liberó ayer. Secretos son los 30 envíos que cada día recibe el portal que dirige, inagotable fuente de denuncia a escala planetaria. Secretas procuran ser sus comunicaciones, sus entradas y salidas. Su organización también vive envuelta en el más absoluto de los secretos.

              Secreta por tanto tenía que ser la cita con el hombre que se ha convertido en serio enemigo del todopoderoso Pentágono. El hombre que fundó en diciembre de 2006 un sitio web también es la pesadilla de grandes bancos, multinacionales y gobiernos. Ciento veinte personas, pertenecientes al llamado gabinete de crisis Wikileaks, trabajan en los alrededores del Pentágono para contrarrestar los efectos de las filtraciones del combativo portal.

              Pregunta. Leí un titular que ponía en su boca la frase: "Soy un periodista activista". ¿Lo es?

              Respuesta. Yo soy un editor. Y como editor, también dirijo, y soy portavoz de mi, nuestra, publicación. He estado involucrado en periodismo desde que tenía 25 años, cuando cofirmé el libro Underground, y actualmente, dado el estado de impotencia del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista.

              P. ¿Por qué?

              R. Por los abusos del periodismo.

              P. ¿A qué abusos se refiere?

              R. El mayor abuso es la guerra contada por los periodistas. Periodistas que participan en la creación de guerras a través de su falta de cuestionamiento, su falta de integridad y su cobarde peloteo a las fuentes gubernamentales.

              Assange y los suyos publicaron ayer la que es considerada la mayor filtración de documentos secretos en la historia del Ejército de EEUU, los papeles de Irak. En abril liberaron los papeles de Afganistán, 77.000 documentos desclasificados que destapaban la muerte de cerca de 20.000 afganos. Denunciaron ejecuciones extrajudiciales en Kenia y se llevaron por ello un premio de Amnistía Internacional. También pusieron en jaque al mayor banco islandés, The New Kaupthing, destapando un documento oficial que evidenciaba la irresponsable gestión de sus administradores, que meses después sufrieron penas de cárcel. Y sacaron a la luz manuales secretos de la Iglesia de la cienciología.

              Secretos. También está llena de secretos la investigación de la que está siendo objeto Assange. Dos chicas le denunciaron en una misma semana de finales de agosto por acoso sexual en Suecia. El lunes se conocía que el país escandinavo, al que había acudido a protegerse dado su régimen garantista para la prensa, le ha denegado el permiso de residencia. Assange nos dice que está pensando instalarse en algún sitio de Sudamérica.

              Cita amarrada, hora concreta, lugar secreto. El lunes, en Londres, a las 12.00. Así de escueta es la información del mensaje que nos entra en el móvil y que anuncia que por fin podremos hablar con el hombre que ha estado y está en el ojo del huracán informativo.

              El verano de Assange ha sido fino. Esta entrevista fue solicitada por primera vez el 19 de julio pasado. El propio Assange respondía tres días más tarde, el 22, emoticono incluido: "Sorry. no time for a few weeks" (lo siento, sin tiempo por unas cuantas semanas); emoticono de pena.

              La noche previa al encuentro recibimos un mensaje con la dirección de un restaurante al norte de Londres. Allí nos recibe a las 12.00 en punto la persona que le lleva las relaciones con la prensa. Nos conduce a un callejón y nos sube a unas oficinas. Un retrato de Nelson Mandela preside esta sala con largas mesas rectangulares de trabajo y paredes en tonos verde claro.

              Julian Assange no está. No ha llegado. Se le espera. Preguntamos si hay algún otro miembro de la organización con el que podamos hablar. Al poco, por la puerta entra un hombre alto y fornido, chaqueta y pantalón negros, jersey gris de cuello alto, ojos azules, pelo canoso. Es Kristinn Hrafnson, periodista islandés que trabajó durante 20 años en la televisión estatal y que se ha enrolado en el pelotón de Assange: "Tenía ganas de trabajar en historias que crean grandes olas en el mundo", explica. Hrafnson participó durante cinco meses en la elaboración de Collateral Murder -Asesinato colateral-, el vídeo que dio la vuelta al mundo y que generó 3.000 titulares de prensa en 48 horas. Fue visto por más de cuatro millones de internautas en las 72 horas posteriores a su publicación en YouTube.

              Seguramente recuerden ustedes las escalofriantes imágenes. Dieron la vuelta al mundo a principios de abril. Un helicóptero Apache del Ejército de Estados Unidos sobrevuela un suburbio de Bagdad. Se ve a varias personas andando por la calle, una de ellas, fotógrafo de Reuters, lleva una cámara al hombro. Los militares piensan que es un arma de fuego. Desde el Apache se dispara a todos los que por allí pasan en ese momento. La secuencia es espeluznante. "Keep shooting -sigue disparando-". Ráfaga. "Keep shooting". Ráfaga. "Keep shooting".

              Personas que caen fulminadas al suelo. Otras que huyen de los disparos. Dos hombres que intentan auxiliar al fotógrafo herido. El Apache dispara contra ellos. Y contra la furgoneta, en cuyo interior hay dos niños.

              Balance: doce personas fulminadas. La frialdad de la guerra expuesta. Las risas del soldado que acaba de disparar. La grosera conversación entre los soldados. El insulto a los que yacen muertos. "Bastards". Y en el suelo, las víctimas del tiro al bulto, eso que en estos tiempos modernos se ha dado en llamar "daños colaterales".

              Llega Assange. El pelo aplastado y pegado a la cabeza; el casco de la moto bajo el brazo. Entra en la sala y Hrafnson le comenta algo. Se disculpan y se retiran a una sala contigua, asuntos urgentes, asuntos secretos. "Disculpe, esto siempre es así", dice cariacontecido el solícito hombre de prensa.

              Assange se sienta por fin frente a la grabadora. Es un hombre muy alto, fuerte, magnético. Su antaño pelo largo totalmente blanco, que este verano dio paso al pelo corto castaño claro, es ahora una mezcla de esas dos fases. A sus 39 años, desprende un carisma indiscutible. Dos personas que han trabajado con él y que no quieren identificarse le describen como un hombre extremadamente inteligente. ¿Más calificativos?: Valiente; trabajador; divertido. El último héroe del periodismo combativo elige sentarse en la mesa que le permite tener el retrato de Mandela detrás de él: "Es importante tener bien guardadas las espaldas", bromea.

              P. Su actividad en Wikileaks le está granjeando una creciente colección de enemigos. ¿Cuál es en estos momentos su peor enemigo?

              R. En términos de recursos dedicados a seguir nuestros pasos, el Ejército de Estados Unidos. Dicho lo cual, tenemos buenos amigos allí, hay gente buena. Y también mala. Hay un equipo, supuestamente, de 120 personas en el llamado Wikileaks warroom -equipo de crisis/de combate- dedicado 24 horas al día a ocuparse de nosotros. Están dirigidos por un señor nombrado por Gates -secretario de Defensa norteamericano-. Son, predominantemente, miembros de la agencia de inteligencia militar y del FBI.

              P. ¿Qué otros enemigos tiene?

              R. Bancos. La mayor parte de los ataques legales que hemos recibido son de bancos. También los ha habido procedentes de China poco después de liberar material crítico sobre determinadas actividades del Gobierno. También hemos recibido ataques de cultos, de sectas abusivas, como la Iglesia de la cienciología, los mormones…

              P. Esos enemigos que tiene ¿hacen que tema usted por su vida?

              R. Alguna gente, como Daniel Ellsberg -el hombre que desveló en 1971 los papeles del Pentágono sobre la guerra de Vietnam-, ha sostenido que mi vida está en peligro.

              P. ¿Y usted qué cree?

              R. Creo que hay un pequeño, pero no insignificante riesgo, sí. Lo que hay es un peligro significativo de procesamiento y de detención. Están intentando crear un caso de espionaje contra mí y otros miembros de la organización, y contra gente que ha tenido relación con nosotros en Estados Unidos.

              El analista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos Bradley Manning fue detenido por la filtración del vídeo de la matanza de Bagdad. "El FBI ha visitado a gente en Boston y otras ciudades americanas conectadas con Bradley Manning o nosotros", explica Assange. "Según mis fuentes, el fiscal general del Estado australiano aprobó permisos para interceptar las comunicaciones de nuestra gente en Australia. El Gobierno de Suecia ha sido presionado a nivel de inteligencia por Estados Unidos, según dicen mis fuentes en inteligencia. El Gobierno de Islandia también ha sido presionado por Estados Unidos, según mis fuentes en Islandia y en el Senado norteamericano; y al embajador de Islandia llegaron a preguntarle si ya se habían dado pasos para asegurarse de que Islandia no se convierta en un refugio para Julian Assange".

              Assange habla de él en tercera persona. Es un hombre que mide las palabras como nadie. No dice nada sin habérselo pensado cuatro veces. Habla despacio, con continuas pausas que invitan al entrevistador a colar una pregunta que él nunca responde porque sigue con su largamente articulada respuesta. Assange, no habla: dicta. Le gusta tener el control.

              El adalid del periodismo combativo continúa relatando la persecución de la que ha sido objeto la organización que, con pulso firme, dirige. Un miembro de Wikileaks sufrió una emboscada en un parking de Luxemburgo en 2008. Dos abogados defensores de los derechos humanos que trabajaron con Wikileaks en Kenia fueron asesinados en marzo de 2009.

              Y desde el Pentágono no se andan con chiquitas. El pasado 3 de agosto, el portavoz de Defensa estadounidense, Geoff Morrell, comparecía brevemente ante los medios. Solicitaba a Wikileaks que devolviera los documentos filtrados. "Si hacer lo correcto no es suficiente para ellos, entonces miraremos qué alternativas tenemos para obligarles a hacer lo correcto", anunció Morell.

              "Fue extremadamente desagradable", dice Assange, "una manera extremadamente extraña de pronunciarse. Hemos llegado a la conclusión de que esa rueda de prensa fue diseñada para preparar posteriores ataques legales".

              Assange sabe cultivar los silencios. Habla mirando al horizonte, sus ojos se mueven de izquierda a derecha y de derecha a izquierda mientras busca la palabra precisa. Su voz grave, levemente quebrada, y su querencia por el susurro, más propio de la confidencia que de la entrevista, confiere aún mayor intensidad a sus palabras. Habla tan bajo que conduce al interlocutor a un compromiso de escucha insoslayable. O aguzas el oído, o no te enteras.

              Cuenta que la organización ha recibido cien "ataques legales". Dos de cada cinco demandas/querellas acabaron en juicio. Asegura que salieron victoriosos en todos los casos. También destaca los ataques que le han dirigido los medios de comunicación. Se queja de que los medios replican las mentiras que otros deslizan y se retroalimentan ad infinítum manchando su biografía. "Ha habido 15 ataques contra nosotros completamente fabricados de arriba abajo", asevera, "vendidos como filtraciones de gente de dentro de la organización. Se ha llegado a decir que llevo una vida de lujo en Sudáfrica. Nunca he estado en Sudáfrica".

              P. ¿Piensa usted que las acusaciones que contra usted pesan en Suecia por acoso sexual están conectadas con todo esto?

              R. No lo sabemos. Prefiero hablar de esto en otro momento, no puedo hablar en mi nombre y en nombre de la organización al mismo tiempo.

              Assange es un hombre acosado. Tiene que protegerse. El pasado 27 de septiembre su equipaje fue requisado cuando abandonaba Estocolmo. La hipótesis de que alguien esté intentando vigilar sus pasos o interferir en sus comunicaciones no resulta descabellada. Todas las comunicaciones que realiza por teléfono o mail están encriptadas, es un excelente criptógrafo, tiene un pasado de hacker. Los protocolos de seguridad que debe seguir son estrictos. En algunos lugares, confiesa, debe moverse con guardaespaldas.

              Nunca se sabe dónde está, dónde dormirá esta noche, o en qué anda. Su vida nada en los secretos. Se mueve rápido y procura no dejar rastro.

              La existencia un tanto nómada no es algo que le resulte ajeno. "Nuestra familia producía teatro profesional y televisión y como resultado, íbamos de gira por el país muy a menudo", recuerda. Assange nació en 1971 en Townsville, ciudad de la costa noroeste australiana. Cuando tenía ocho años, sus padres se separaron. La madre inició una relación con un músico con el que tuvo otro hijo. "Durante una parte de mi adolescencia tuve que lidiar con este hombre del que se sospechaba estaba conectado con el culto de Anne Hamilton-Byrne", cuenta. Una secta en la que algunos miembros convencían a las madres para que ofrecieran a sus hijos recién nacidos a la líder del movimiento. Niños que se convertían en hijos adoptivos de la suma sacerdotisa, que ordenaba teñirles a todos el pelo de rubio y a los que se suministraban todo tipo de drogas, incluidas ceremonias de iniciación al LSD cuando apenas eran adolescentes.

              Llegó un momento en que no quedó otra salida que huir. Huir de las garras de aquel hombre. Assange, su hermanastro y su madre estuvieron tres meses cambiando constantemente de domicilio. Vivir a la fuga.

              Secretos y fugas. Dos conceptos que gobiernan la vida de Julian Assange. Leaks significa fuga. Y también fuga de información, filtración.

              Por aquellos años difíciles nació su fascinación por los ordenadores. Su pericia, sus dotes como programador, le convirtieron en un notable hacker. Su nombre de guerra: Mendax. Allí comenzó su lucha: la información está para ser compartida.

              Como hacker, llegó a penetrar en los sistemas de la compañía telefónica canadiense Nortel, motivo por el cual llegó a ser encausado. El juez acabó sentenciando que detrás de su intentona se escondía el simple placer de ser capaz de penetrar en sistemas ajenos. Tuvo que pagar una pequeña multa. "Yo fui un activista", asume. "La investigación de la que fui objeto se acabó cuando yo tenía 20 años; aunque el proceso durara seis años más, hasta 1997. Ahora hay muchos intentos de llamarme hacker, basados en mis actividades como hacker de hace veinte años, para devaluar mi trabajo como periodista. Con ello se pretende además despojarme de las protecciones legales de cualquier periodista; van contra mí personalmente, y contra esta organización. No obstante, es cierto que he sido un activista de la información libre durante mucho tiempo. Esos intereses de adolescente, aunque relativamente poco sofisticados, reflejan la consistencia de mi carácter".

              La información libre. Los secretos destapados. La transparencia. Toda la información secreta debe estar a disposición del ciudadano. Varios medios, entre ellos, The New Yorker, le han acusado de venerar la transparencia en todas partes menos en el seno de su organización.

              El presupuesto actual de Wikileaks es de un millón de dólares anuales (en torno a 712.000 euros). Desde enero, cuentan con un sistema de donaciones anónimas de modo que no están influidos por los intereses de quienes donan, explica Assange. Durante los cuatro primeros años, el portal se nutrió de las aportaciones de Assange y algunos más. El número total de donantes actual es de 10.000 personas. Ninguna donación sobrepasa los 20.000 euros.

              Assange asegura durante la entrevista que ya son 12 personas fijas y que pronto serán 20. El número de colaboradores asciende a 800. Seguidores en Twitter: 150.000.

              El portal de Wikileaks se reabrió el viernes tras una larga temporada cerrado. En la página alegaban motivos de mantenimiento para justificar el cierre. Assange explica que se debió a la gran reorganización en la que están inmersos. Un periodista que ha trabajado estrechamente con él sostiene que el portal ha estado cerrado por la rebelión interna que ha sufrido la organización en los últimos meses. Manifiesta que los métodos autoritarios de Assange han disuadido a varios integrantes del equipo. Que algunos de los técnicos han llegado a boicotear internamente la Red para evitar que Assange lo controle todo. Hrafnson, el portavoz islandés, niega cualquier atisbo de rebelión interna.

              Otro periodista de una cabecera internacional, que también prefiere ocultar su identidad, dice que, efectivamente, Assange es un tanto autoritario. Pero sostiene que en una organización como Wikileaks, sometida a tanta presión, es normal que haya debate y tensión. Y es lógico, por tanto, que haya un momento en que alguien tenga que tomar una decisión que no guste a todo el mundo. "Hay unos que son más partidarios de la acción que otros", describe.

              P. Daniel Domscheit-Berg, su ex portavoz en Alemania, que ha abandonado la organización, dijo a Der Spiegel que usted actuó con él como fiscal, juez y verdugo. Sostiene que usted no tolera las críticas.

              R. Daniel Domscheit-Berg fue suspendido de esta organización por un número de razones serias. Como muchas personas que son suspendidas, elige criticar las decisiones del que les emplea. Creemos que la confianza, la confidencia y actuar con integridad son componentes esenciales de nuestro trabajo. Por ese motivo decidí no criticar a Domscheit-Berg, a pesar de que sus declaraciones no nos han ayudado nada en estos momentos de dificultades.

              Daniel Domscheit-Berg coge el teléfono en Berlín. Al oír lo que Assange ha dicho sobre su salida a este periódico, se revuelve, indignado. "En primer lugar, yo no soy su empleado. En esta organización no se paga a nadie. En mi caso, además, yo puse dinero en el proyecto", exclama, notablemente irritado.

              El ex portavoz se declara estupefacto por su despido, que se produjo en septiembre. Asegura que al menos cinco personas han abandonado Wikileaks por estar en desacuerdo con los modos de Assange. "La gente no quiere que un dictador esté al frente de una organización tan poderosa, que maneje una información tan sensible. Julian se está comportando como un dictador y yo no trabajo para dictadores, yo lucho contra los dictadores".

              El activista alemán, de 32 años, afirma que sus palabras no son fruto de una "vendetta personal". Y señala que Wikileaks ha ido perdiendo algunas de sus señas de identidad. "Yo no sé si el Pentágono estará o no en estos momentos detrás de Julian. Pero el hecho de que pueda estarlo demuestra que se ha cometido el mayor de los errores: Wikileaks nació como una organización en la que estaba involucrada mucha gente de modo que nunca pudieran ir a por una sola persona. La gente debería ser intercambiable, lo importante es el proyecto, es un movimiento. ¿Qué es Wikileaks ahora, una organización o el show de Julian Assange?".

              El controvertido fundador de Wikileaks no deja indiferente a nadie. Fascina a unos, irrita a otros. Para unos es el último héroe del periodismo, un hombre que desafía la lógica de un mundo cínico en busca de la máxima transparencia. Para otros, un idealista naif que cree que todo se puede contar, cuando hay cosas que el sentido común indica es mejor no publicar. Por ejemplo, aquellas que pongan en peligro la vida de las personas. De eso le acusan desde varios frentes. De haber revelado la identidad de informantes afganos que ahora son blanco fácil para los talibanes.

              P. Su decisión de publicar los nombres de informantes afganos al hacer públicos los papeles de Afganistán levantó polvareda. Bill Keller, director de The New York Times, dijo: "Su decisión de hacer públicos los datos tuvieron consecuencias potenciales que, creo, cualquiera, sea cual sea su visión de la guerra, encontraría lamentables". ¿Considera que cometió algún error, que puso en peligro alguna vida?

              R. Al publicar 76.000 de 90.000 documentos clasificados, hay muchas cosas de las que hablar. Esos documentos revelaron la hora, fecha, lugar y circunstancias de la muerte de cerca de 20.000 personas. Y punto. En los dos meses desde que el material fue publicado, hasta donde se puede determinar hoy, ningún civil afgano ha sido dañado por la publicación de los papeles. Eso no quita para que estos sean temas muy serios e interesantes, y por ese motivo retiramos uno de cada cinco documentos. El hecho de que Bill Keller tenga necesidad de dedicar su tiempo a hablar de este tema, que no está asociado a la muerte de nadie, comparado con los temas que han llevado a la muerte de cerca de 20.000 personas, y la muerte de cientos en los últimos dos meses, es un reflejo de la dificultad que tiene The New York Times para criticar al Ejército en Estados Unidos.

              P. Alan Rusbridger, director de The Guardian, nos decía hace unos días con ironía que los medios tradicionales han abandonado el periodismo de investigación porque es caro y no muy sexy. ¿Está de acuerdo?

              R. Sí, lo han abandonado casi por completo, es cierto. El peaje que pagas es caro: te crea enemigos, genera gastos en prevenir ataques judiciales, y se producen ofensivas contra los intereses de los editores. Yo creo que los lectores sí demandan periodismo de investigación, pero el coste por palabra en relación con otras formas de periodismo es alto, especialmente, el periodismo subvencionado por intereses especiales.

              P. ¿Pero cree que la mayor parte de los grandes medios de comunicación occidentales están subvencionados por intereses especiales?

              R. Eso no es exactamente lo que yo quería decir. Ese también es un factor. Yo me refería a los miles de millones de dólares que el Ejército de EE UU gasta al año en su comunicación de asuntos oficiales para producir contenido tutelado como vídeos, fotos y notas de prensa que al final son historias gratis para que los periodistas les pongan la firma. Y similares contenidos tutelados producidos por empresas y Gobiernos. En ese sentido, los periódicos y las televisiones se convierten en seleccionadores de contenidos tutelados.

              P. ¿Cree usted que esto va a cambiar? ¿Cree que la revolución digital e iniciativas como Wikileaks traerán periodismo independiente?

              R. Podemos ir en las dos direcciones. Puede que lleguemos a un sistema en que haya una mayor fiscalización y acuerdos internacionales para suprimir la libertad de prensa o puede que vayamos a un nuevo estándar en que la gente espere y demande material que exponga más a los poderes; y un entorno comercial en que este tipo de exposición sea rentable; y un entorno legal en que esto esté protegido.

              P. ¿Es usted optimista al respecto?

              R. Estamos en el cruce de caminos entre esos dos futuros. Por eso es tan importante y tan interesante estar involucrado en esto. Con nuestras acciones de ahora determinamos el destino del entorno mediático internacional de los próximos años.

              Assange se muestra como un entrevistado rebelde. Resulta muy difícil conseguir colar una pregunta en medio de sus pausados discursos. Eso sí, muchas de las cosas que dice son sustanciosas. Si no, véase su reflexión sobre lo que le ha supuesto su experiencia en Wikileaks:

              "Cada persona tiene una trayectoria única en la vida, pero, en los últimos tres años y medio, yo he tenido una experiencia realmente única. He leído más documentos filtrados, posiblemente, que ninguna otra persona en la tierra. De muy distintos temas. Igual hay gente que ha leído muchos, pero tal vez no de tantas y tan distintas organizaciones a lo largo de mundo. He obtenido más filtraciones internas que ninguna otra persona y he dirigido una organización que ha recibido muchos ataques de organizaciones poderosas, de secretos y neuróticos cultos. Antes de estar metido en esto, creí que sabía bastante de cómo funciona el mundo, he hecho cosas significativas e importantes antes que esto. Pero nada me preparó para la realidad con la que me he encontrado. Mi perspectiva ha cambiado mucho".

              P. ¿Y qué ha visto?

              R. No sé si es posible comunicar lo que he aprendido. Hay dos cosas que me vienen a la mente. La primera, la muerte a escala mundial de la sociedad civil. Rápidos flujos financieros, por transferencias electrónicas de fondos que se mueven más rápido que la sanción política o moral, destrozando la sociedad civil a lo ancho del mundo. El poder económico permite a oportunistas en cualquier sociedad conectada al sistema financiero global extraer riqueza robada con un comportamiento inmoral para llevarla a destinos lejanos o a oscuros y opacos vehículos financieros difíciles de atrapar. En este sentido, la sociedad civil está muerta, ya no existe, y hay una amplia clase de gente que lo sabe y está aprovechando que saben que está muerta para acumular riqueza y poder.

              P. ¿Cómo…?

              R. Y la segunda cosa que he visto, que opera en combinación y en oposición a esta, es que hay un enorme y creciente Estado de seguridad oculto que se está extendiendo por el mundo, principalmente basado en Estados Unidos. Cualquier Estado, si quiere sobrevivir, tiene que inscribirse con uno de los tres proveedores de inteligencia y sistemas armados. Los proveedores son el Imperio occidental, Rusia, antiguo Imperio soviético, y China, que aún no es un imperio, pero empieza a moverse en esa dirección. El Estado de seguridad oculto que se está extendiendo por el Imperio occidental tiene su centro de gravedad en Estados Unidos, pero es una red de tutelaje que existe en todos los países occidentales y conecta a todos los países occidentales. En EE UU, a pesar del colapso financiero, su poder económico ha crecido: su porción de recursos económicos ha crecido entre 250% y 300% desde los noventa. Para dar un ejemplo concreto, y en este caso cito a Dana Priest -dos veces ganadora del Pulitzer-, de The Washington Post, hay 817.000 personas trabajando en labores de seguridad top secret.

              P. ¿Y esas estructuras velan fundamentalmente por salvar al capitalismo?

              R. Las grandes corporaciones han penetrado tanto ese Estado de seguridad opaco y el sistema político que se están llevando todo el valor añadido por los contribuyentes.

              Assange afirma que en Estados Unidos hay ahora una tensión entre el sistema nacional de seguridad paralelo y lo que denomina anarcocapitalismo, es decir, las grandes empresas. Compara el Estado de seguridad paralelo norteamericano con el que construyó Putin para dominar a los oligarcas.

              Para terminar, Assange, que no deja títere sin cabeza, reserva su traca final para los complacientes medios de comunicación. "Los medios de comunicación internacionales son un desastre. Estamos en una buena posición para verlo porque nos llega material política e históricamente significativo, lo liberamos, y vemos cuántos medios se hacen eco y con qué rigor. Podemos ver también los esfuerzos para suprimir la información que damos. Mi conclusión es que el entorno de los medios internacionales es tan malo y tan distorsionador que nos iría mejor si no hubiera ningún medio, ninguno".

              Se acaba la entrevista. Assange se levanta y muta. Se convierte en otra persona. Se desprende de un plumazo de toda su intensidad y gravedad. Se vuelve ligero, encantador, sonríe. Rejuvenece. Lo último que dice, una vez apagada la grabadora. "No creas a nadie. No creas a nadie. No creas a nadie. Te estarán mintiendo.

              Las tripas de Wikileaks

              » WikiLeaks es un sitio web para la publicación anónima de documentos secretos o delicados. Una conexión cifrada permite a cualquier usuario subir vídeos, documentos o audios confidenciales sin dejar rastro.

              » Se ha convertido en la gran plataforma de las filtraciones -leaks, en inglés-, en el lugar en el que se cuestionan las grandes verdades oficiales.

              » Julian Assange, australiano de 39 años, teme que los Estados Unidos le abran una causa por espionaje por la filtración de los ‘papeles de Afganistán’. En Suecia, que le acaba de negar el permiso de residencia, tiene abierta una investigación por presunto acoso sexual.

              Cinco episodios clave

              El de ayer fue el golpe más impactante en la carrera de Wikileaks como plataforma de filtración de contenidos secretos. Desde su fundación en diciembre de 2006, el portal dirigido por Julian Assange ha levantado papeles en distintos puntos cardinales del planeta, aunque los que más ruido han hecho han sido sin duda los relacionados con el Ejército norteamericano.

              Las ejecuciones extrajudiciales en Kenia, el escándalo del banco islandés The New Khaupting y los ‘papeles de Afganistán’ son tres de sus más duros golpes.

              Pero también han recibido críticas por no editar suficientemente el material que les llega y publicar datos de carácter privado. Ocurrió con el episodio de las últimas conversaciones de las víctimas del 11-S y con la publicación de nombres y direcciones de miembros del Partido Nacional Británico.

              EJECUCIONES EN KENIA. Noviembre de 2008. Wikileaks filtra un documento silenciado hasta la fecha en el que la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Kenia denuncia la ejecución extrajudicial de 500 jóvenes opositores al régimen.

              VERTIDOS TÓXICOS. Murieron seis personas. 85 necesitaron cuidados. Wikileaks publicó que la empresa Trafigura había pagado a una empresa local de Costa de Marfil para que se deshiciera de 40.000 toneladas de gasolina de baja calidad.

              LA INTRAHISTORIA DEL 11-S. Noviembre de 2009. Wikileaks publica llamadas, mensajes SMS y correos electrónicos enviados hacia y desde las Torres Gemelas el 11-S. La publicación desata la polémica sobre el respeto a la intimidad.

              NOMBRES Y RAZA. Octubre de 2009. Wikileaks da a conocer un listado con los nombres, apellidos, direcciones y teléfonos de miles de personas pertenecientes al Partido Nacional Británico, de corte racista. Más críticas sobre los límites de la publicación de datos.

              MATANZA EN BAGDAD. Abril de 2010. Wikileaks libera un vídeo que refleja la matanza de 12 civiles en Bagdad. Entre ellos, dos niños. Un helicóptero Apache dispara a un fotógrafo de Reuters (pensando que lleva un arma) y a todos los que por allí andan en ese momento.

              "La sociedad civil está muerta. Hay una amplia clase de gente que lo sabe y está aprovechando para acumular riqueza y poder"

              "He leído más documentos filtrados que nadie. Creí que sabía cómo funciona el mundo. Nada me preparó para lo que he encontrado"

              "Yo fui un activista. Hay muchos intentos de llamarme ahora ‘hacker’ para devaluar mi trabajo de periodista"

              "Periódicos y televisiones se han convertido en seleccionadores de contenidos tutelados"

              "Dado el estado de impotencia actual del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista"

              "El Estado de seguridad oculto se está extendiendo por el Imperio occidental. Su centro de gravedad está en EE UU"

              Julian Assange, el incordio del Pentágono
              VIDEO – JOSEBA ELOLA – 22-10-2010

              Tiene en jaque al Pentágono. No para de sacar a la luz papeles comprometedores para el Ejército norteamericano. Julian Assange es el guardián de los grandes secretos, el nuevo adalid del periodismo combativo. Wikileaks, el portal que dirige, se ha convertido en el espacio de las grandes filtraciones, en el lugar donde se derriban las verdades oficiales. Los papeles de Afganistán, que mostraban la cara sucia de la guerra en aquel país, y el video de la matanza de doce civiles en Bagdad son sus dos mayores bombazos informativos hasta la fecha. El Pentágono tiene un equipo de 120 personas trabajando para frenar los efectos de sus filtraciones. En Suecia, país que le acaba de denegar el permiso de residencia, le están investigando por dos denuncias de acoso sexual. – JOSEBA ELOLA

              Written by Eduardo Aquevedo

              29 noviembre, 2010 at 20:11

              Wikileaks: secretos, planes y obsesiones de EE UU, y duro golpe a la desinformación dominante…

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              El primer objetivo es contener a Irán – Putin sigue al mando de Rusia – Berlusconi no es de fiar – Hay que controlar a Sarkozy

              VICENTE JIMÉNEZ / ANTONIO CAÑO - Madrid – 29/11/2010

              A1-WIKILos 251.287 documentos del Departamento de Estado que ha obtenido Wikileaks y han sido puestos a disposición de EL PAÍS constituyen un instrumento sin precedentes en la historia para conocer detalles ocultos y planes secretos de la política exterior de EE UU. Solo cinco medios -’The New York Times’, ‘The Guardian’, ‘Der Spiegel’ y ‘Le Monde’, además de EL PAÍS- tienen acceso a esos papeles, lo que ha permitido hacer una selección propia y responsable del material que desde hoy se muestra a los lectores

              EL PAÍS, en colaboración con otros diarios de Europa y Estados Unidos, revela a partir de hoy el contenido de la mayor filtración de documentos secretos a la que jamás se haya tenido acceso en toda la historia. Se trata de una colección de más de 250.000 mensajes del Departamento de Estado de Estados Unidos, obtenidos por la página digital Wikileaks, en los que se descubren episodios inéditos ocurridos en los puntos más conflictivos del mundo, así como otros muchos sucesos y datos de gran relevancia que desnudan por completo la política exterior norteamericana, sacan a la luz sus mecanismos y sus fuentes, dejan en evidencia sus debilidades y obsesiones, y en conjunto facilitan la comprensión por parte de los ciudadanos de las circunstancias en las que se desarrolla el lado oscuro de las relaciones internacionales.

                Estos documentos recogen comentarios e informes elaborados por funcionarios estadounidenses, con un lenguaje muy franco, sobre personalidades de todo el mundo, desvelan los contenidos de entrevistas del más alto nivel, descubren desconocidas actividades de espionaje y exponen con detalle las opiniones vertidas y datos aportados por diferentes fuentes en conversaciones con embajadores norteamericanos o personal diplomático de esa nación en numerosos países, incluido España.

                Queda en evidencia, por ejemplo, la sospecha norteamericana de que la política rusa está en manos de Vladímir Putin, a quien se juzga como un político de corte autoritario cuyo estilo personal machista le permite conectar perfectamente con Silvio Berlusconi. Del primer ministro italiano se detallan sus "fiestas salvajes", se expone la desconfianza profunda que despierta en Washington y se recoge la preocupación de un amigo suyo sobre unos análisis médicos de resultado "desastroso". Tampoco muestra la diplomacia estadounidense un gran aprecio por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, a quien se sigue con gran meticulosidad acerca de cualquier movimiento para obstaculizar la política exterior de Estados Unidos.

                Los cables prueban la intensa actividad de ese país para bloquear a Irán, el enorme juego que se desarrolla en torno a China, cuyo predominio en Asia se da casi por aceptado, o los esfuerzos por cortejar a países de América Latina para aislar al venezolano Hugo Chávez.

                En ocasiones, las expresiones usadas en estos documentos son de tal naturaleza que pueden dinamitar las relaciones de Estados Unidos con algunos de sus principales aliados; en otras, pueden ponerse en riesgo algunos proyectos importantes de su política exterior, como el acercamiento a Rusia o el apoyo de ciertos gobiernos árabes.

                El alcance de estas revelaciones es de tal calibre que, seguramente, se podrá hablar de un antes y un después en lo que respecta a los hábitos diplomáticos. Esta filtración puede acabar con una era de la política exterior: los métodos tradicionales de comunicación y las prácticas empleadas para la consecución de información quedan en entredicho a partir de ahora.

                Todos los servicios diplomáticos del mundo, y especialmente de Estados Unidos, donde esta filtración se suma a anteriores de menor trascendencia con papeles relativos a Irak y Afganistán, tendrán que replantearse desde este momento su modo de operar y, probablemente, modificar profundamente sus prácticas.

                Tratando de anticiparse a ese perjuicio, la Administración de Estados Unidos lleva varios días, desde que supo la existencia de esta fuga de documentos, realizando intensas gestiones ante el Congreso norteamericano y los gobiernos de gran parte de las naciones ante los que tiene representación diplomática para informarles sobre el previsible contenido de las filtraciones y sus posibles consecuencias. El Departamento de Estado envió a principio de esta semana un informe a los principales comités de la Cámara de Representantes y del Senado previniéndoles sobre la situación.

                La propia secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha telefoneado en las últimas horas a los Gobiernos de los países más importantes afectados por esta fuga de información, entre otros los de China, Alemania, Francia y Arabia Saudí, para alertarles de lo sucedido y ofrecer algunas justificaciones.

                En Reino Unido, Israel, Italia, Australia y Canadá, entre otros socios de Estados Unidos, portavoces de sus respectivos ministerios de Relaciones Exteriores confirmaron que habían recibido información de parte de los embajadores norteamericanos, aunque no revelaron detalles sobre los datos precisos que habían sido puestos en su conocimiento. No ha habido, sin embargo, comunicación directa entre la Embajada en Madrid y el Gobierno español acerca de este asunto.

                El portavoz del Departamento de Estado, P. J. Crowley, ha reconocido que no conoce con exactitud las informaciones que aparecerán en los papeles filtrados, aunque ha adelantado que "estas revelaciones son dañinas para los intereses de Estados Unidos". "Van a crear tensiones entre nuestros diplomáticos y nuestros amigos alrededor del mundo", declaró este fin de semana.

                El Departamento de Estado, que ha negociado con uno de los periódicos que hoy publican los cables algunos contenidos particularmente lesivos para sus intereses o peligrosos para ciertas personas, está especialmente preocupado por el daño que esto puede hacer en la guerra contra Al Qaeda en algunas regiones en la que la libran de forma encubierta, como Yemen o Pakistán. En Yemen se da a conocer el contenido de una conversión de 2009 entre el general David Petraeus y el presidente yemení, Ali Abdalá Saleh, en la que este le permite a EE UU atacar las células de Al Qaeda a cambio de que el Gobierno de Yemen diga públicamente que lo hacen ellos mismos.

                Los documentos -251.287 mensajes que cubren un periodo hasta febrero de 2010 y, en su mayor parte, afectan a los dos últimos años- fueron facilitados por Wikileaks hace varias semanas, además de a EL PAÍS, a los diarios The Guardian, de Reino Unido; The New York Times, de Estados Unidos; Le Monde, de Francia, y al semanario Der Spiegel, de Alemania. Estos medios han trabajado por separado en la valoración y selección del material, y pondrán a disposición de sus lectores aquellas historias que cada uno considere de mayor interés; en algunos casos serán coincidentes, en otros no.

                Ese proceso se ha llevado a cabo bajo una exigente condición de no poner en peligro en ningún momento fuentes protegidas de antemano o personas cuya vida podría verse amenazada al desvelarse su identidad. Al mismo tiempo, todos los medios han hecho un esfuerzo supremo por evitar la revelación de episodios que pudieran suponer un riesgo para la seguridad de cualquier país, particularmente de Estados Unidos, el más expuesto por estas revelaciones. Por esa razón, algunos de los documentos que serán puestos a disposición de nuestros lectores a partir de hoy aparecerán parcialmente mutilados.

                EL PAÍS no ha estado en el origen de la filtración y, por tanto, desconoce los criterios con los que se ha llevado a cabo la selección del paquete que finalmente ha llegado a manos del diario. Resulta evidente que los papeles analizados no son todos los emitidos en el mundo por el Departamento de Estado en el periodo de tiempo comprendido, pero ignoramos si esos son todos a los que ha tenido acceso Wikileaks.

                Pese a eso, el lector comprobará el valor que en sí mismo encierra el conjunto de documentos facilitados, al margen de que puedan existir otros muchos que aún se desconocen. Se trata de un material que aporta novedades relevantes sobre el manejo de asuntos de gran repercusión mundial, como el programa nuclear de Irán, las tensiones en Oriente Próximo, las guerras de Irak y Afganistán y otros conflictos en Asia y África.

                También se recogen los movimientos entre EE UU y sus aliados para hacer frente al radicalismo islámico, así como detalles de que las órdenes para el boicot a Google en China provienen del propio Politburó o de los negocios conjuntos de Putin y Berlusconi en el sector del gas. De especial interés son las pruebas que se aportan sobre el alcance de la corrupción a escala planetaria y las permanentes presiones que se ejercen sobre los diferentes gobiernos, desde Brasil a Turquía, para favorecer los intereses comerciales o militares de Estados Unidos.

                Entre los primeros documentos que hoy se hacen públicos, se descubre el pánico que los planes armamentísticos de Irán, incluido su programa nuclear, despierta entre los países árabes, hasta el punto de que alguno de sus gobernantes llega a sugerir que es preferible una guerra convencional hoy que un Irán nuclear mañana. Se aprecia la enorme preocupación con la que Estados Unidos observa la evolución de los acontecimientos en Turquía y la estrecha vigilancia a la que se mantiene al primer ministro, Erdogan.

                Y, sobre todo, esta primera entrega revela las instrucciones que el Departamento de Estado ha cursado a sus diplomáticos en Naciones Unidas y en algunos países para desarrollar una verdadera labor de espionaje sobre el secretario general de la ONU, sus principales oficinas y sus más delicadas misiones.

                Los lectores descubrirán al acceder a las sucesivas crónicas detalles insospechados sobre la personalidad de algunos destacados dirigentes y comprobarán el papel que juegan las más íntimas facetas humanas en las relaciones políticas. Eso resulta particularmente evidente en América Latina, donde se dan a conocer juicios de diplomáticos norteamericanos y de muchos de sus interlocutores sobre el carácter, las aficiones y los pecados de las figuras más controvertidas.

                Mañana este diario ofrecerá detalles, por ejemplo, sobre las sospechas que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, despierta en Washington, hasta el punto de que la Secretaría de Estado llega a solicitar información sobre su estado de salud mental. El mismo día se darán a conocer algunas de las gestiones que la diplomacia norteamericana ha realizado para repatriar a los presos de Guantánamo, así como la intensa actividad en Asia para frenar el peligro que representa Corea del Norte.

                Entre los cables con los que ha trabajado este periódico se encuentran informes extraordinariamente controvertidos, como los mensajes del embajador norteamericano en Trípoli en los que cuenta que el líder libio, Muamar el Gaddafi, usa botox (producto para eliminar arrugas en el rostro) y es un verdadero hipocondríaco que hace filmar todos sus exámenes médicos para analizarlos posteriormente con sus doctores, y relatos con meticulosas descripciones del paisaje local, como el que hace un diplomático estadounidense invitado a una boda en Daguestán que sirve para ilustrar el grado de corrupción en la zona.

                Hay cables de gran valor histórico, como el que revela la apuesta de la diplomacia norteamericana por el derrocamiento del general panameño Manuel Antonio Noriega o el que detalla ciertos movimientos de Estados Unidos durante el golpe de Estado que destituyó a Manuel Zelaya en Honduras, y cables de enorme interés sobre acontecimientos actuales, como el que precisa la presión ejercida sobre el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, para que contenga los abusos de sus allegados y facilite la gobernabilidad del país.

                En lo que respecta a España, estos documentos registran el enorme acceso de la Embajada de Estados Unidos a personalidades destacadas del ámbito político y judicial, y su influencia en algunos acontecimientos que han marcado la actualidad de los últimos años. También se descubre el punto de vista que funcionarios estadounidenses tienen de la clase política española, así como el que algunos políticos expresan sobre sus compañeros y adversarios.

                En determinados casos, estas revelaciones tienen el estrictamente el valor que tiene la opinión de una persona de posición influyente. En otros casos, se trata de relatos que aportan pistas sobre acontecimientos importantes pero que son narrados por una sola fuente: el servicio diplomático de Estados Unidos. EL PAÍS no ha podido corroborar todos esos relatos y ha prescindido de algunos que ha considerado de dudosa credibilidad. Pero sí ha certificado otros y ha operado de forma responsable con el país objeto de la filtración con la intención de causar el menor daño posible. Entre otras precauciones, se ha decidido aceptar los compromisos a los que The New York Times llegue con el Departamento de Estado para evitar la difusión de determinados documentos.

                No todos los papeles obtenidos por Wikileaks han sido utilizados para la elaboración de nuestras informaciones, y solo una parte de ellos serán expuestos públicamente, independientemente de lo que la propia Wikileaks o los demás medios que han recibido el material decidan hacer. Se han seleccionado tan solo aquellos que consideramos imprescindibles para respaldar la información ofrecida.

                Las informaciones han sido preparadas y escritas únicamente por redactores de nuestro periódico atendiendo a nuestras particulares exigencias de rigor y calidad. A lo largo de varios días se irán ofreciendo las crónicas que recogen la sustancia de esos documentos, añadiéndoles el contexto y la valoración requeridos, así como sus posibles reacciones y consecuencias.

                Algunas de esas reacciones estarán, seguramente, dirigidas a examinar las causas por las que puede haberse producido una fuga de semejante magnitud. El origen de este problema puede remontarse a los días posteriores al ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, cuando se detectaron unos fallos de coordinación entre los servicios de inteligencia que recomendaron la necesidad de un modelo de comunicación que permitiera a los diferentes responsables de la seguridad compartir datos extraídos por el Departamento de Estado.

                Se extendió, por tanto, a partir de esa fecha el uso de un sistema de Internet del Ejército norteamericano denominado SIPRNET, un acrónimo de Secret Internet Protocol Router Network. Todos los cables que se incluyen en esta filtración fueron enviados por ese medio, como se comprueba por la etiqueta que cada uno de ellos lleva en su cabecera, la palabra SIPDIS, que son las siglas para Secret Internet Protocol Distribution.

                Al menos 180 embajadas norteamericanas alrededor del mundo utilizan actualmente ese sistema de comunicación, según informes elaborados por el Congreso norteamericano. Aunque se exigen fuertes medidas de seguridad para el uso de ese sistema, como la de mantenerlo abierto únicamente cuando el usuario está frente a la pantalla, la exigencia de cambiar la clave cada cinco meses o la prohibición de utilizar cualquier clase de CD u otro método de copia de contenidos, el número de personas que ahora acceden a la información ha crecido considerablemente.

                A ese crecimiento ha ayudado también la necesidad de ampliar el número de personas trabajando en cuestiones de seguridad y, como consecuencia, la del número de personas a la que se da acceso a documentos clasificados. El Departamento de Estado clasifica sus informes en una escala que va del Top Secret al Confidential. En los documentos facilitados a EL PAÍS no hay ninguno clasificado como Top Secret, aunque sí más de 15.000 situados en la escala inferior, Secret.

                Según se puede deducir de datos elaborados por la Oficina de Control del Gobierno, perteneciente al Congreso norteamericano, y otros expuestos recientemente por medios de comunicación de ese país, más de tres millones de estadounidenses están autorizados al acceso a ese material Secret. Eso incluye a decenas de miles de empleados del Departamento de Estado, funcionarios de la CIA, del FBI, de la DEA, de los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas y de otros departamentos implicados en la búsqueda de información. En Estados Unidos funcionan 16 agencias con responsabilidades de espionaje.

                Será muy costoso, por tanto, para ese país reparar el daño causado por esta filtración, y llevará años poner en pie un nuevo sistema de comunicación con plenas garantías. Lo más importante, sin embargo, es el valor informativo que esos documentos tienen actualmente. Estamos ante una serie de relatos, sin precedentes en el periodismo español, que servirán para una mejor comprensión de algunos conflictos y de personalidades que afectan determinantemente a nuestra vida y que pueden abrir a nuestros lectores a una nueva interpretación de la realidad que les rodea.

                EL PAIS.COM

                ¿Qué es Wikileaks?

                La relevancia de la organización y su página web aumentó en julio pasado tras filtrar información sobre 91.000 documentos secretos acerca de la guerra en Afganistán

                28.11.10 – 20:17 –

                EFE | MADRID

                Wikileaks, en español wikifiltración, es una ONG con sede en Suecia que dispone de una página en Internet de igual nombre desde la que denuncian mediante informes filtrados las injusticias de los "regímenes opresores" en Asia, la antigua Unión Soviética, el África Subsahariana y Oriente Medio, sin dejar al margen las "conductas poco éticas" de países de Occidente, según sus promotores.

                La relevancia de la organización y su página aumentó el 25 de julio de 2010 a raíz de filtrar a varios medios, antes de subirlo a su propia página, información sobre 91.000 documentos secretos acerca de la guerra en Afganistán, de enero de 2004 a diciembre de 2009. En éstos se revelaban nombres, fuentes de información y operaciones encubiertas, muertes de civiles de las que nunca se informó públicamente y denunciaban la ayuda de los servicios secretos paquistaníes al movimiento talibán. El presidente estadounidense, Barack Obama, al igual que los Gobiernos británico, alemán y canadiense, con tropas en el país, mostraron su preocupación por su divulgación.

                Esta "ciberpágina", creada en diciembre de 2006, guarda ciertas similitudes con la Wikipedia, por su filosofía de contenido democrático y abierto, y tecnológico, al utilizar un motor de búsqueda y un entorno visual muy parecidos, aunque no tienen relación formal. Detrás de Wikileaks se encuentra el colectivo anónimo The Sunshine Press, en el que desde sus inicios participan ciberdisidentes chinos, matemáticos y técnicos informáticos procedentes de Estados Unidos, Taiwán, Europa, Australia y Sudáfrica, y su junta de asesores incluye a expatriados refugiados rusos y tibetanos, periodistas, criptógrafos e, incluso, un antiguo analista de la inteligencia estadounidense.

                Importancia mundial

                Al ponerse en funcionamiento en Internet, en enero de 2007, ya disponía de más de un millón de documentos elaborados por colectivos de disidentes o de procedencia anónima. Para salvaguardar la identidad y la seguridad de sus autores o remitentes utilizar un protocolo que permite el anonimato. Luego, la veracidad de los documentos es analizada por un grupo de colaboradores, en su mayoría disidentes y expertos regionales y miembros de organizaciones de derechos humanos, y finalmente el sumario de introducción de los documentos es elaborado por regla general por el australiano Julian Assange, uno de sus fundadores.

                La importancia mundial o regional de lo colgado en su página se ha visto traducida en su publicación en medios de comunicación tradicionales como el británico The Guardian, el estadounidense The New York Times o el alemán Der Spiegel. Por contra, desde su nacimiento su acceso está bloqueado en China y en febrero de 2008 la página web estuvo temporalmente bloqueada por decisión de un juzgado de San Francisco, aunque siguió operando desde otros servidores situados fuera de Estados Unidos.

                Wikileaks no recibe financiación de organismo o institución alguna, aunque permite la recepción de aportaciones voluntarias mediante los mecanismos tradicionales en Internet, recuerdan sus promotores.

                http://www.ideal.es

                Written by Eduardo Aquevedo

                29 noviembre, 2010 at 19:19

                Wikileaks lo logró: la mayor filtración de la historia deja al descubierto los secretos de la política exterior de EEUU…

                leave a comment »

                EL PAÍS desvela los documentos de Wikileaks.- Putin, autoritario y machista.- Las fiestas salvajes de Berlusconi.- Estrecho seguimiento de Sarkozy.- Los movimientos para bloquear a Irán.- El juego en torno a China.- Los esfuerzos para aislar a Chávez

                VICENTE JIMÉNEZ / ANTONIO CAÑO - Madrid – 28/11/2010

                A3-WIKIEL PAÍS, en colaboración con otros diarios de Europa y Estados Unidos, revela a partir de hoy el contenido de la mayor filtración de documentos secretos a la que jamás se haya tenido acceso en toda la historia. Se trata de una colección de más de 250.000 mensajes del Departamento de Estado de Estados Unidos, obtenidos por la página digital Wikileaks, en los que se descubren episodios inéditos ocurridos en los puntos más conflictivos del mundo, así como otros muchos sucesos y datos de gran relevancia que desnudan por completo la política exterior norteamericana, sacan a la luz sus mecanismos y sus fuentes, dejan en evidencia sus debilidades y obsesiones, y en conjunto facilitan la comprensión por parte de los ciudadanos de las circunstancias en las que se desarrolla el lado oscuro de las relaciones internacionales.

                  Javier Moreno: "Garantizar la seguridad de las fuentes es fundamental"
                  VIDEO – EL PAÍS – 28-11-2010

                  El director de EL PAÍS comenta en este vídeo la filtración de los llamados papeles de las embajadas – EL PAÍS

                  Estos documentos recogen comentarios e informes elaborados por funcionarios estadounidenses, con un lenguaje muy franco, sobre personalidades de todo mundo, desvelan los contenidos de entrevistas del más alto nivel, descubren desconocidas actividades de espionaje y exponen con detalle las opiniones vertidas y datos aportados por diferentes fuentes en conversaciones con embajadores norteamericanos o personal diplomático de esa nación en numerosos países, incluido España.

                  Queda en evidencia, por ejemplo, la sospecha norteamericana de que la política rusa está en manos de Vladimir Putin, a quien se juzga como un político de corte autoritario cuyo estilo personal machista le permite conectar perfectamente con Silvio Berlusconi. Del primer ministro italiano se detallan sus "fiestas salvajes" y se expone la desconfianza profunda que despierta en Washington. Tampoco muestra la diplomacia estadounidense un gran aprecio por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, a quien se sigue con gran meticulosidad acerca de cualquier movimiento para obstaculizar la política exterior de Estados Unidos.

                  Los cables prueban la intensa actividad de ese país para bloquear a Irán, el enorme juego que se desarrolla en torno a China, cuyo predominio en Asia se da casi por aceptado, o los esfuerzos por cortejar a países de América Latina para aislar al venezolano Hugo Chávez.

                  En ocasiones, las expresiones usadas en estos documentos son de tal naturaleza que pueden dinamitar las relaciones de Estados Unidos con algunos de sus principales aliados; en otras, pueden ponerse en riesgo algunos proyectos importantes de su política exterior, como el acercamiento a Rusia o el apoyo de ciertos gobiernos árabes.

                  El alcance de estas revelaciones es de tal calibre que, seguramente, se podrá hablar de un antes y un después en lo que respecta a los hábitos diplomáticos. Esta filtración puede acabar con una era de la política exterior: los métodos tradicionales de comunicación y las prácticas empleadas para la consecución de información quedan en entredicho a partir de ahora.

                  Todos los servicios diplomáticos del mundo, y especialmente de Estados Unidos, donde esta filtración se suma a otras anteriores de menor trascendencia con papeles relativos a Irak y Afganistán, tendrán que replantearse desde este momento su modo de operar y, probablemente, modificar profundamente sus prácticas.

                  Intensas gestiones

                  Tratando de anticiparse a ese perjuicio, la Administración de Estados Unidos lleva varios días, desde que supo la existencia de esta fuga de documentos, realizando intensas gestiones ante el Congreso norteamericano y los gobiernos de gran parte de las naciones ante los que tiene representación diplomática para informarles sobre el previsible contenido de las filtraciones y sus posibles consecuencias. El Departamento de Estado envió a principio de esta semana un informe a los principales comités de la Cámara de Representantes y del Senado previniéndoles sobre la situación.

                  La propia secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha telefoneado en las últimas horas a los gobiernos de los países más importante afectados por esta fuga de información, entre otros los de China, Alemania, Francia y Arabia Saudí, para alertarles de lo sucedido y ofrecer algunas justificaciones

                  En Reino Unido, Israel, Italia, Australia y Canadá, entre otros socios de Estados Unidos, portavoces de sus respectivos ministerios de Relaciones Exteriores confirmaron que habían recibido información de parte de los embajadores norteamericanos, aunque no revelaron detalles sobre los datos precisos que habían sido puestos en su conocimiento. No ha habido, sin embargo, comunicación directa entre la Embajada en Madrid y el Gobierno español acerca de este asunto.

                  El portavoz del Departamento de Estado, P. J. Crowley, ha reconocido que no conoce con exactitud las informaciones que aparecerán en los papeles filtrados, aunque ha adelantado que "estas revelaciones son dañinas para los intereses de Estados Unidos". "Van a crear tensiones entre nuestros diplomáticos y nuestros amigos alrededor del mundo", declaró este fin de semana.

                  El Departamento de Estado, que ha negociado con uno de los periódicos que hoy publican los cables algunos contenidos particularmente lesivos para sus intereses o peligrosos para ciertas personas, está especialmente preocupado por el daño que esto puede causar en la guerra contra Al Qaeda en algunas regiones en la que la libran de forma encubierta, como Yemen o Pakistán, así como los efectos que puede tener para las difíciles relaciones con otras potencias, como Rusia y China.

                  Los dos últimos años

                  Los documentos -251.287 mensajes que cubren un periodo hasta febrero de 2010 y, en su mayor parte, afectan a los dos últimos años- fueron facilitados por WikiLeaks hace varias semanas, además de a EL PAÍS, a los diarios The Guardian, del Reino Unido; The New York Times, de Estados Unidos; Le Monde, de Francia, y al semanario Der Spiegel, de Alemania. Estos medios han trabajado por separado en la valoración y selección del material, y pondrán a disposición de sus lectores aquellas historias que cada uno considere de mayor interés; en algunos casos serán coincidentes, en otros no.

                  Ese proceso se ha llevado a cabo bajo una exigente condición de no poner en peligro en ningún momento fuentes protegidas de antemano o personas cuya vida podría verse amenazada al desvelarse su identidad. Al mismo tiempo, todos los medios han hecho un esfuerzo supremo por evitar la revelación de episodios que pudieran suponer un riesgo para la seguridad de cualquier país, particularmente de Estados Unidos, el más expuesto por estas revelaciones. Por esa razón, algunos de los documentos que serán puestos a disposición de nuestros lectores a partir de hoy aparecerán parcialmente mutilados.

                  EL PAÍS no ha estado en el origen de la filtración y, por tanto, desconoce los criterios con los que se ha llevado a cabo la selección del paquete que finalmente ha llegado a manos del diario. Resulta evidente que los papeles analizados no son todos emitidos en el mundo por el Departamento de Estado en el periodo de tiempo comprendido, pero EL PAÍS si esos son todos a los que ha tenido acceso WikiLeaks.

                  Pese a eso, el lector comprobará el valor que en sí mismo encierra el conjunto de documentos facilitados, al margen de que puedan existir otros muchos que aún se desconocen. Se trata de un material que aporta novedades relevantes sobre el manejo de asuntos de gran repercusión mundial, como el programa nuclear de Irán, las tensiones en Oriente Próximo, las guerras de Irak y Afganistán y otros conflictos en Asia y África.

                  Terrorismo y radicalismo islámico

                  También se recogen los movimientos entre Estados Unidos y sus aliados para hacer frente al terrorismo y al radicalismo islámico, así como detalles reveladores sobre episodios de tanta trascendencia como el boicot de China a la empresa Google o los negocios conjuntos de Putin y Berlusconi en el sector del petróleo. De especial interés son las pruebas que se aportan sobre el alcance de la corrupción a escala planetaria y las permanentes presiones que se ejercen sobre los diferentes gobiernos, desde Brasil a Turquía, para favorecer los intereses comerciales o militares de Estados Unidos.

                  Entre los primeros documentos que hoy se hacen públicos, se descubre el pánico que los planes armamentísticos de Irán, incluido su programa nuclear, despiertan entre los países árabes, hasta el punto de que alguno de sus gobernantes llega a sugerir que es preferible una guerra convencional hoy que un Irán nuclear mañana. Se aprecia la enorme preocupación con la que Estados Unidos observa la evolución de los acontecimientos en Turquía y la estrecha vigilancia a la que se mantiene al primer ministro, Erdogan.

                  Y, sobre todo, esta primera entrega revela las instrucciones que el Departamento de Estado ha cursado a sus diplomáticos en Naciones Unidas y en algunos países para desarrollar una verdadera labor de espionaje sobre el secretario general de la ONU, sus principales oficinas y sus más delicadas misiones.

                  Los lectores descubrirán al acceder a las sucesivas crónicas detalles insospechados sobre la personalidad de algunos destacados dirigentes y comprobarán el papel que juegan las más íntimas facetas humanas en las relaciones políticas. Eso resulta particularmente evidente en América Latina, donde se dan a conocer juicios de diplomáticos norteamericanos y de muchos de sus interlocutores sobre el carácter, las aficiones y los pecados de las figuras más controvertidas.

                  Mañana este diario ofrecerá detalles, por ejemplo, sobre las sospechas que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, despierta en Washington, hasta el punto de que la Secretaría de Estado llega a solicitar información sobre su estado de salud mental. El mismo día se darán a conocer algunas de las gestiones que la diplomacia norteamericana ha realizado para repatriar a los presos de Guantánamo, así como la intensa actividad en Asia para frenar el peligro que representa Corea del Norte.

                  Cables controvertidos

                  Entre los cables con los que ha trabajado este periódico se encuentran informes extraordinariamente controvertidos, como los mensajes del embajador norteamericano en Trípoli en los que cuenta que el líder libio, Muamar el Gadafi, usa botox y es un verdadero hipocondríaco que hace filmar todos sus exámenes médicos para analizarlos posteriormente con sus doctores, y relatos con meticulosas descripciones del paisaje local, como el que hace un diplomático estadounidense invitado a una boda en Daguestán que sirve para ilustrar el grado de corrupción en la zona.

                  Hay cables de gran valor histórico, como el que revela la apuesta de la diplomacia norteamericana por el derrocamiento del general panameño Manuel Antonio Noriega o el que detalla ciertos movimientos de Estados Unidos durante el golpe de Estado que destituyó a Manuel Zelaya en Honduras, y cables de enorme interés sobre acontecimientos actuales, como el que precisa la presión ejercida sobre el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, para que contenga los abusos de sus allegados y facilite la gobernabilidad del país.

                  En lo que respecta a España, estos documentos registran el enorme acceso de la Embajada de Estados Unidos a personalidades destacadas del ámbito político y judicial, y su influencia en algunos acontecimientos que han marcado la actualidad de los últimos años. También se descubre el punto de vista que funcionarios estadounidenses tienen de la clase política española, así como el que algunos políticos expresan sobre sus compañeros y adversarios.

                  En determinados casos, estas revelaciones tienen el estrictamente el valor que tiene la opinión de una persona de posición influyente. En otros casos, se trata de relatos que aportan pistas sobre acontecimientos importantes pero que son narrados por una sola fuente: el servicio diplomático de Estados Unidos. EL PAÍS no ha podido corroborar todos esos relatos y ha prescindido de algunos que ha considerado de dudosa credibilidad. Pero sí ha certificado otros y ha operado de forma responsable con el país objeto de la filtración con la intención de causar el menor daño posible. Entre otras precauciones, se ha decidido aceptar los compromisos a los que The New York Times llegue con el Departamento de Estado para evitar la difusión de determinados documentos.

                  No todos los papeles obtenidos por Wikileaks han sido utilizados para la elaboración de nuestras informaciones, y sólo una parte de ellos serán expuestos públicamente, independientemente de lo que la propia WikiLeaks o los demás medios que han recibido el material decidan hacer. Se han seleccionado tan sólo aquellos que consideramos imprescindibles para respaldar la información ofrecida.

                  Las informaciones han sido preparadas y escritas únicamente por redactores de nuestro periódico atendiendo a nuestras particulares exigencias de rigor y calidad. A lo largo de varios días se irán ofreciendo las crónicas que recogen la sustancia de esos documentos, añadiéndoles el contexto y la valoración requeridos, así como sus posibles reacciones y consecuencias.

                  Algunas de esas reacciones estarán, seguramente, dirigidas a examinar las causas por las que puede haberse producido una fuga de semejante magnitud. El origen de este problema puede remontarse a los días posteriores al ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, cuando se detectaron unos fallos de coordinación entre los servicios de inteligencia que recomendaron la necesidad de un modelo de comunicación que permitiera a los diferentes responsables de la seguridad compartir datos extraídos por el Departamento de Estado.

                  Un sistema de Internet del Ejército

                  Se extendió, por tanto, a partir de esa fecha el uso de un sistema de Internet del Ejército norteamericano denominado SIPRNET, un acrónimo de Secret Internet Protocol Router Network. Todos los cables que se incluyen en esta filtración fueron enviados por ese medio, como se comprueba por la etiqueta que cada uno de ellos lleva en su cabecera, la palabra SIPDIS, que son las siglas para Secret Internet Protocol Distribution.

                  Al menos 180 embajadas norteamericanas alrededor del mundo utilizan actualmente ese sistema de comunicación, según informes elaborados por el Congreso norteamericano. Aunque se exigen fuertes medidas de seguridad para el uso de ese sistema, como la de mantenerlo abierto únicamente cuando el usuario está frente a la pantalla, la exigencia de cambiar la clave cada cinco meses o la prohibición de utilizar cualquier clase de CD u otro método de copia de contenidos, el número de personas que ahora acceden a la información ha crecido considerablemente.

                  A ese crecimiento ha ayudado también la necesidad de ampliar el número de personas trabajando en cuestiones de seguridad y, como consecuencia, la del número de personas a la que se da acceso a documentos clasificados. El Departamento de Estado clasifica sus informes en una escala que va del Top Secret al Confidential. En los documentos facilitados a EL PAÍS no hay ninguno clasificado como Top Secret, aunque sí más de 15.000 situados en la escala inferior, Secret.

                  Según se puede deducir de datos elaborados por la Oficina de Control del Gobierno, perteneciente al Congreso norteamericano, y otros expuestos recientemente por medios de comunicación de ese país, más de tres millones de estadounidenses están autorizados al acceso a ese material Secret. Eso incluye decenas de miles de empleados del Departamento de Estado, funcionarios de la CIA, del FBI, de la DEA, de los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas y de otros departamentos implicados en la búsqueda de información. En Estados Unidos funcionan 16 agencias con responsabilidades de espionaje.

                  Será muy costoso, por tanto, para ese país reparar el daño causado por esta filtración, y llevará años poner en pie un nuevo sistema de comunicación con plenas garantías. Lo más importante, sin embargo, es el valor informativo que esos documentos tienen actualmente. Estamos ante una serie de relatos, sin precedentes en el periodismo español, que servirán para una mejor comprensión de algunos conflictos y de personalidades que afectan determinantemente a nuestra vida y que pueden abrir a nuestros lectores a una nueva interpretación de la realidad que les rodea.

                  Written by Eduardo Aquevedo

                  28 noviembre, 2010 at 16:03

                  Wikileaks: inminente filtración de papeles acorrala a Washington

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                  La inminente filtración de papeles por Wikileaks acorrala a Washington

                  La nueva entrega revela comunicaciones internas de los diplomáticos de EE UU

                  YOLANDA MONGE - Washington – 28/11/2010

                  imageLa inminente publicación de documentos oficiales de EE UU conseguidos por Wikileaks abre un nuevo desafío a la diplomacia de Washington. Según analistas consultados, la nueva entrega de Wikileaks ofrecerá una mirada descarnada de las comunicaciones del Departamento de Estado norteamericano con sus 297 embajadas, consulados y misiones en el extranjero que comúnmente se conocen como cables, en realidad telegramas que se usan para hacer llegar instrucciones oficiales e informes entre Washington y sus legaciones y viceversa. Muchas de esas comunicaciones se hacen hoy a través del correo electrónico. Los telegramas o cables que salen del Departamento de Estado son firmados por el responsable de la diplomacia estadounidense y cuando se envían desde una embajada o consulado lo hace el embajador o un funcionario de alto rango.

                    "La vida de muchas personas puede estar en riesgo". Lo ha dicho el jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, almirante Mike Mullen. ¿La razón de la advertencia? Wikileaks abre un nuevo capítulo con la inminente publicación de 250.000 cables de la diplomacia estadounidense que expondrían a la luz negociaciones de EE UU con otros países; planes de los servicios de espionaje y otros asuntos confidenciales de alto riesgo. "Espero que los autores de esto en algún momento piensen en la responsabilidad que tienen por las vidas que están poniendo en peligro", asegura Mullen. Wikileaks, la organización sin ánimo de lucro fundada por Julian Assange para ofrecer al mundo lo que no se cuenta porque el poder lo esconde, aseguró a principios de esta semana que estaba muy cerca de dar a conocer la documentación. El tema y el momento en el que se haría no fueron precisados, pero todo apunta a la inmediatez y tiene a EE UU y sus socios políticos en el punto de mira después de que el Departamento de Estado alertara a sus aliados de que la nueva filtración podría dañar seriamente sus relaciones.

                    La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, ha contactado personalmente con los Gobiernos extranjeros que probablemente resulten afectados. Entre ellos se encuentran Reino Unido, Israel, Australia, Noruega, China, Dinamarca y Canadá. El portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, tuvo que confirmar que las legaciones estadounidenses en el mundo ya estaban en la labor de advertir a sus socios internacionales. Según ha informado The Washington Post, la correspondencia diplomática demostraría, por ejemplo, que algunos socios de EE UU han tomado en ocasiones medidas que contradicen sus políticas oficiales.

                    El diario The New York Times, que ha formado parte del reducido número de publicaciones a las que Wikileaks ha entregado previamente material filtrado, podría haber informado ya a la Casa Blanca sobre lo que contienen los documentos que obran en su poder, según la página web de Assange. A través de su perfil de Twitter, Wikileaks informa que ha sufrido una "intensa presión durante meses" por la próxima publicación de documentos secretos y ha afirmado que el Pentágono está "hiperventilando de nuevo ante el temor de que tenga que rendir cuentas".

                    El Gobierno británico, por su parte, preguntó a los directores de periódicos si publicarán documentos comprometedores. Downing Street aseguró que no se censurará la difusión, pero recordó a los directores que los diarios deben tener en consideración las operaciones militares del Reino Unido.

                    No es la primera vez que Wikileaks pone contra las cuerdas al Gobierno de EE UU. El pasado julio publicó 77.000 documentos militares estadounidenses clasificados sobre la guerra en Afganistán. En octubre expuso las sombras de la guerra en Irak publicando unos 400.000 informes de incidentes, escritos entre 2004 a 2009 por soldados estadounidenses. Actos de tortura y decenas de miles de civiles muertos componían gran parte de las páginas.

                    Wikileaks no ha revelado el origen de las masivas filtraciones de documentos del Ejército estadounidense. Sin embargo, Bradley Manning, un especialista de los servicios secretos dentro del ejército, fue detenido en mayo después de que Wikileaks difundiera un vídeo mostrando el ataque aéreo de un helicóptero estadounidense en Bagdad en 2007, durante el cual murieron civiles.

                    EL PAIS.COM

                    Written by Eduardo Aquevedo

                    28 noviembre, 2010 at 15:05

                    ¿Quién teme a Wikileaks?, por Manuel Castells

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                    Los ataques a Wikileaks no cuestionan su veracidad, sino que critican el hecho de su difusión

                    Manuel Castells | 30/10/2010

                    imageTenía que ocurrir. Los gobiernos llevaban tiempo preocupados con su pérdida de control de la información en el mundo de internet. Ya les molestaba la libertad de prensa. Pero habían aprendido a convivir con los medios tradicionales. En cambio, el ciberespacio, poblado de fuentes autónomas de información, es una amenaza decisiva a esa capacidad de silenciar en la que se ha fundado siempre la dominación. Si no sabemos lo que pasa, aunque nos lo temamos, los gobernantes tienen las manos libres para robar y amnistiarse mutuamente como en Francia o Italia o para masacrar a miles de civiles y dejar curso a la tortura como EE.UU. en Iraq y Afganistán.

                    De ahí la alarma de las élites políticas y mediáticas ante la publicación de centenares de miles de documentos originales incriminatorios para los poderes fácticos en EE.UU. y en otros muchos países por Wikileaks. Se trata de un medio de comunicación por internet, creado en el 2007, publicado por una fundación sin ánimo de lucro legalmente registrada en Alemania pero que opera desde Suecia. Cuenta con 5 empleados permanentes, unos 800 colaboradores ocasionales y cientos de voluntarios repartidos por todo el mundo: periodistas, informáticos, ingenieros y abogados, muchos abogados para preparar su defensa contra lo que sabían que se les venía encima.

                    Su presupuesto anual es de unos 300 millones de euros, producto de donaciones, cada vez más confidenciales, aunque algunas son de fuentes como Associated Press. Se inició por parte de disidentes chinos con apoyos en empresas de internet de Taiwán, pero poco a poco recibió el impulso de activistas de internet y defensores de la comunicación libre unidos en una misma causa global: obtener y difundir la información más secreta que gobiernos, corporaciones y, a veces, medios de comunicación ocultan a los ciudadanos. La mayor parte de la información la reciben, generalmente por internet, mediante el uso de mensajes encriptados con una avanzadísima tecnología de encriptación cuyo uso facilitan a quienes les quieren enviar la información siguiendo sus consejos, o sea, desde cibercafés o puntos calientes de wi-fi, lo más lejos posible de sus lugares habituales. Aconsejan no escribir a ninguna dirección que tenga la palabra wiki, sino utilizar otras que facilitan regularmente (tal como http//destiny. mooo.com). A pesar del asedio que han recibido desde su origen, han ido denunciando corrupción, abusos, tortura ymatanzas en todo el mundo, desde el presidente de Kenia hasta el lavado de dinero en Suiza o a las atrocidades en las guerras de EE.UU. Han recibido numerosos premios internacionales de reconocimiento a su labor, incluyendo los de The Economist y de Amnistía Internacional. Es precisamente ese creciente prestigio de profesionalidad el que preocupa en las alturas. Porque la línea de defensa contra las webs autónomas en internet es negarles credibilidad. Pero los 70.000 documentos publicados en julio sobre la guerra de Afganistán o los 400.000 sobre Iraq difundidos ahora son documentos originales, la mayoría procedentes de soldados estadounidenses o de informes militares confidenciales. En algunos casos, filtrados por soldados y agentes de seguridad estadounidenses, tres de los cuales están en la cárcel. Wikileaks tiene un sistema de verificación que incluye el envío de reporteros suyos a Iraq, donde entrevistan a supervivientes y consultan archivos.

                    De hecho, los ataques contra Wikileaks no cuestionan su veracidad, sino que critican el hecho de su difusión, so pretexto de que ponen en peligro la seguridad de las tropas y ciudadanos. La respuesta de Wikileaks: se borran los nombres y otras señas de identificación y se difunden documentos sobre hechos pasados, de modo que es improbable que puedan peligrar operaciones actuales. Aun así, Hillary Clinton ha condenado la publicación sin comentar la ocultación de miles de muertos civiles y las prácticas de tortura que revelan los documentos. Al menos, Nick Clegg, el viceprimer ministro británico, ha censurado el método pero ha pedido una investigación sobre los hechos.

                    Pero lo más extraordinario es que algunos medios de comunicación están colaborando con el ataque que los servicios de inteligencia han lanzado contra Julian Assange, director de Wikileaks. Incluso un comentario editorial de Fox News aboga por su asesinato. Y sin ir tan lejos, John Burns, en The New York Times, intenta mezclarlo todo en una niebla respecto al personaje de Assange. Es irónico que lo haga este periodista buen colega de Judy Miller, la reportera de The Times que informó, consciente de que era mentira, del descubrimiento de armas de destrucción masiva (véase la película La zona verde).

                    Esa es la más vieja táctica mediática: para que se olviden del mensaje: atacar al mensajero. Eso hizo Nixon en 1971 con Daniel Ellsberg, el que publicó los famosos papeles del Pentágono que expusieron los crímenes en Vietnam y cambiaron la opinión pública sobre la guerra. Por eso Ellsberg aparece en conferencias de prensa junto con Assange. Personaje de novela, el australiano Assange pasó buena parte de sus 39 años cambiando de lugar desde niño y, usando sus dotes matemáticas, haciendo activismo hacker para causas políticas y de denuncia. Ahora más que nunca está en semiclandestinidad, moviéndose de un país a otro, viviendo en aeropuertos y evitando países donde se buscan pretextos para detenerlo. Por eso surgió en Suecia, donde se encuentra más libre, una querella por violación que luego fue desestimada por la juez (relean el principio de la novela de Stieg Larsson y verán una extraña coincidencia). Y es que es el Partido Pirata de Suecia (10% de votos en las elecciones europeas) el que está protegiendo a Wikileaks, dejándoles su servidor central encerrado en un búnker bajo tierra a prueba de toda interferencia.

                    El drama no ha hecho más que empezar. Una organización de comunicación libre, basada en el trabajo voluntario de periodistas y tecnólogos, como depositaria y transmisora de quienes quieren revelar anónimamente los secretos de un mundo podrido, enfrentada a aquellos que no se avergüenzan de las atrocidades que cometen pero sí se alarman de que sus fechorías sean conocidas por quienes los elegimos y les pagamos. Continuará.

                    (*) Manuel Castells es catedrático de sociología en la Universitat Oberta de Catalunya

                    Written by Eduardo Aquevedo

                    2 noviembre, 2010 at 0:08

                    Wikileaks, el Pentágono y la información…

                    with 2 comments

                    Olga Rodríguez, Periodismo humano

                    GUERRA2Cada vez mueren más civiles en las guerras y menos militares. El contraste entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial es sobrecogedor: solamente el 5% de las víctimas de la Primera eran civiles; en la Segunda, el porcentaje se elevó hasta el 66%. Y en la actualidad la proporción de víctimas civiles de cualquier guerra se sitúa entre el 80 y 90% del total, según los datos que el historiador británico Eric Hobsbawn ofrece en su libro “Guerra y paz en el siglo XXI”.

                    Irak es buen ejemplo de ello. Por si alguien tenía aún dudas, Wikileaks ha revelado el modus operandi de las tropas estadounidenses en Irak.

                    Con la salida a la luz de los documentos filtrados por Wikileaks sabemos que el Pentágono ocultó cifras de muertos civiles, que las tropas estadounidenses siguieron permitiendo torturas y abusos hasta 2009 o que mataron a 681 civiles solo en los controles de seguridad.

                    Es intolerable que las potencias actúen movidas por el principio del intercambio: unas cuantas muertes a causa de la victoria. Resulta infame y escalofriante esa operación de contabilidad que da la espalda a un principio moralmente real: que el dolor es absolutamente irreparable. Lo explica muy bien Rafael Sánchez Ferlosio en su libro “Sobre la guerra”. Nadie gana si la muerte vence. Y eso ocurre en las guerras. La muerte, la destrucción, el agotamiento moral y psicológico, arrasan a generaciones enteras.

                    La guerra, se haga en nombre de lo se haga, pisotea a los seres humanos y convierte a algunos en monstruos capaces de dar la vuelta a la realidad, como ha hecho el Pentágono, empeñado en demonizar y criminalizar a Wikileaks.

                    Tengo la firme convicción de que debemos condenar en los términos más claros posibles la difusión de cualquier información, por parte de individuos u organizaciones, que ponga en peligro la vida de los soldados o civiles de Estados Unidos y de sus aliados”, ha declarado la Secretaria de Estado Hillary Clinton.

                    Lo absolutamente preocupante es que este mensaje cale en la sociedad y que sean muchos los ciudadanos que, como obedientes y fieles servidores de Washington, se preocupen más por el hipotético riesgo del que habla Clinton que por las decenas de miles de iraquíes civiles muertos o torturados en Irak.

                    El Pentágono califica de ilegítima la publicación de Wikileaks que prueba sus actuaciones criminales. Y sin embargo tiene la desfachatez de considerar legítimo ocultar la verdad al mundo, cuando esta verdad contiene crímenes. De este modo Washington pone en riesgo la base del periodismo: la de la información real como bien público por encima de intereses particulares, como pilar básico de las sociedades libres y democráticas.

                    Algo pasa en el planeta y en las redacciones de buena parte de los medios de comunicación, capaces de guiarse y de creer al Pentágono hasta el punto de repetir textualmente el contenido de sus notas de prensa.

                    Algo pasa cuando muchos no dudan de las afirmaciones del Ejército estadounidense pero sí de las del fundador de Wikileaks, Julian Assange, que no ha matado a nadie, y menos a nadie inocente.

                    Siguiendo esta dinámica no faltará mucho para que creamos que si matan a siete de los nuestros es por una razón de peso; que si asesinan a quince es porque algo habrían hecho mal; que si acaban con otros veinte es por nuestro propio bien.

                    El periodismo de investigación, ahora más que nunca, es necesario. Como decía Albert Camus, hay épocas en las que toda indiferencia es criminal.

                    Si a alguien le cabe alguna duda, quizá pueda disiparla viendo, si es que aún no lo ha hecho, el vídeo que muestra la masacre de doce civiles iraquíes, entre ellos dos periodistas, por parte del Ejército estadounidense. En la misma operación dos niños resultaron heridos. Los propios militares estadounidenses que les dispararon se negaron a socorrerlos.

                    Tras la difusión pública de ese vídeo no se organizaron cumbres internacionales para pedir perdón, asumir responsabilidades, crear tribunales especiales, reprogramar las conductas de las potencias bélicas ni para tumbar a sus dirigentes en el diván de un psicoanalista.

                    Ahora, con la publicación de nuevos documentos sobre Irak, los líderes de los países involucrados tienen una oportunidad de entonar el mea culpa. Pero como es muy probable que eso no ocurra, será fundamental el papel que desempeñen las organizaciones no gubernamentales, instituciones, jueces y sociedad civil en general con el objetivo de que los crímenes cometidos en Irak no queden impunes. Porque solo la Justicia puede garantizar que la historia no se repita.

                    Fuente: www.minotauro.periodismohumano.com

                    Las cifras de muertos de la guerra de Iraq revelados por WikiLeaks sólo son la punta de un iceberg

                    Nicolas Davies

                    Warisacrime.org

                    Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

                    Los documentos sobre la guerra de Estados Unidos en Iraq publicados por WikiLeaks contenían datos de 15.000 iraquíes asesinados en incidentes no recogidos ni por los medios occidentales ni por el Ministerio de Sanidad de Iraq y que, por tanto, no figuraban en los recuentos de los muertos de guerra iraquíes de Iraqbodycount.org. Los medios occidentales se han puesto diligentemente a añadir estas 15.000 muertes a sus supuestas “estimaciones” de la cifra total de iraquíes asesinados en la guerra. Pero esa cifra es engañosa en grado sumo. Lo que las muertes no recogidas demuestran es que la metodología pasiva de esos recuentos es una forma deplorablemente equivocada de calcular el número de muertos en una zona de guerra. Esas 15.000 muertes son sólo la punta de un iceberg de cientos de miles de iraquíes asesinados de los que no se ha informado y que se han detectado través de estudios epidemiológicos más serios y científicos, pero que los gobiernos británico y estadounidense habían logrado anular confundiendo a los medios y a la gente acerca de sus métodos y exactitud.

                    No es nada inusual que en una zona de guerra se queden sin registrar gran número de muertos. La experiencia de los epidemiólogos que trabajan en las zonas de guerra por todo el mundo corrobora ese hecho, que la “búsqueda pasiva de información” de los muertos en una guerra sólo recoge entre el 5% y el 20% de la cifra total de muertes. Esto es consecuencia, parcialmente, de la transformada naturaleza de la guerra moderna. Alrededor del 86% de las personas asesinadas en la Primera Guerra Mundial eran combatientes uniformados cuyas identidades fueron meticulosamente registradas. El 90% de la gente asesinada en las guerras recientes han sido civiles, haciendo que el recuento y su identificación sea mucho más difícil.

                    En mi libro “Blood on our hands: the American invasión and destruction of Iraq”, expliqué los esfuerzos para contar los muertos en Iraq. Lo que expongo a continuación es un fragmento bastante amplio del libro, y les insto a leerlo si realmente quieren aprehender la medida de la matanza masiva que nuestro país le ha infligido al pueblo de Iraq:

                    “El Ministerio de Sanidad del gobierno interino de Iraq empezó en 2004 a recoger cifras de mortalidad de civiles en los hospitales, y en junio de aquel año, empezó a desglosar las cifras de las personas muertas por las fuerzas de la resistencia de las de los muertos por las fuerzas ocupantes estadounidenses y sus aliados. A la corresponsal de Knight Ridder, Nancy Youssef, se le dieron cifras del período comprendido entre el 10 de junio y el 10 de septiembre de 2004, que ella expuso en el artículo del Miami Herald titulado ‘U.S. attacks, no insurgents, blamed for most Iraqi deaths’ [Los ataques estadounidenses, y no los insurgentes, son los culpables de la mayoría de las muertes iraquíes] (135).

                    Durante ese período de tres meses, el Ministerio de Sanidad contó hasta 1.295 iraquíes asesinados por las fuerzas ocupantes y 516 en lo que el Ministerio denominó como operaciones terroristas, pero se mostró conforme con los responsables de los hospitales que le dijeron a Youssef que esas cifras captaban sólo una parte del número total de víctimas. La oficina de prensa de la CENTCOM [Mando Central de EEUU] se negó a proporcionarle una estimación alternativa, aunque admitió que el mando estadounidense tenía una, y el Comité Internacional de la Cruz Roja le dijo que no tenía en Iraq personal suficiente como para poder recopilar esa información.

                    Youssef preguntó si algunos de los iraquíes registrados como muertos por las fuerzas ocupantes podían haber sido combatientes de la resistencia, pero el Dr. Shihab Yasim, de la sección de operaciones del Ministerio de Sanidad le dijo que el Ministerio estaba convencido de que casi todos los muertos eran civiles, porque un miembro de una familia no iría a informar al Ministerio de Sanidad, controlado por la ocupación, que su familiar había muerto combatiendo para el Ejército del Mahdi u otras fuerzas de la resistencia. Este punto de vista fue corroborado por el Dr. Yasin Mustaf, administrador adjunto del Hospital al-Kimdi en Bagdad: ‘La gente que participa en el conflicto no viene al hospital. Sus familias temen que les castiguen. Normalmente, es la gente civil inocente la que viene al hospital. Eso es lo que esas cifras reflejan’.

                    El Dr. Walid Hamed, otro responsable del Ministerio de Sanidad dijo a Youssef: ‘Todo el mundo tiene miedo de los estadounidenses, no de los combatientes. Y deberían temerles también’. Otro doctor con quien habló había perdido a su propio sobrino de tres años en un tiroteo en un control, y un doctor de la morgue de Bagdad le habló de una familia de ocho miembros asesinados por un helicóptero de combate en una azotea a la que habían subido a dormir para escapar de la canícula veraniega. En conjunto, las autoridades atribuían el alto número de víctimas civiles asesinadas por las fuerzas ocupantes más a los ataques aéreos que a los disparos de las fuerzas terrestres.

                    También en septiembre de 2004, un equipo internacional de epidemiólogos, dirigidos por Les Roberts y Gilbert Burnham, de la Escuela Johns Hopkins de Sanidad Pública, y los Dres. Lafta y Judhairi, de la Universidad Al-Mustansiriya de Bagdad, dirigieron el primero de dos estudios mucho más científicos sobre la mortalidad en Iraq. Ese estudio cubría los primeros dieciocho meses de guerra. Roberts había trabajado con un equipo conjunto del Centro para el Control de Enfermedades y con Médicos Sin Fronteras en Ruanda en 1994, y había dirigido estudios parecidos en zonas en guerra por todo el mundo. Las estimaciones de la mortalidad que encontró en la República Democrática del Congo (RDC) en 2000 fueron ampliamente citadas por los dirigentes británicos y estadounidenses y, tras ese informe, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas redactó una resolución que exigía la retirada de todas las fuerzas extranjeras de la RDC.

                    En Iraq, los epidemiólogos hallaron que: ‘se habían generalizado las muertes violentas… que se atribuían principalmente a las fuerzas de la coalición. La mayoría de las víctimas presuntamente asesinadas por esas fuerzas eran mujeres y niños… Haciendo un cálculo conservador, pensamos que ha habido un exceso de 100.000 muertos o más desde que se produjo la invasión de Iraq en 2003. La violencia responsable de la mayor parte del exceso de muertes y los ataques aéreos de las fuerzas de la coalición explican la mayor parte de las muertes violentas’. Ese informe se publicó en The Lancet, la revista médica británica, en noviembre de 2004 (136).

                    A la luz de las pruebas ya existentes que dejaban claro que los ataques aéreos de la ‘coalición’ habían matado a miles de civiles, tanto durante como después de la invasión, no había nada sorprendente en sus conclusiones. Sin embargo, los gobiernos británico y estadounidense rechazaron velozmente ese informe. Los medios estadounidenses, siguiendo con su tradición de deferencia hacia sus autoridades, tomaron ejemplo del gobierno y más o menos ignoraron el estudio. Tras la publicación del estudio del segundo equipo epidemiológico en 2006 (*), que cosechó un poco más de atención, el Presidente Bush dijo tan sólo: ‘No lo considero un informe creíble’.

                    El cinismo de esos desprecios oficiales quedó expuesto finalmente en otra serie de documentos británicos filtrados. El 26 de marzo de 2007, la BBC publicó un memorandum de Sir Roy Anderson, el científico asesor-jefe del Ministerio británico de Defensa, en el cual describía los métodos de los epidemiólogos como ‘lo más cercano a la buena práctica’ y el diseño del estudio como ‘robusto’. Esos documentos incluían memorandos enviados de ida y vuelta entre preocupados funcionarios británicos, que decían cosas como: ‘¿Estamos realmente seguros de que es probable que ese informe se ajuste a la verdad? Eso es ciertamente lo que implica el escrito’. Otro funcionario contestaba: ‘No aceptamos la exactitud de las cifras que aparecen en la investigación de The Lancet’, pero añadía, en el mismo email: ‘No podemos desechar la metodología de investigación utilizada, se trata de una forma probada y contrastada de medir la mortalidad en zonas de conflicto’ (137).

                    La metodología a la que los funcionarios británicos se referían se había basado en una ‘investigación mediante muestras de grupos’, el mismo tipo de estudio que Les Robert había utilizado en la República Democrática del Congo en 2000. El Primer Ministro Blair había citado públicamente esas cifras del estudio en la Conferencia de 2001 del Partido Laborista para justificar la política británica en África, pero rechazó el estudio realizado en Iraq declarando ante los periodistas en diciembre de 2004: ‘Las cifras aportadas por el Ministerio iraquí de Sanidad, que responden a una investigación realizada en sus hospitales, son, bajo nuestro punto de vista, la investigación más exacta existente’. Esto resulta de interés a la luz del informe de Youssef. Blair rechazó las cifras totales del informe de Lancet, pero evitó la pregunta, mucho más sensible, de quién había matado a toda esa gente, cuestión ésta en la que tanto el Ministerio de Sanidad como los epidemiólogos estaban completamente de acuerdo.

                    Los medios occidentales han venido citando al Ministerio de Sanidad iraquí a muy amplios niveles y a Iraqbodycount.org como fuentes de las cifras de mortalidad civil, pero ambos habían utilizado una metodología pasiva para contar las muertes, añadiendo simplemente aquellas de las que se había informado bien en los registros de los hospitales o en los relatos de los medios occidentales. La experiencia de los epidemiólogos que trabajan en las zonas de guerra por todo el mundo corrobora ese hecho, que la ‘búsqueda pasiva de información’ de las cifras de muertos en una guerra sólo capta entre el 5% y el 20% del total de muertes. Por esa razón es por la que han desarrollado la investigación por muestreo para conseguir un cuadro más exacto del impacto letal de los conflictos en los civiles, para así facilitar que los gobiernos, las agencias de las Naciones Unidas y las ONG respondan de forma más adecuada.

                    El método de investigación por muestreo utilizado en zonas de guerra se adoptó a partir de la práctica epidemiológica en otros tipos de crisis de sanidad pública, mediante la investigación de una muestra representativa de grupos de población para valorar la extensión total de un problema sanitario que afecte a toda la población. Como Les Robert señalaba: ‘En 1993, cuando el Centro para el Control de Enfermedades de EEUU seleccionó al azar 613 hogares en Milwaukee y concluyó que 403.000 personas habían desarrollado Cryptosporidum en el mayor brote jamás recogido en el mundo desarrollado, nadie dijo que las 613 unidades familiares no fueran una muestra suficientemente grande. Resulta extraño que la lógica de la epidemiología abrazada cada día por la prensa en relación a nuevas medicinas o riesgos sanitarios cambie de alguna manera cuando el mecanismo que produce la muerte son sus fuerzas armadas’ (138).

                    En Iraq, en septiembre de 2004, los equipos epidemiológicos investigaron 988 unidades familiares en 33 grupos de diferentes partes del país, tratando de equilibrar el riesgo de los equipos de investigación con el tamaño necesario para una muestra significativa. Michael O’Toole, director del Centro Internacional de Salud en Australia, dijo: ‘Es un tamaño clásico de muestra. No veo prueba alguna de exageración significativa… En todo caso, creo que las muertes deben haber sido más porque no han podido trabajar con las familias donde todos sus miembros habían muerto’.

                    Más allá de la falsa controversia en los medios acerca de la metodología de esos estudios epidemiológicos, había una cuestión importante en el estudio de 2004 en relación con las cifras, que fue la decisión de excluir de los datos a un grupo de Faluya debido al altísimo número de muertes que se sabía se habían perpetrado allí (incluso aunque la investigación se completara antes del ataque final contra la ciudad en noviembre de 2004). Roberts escribió en una carta a The Independent: ‘Por favor, comprendan que fuimos extremadamente conservadores: hicimos una estimación para el estudio de 285.000 personas muertas en los primeros dieciocho meses de invasión y ocupación, y acabamos informando que habían sido al menos 100.000’.

                    El dilema al que se enfrentaron fue éste: en los 33 grupos investigados, 18 informaron de muertes no violentas (incluido uno situado en Ciudad Sadr), los otros 14 grupos informaron de un total de 21 muertes violentas y la muestra de Faluya informó de 52 muertes violentas. Esta última cifra es conservadora por la razón subrayada por Michael O’Toole. Como el informe afirmaba: ‘23 hogares de los 52 visitados habían sido temporal o definitivamente abandonados. Los vecinos entrevistados describieron una gran mortalidad en la mayor parte de los hogares abandonados pero no pudieron dar detalles precisos como para poder incluirlos en la investigación’.

                    Dejando a un lado este último factor, había tres posibles interpretaciones de los resultados de Faluya. La primera, que fue la que los epidemiólogos adoptaron, era que el equipo había tropezado al azar con una muestra de hogares donde el número de muertos era tan alto que no resultaba representativo y por tanto no era importante para la investigación. La segunda posibilidad era que ese resultado considerado entre los 33 grupos, en el que la mayor parte de las víctimas pertenecían a un grupo y muchos otros daban cero víctimas, era una representación precisa de la distribución de víctimas civiles en un país sometido a bombardeo aéreo de ‘precisión’. La tercera posibilidad, que incorporaba eficazmente las dos anteriores era que el grupo de Faluya era atípico, pero no lo suficientemente anormal como para justificar su exclusión total del estudio, por eso el número real de exceso de muertes está en algún lugar entre las cifras de 100.000 y 285.000.

                    Sin embargo, en cada caso, esas cifras eran sólo el punto medio de un registro estadístico, dejando una considerable incertidumbre acerca del número actual de muertos. Los epidemiólogos hallaron, con un 95% de seguridad, que el exceso de muertes como resultado de la guerra, excluyendo el 3% del país representado por la muestra de Faluya, estaba en algún punto entre 8.000 y 194.000. En sí mismo, esto no apenas podía ser una conclusión sólida o satisfactoria.

                    No obstante, era muy improbable que el número actual de muertos estuviera cercano a cualquiera de esos extremos y había un 90% de probabilidades de que fueran más de 44.000.

                    La muestra de Faluya, al representar estadísticamente al 3% más devastado del país, informaba de 52 del total de 73 muertes violentas halladas en la investigación. Incluso aunque esta no fuera una representación perfecta de la distribución de las muertes violentas, por definición, esas zonas del país sufrieron considerablemente mucho más que otras áreas y, sin embargo, la estimación publicada de 100.000 muertes violentas incluía efectivamente cero muertes violentas en esas zonas. El equipo investigador que visitó Faluya informó que ‘inmensas zonas de la ciudad habían quedado tan devastadas en igual o peor grado que la zona que había elegido al azar para investigar’, por tanto el área elegida pareció de hecho ser representativa de muchas zonas gravemente bombardeadas. Uno podía por tanto llegar a la estimación de ‘alrededor de un exceso de 100.000 muertes o más’ al estudiar los datos de la investigación de varias formas, lo que hizo que los autores confiaran firmemente en su interpretación. Hubo otros sesgos conservadores integrados en el estudio, como el de ignorar las casas vacías y bombardeadas, como Michael O’Toole indicaba, pero no se hizo ninguna crítica seria de que su método pudiera provocar una sobrevaloración de muertes. La principal crítica, formulada por políticos y periodistas, fue que estos estudios producían estimaciones más altas que las del recuento pasivo, pero eso es exactamente lo que uno podía esperar.

                    Una investigación más amplia que produjo menores cifras de mortalidad civil fue la denominada Iraq Living Conditions Survey [Investigación sobre las Condiciones de Vida en Iraq, ICVI]. Fue el Ministerio de Planificación y Cooperación para el Desarrollo de la Autoridad Provisional de la Coalición quien la llevó a cabo en abril y mayo de 2004 y el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) la publicó en mayo de 2005. El imprimátur del PNUD y el amplio tamaño de la muestra dieron credibilidad a su tranquilizadora baja cifra de alrededor de 24.000 ‘muertes por la guerra’ (139).

                    No obstante, su estimación del número de muertos por la guerra se derivaba de una única pregunta planteada a las familias en el curso de una entrevista de 90 minutos de duración sobre las condiciones de vida dirigida por los funcionarios del gobierno de la ocupación. A diferencia, los estudios sobre mortalidad publicados en The Lancet se diseñaron con el único propósito de averiguar cifras exactas de mortalidad e incluían grandes precauciones para garantizar el anonimato de los entrevistados y para tranquilizarles sobre la independencia de los equipos investigadores.

                    Jon Pederson, el diseñador noruego de la ICVI, dijo él mismo que sus cifras de mortalidad eran ciertamente demasiado bajas. Los equipos de investigación que volvieron a las mismas casas y preguntaron sólo sobre las muertes de niños se encontraron con casi el doble de las que aparecían en la encuesta principal. Esto sugería precisamente que existía resistencia a informar de las muertes violentas que Roberts y sus colegas trataron de superar haciendo mucho hincapié en su imparcialidad. Y en abril o mayo de 2004, una pregunta sobre los “muertos de la guerra” podía todavía interpretarse que se refería sólo a la invasión misma, en oposición a la larga guerra de guerrillas que la siguió. Esta interpretación se apoya en el hecho de que más de la mitad de las muertes informadas en la ICVI se habían producido en la región sur de Iraq, que se llevó la peor parte de la invasión pero que posteriormente estuvo más tranquila que otras regiones.

                    En enero de 2005, el Ministerio de Sanidad proporcionó a la BBC un extracto de la investigación hecha en su hospital durante los seis meses anteriores que describía un cuadro similar al que se le dio a Nancy Youssef, del Knight Ridder, en septiembre. Recogía 2.041 civiles asesinados por las fuerzas estadounidenses y sus aliados, y 1.233 por supuestos insurgentes. Después de que la BBC transmitiera esas cifras por todo el mundo, recibió una llamada del Ministro de Sanidad del gobierno de la ocupación afirmando que el informe de su ministerio estaba falseado y que el número de muertos atribuido a las fuerzas ocupantes no era exacto. La BBC se retractó y el Ministerio de Sanidad dejó de proporcionar desgloses de cifras que atribuyeran cualquier responsabilidad a las fuerzas ocupantes por las muertes de civiles (140).

                    Otro recuento a nivel nacional de civiles asesinados lo publicó un grupo llamado Iraqiyun el 12 de julio de 2005. Iraqiyun era un grupo humanitario iraquí dirigido por el Dr. Hatim Al-Alwani y afiliado al partido político del presidente interino Ghazi Al-Yawer. Recogía en aquel momento 128.000 muertes violentas, de las cuales el 55% eran mujeres y niños menores de 12 años. El informe especificaba que incluía sólo muertes confirmadas de las que se había informado a los familiares, omitiendo cifras importantes de personas que habían sencillamente desaparecido sin dejar huella alguna en medio de la violencia y el caos. Era muy improbable que un esfuerzo como ese recogiera todos y cada uno de los muertos que hubieran podido producirse pero era un recuente importante, por las razones ya mencionadas (141).

                    Después, entre mayo y julio de 2006, Roberts, Burnham y Lafta dirigieron un segundo estudio epidemiológico en Iraq para actualizar su estimación de al menos 100.000 muertes entre marzo de 2003 y septiembre de 2004. Aumentaron el tamaño de su muestra a 1.849 hogares, que comprendían 12.801 individuos en 47 grupos. Investigaban en esta ocasión los resultados de cuarenta meses de guerra. Estos factores les permitieron limitar el alcance estadístico de sus resultados. Esta vez pudieron decir, con el 95% de certeza, que entre 426.000 y 794.000 iraquíes habían muerto violentamente como consecuencia de la guerra. Estimaron que, en el mejor de los casos, había habido un exceso de 655.000 muertes, de las cuales alrededor de 600.000 fueron muertes violentas. Pudieron validarse los resultados de la anterior investigación de que en octubre de 2004 habían muerto al menos 100.000 iraquíes, con una nueva estimación de exceso de muertes, para ese período, de 112.000. Esto validó también el supuesto conservador de que la muestra de Faluya era inusual pero no irrelevante (142).

                    Encontraron también algunos cambios en el modelo de muertes violentas. Los tiroteos eran ahora la causa más común en el número global de muertes, y ‘la proporción de muertes atribuidas a la coalición había disminuido en 2006, aunque las cifras actuales habían ido aumentando cada año’. Sin embargo, su conclusión global fue que: ‘La cifra de gente que muere asesinada en Iraq sigue aumentando’.

                    Esta tendencia general era extremadamente preocupante, con cada período recogiendo más muertes violentas que en el anterior y con una proliferación de los tipos de violencia según pasaba el tiempo. Los ataques aéreos eran ahora causa de sólo el 13% del total de muertes violentas, pero seguían siendo responsables de las muertes de alrededor de la mitad de todos los niños asesinados en Iraq, resaltando la naturaleza inherentemente indiscriminada del potente armamento lanzado desde el aire. Se había registrado un inmenso aumento en las muertes violentas entre los varones de edades comprendidas entre los 15 y los 44 años, reflejando ahora el 59% de todas las muertes violentas, pero los epidemiólogos decidieron no intentar diferenciar entre muertes de combatientes y de no combatientes. Con gran parte de la población implicada ahora en la resistencia armada frente a la ocupación, sentían que hacer preguntas sobre este extremo podía poner a los equipos de la investigación ante graves riesgos y que las respuestas no iban a ser en ningún caso fiables.

                    Los hogares atribuyeron el 31% de las muertes violentas a las fuerzas de la coalición, lo que suponía una estimación de al menos 180.000 personas asesinadas directamente por los estadounidenses y otras fuerzas extranjeras ocupantes. Sin embargo, el informe señalaba que: ‘No se clasificaron algunas de las muertes como provocadas por las fuerzas de la coalición si en los hogares habían algún tipo de incertidumbre sobre la parte responsable; en consecuencia, la cifra de muertes y la proporción de muertes violentas atribuibles a la coalición se ajusta a criterios conservadores’. Asimismo, las fuerzas iraquíes reclutadas y entrenadas por las fuerzas de EEUU y bajo su mando jugaron un papel cada vez mayor en la guerra, en particular en el reino del terror lanzado en Bagdad en mayo de 2005. Esas fuerzas fueron responsables de las ejecuciones sumarias de miles de hombres jóvenes y adolescentes, pero esas muertes no se atribuyeron en ese estudio a las fuerzas de la ‘coalición’.

                    En enero de 2008, se publicaron dos estudios más sobre la mortalidad en Iraq. El primero fue la Iraq Family Health Survey [Investigación sobre la Salud Familiar en Iraq, ISFI), que realizó el mismo grupo (COSIT, por sus siglas en inglés) que había dirigido el estudio de 2004, la ICVI citada arriba. Este estudio se centró exclusivamente en la cifra de muertos y contó con alguna cooperación de la Organización Mundial de la Salud. Se publicó en el New England Journal of Medicine. Investigó las muertes habidas sólo hasta junio de 2006, para proporcionar una comparación con la segunda investigación de Roberts, Burnham y Lafta. Aunque también encontró pruebas de un inmenso incremento en la tasa de mortalidad desde la invasión, la ISFI concluyó con una estimación mucho más baja, alrededor de 150.000 muertes violentas (143).

                    Lamentablemente, hay varias razones para dudar de la exactitud de esta cifra más baja. Al igual que la ICVI de 2004, este estudio lo llevaron a cabo los empleados de un gobierno que formaba parte de la violencia que se intentaba cuantificar. Por tanto, podía predecirse que las cifras reales iban a subestimarse. En segundo lugar, sus cálculos acerca de la tasa de mortalidad anterior a la invasión para el año 2002 fue de alrededor de la tercera parte de la tasa oficial de mortalidad recogida por la OMS. En tercer lugar, no encontró incrementos en la tasa de muertes violentas de año en año entre 2003 y 2006. Cualquier otra serie de datos de que se dispuso, desde los estudios de mortalidad a las estadísticas sobre violencia en Iraq del Pentágono, mostraban que la violencia aumentaba año tras año. En cuarto lugar, se halló que sólo una de cada seis muertes tras la invasión se debía a la violencia, frente a la mayoría de muertes por la violencia de otros estudios epidemiológicos y de investigaciones independientes en los cementerios.

                    Un quinto factor que seguramente contribuyó a la baja cifra de mortalidad de la ISFI fue que era imposible investigar la mortalidad en las zonas más peligrosas, el 11% de Iraq. Se intentó compensar esto basándose en la distribución regional de muertes violentas de Iraqbodycount.org (IBC), que registra las muertes recopilándolas a partir de los informes de los medios internacionales. Sin embargo, como las áreas no investigadas eran también las más peligrosas para los periodistas internacionales, inevitablemente, IBC desestimaba también las muertes de esas zonas. Y la ISFI utilizó todo ese modelo distorsionado basado en la información pasiva para hacer su estimación sobre las muertes en las partes más letales del país.

                    La otra investigación, publicada en enero de 2008, la dirigió entre agosto y septiembre de 2007, Opinion Research Business (ORB), una firma de encuestas británica, conjuntamente con el Instituto Independiente de Iraq para la Administración y Estudios de la Sociedad Civil. Investigaron en 2.414 hogares y les preguntaron si habían perdido a algún miembro de la familia a causa de la violencia desde que se produjo la invasión. No pudieron investigar en tres provincias (Anbar, Karbala e Irbil), y la mayoría del 8% de los hogares que se negaron a contestar pertenecía a Bagdad, donde las tasas de mortalidad eran de las más altas. Estos factores contribuyeron a crear un sesgo conservador en sus estimaciones. A pesar de todo esto, ORB halló que alrededor del 20% de los hogares investigados habían perdido al menos a uno de sus miembros, y estimaron que habían muerto en la guerra alrededor de 1,03 millones de personas. Sin tratar de compensar los sesgos conservadores mencionados, sus datos y el tamaño de la muestra otorga un 95% de fiabilidad a una cifra de muertos de entre 946.000 y 1,12 millones (144).

                    Tras la publicación del segundo estudio epidemiológico en The Lancet (*), la escala de muertes violentas que reveló fue gradualmente reconociéndose entre los círculos educados de Occidente, incluido Estados Unidos. La investigación de ORB proporcionó confirmación independiente del nivel de violencia. También sugería que las muertes habían continuado aumentando durante al menos otro año tras la publicación del citado segundo estudio de The Lancet y que es muy probable que la cifra total superara el millón de muertes violentas.

                    El trabajo de todos estos investigadores mostró que Estados Unidos y otros gobiernos modernos no pueden desencadenar un tipo de violencia así en ningún otro país sin tener que hacer frente finalmente a las consecuencias de la preocupación de la opinión pública por la naturaleza y magnitud de sus efectos. Y, aunque las autoridades estadounidenses nunca lo admitan en público, la publicación de estos estudios servirá probablemente para refrenar algunos de sus más violentos impulsos de los comportamientos en una guerra.

                    Notas:

                    135. Nancy Youssef: "U.S. attacks, not insurgents, blamed for most Iraqi deaths”, Miami Herald, 25 septiembre 2004: http://www.commondreams.org/headlines04/0925-02.htm

                    136. Les Roberts et al.: "Mortality before and after the 2003 invasion of Iraq: cluster sample survey”, The Lancet, Vol. 364, 20 noviembre 2004.

                    137. Owen Bennett-Jones: "Iraq deaths survey was robust”, BBC World Service, 26 marzo 2007: http://news.bbc.co.uk/1/hi/uk_politics/6495753.stm

                    138. Nicolas J. S. Davies: "Burying the Lancet reportZ Magazine, febrero 2006.

                    139. http://www.iq.undp.org/ilcs.htm

                    140. "BBC obtains Iraq casualty figures”, BBC News, 28 enero 2005. Informe original en: http://www.informationclearinghouse.info/article7906.htm

                    141. "Iraqi civilian casualties”, United Press International, 12 julio 2005. http://www.upi.com/Security_Terrorism/Analysis/2005/07/12/iraqi_civilian.2280/

                    142. Gilbert Burnham et al.: "Mortality after the 2003 invasion of Iraq: a crosssectional cluster sample survey”, The Lancet, 11 octrubre 2006.

                    143. Iraq Family Health Survey Study Group, "Violence-related mortality in Iraq from 2002 to 2006”, New England Journal of Medicine, Vol. 358: 484-493, 31 enero 2008.
                    144. http://www.opinion.co.uk/Newsroom_details.aspx?NewsId=88

                    N. de la T.

                    (*) Véase traducción informe completo investigación 2006 de The Lancet en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=39504

                    Fuente: http://warisacrime.org/content/unreported-iraqi-war-deaths-revealed-wikileaks-are-only-tip-iceberg

                     

                    Written by Eduardo Aquevedo

                    30 octubre, 2010 at 23:51

                    La vergüenza de EU al descubierto…

                    leave a comment »

                    Robert Fisk, in La Jornada.com

                    ISRAEL-PALESTINAOOO5Como de costumbre, los árabes sabían. Sabían todo de las torturas en masa, del promiscuo tiroteo de civiles, del escandaloso uso del poderío aéreo contra viviendas de familias, de los despiadados mercenarios estadunidenses y británicos, los cementerios de muertos inocentes. Todo Irak lo sabía. Porque ellos eran las víctimas.

                    Sólo nosotros podíamos fingir que no sabíamos. Sólo nosotros en Occidente podíamos rechazar cada acusación, cada afirmación contra los estadunidenses o británicos, poniendo a algún digno general –vienen a la mente el pavoroso vocero militar estadunidense Mark Kimmitt y el terrible jefe del estado mayor conjunto Peter Pace– a rodearnos de mentiras. Si encontrábamos un hombre que había sido torturado nos decían que era propaganda terrorista; si descubríamos una casa llena de niños muertos en un bombardeo aéreo estadunidense también era propaganda terrorista, o daño colateral, o una frase simple: No tenemos información de eso.

                    Desde luego, siempre sabíamos que sí la tenían. Y el océano de memorandos militares que se reveló este sábado lo volvió a demostrar. Al Jazeera ha llegado a extremos para rastrear a las familias iraquíes cuyos hombres y mujeres fueron asesinados en retenes estadunidenses –yo he identificado a alguna porque la reporté en 2004, el carro acribillado, los dos periodistas muertos, hasta el nombre del capitán local estadunidense– y fue The Independent on Sunday el primero en alertar al mundo sobre las hordas de pistoleros indisciplinados que eran llevados a Bagdad para proteger a diplomáticos y generales. Estos mercenarios, que se abrieron paso asesinando en las ciudades de Irak, me insultaron cuando les dije que estaba escribiendo acerca de ellos, allá en 2003.

                    Siempre es tentador desentenderse de una historia diciendo que no es nada nuevo. La idea de la vieja historia es usada por los gobiernos para enfriar el interés periodístico, pues sirve para cubrir la inactividad periodística. Y es cierto que los reporteros ya han visto antes algo de esto. La evidencia de la participación iraní en la fabricación de bombas en el sur de Irak fue filtrada por el Pentágono a Michael Gordon, del New York Times, en febrero de 2007. La materia prima, que ahora podemos leer, es mucho más dudosa que la versión generada por el Pentágono. Por todo Irak había material militar iraní de la guerra Irak-Irán de 1980-88, y la mayoría de los ataques contra los estadunidenses fueron llevados a cabo en esa etapa por insurgentes sunitas. Por cierto, los informes que sugieren que Siria permitió el cruce de insurgentes por su territorio son correctos. He hablado con familias de los atacantes suicidas palestinos cuyos hijos llegaron a Irak desde Líbano a través de la villa libanesa de Majdal y luego por la ciudad norteña siria de Aleppo para atacar a los estadunidenses.

                    Pero, aunque escrita en escueto lenguaje militar, aquí está la evidencia de la vergüenza estadunidense. Es un material que puede ser usado por abogados en tribunales. Si 66 mil 81 –me encantó ese 81 – es la cifra más alta disponible de civiles muertos, entonces la cifra real es infinitamente más alta, pues este registro sólo corresponde a los civiles de los cuales los estadunidenses tuvieron información. Algunos fueron llevados a la morgue de Bagdad en mi presencia, y fue el oficial a cargo quien me dijo que el Ministerio de Salud iraquí había prohibido a los médicos practicar autopsias de los civiles llevados por soldados estadunidenses. ¿Por qué se dio esta orden? ¿Tendría algo que ver con los mil 300 reportes independientes estadunidenses sobre tortura en las estaciones policiales iraquíes?

                    Los estadunidenses no tuvieron mejores resultados la última vez. En Kuwait, soldados de Estados Unidos podían oír cómo los kuwaitíes torturaban a palestinos en los cuarteles de policía después de que la ciudad fue liberada de las legiones de Saddam Hussein, en 1991. Incluso un miembro de la familia real kuwaití participó en las torturas. Los estadunidenses no intervinieron y solamente se limitaron a quejarse ante la familia real. A los soldados siempre les dicen que no intervengan. Después de todo, ¿qué le dijeron al teniente del ejército israelí Avi Grabovsky cuando reportó a su superior, en septiembre de 1982, que falangistas aliados de Israel acababan de asesinar a mujeres y niños? Ya lo sabemos, no nos gusta, no intervenga. Eso fue durante la masacre en el campo de refugiados de Sabra y Chatila.

                    La cita viene del informe de la comisión Kahan de Israel de 1983; sabe Dios qué leeríamos si Wikileaks lograra echar mano a los archivos del Ministerio de Defensa israelí (o la versión siria, para el caso). Pero, claro, en aquellos días no sabíamos cómo usar una computadora, ya no digamos escribir en ella. Y eso, desde luego, es una de las lecciones importantes de todo el fenómeno Wikileaks.

                    En la Primera Guerra Mundial, en la segunda o en Vietnam, uno escribía sus informes militares en papel. Tal vez los presentaba por triplicado, pero podía numerar las copias, rastrear cualquier espionaje y evitar filtraciones. Los documentos del Pentágono estaban realmente escritos en papel. Pero el papel siempre se puede destruir, mojar, hacer trizas hasta la última copia. Por ejemplo, al terminar la guerra de 1914-1918, un teniente segundo inglés mató a uno de los trabajadores chinos que habían saqueado un tren militar francés. El chino había amenazado con un cuchillo al soldado. Pero durante la década de 1930 el expediente de los soldados británicos fue tachado tres veces, por lo que no queda del incidente más rastro que un diario de guerra de un regimiento que reporta el saqueo del tren francés de provisiones por los chinos. La única razón por la que estoy enterado de esa muerte es porque mi padre era el teniente británico y él me contó la historia antes de morir. En ese tiempo no había Wikileaks.

                    Sin embargo, sospecho que esta masiva revelación de material de la guerra de Irak tiene serias implicaciones para periodistas y ejércitos por igual. ¿Cuál es el futuro de los Seymour Hershes y del periodismo de investigación de vieja escuela que el diario Sunday Times solía practicar? ¿Qué caso tiene enviar equipos de reporteros a investigar crímenes de guerra y reunirse con gargantas profundas militares si de pronto casi medio millón de documentos secretos van a acabar flotando frente a uno en una pantalla?

                    Aún no hemos llegado al fondo de la historia de Wikileaks, y más bien sospecho que hay más de unos cuantos soldados estadunidenses implicados en esta última revelación. ¿Quién sabe si no llega hasta lo más alto? En sus investigaciones, por ejemplo, Al Jazeera encontró un extracto de una conferencia de prensa de rutina del Pentágono en noviembre de 2005. Peter Pace, el nada inspirador jefe del estado mayor conjunto, informa a los periodistas cómo deben reaccionar los soldados ante el tratamiento cruel de prisioneros, señalando con orgullo que el deber de un soldado estadunidense es intervenir si ve evidencia de tortura. Luego la cámara se mueve hacia la figura mucho más siniestra del secretario de Defensa Donald Rumsfeld, quien de pronto interrumpe casi en un murmullo, para gran consternación de Pace: No creo que quiera usted decir que los soldados están obligados a detenerla físicamente. Su deber es reportarla.

                    Desde luego, la significación de este comentario –crípticamente sádico a su modo– se perdió en los diarios. Pero ahora el memorando secreto Frago 242 arroja mucho más luz sobre esa conferencia de prensa. Enviada presumiblemente por el general Ricardo Sánchez, la instrucción a los soldados es: Supuesto que el reporte inicial confirme que las fuerzas estadunidenses no tuvieron que ver en el abuso contra detenidos, no se realizará mayor investigación, a menos que lo ordene el alto mando. Abu Ghraib ocurrió bajo la supervisión de Sánchez en Irak. Fue también Sánchez, por cierto, quien no pudo explicarme durante una conferencia de prensa por qué sus hombres dieron muerte a los hijos de Saddam Hussein en un tiroteo en Mosul, en vez de capturarlos.

                    El mensaje de Sánchez, según parece, debió haber tenido el visto bueno de Rumsfeld. Del mismo modo, el general David Petraeus –tan amado por los periodistas estadunidenses– fue presuntamente responsable del dramático incremento en los ataques aéreos estadunidenses en el curso de dos años: de 229 sobre Irak en 2006 a mil 447 en 2007. Resulta interesante que los ataques aéreos de Estados Unidos en Afganistán se han elevado 172 por cierto desde que Petraeus asumió el mando militar allá.

                    Todo esto hace aún más asombroso que el Pentágono ahora se desgarre las vestiduras porque Wikileaks podría tener sangre en las manos. El Pentágono ha estado manchado de sangre desde que dejó caer una bomba atómica sobre Hiroshima en 1945, y para una institución que ordenó la invasión ilegal de Irak en 2003 –¿acaso la cifra de civiles muertos no fue allí de 66 mil, según sus propias cuentas, de unos 109 mil registrados?– resulta ridículo afirmar que Wikileaks es culpable de homicidio.

                    La verdad, por supuesto, es que si este vasto tesoro de informes secretos hubiera demostrado que la cifra de muertos era mucho menor de lo que la prensa proclamaba, que los soldados estadunidenses nunca toleraron la tortura por policías iraquíes, que rara vez dispararon a civiles en retenes y siempre llevaron a los mercenarios asesinos ante la justicia, los generales estadunidenses habrían entregado estos expedientes a la prensa sin cargo alguno en las escalinatas del Pentágono. No sólo están furiosos porque se haya roto el secreto o porque se haya derramado sangre, sino porque los han pescado diciendo las mentiras que siempre supimos que decían.

                    © The Independent

                    Traducción: Jorge Anaya

                    LOS DOCUMENTOS FILTRADOS POR EL SITIO WIKILEAKS DESNUDAN UNA SAGA DE MUERTES, TORTURAS Y MENTIRAS

                    Las venas abiertas de la invasión a Irak

                    Por acá un detenido torturado con cables pelados. Por allá, niños fusilados por tropas estadounidenses en puestos de control. En otro lado, insurgentes usando niños y discapacitados para cometer atentados suicidas.

                    Por Emily Dugan, Nina Lakhani,
                    David Randall, Victoria Richards y
                    Rachel Shields *

                    Así que ahora empezamos a ver qué había detrás de lo que Tony Blair llamó “el precio de la sangre”. Por acá un detenido torturado con cables pelados. Por allá, niños fusilados por tropas estadounidenses en puestos de control. En otro lado, insurgentes usando niños para cometer atentados suicidas. Y así, 391.832 documentos. En el Pentágono, estos mensajes llegaban todos los días a las casillas de correo de los burócratas. Para los iraquíes, los documentos detallan, en el tono desafectado del lenguaje militar, nada menos que las venas abiertas de una nación.

                    Hoy, siete años y medio después de la orden de invadir, la mayor filtración en la historia ha mostrado, mucho más que lo conocido hasta ahora, todo lo que desató esa declaración de guerra. Los servicios secretos iraquíes torturaron a cientos de personas, los militares estadounidenses miraron, tomaron nota y mandaron e-mails, pero casi nunca intervinieron. La tripulación de un helicóptero artillado recibió la orden de dispararles a insurgentes tratando de rendirse. Un médico le vendió a Al Qaida un lista de pacientes suyas, mujeres disléxicas, para que sean engañadas para convertirse en bombarderas suicidas. Una empresa privada de Estados Unidos, que ganó millones de dólares tercerizando tareas de seguridad, mataba civiles. Y los estadounidenses que siempre se vanagloriaron de no contar víctimas civiles, en realidad llevaban un conteo secreto. Siendo conservadores, los nuevos documentos suman 15.000 muertes a los números conocidos hasta ahora.

                    Fue anteayer cuando Wikileaks, el sitio web financiado por la gente que ganó fama mundial al filtrar material sobre Afganistán a principios de año, descargó cerca de 400.000 documentos militares estadounidenses, cubriendo el período 2004-2009. El archivo consiste en mensajes pasados por tropas de rango bajo y medio a sus superiores y que eventualmente llegaron al Pentágono. Están marcados como “secreto”, que no es ni por asomo la clasificación más alta de seguridad.

                    La respuesta del Pentágono fue decir que la filtración puso en peligro la vida de las tropas de Estados Unidos y sus aliados, y otras fuentes oficiales ningunearon los documentos diciendo que no revelaban nada nuevo. Una respuesta llegó de Iraq Body Count, la ONG británica que monitorea las muertes desde el 2003: “estos documentos… contienen información de bajas civiles y militares que han sido ocultadas de la luz pública por el gobierno de EE.UU. durante más de seis años… La información de las bajas es información sobre el público (sobre todo el público iraquí) que fue retenida sin justificación tanto de la opinión pública iraquí como la internacional, por los militares de EE.UU., aparentemente con la intención de ocultarla indefinidamente”.

                    Los documentos filtrados son documentos estadounidenses, por eso detallan apenas un puñado de incidentes que involucran a tropas británicas. Dos de ellos, del año 2008, registran la queja de dos chiítas que dicen haber sido golpeados por tropas británicas no identificadas. Los dos presentaban heridas consistentes con sus relatos. No hay registro de que haya habido una investigación. Otro documento, datado del 2 de septiembre del 2008, dice que un interrogador civil trabajando con los estadounidenses acusó a soldados británicos de arrastrarlo por el piso de su casa y de hundir su cabeza en el inodoro mientras le apuntaban con una pistola. El cable dice que su historia tenía inconsistencias y que el demandante no presentaba heridas.

                    Estas son las dos áreas significativas de información fresca y nueva:

                    Muertes de civiles

                    El Pentágono y el Ministerio de Salud iraquí venían negándose a publicar estadísticas de civiles muertos en la guerra, y hasta negaban que esas cifras existieran. “No tenemos una cuenta de civiles muertos”, dijo el general Tommy Franks, quien dirigió la invasión de Irak. Los documentos filtrados revelan hasta qué punto sus palabras eran huecas.

                    Desde el principio de la guerra, The Independent reveló que la cuenta verdadera era mucho más alta de lo que los militares de EE.UU. sugerían. Ya en el 2004, este diario informó que el Pentágono estaba juntando datos al respecto y que expertos académicos calculaban que los muertos civiles superaban los 100.000.

                    Los documentos detallan 109.032 muertes, de las cuales 66.001 son de civiles. Irak Body Count dijo anteayer que un análisis de un muestreo de 860 documentos agregaría 15.000 muertes a la cifra previa de 107.000. A estas muertes habría que agregarles las de los civiles, por lo que el total de muertos en la guerra de Irak estaría en alrededor de 150.000, el 80 por ciento civiles.

                    Sin embargo, ciertos recaudos deben tomarse al analizar esta información. No se trata de un conteo exhaustivo de las muertes. La muerte de civiles contrasta con las palabras que George W. Bush pronunciara en el 2003, cuando dijo que la nueva tecnología permitía a las tropas tomar recaudos especiales para proteger a los civiles. “Con las nuevas tácticas y armas de precisión, podemos alcanzar objetivos militares sin dirigir la violencia a la población civil”, dijo.

                    Tortura

                    Los documentos filtrados proporcionan una mirada in situ de los abusos informados por militares de EE.UU. a sus superiores, y aparentemente corroboran mucho de lo ya informado con respecto a los incidentes. Presos golpeados, presos quemados, presos azotados aparecen en cientos de documentos, dando la impresión de que el uso de cables eléctricos, barras de metal, palos de madera y sogas utilizados para torturar prisioneros eran una práctica común. Aunque algunos de estos casos fueron investigados por los estadounidenses, la mayoría que surge del archivo parece haber sido ignorada.

                    Al principio, el espacio para los presos era limitado y los iraquíes los amontonaban en cárceles temporarias. En noviembre del 2005, soldados de EE.UU. encontraron a 173 prisioneros con quemaduras de cigarrillos, cicatrices y huesos rotos, en una comisaría cerca de Bagdad. El documento dice: “Muchos prisioneros están tosiendo… Aproximadamente 95 están en una sola habitación, sentados con las piernas cruzadas y los ojos vendados, todos apuntando a la misma dirección. Según uno de los prisioneros interrogados en el lugar, doce prisioneros habían muerto por enfermedad en semanas recientes”.

                    En agosto, 2006, un sargento de EE.UU. en Ramani escuchó el sonido de latigazos saliendo de una estación de policía y se topó con un teniente iraquí que usaba un cable eléctrico para pegarle a un detenido en las plantas de sus pies. Después descubrió al mismo teniente azotando la espalda del detenido. El estadounidense presentó una declaración jurada acompañada por fotos de “marcas circulares de latigazos y sangrado de espalda”. El caso no se investigó.

                    Pero algunos de los peores ejemplos son muy recientes. En diciembre pasado doce soldados iraquíes, incluyendo un agente de Inteligencia, fueron filmados en Tal Afar matando a tiros a un detenido con las manos atadas. En otro caso, tropas de EE.UU. encontraron a un detenido con dos ojos en compota, lesiones en el cuello y “costras de sangre en su tobillo izquierdo”. El detenido dijo que fue picaneado para que hiciera una confesión. Funcionarios iraquíes dijeron que se lastimó tratando de escapar.

                    Amnesty International condenó las revelaciones y sugirió que EE.UU. había violado leyes universales al entregarles prisioneros a fuerzas iraquíes conocidas por cometer abusos “a una escala realmente alarmante”. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para la Tortura, Manfred Nowak, dijo que es un deber del gobierno de EE.UU. investigar si sus empleados estuvieron involucrados o fueron cómplices de las torturas.

                    El uso de Al Qaida de pacientes discapacitados

                    Un doctor habría vendido “listas” de pacientes discapacitados para que les coloquen bombas accionadas a control remoto y sean detonadas en mercados bulliciosos en Bagdad. Según los documentos, en octubre del 2008 un médico fue detenido bajo sospecha de entregarle once nombres de pacientes a los insurgentes.

                    El archivo dice que las mujeres “probablemente fueron usadas en el doble atentado suicida del 1o de febrero del 2008 en contra de mercados locales, refiriéndose a dos mujeres con síndrome de Down que fueron engañadas para colocarse chalecos con explosivos que estallaron en dos bazares en el centro de Bagdad. Las explosiones, que según funcionarios iraquíes fueron detonadas desde teléfonos celulares, mataron al menos 73 personas e hirieron a más de 160.

                    No fue un incidente aislado. El 4 de abril del 2008 un adolescente “retardado mental” se inmoló en un funeral en la provincia de Dilaya, al noreste de Bagdad, matando a seis e hiriendo a 34. “Tenía los rasgos faciales de una persona con síndrome de Down”, dice el documento. El 28 de febrero del 2008 un adolescente con retraso mental fue baleado por una patrulla de EE.UU. mientras intentaba huir de sus captores que intentaban usarlo como bombardero suicida.

                    * De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12

                    Written by Eduardo Aquevedo

                    24 octubre, 2010 at 21:56

                    Entrevista secreta con J. Assange, enemigo N° 1 del Pentágono…

                    leave a comment »

                    ENTREVISTA: EL ENEMIGO NÚMERO UNO DEL EJÉRCITO DE EEUU Julian Assange fundador y editor de ‘wikileaks’

                     

                    image Es la pesadilla de la todopoderosa inteligencia militar de EE UU. Se llama Julian Assange, tiene 39 años y una profesión: reventar a escala mundial los mayores secretos oficiales

                     

                    JOSEBA ELOLA 24/10/2010 El Pais.com

                    El Pentágono ha desplegado un equipo de 120 personas para frenar sus filtraciones. Suecia, el país al que acudió a refugiarse, le ha negado el permiso de residencia. El hombre que destapa los documentos silenciados, el enemigo de las verdades oficiales, volvió a asestar ayer un nuevo golpe. Se llama Julian Assange. Tiene 39 años. Nos concedió una cita secreta en Londres / Consulta los documentos sobre Irak filtrados en la página de Wikileaks | CLAVES: Cómo navegar por los ‘papeles de Irak’

                    Julian Assange vive en un universo de secretos. Secretos eran los 400.000 documentos sobre la guerra de Irak que liberó ayer. Secretos son los 30 envíos que cada día recibe el portal que dirige, inagotable fuente de denuncia a escala planetaria. Secretas procuran ser sus comunicaciones, sus entradas y salidas. Su organización también vive envuelta en el más absoluto de los secretos.

                    Secreta por tanto tenía que ser la cita con el hombre que se ha convertido en serio enemigo del todopoderoso Pentágono. El hombre que fundó en diciembre de 2006 un sitio web también es la pesadilla de grandes bancos, multinacionales y gobiernos. Ciento veinte personas, pertenecientes al llamado gabinete de crisis Wikileaks, trabajan en los alrededores del Pentágono para contrarrestar los efectos de las filtraciones del combativo portal.

                    Pregunta. Leí un titular que ponía en su boca la frase: "Soy un periodista activista". ¿Lo es?

                    Respuesta. Yo soy un editor. Y como editor, también dirijo, y soy portavoz de mi, nuestra, publicación. He estado involucrado en periodismo desde que tenía 25 años, cuando cofirmé el libro Underground, y actualmente, dado el estado de impotencia del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista.

                    P. ¿Por qué?

                    R. Por los abusos del periodismo.

                    P. ¿A qué abusos se refiere?

                    R. El mayor abuso es la guerra contada por los periodistas. Periodistas que participan en la creación de guerras a través de su falta de cuestionamiento, su falta de integridad y su cobarde peloteo a las fuentes gubernamentales.

                    Assange y los suyos publicaron ayer la que es considerada la mayor filtración de documentos secretos en la historia del Ejército de EEUU, los papeles de Irak. En abril liberaron los papeles de Afganistán, 77.000 documentos desclasificados que destapaban la muerte de cerca de 20.000 afganos. Denunciaron ejecuciones extrajudiciales en Kenia y se llevaron por ello un premio de Amnistía Internacional. También pusieron en jaque al mayor banco islandés, The New Kaupthing, destapando un documento oficial que evidenciaba la irresponsable gestión de sus administradores, que meses después sufrieron penas de cárcel. Y sacaron a la luz manuales secretos de la Iglesia de la cienciología.

                    Secretos. También está llena de secretos la investigación de la que está siendo objeto Assange. Dos chicas le denunciaron en una misma semana de finales de agosto por acoso sexual en Suecia. El lunes se conocía que el país escandinavo, al que había acudido a protegerse dado su régimen garantista para la prensa, le ha denegado el permiso de residencia. Assange nos dice que está pensando instalarse en algún sitio de Sudamérica.

                    Cita amarrada, hora concreta, lugar secreto. El lunes, en Londres, a las 12.00. Así de escueta es la información del mensaje que nos entra en el móvil y que anuncia que por fin podremos hablar con el hombre que ha estado y está en el ojo del huracán informativo.

                    El verano de Assange ha sido fino. Esta entrevista fue solicitada por primera vez el 19 de julio pasado. El propio Assange respondía tres días más tarde, el 22, emoticono incluido: "Sorry. no time for a few weeks" (lo siento, sin tiempo por unas cuantas semanas); emoticono de pena.

                    La noche previa al encuentro recibimos un mensaje con la dirección de un restaurante al norte de Londres. Allí nos recibe a las 12.00 en punto la persona que le lleva las relaciones con la prensa. Nos conduce a un callejón y nos sube a unas oficinas. Un retrato de Nelson Mandela preside esta sala con largas mesas rectangulares de trabajo y paredes en tonos verde claro.

                    Julian Assange no está. No ha llegado. Se le espera. Preguntamos si hay algún otro miembro de la organización con el que podamos hablar. Al poco, por la puerta entra un hombre alto y fornido, chaqueta y pantalón negros, jersey gris de cuello alto, ojos azules, pelo canoso. Es Kristinn Hrafnson, periodista islandés que trabajó durante 20 años en la televisión estatal y que se ha enrolado en el pelotón de Assange: "Tenía ganas de trabajar en historias que crean grandes olas en el mundo", explica. Hrafnson participó durante cinco meses en la elaboración de Collateral Murder -Asesinato colateral-, el vídeo que dio la vuelta al mundo y que generó 3.000 titulares de prensa en 48 horas. Fue visto por más de cuatro millones de internautas en las 72 horas posteriores a su publicación en YouTube.

                    Seguramente recuerden ustedes las escalofriantes imágenes. Dieron la vuelta al mundo a principios de abril. Un helicóptero Apache del Ejército de Estados Unidos sobrevuela un suburbio de Bagdad. Se ve a varias personas andando por la calle, una de ellas, fotógrafo de Reuters, lleva una cámara al hombro. Los militares piensan que es un arma de fuego. Desde el Apache se dispara a todos los que por allí pasan en ese momento. La secuencia es espeluznante. "Keep shooting -sigue disparando-". Ráfaga. "Keep shooting". Ráfaga. "Keep shooting".

                    Personas que caen fulminadas al suelo. Otras que huyen de los disparos. Dos hombres que intentan auxiliar al fotógrafo herido. El Apache dispara contra ellos. Y contra la furgoneta, en cuyo interior hay dos niños.

                    Balance: doce personas fulminadas. La frialdad de la guerra expuesta. Las risas del soldado que acaba de disparar. La grosera conversación entre los soldados. El insulto a los que yacen muertos. "Bastards". Y en el suelo, las víctimas del tiro al bulto, eso que en estos tiempos modernos se ha dado en llamar "daños colaterales".

                    Llega Assange. El pelo aplastado y pegado a la cabeza; el casco de la moto bajo el brazo. Entra en la sala y Hrafnson le comenta algo. Se disculpan y se retiran a una sala contigua, asuntos urgentes, asuntos secretos. "Disculpe, esto siempre es así", dice cariacontecido el solícito hombre de prensa.

                    Assange se sienta por fin frente a la grabadora. Es un hombre muy alto, fuerte, magnético. Su antaño pelo largo totalmente blanco, que este verano dio paso al pelo corto castaño claro, es ahora una mezcla de esas dos fases. A sus 39 años, desprende un carisma indiscutible. Dos personas que han trabajado con él y que no quieren identificarse le describen como un hombre extremadamente inteligente. ¿Más calificativos?: Valiente; trabajador; divertido. El último héroe del periodismo combativo elige sentarse en la mesa que le permite tener el retrato de Mandela detrás de él: "Es importante tener bien guardadas las espaldas", bromea.

                    P. Su actividad en Wikileaks le está granjeando una creciente colección de enemigos. ¿Cuál es en estos momentos su peor enemigo?

                    R. En términos de recursos dedicados a seguir nuestros pasos, el Ejército de Estados Unidos. Dicho lo cual, tenemos buenos amigos allí, hay gente buena. Y también mala. Hay un equipo, supuestamente, de 120 personas en el llamado Wikileaks warroom -equipo de crisis/de combate- dedicado 24 horas al día a ocuparse de nosotros. Están dirigidos por un señor nombrado por Gates -secretario de Defensa norteamericano-. Son, predominantemente, miembros de la agencia de inteligencia militar y del FBI.

                    P. ¿Qué otros enemigos tiene?

                    R. Bancos. La mayor parte de los ataques legales que hemos recibido son de bancos. También los ha habido procedentes de China poco después de liberar material crítico sobre determinadas actividades del Gobierno. También hemos recibido ataques de cultos, de sectas abusivas, como la Iglesia de la cienciología, los mormones…

                    P. Esos enemigos que tiene ¿hacen que tema usted por su vida?

                    R. Alguna gente, como Daniel Ellsberg -el hombre que desveló en 1971 los papeles del Pentágono sobre la guerra de Vietnam-, ha sostenido que mi vida está en peligro.

                    P. ¿Y usted qué cree?

                    R. Creo que hay un pequeño, pero no insignificante riesgo, sí. Lo que hay es un peligro significativo de procesamiento y de detención. Están intentando crear un caso de espionaje contra mí y otros miembros de la organización, y contra gente que ha tenido relación con nosotros en Estados Unidos.

                    El analista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos Bradley Manning fue detenido por la filtración del vídeo de la matanza de Bagdad. "El FBI ha visitado a gente en Boston y otras ciudades americanas conectadas con Bradley Manning o nosotros", explica Assange. "Según mis fuentes, el fiscal general del Estado australiano aprobó permisos para interceptar las comunicaciones de nuestra gente en Australia. El Gobierno de Suecia ha sido presionado a nivel de inteligencia por Estados Unidos, según dicen mis fuentes en inteligencia. El Gobierno de Islandia también ha sido presionado por Estados Unidos, según mis fuentes en Islandia y en el Senado norteamericano; y al embajador de Islandia llegaron a preguntarle si ya se habían dado pasos para asegurarse de que Islandia no se convierta en un refugio para Julian Assange".

                    Assange habla de él en tercera persona. Es un hombre que mide las palabras como nadie. No dice nada sin habérselo pensado cuatro veces. Habla despacio, con continuas pausas que invitan al entrevistador a colar una pregunta que él nunca responde porque sigue con su largamente articulada respuesta. Assange, no habla: dicta. Le gusta tener el control.

                    El adalid del periodismo combativo continúa relatando la persecución de la que ha sido objeto la organización que, con pulso firme, dirige. Un miembro de Wikileaks sufrió una emboscada en un parking de Luxemburgo en 2008. Dos abogados defensores de los derechos humanos que trabajaron con Wikileaks en Kenia fueron asesinados en marzo de 2009.

                    Y desde el Pentágono no se andan con chiquitas. El pasado 3 de agosto, el portavoz de Defensa estadounidense, Geoff Morrell, comparecía brevemente ante los medios. Solicitaba a Wikileaks que devolviera los documentos filtrados. "Si hacer lo correcto no es suficiente para ellos, entonces miraremos qué alternativas tenemos para obligarles a hacer lo correcto", anunció Morell.

                    "Fue extremadamente desagradable", dice Assange, "una manera extremadamente extraña de pronunciarse. Hemos llegado a la conclusión de que esa rueda de prensa fue diseñada para preparar posteriores ataques legales".

                    Assange sabe cultivar los silencios. Habla mirando al horizonte, sus ojos se mueven de izquierda a derecha y de derecha a izquierda mientras busca la palabra precisa. Su voz grave, levemente quebrada, y su querencia por el susurro, más propio de la confidencia que de la entrevista, confiere aún mayor intensidad a sus palabras. Habla tan bajo que conduce al interlocutor a un compromiso de escucha insoslayable. O aguzas el oído, o no te enteras.

                    Cuenta que la organización ha recibido cien "ataques legales". Dos de cada cinco demandas/querellas acabaron en juicio. Asegura que salieron victoriosos en todos los casos. También destaca los ataques que le han dirigido los medios de comunicación. Se queja de que los medios replican las mentiras que otros deslizan y se retroalimentan ad infinítum manchando su biografía. "Ha habido 15 ataques contra nosotros completamente fabricados de arriba abajo", asevera, "vendidos como filtraciones de gente de dentro de la organización. Se ha llegado a decir que llevo una vida de lujo en Sudáfrica. Nunca he estado en Sudáfrica".

                    P. ¿Piensa usted que las acusaciones que contra usted pesan en Suecia por acoso sexual están conectadas con todo esto?

                    R. No lo sabemos. Prefiero hablar de esto en otro momento, no puedo hablar en mi nombre y en nombre de la organización al mismo tiempo.

                    Assange es un hombre acosado. Tiene que protegerse. El pasado 27 de septiembre su equipaje fue requisado cuando abandonaba Estocolmo. La hipótesis de que alguien esté intentando vigilar sus pasos o interferir en sus comunicaciones no resulta descabellada. Todas las comunicaciones que realiza por teléfono o mail están encriptadas, es un excelente criptógrafo, tiene un pasado de hacker. Los protocolos de seguridad que debe seguir son estrictos. En algunos lugares, confiesa, debe moverse con guardaespaldas.

                    Nunca se sabe dónde está, dónde dormirá esta noche, o en qué anda. Su vida nada en los secretos. Se mueve rápido y procura no dejar rastro.

                    La existencia un tanto nómada no es algo que le resulte ajeno. "Nuestra familia producía teatro profesional y televisión y como resultado, íbamos de gira por el país muy a menudo", recuerda. Assange nació en 1971 en Townsville, ciudad de la costa noroeste australiana. Cuando tenía ocho años, sus padres se separaron. La madre inició una relación con un músico con el que tuvo otro hijo. "Durante una parte de mi adolescencia tuve que lidiar con este hombre del que se sospechaba estaba conectado con el culto de Anne Hamilton-Byrne", cuenta. Una secta en la que algunos miembros convencían a las madres para que ofrecieran a sus hijos recién nacidos a la líder del movimiento. Niños que se convertían en hijos adoptivos de la suma sacerdotisa, que ordenaba teñirles a todos el pelo de rubio y a los que se suministraban todo tipo de drogas, incluidas ceremonias de iniciación al LSD cuando apenas eran adolescentes.

                    Llegó un momento en que no quedó otra salida que huir. Huir de las garras de aquel hombre. Assange, su hermanastro y su madre estuvieron tres meses cambiando constantemente de domicilio. Vivir a la fuga.

                    Secretos y fugas. Dos conceptos que gobiernan la vida de Julian Assange. Leaks significa fuga. Y también fuga de información, filtración.

                    Por aquellos años difíciles nació su fascinación por los ordenadores. Su pericia, sus dotes como programador, le convirtieron en un notable hacker. Su nombre de guerra: Mendax. Allí comenzó su lucha: la información está para ser compartida.

                    Como hacker, llegó a penetrar en los sistemas de la compañía telefónica canadiense Nortel, motivo por el cual llegó a ser encausado. El juez acabó sentenciando que detrás de su intentona se escondía el simple placer de ser capaz de penetrar en sistemas ajenos. Tuvo que pagar una pequeña multa. "Yo fui un activista", asume. "La investigación de la que fui objeto se acabó cuando yo tenía 20 años; aunque el proceso durara seis años más, hasta 1997. Ahora hay muchos intentos de llamarme hacker, basados en mis actividades como hacker de hace veinte años, para devaluar mi trabajo como periodista. Con ello se pretende además despojarme de las protecciones legales de cualquier periodista; van contra mí personalmente, y contra esta organización. No obstante, es cierto que he sido un activista de la información libre durante mucho tiempo. Esos intereses de adolescente, aunque relativamente poco sofisticados, reflejan la consistencia de mi carácter".

                    La información libre. Los secretos destapados. La transparencia. Toda la información secreta debe estar a disposición del ciudadano. Varios medios, entre ellos, The New Yorker, le han acusado de venerar la transparencia en todas partes menos en el seno de su organización.

                    El presupuesto actual de Wikileaks es de un millón de dólares anuales (en torno a 712.000 euros). Desde enero, cuentan con un sistema de donaciones anónimas de modo que no están influidos por los intereses de quienes donan, explica Assange. Durante los cuatro primeros años, el portal se nutrió de las aportaciones de Assange y algunos más. El número total de donantes actual es de 10.000 personas. Ninguna donación sobrepasa los 20.000 euros.

                    Assange asegura durante la entrevista que ya son 12 personas fijas y que pronto serán 20. El número de colaboradores asciende a 800. Seguidores en Twitter: 150.000.

                    El portal de Wikileaks se reabrió el viernes tras una larga temporada cerrado. En la página alegaban motivos de mantenimiento para justificar el cierre. Assange explica que se debió a la gran reorganización en la que están inmersos. Un periodista que ha trabajado estrechamente con él sostiene que el portal ha estado cerrado por la rebelión interna que ha sufrido la organización en los últimos meses. Manifiesta que los métodos autoritarios de Assange han disuadido a varios integrantes del equipo. Que algunos de los técnicos han llegado a boicotear internamente la Red para evitar que Assange lo controle todo. Hrafnson, el portavoz islandés, niega cualquier atisbo de rebelión interna.

                    Otro periodista de una cabecera internacional, que también prefiere ocultar su identidad, dice que, efectivamente, Assange es un tanto autoritario. Pero sostiene que en una organización como Wikileaks, sometida a tanta presión, es normal que haya debate y tensión. Y es lógico, por tanto, que haya un momento en que alguien tenga que tomar una decisión que no guste a todo el mundo. "Hay unos que son más partidarios de la acción que otros", describe.

                    P. Daniel Domscheit-Berg, su ex portavoz en Alemania, que ha abandonado la organización, dijo a Der Spiegel que usted actuó con él como fiscal, juez y verdugo. Sostiene que usted no tolera las críticas.

                    R. Daniel Domscheit-Berg fue suspendido de esta organización por un número de razones serias. Como muchas personas que son suspendidas, elige criticar las decisiones del que les emplea. Creemos que la confianza, la confidencia y actuar con integridad son componentes esenciales de nuestro trabajo. Por ese motivo decidí no criticar a Domscheit-Berg, a pesar de que sus declaraciones no nos han ayudado nada en estos momentos de dificultades.

                    Daniel Domscheit-Berg coge el teléfono en Berlín. Al oír lo que Assange ha dicho sobre su salida a este periódico, se revuelve, indignado. "En primer lugar, yo no soy su empleado. En esta organización no se paga a nadie. En mi caso, además, yo puse dinero en el proyecto", exclama, notablemente irritado.

                    El ex portavoz se declara estupefacto por su despido, que se produjo en septiembre. Asegura que al menos cinco personas han abandonado Wikileaks por estar en desacuerdo con los modos de Assange. "La gente no quiere que un dictador esté al frente de una organización tan poderosa, que maneje una información tan sensible. Julian se está comportando como un dictador y yo no trabajo para dictadores, yo lucho contra los dictadores".

                    El activista alemán, de 32 años, afirma que sus palabras no son fruto de una "vendetta personal". Y señala que Wikileaks ha ido perdiendo algunas de sus señas de identidad. "Yo no sé si el Pentágono estará o no en estos momentos detrás de Julian. Pero el hecho de que pueda estarlo demuestra que se ha cometido el mayor de los errores: Wikileaks nació como una organización en la que estaba involucrada mucha gente de modo que nunca pudieran ir a por una sola persona. La gente debería ser intercambiable, lo importante es el proyecto, es un movimiento. ¿Qué es Wikileaks ahora, una organización o el show de Julian Assange?".

                    El controvertido fundador de Wikileaks no deja indiferente a nadie. Fascina a unos, irrita a otros. Para unos es el último héroe del periodismo, un hombre que desafía la lógica de un mundo cínico en busca de la máxima transparencia. Para otros, un idealista naif que cree que todo se puede contar, cuando hay cosas que el sentido común indica es mejor no publicar. Por ejemplo, aquellas que pongan en peligro la vida de las personas. De eso le acusan desde varios frentes. De haber revelado la identidad de informantes afganos que ahora son blanco fácil para los talibanes.

                    P. Su decisión de publicar los nombres de informantes afganos al hacer públicos los papeles de Afganistán levantó polvareda. Bill Keller, director de The New York Times, dijo: "Su decisión de hacer públicos los datos tuvieron consecuencias potenciales que, creo, cualquiera, sea cual sea su visión de la guerra, encontraría lamentables". ¿Considera que cometió algún error, que puso en peligro alguna vida?

                    R. Al publicar 76.000 de 90.000 documentos clasificados, hay muchas cosas de las que hablar. Esos documentos revelaron la hora, fecha, lugar y circunstancias de la muerte de cerca de 20.000 personas. Y punto. En los dos meses desde que el material fue publicado, hasta donde se puede determinar hoy, ningún civil afgano ha sido dañado por la publicación de los papeles. Eso no quita para que estos sean temas muy serios e interesantes, y por ese motivo retiramos uno de cada cinco documentos. El hecho de que Bill Keller tenga necesidad de dedicar su tiempo a hablar de este tema, que no está asociado a la muerte de nadie, comparado con los temas que han llevado a la muerte de cerca de 20.000 personas, y la muerte de cientos en los últimos dos meses, es un reflejo de la dificultad que tiene The New York Times para criticar al Ejército en Estados Unidos.

                    P. Alan Rusbridger, director de The Guardian, nos decía hace unos días con ironía que los medios tradicionales han abandonado el periodismo de investigación porque es caro y no muy sexy. ¿Está de acuerdo?

                    R. Sí, lo han abandonado casi por completo, es cierto. El peaje que pagas es caro: te crea enemigos, genera gastos en prevenir ataques judiciales, y se producen ofensivas contra los intereses de los editores. Yo creo que los lectores sí demandan periodismo de investigación, pero el coste por palabra en relación con otras formas de periodismo es alto, especialmente, el periodismo subvencionado por intereses especiales.

                    P. ¿Pero cree que la mayor parte de los grandes medios de comunicación occidentales están subvencionados por intereses especiales?

                    R. Eso no es exactamente lo que yo quería decir. Ese también es un factor. Yo me refería a los miles de millones de dólares que el Ejército de EE UU gasta al año en su comunicación de asuntos oficiales para producir contenido tutelado como vídeos, fotos y notas de prensa que al final son historias gratis para que los periodistas les pongan la firma. Y similares contenidos tutelados producidos por empresas y Gobiernos. En ese sentido, los periódicos y las televisiones se convierten en seleccionadores de contenidos tutelados.

                    P. ¿Cree usted que esto va a cambiar? ¿Cree que la revolución digital e iniciativas como Wikileaks traerán periodismo independiente?

                    R. Podemos ir en las dos direcciones. Puede que lleguemos a un sistema en que haya una mayor fiscalización y acuerdos internacionales para suprimir la libertad de prensa o puede que vayamos a un nuevo estándar en que la gente espere y demande material que exponga más a los poderes; y un entorno comercial en que este tipo de exposición sea rentable; y un entorno legal en que esto esté protegido.

                    P. ¿Es usted optimista al respecto?

                    R. Estamos en el cruce de caminos entre esos dos futuros. Por eso es tan importante y tan interesante estar involucrado en esto. Con nuestras acciones de ahora determinamos el destino del entorno mediático internacional de los próximos años.

                    Assange se muestra como un entrevistado rebelde. Resulta muy difícil conseguir colar una pregunta en medio de sus pausados discursos. Eso sí, muchas de las cosas que dice son sustanciosas. Si no, véase su reflexión sobre lo que le ha supuesto su experiencia en Wikileaks:

                    "Cada persona tiene una trayectoria única en la vida, pero, en los últimos tres años y medio, yo he tenido una experiencia realmente única. He leído más documentos filtrados, posiblemente, que ninguna otra persona en la tierra. De muy distintos temas. Igual hay gente que ha leído muchos, pero tal vez no de tantas y tan distintas organizaciones a lo largo de mundo. He obtenido más filtraciones internas que ninguna otra persona y he dirigido una organización que ha recibido muchos ataques de organizaciones poderosas, de secretos y neuróticos cultos. Antes de estar metido en esto, creí que sabía bastante de cómo funciona el mundo, he hecho cosas significativas e importantes antes que esto. Pero nada me preparó para la realidad con la que me he encontrado. Mi perspectiva ha cambiado mucho".

                    P. ¿Y qué ha visto?

                    R. No sé si es posible comunicar lo que he aprendido. Hay dos cosas que me vienen a la mente. La primera, la muerte a escala mundial de la sociedad civil. Rápidos flujos financieros, por transferencias electrónicas de fondos que se mueven más rápido que la sanción política o moral, destrozando la sociedad civil a lo ancho del mundo. El poder económico permite a oportunistas en cualquier sociedad conectada al sistema financiero global extraer riqueza robada con un comportamiento inmoral para llevarla a destinos lejanos o a oscuros y opacos vehículos financieros difíciles de atrapar. En este sentido, la sociedad civil está muerta, ya no existe, y hay una amplia clase de gente que lo sabe y está aprovechando que saben que está muerta para acumular riqueza y poder.

                    P. ¿Cómo…?

                    R. Y la segunda cosa que he visto, que opera en combinación y en oposición a esta, es que hay un enorme y creciente Estado de seguridad oculto que se está extendiendo por el mundo, principalmente basado en Estados Unidos. Cualquier Estado, si quiere sobrevivir, tiene que inscribirse con uno de los tres proveedores de inteligencia y sistemas armados. Los proveedores son el Imperio occidental, Rusia, antiguo Imperio soviético, y China, que aún no es un imperio, pero empieza a moverse en esa dirección. El Estado de seguridad oculto que se está extendiendo por el Imperio occidental tiene su centro de gravedad en Estados Unidos, pero es una red de tutelaje que existe en todos los países occidentales y conecta a todos los países occidentales. En EE UU, a pesar del colapso financiero, su poder económico ha crecido: su porción de recursos económicos ha crecido entre 250% y 300% desde los noventa. Para dar un ejemplo concreto, y en este caso cito a Dana Priest -dos veces ganadora del Pulitzer-, de The Washington Post, hay 817.000 personas trabajando en labores de seguridad top secret.

                    P. ¿Y esas estructuras velan fundamentalmente por salvar al capitalismo?

                    R. Las grandes corporaciones han penetrado tanto ese Estado de seguridad opaco y el sistema político que se están llevando todo el valor añadido por los contribuyentes.

                    Assange afirma que en Estados Unidos hay ahora una tensión entre el sistema nacional de seguridad paralelo y lo que denomina anarcocapitalismo, es decir, las grandes empresas. Compara el Estado de seguridad paralelo norteamericano con el que construyó Putin para dominar a los oligarcas.

                    Para terminar, Assange, que no deja títere sin cabeza, reserva su traca final para los complacientes medios de comunicación. "Los medios de comunicación internacionales son un desastre. Estamos en una buena posición para verlo porque nos llega material política e históricamente significativo, lo liberamos, y vemos cuántos medios se hacen eco y con qué rigor. Podemos ver también los esfuerzos para suprimir la información que damos. Mi conclusión es que el entorno de los medios internacionales es tan malo y tan distorsionador que nos iría mejor si no hubiera ningún medio, ninguno".

                    Se acaba la entrevista. Assange se levanta y muta. Se convierte en otra persona. Se desprende de un plumazo de toda su intensidad y gravedad. Se vuelve ligero, encantador, sonríe. Rejuvenece. Lo último que dice, una vez apagada la grabadora. "No creas a nadie. No creas a nadie. No creas a nadie. Te estarán mintiendo.

                    Las tripas de Wikileaks

                    » WikiLeaks es un sitio web para la publicación anónima de documentos secretos o delicados. Una conexión cifrada permite a cualquier usuario subir vídeos, documentos o audios confidenciales sin dejar rastro.

                    » Se ha convertido en la gran plataforma de las filtraciones -leaks, en inglés-, en el lugar en el que se cuestionan las grandes verdades oficiales.

                    » Julian Assange, australiano de 39 años, teme que los Estados Unidos le abran una causa por espionaje por la filtración de los ‘papeles de Afganistán’. En Suecia, que le acaba de negar el permiso de residencia, tiene abierta una investigación por presunto acoso sexual.

                    Cinco episodios clave

                    El de ayer fue el golpe más impactante en la carrera de Wikileaks como plataforma de filtración de contenidos secretos. Desde su fundación en diciembre de 2006, el portal dirigido por Julian Assange ha levantado papeles en distintos puntos cardinales del planeta, aunque los que más ruido han hecho han sido sin duda los relacionados con el Ejército norteamericano.

                    Las ejecuciones extrajudiciales en Kenia, el escándalo del banco islandés The New Khaupting y los ‘papeles de Afganistán’ son tres de sus más duros golpes.

                    Pero también han recibido críticas por no editar suficientemente el material que les llega y publicar datos de carácter privado. Ocurrió con el episodio de las últimas conversaciones de las víctimas del 11-S y con la publicación de nombres y direcciones de miembros del Partido Nacional Británico.

                    EJECUCIONES EN KENIA. Noviembre de 2008. Wikileaks filtra un documento silenciado hasta la fecha en el que la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Kenia denuncia la ejecución extrajudicial de 500 jóvenes opositores al régimen.

                    VERTIDOS TÓXICOS. Murieron seis personas. 85 necesitaron cuidados. Wikileaks publicó que la empresa Trafigura había pagado a una empresa local de Costa de Marfil para que se deshiciera de 40.000 toneladas de gasolina de baja calidad.

                    LA INTRAHISTORIA DEL 11-S. Noviembre de 2009. Wikileaks publica llamadas, mensajes SMS y correos electrónicos enviados hacia y desde las Torres Gemelas el 11-S. La publicación desata la polémica sobre el respeto a la intimidad.

                    NOMBRES Y RAZA. Octubre de 2009. Wikileaks da a conocer un listado con los nombres, apellidos, direcciones y teléfonos de miles de personas pertenecientes al Partido Nacional Británico, de corte racista. Más críticas sobre los límites de la publicación de datos.

                    MATANZA EN BAGDAD. Abril de 2010. Wikileaks libera un vídeo que refleja la matanza de 12 civiles en Bagdad. Entre ellos, dos niños. Un helicóptero Apache dispara a un fotógrafo de Reuters (pensando que lleva un arma) y a todos los que por allí andan en ese momento.

                    "La sociedad civil está muerta. Hay una amplia clase de gente que lo sabe y está aprovechando para acumular riqueza y poder"

                    "He leído más documentos filtrados que nadie. Creí que sabía cómo funciona el mundo. Nada me preparó para lo que he encontrado"

                    "Yo fui un activista. Hay muchos intentos de llamarme ahora ‘hacker’ para devaluar mi trabajo de periodista"

                    "Periódicos y televisiones se han convertido en seleccionadores de contenidos tutelados"

                    "Dado el estado de impotencia actual del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista"

                    "El Estado de seguridad oculto se está extendiendo por el Imperio occidental. Su centro de gravedad está en EE UU"

                    Julian Assange, el incordio del Pentágono
                    VIDEO – JOSEBA ELOLA – 22-10-2010

                    Tiene en jaque al Pentágono. No para de sacar a la luz papeles comprometedores para el Ejército norteamericano. Julian Assange es el guardián de los grandes secretos, el nuevo adalid del periodismo combativo. Wikileaks, el portal que dirige, se ha convertido en el espacio de las grandes filtraciones, en el lugar donde se derriban las verdades oficiales. Los papeles de Afganistán, que mostraban la cara sucia de la guerra en aquel país, y el video de la matanza de doce civiles en Bagdad son sus dos mayores bombazos informativos hasta la fecha. El Pentágono tiene un equipo de 120 personas trabajando para frenar los efectos de sus filtraciones. En Suecia, país que le acaba de denegar el permiso de residencia, le están investigando por dos denuncias de acoso sexual. – JOSEBA ELOLA

                    Written by Eduardo Aquevedo

                    24 octubre, 2010 at 0:53

                    ¿Qué es WikiLeaks? ¿y quién está detrás de WikiLeaks?

                    leave a comment »

                    Carlos Chirinos

                    BBC Mundo, Washington

                    Logo Wikileaks.

                    WikiLeaks apareció en internet en 2007.

                    WikiLeaks es un sitio web que, haciendo un uso intensivo de internet, promete ser una fuente adicional de preocupación para gobiernos, corporaciones o todo aquel que tenga interés en mantener algunas cosas ocultas.

                    El control del flujo informativo siempre ha sido un objetivo complicado, laborioso, costoso y, sobre todo, no siempre exitoso, pero el desarrollo de la web lo está haciendo cada vez más difícil.

                    Cuando WikiLeaks apareció en internet en 2007, muchos lo consideraron el heraldo del nuevo periodismo investigativo, mientras que otros lo vieron como un experimento riesgoso.

                    "WikiLeaks es un servicio público internacional (…) nos especializamos en permitir a periodistas o informantes que han sido censurados en presentar sus materiales al público", le dijo a la BBC el editor de la página, Julian Assange, en una entrevista realizada en febrero pasado.

                    En esa ocasión Assange explicó el origen del nombre: "Wiki significa rápido en hawaiano", así que WikiLeaks significa "filtraciones rápidas", un nombre inspirado por Wikipedia, la famosa base de datos on line.

                    Historia de primera página

                    Historia de filtraciones

                    Marzo de 2010, Irak.

                    Presentación de un supuesto video militar estadounidense con imágenes de ataque en el que mueren doce personas.

                    Noviembre de 2009, ONU.

                    Presentación de documentos y correspondencia entre la Unidad de Investigación Climática de Naciones Unidas y la Universidad de East Anglia en los que los científicos debaten la validez científica del concepto de cambio climático.

                    Noviembre de 2008, Reino Unido.

                    Publicación de una lista de 13.500 nombres de supuestos miembros del ultraderechista Partido Nacional Británico.

                    Septiembre de 2008, EE.UU.

                    Son mostrados correos electrónicos de la cuenta personal de la entonces candidata a la vicepresidencia y gobernadora de Alaska, Sarah Palin, en los que se discutían asuntos oficiales de la campaña.

                    Enero de 2008, Perú.

                    Transcripción de conversaciones entre políticos peruanos y hombres de negocios en los que se discute la adjudicación de contratos petroleros.

                    En marzo del 2010, WikiLeaks presentó un documento supuestamente obtenido de los servicios de inteligencia estadounidenses donde se habla del "riesgo" del trabajo de la organización para el sector militar y se habla de "dañar la confiabilidad" del sitio para neutralizarlo.

                    "WikiLeaks puede ser usado para difundir información falsa, desinformación y propaganda", dice el documento redactado en 2008 y cuya veracidad fue certificada a la BBC.

                    "La publicación no autorizada de documentos sensibles del Ejército o del Departamento de Defensa en WikiLeaks, provee a los servicios de inteligencia extranjeros información que puede usarse para dañar los intereses del Ejército o del Departamento", dijo a la BBC una fuente gubernamental que confirmó la veracidad del documento.

                    Es precisamente la capacidad de generar titulares y convencer a medios que se precian de su buena reputación lo que lleva a muchos a confiar en WikiLeaks, que en 2009 obtuvo el Premio de Nuevos Medios de Amnistía Internacional.

                    "Tiene historias y primeras planas en The New York Times, Reuters o en Associated Press. Es una organización muy creíble", le aseguró a BBC Mundo Carlos Osorio, analista del Archivo de Seguridad Nacional, un centro de documentación que promueve la desclasificación de documentos mediante la Ley de Libertad de Información.

                    "La gente luego puede ir a esas fuentes directamente y ver por sí misma cuánta confiabilidad le merece lo que presenta Wikipedia, como en el caso de este video. Eso no se podía hacer antes, cuando no había internet", afirmó Osorio.

                    Osorio reconoció que este tipo de sitios corren el riesgo "de ser usados de manera abusiva", pero destaca que "sus directores tienen contactos y la capacidad para calibrar las historias que les llegan".

                    El sitio de Periquito

                    La página está alojada en un servidor de Suecia llamado PeRiQuito (PRQ) cuyo lema de negocio es: "Si es legal en Suecia lo acogeremos y lo mantendremos vivo sin importar las presiones".

                    En 2007 WikiLeaks fue cerrado por orden judicial en Suiza, después de que perdiera una batalla legal con un banco del que el sitio publicó información sobre sus actividades costa afuera. La orden fue revocada después.

                    Según la información que presenta en su página, WikiLeaks es financiado por asociaciones internacionales de periodistas, grupos empresariales de medios, grandes agencias de noticias y organizaciones de defensa de derechos humanos.

                    Sin embargo, ha tenido problemas de fondos, lo que ha forzado a algunos cierres temporales en los que dice haber concentrado todo su personal en la recaudación de recursos.

                    ¿Quién está detrás de WikiLeaks?

                    Redacción

                    BBC Mundo

                    Julian Assange, WikiLeaks

                    El fundador de WikiLeaks nació en Australia, pero cambia su lugar de residencia constantemente.

                    Desde hace casi cuatro años, WikiLeaks se ha convertido en un dolor de cabeza para gobiernos, empresas e individuos en varias partes del mundo. Pero también ha sido visto como adalid de la libertad de prensa por activistas y medios de comunicación.

                    El rostro visible del sitio en internet especializado en la publicación de filtraciones es Julian Assange, un personaje tan controvertido como la página a la que dedica la mayor parte de su tiempo.

                    Él se autodefine xomo "editor en jefe" de WikiLeaks y es quien da la cara por el sitio en televisión, Twitter y algunas conferencias alrededor del mundo, si es que alguien puede encontrarlo.

                    A Assange también le gusta cambiar de residencia constantemente y asegura no tener una casa. Suele pasar la noche con amigos o colegas activistas, siempre moviéndose, siempre cambiando de ubicación.

                    clic Participe: WikiLeaks, ¿peligro para la seguridad?

                    Años huyendo

                    Según la revista The New Yorker, el editor de Wikileaks nació en 1971, en Australia, y entre los once y los 16 años vivió huyendo de su padrastro junto con su madre y su hermano. Asegura haber pasado por 37 escuelas y cuatro universidades durante su juventud.

                    Políticamente sería un error para ellos si emprendieran alguna acción. Yo me siento perfectamente seguro, pero mis abogados me han aconsejado que no viaje a Estados Unidos durante este periodo

                    Julian Assange, editor de WikiLeaks

                    Assange desarrolló un gusto especial por la computación y rápidamente se involucró en el mundo de los hackers. En 1991 se declaró culpable de los cargos en su contra por delitos informáticos y pagó una multa al quedar en libertad.

                    En 2006, comenzó a trabajar en el proyecto que más tarde llamaría WikiLeaks.

                    El sitio se define como "un servicio público diseñado para proteger a denunciantes, periodistas y activistas que cuentan con información sensible que quieren comunicar al público".

                    Está compuesto por menos de una decena de personas dedicadas al portal tiempo completo -entre ellas Assange- y por cientos de voluntarios en varias partes del mundo.

                    La naturaleza de sus publicaciones, sobre todo las que se refieren a material de inteligencia militar, han sido catalogadas por las autoridades estadounidenses como "una amenaza a la seguridad nacional".

                    Lejos de EE.UU.

                    Julian Assange, editor de WikiLeaks

                    La publicación de información militar lo ha confrontado con las autoridades estadounidenses.

                    Sin embargo, Assange ha asegurado que el sitio no cede a presiones, ni remueve los contenidos que publica en sus páginas.

                    A pesar de ello, el editor de Wikileaks ha dicho que no visitará Estados Unidos en el futuro inmediato.

                    En el diario británico The Guardian, Assange aseguró que las expresiones públicas del gobierno estadounidense "han sido razonables, pero algunas de sus declaraciones privadas son más cuestionables".

                    Y añadió: "Políticamente sería un error para ellos si emprendieran alguna acción. Yo me siento perfectamente seguro, pero mis abogados me han aconsejado que no viaje a Estados Unidos durante este periodo".

                    Assange también ha afirmado que el interés que despierta Wikileaks no significa que ellos hagan un gran trabajo.

                    Por el contrario, dijo, los medios tradicionales son los que no han hecho bien su labor.

                    WikiLeaks revela torturas sistemáticas de EE.UU en Irak…

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                    Las filtraciones revelan por primera vez una cifra oficial de víctimas: 109.000 muertos, un 63% de ellos, civiles. -El Pentágono teme que los documentos de WikiLeaks, 400.000 archivos clasificados sobre la guerra de Irak, comprometan la seguridad de las tropas

                    GUERRAEl PAÍS / AGENCIAS - Madrid / Washington – 22/10/2010

                    WikiLeaks ha cumplido con su amenaza de publicar 400.000 documentos secretos sobre la guerra de Irak. Uso sistemático de torturas, 109.000 muertos en Irak entre 2003 y 2009 -63% de ellos, civiles-, y ayudas de Irán a las milicias iraquíes son las revelaciones principales. Por el momento, el seguimiento más preciso de la filtración se puede hacer en las ediciones digitales de The Guardian y The New York Times.

                      Según el análisis de los documentos, las autoridades estadounidenses dejaron sin investigar cientos de informes que denunciaban abusos, torturas, violaciones e incluso asesinatos perpetrados sistemáticamente por la Policía y el Ejército iraquí. Más de 15.000 civiles murieron en incidentes que hasta ahora se desconocían. Oficiales británicos y estadounidenses insistían hasta ahora en que no había registro oficial de las víctimas, pero los documentos revelados fijan en 66.081 los no combatientes muertos, de un total de 109.000.

                      Los informes, apoyados por evidencias médicas, describen a prisioneros con los ojos vendados, maniatados y recibiendo golpes, latigazos y descargas eléctricas. Al estar documentados en informes acumulados por el ejército de Estados Unidos, estos hechos estarían, por tanto, todos en conocimiento del Pentágono.

                      La coalición de fuerzas internacionales en Irak aparece como insensible a muchas de las revelaciones de abusos. El sello "No investigation is necessary" ("No es necesaria ninguna investigación") marca las denuncias de abusos mejor fundamentadas.

                      Civiles abatidos en los checkpoint

                      El diario Le Monde, que asegura haber consultado los archivos SIGACT filtrados (significant activity, los informes sobre incidentes que redactan los soldados), extrae algunos pasajes en los que se describen las muertes de civiles en los checkpoints (controles de carretera), por no haber respetado, entendido u oído las indicaciones de los soldados.

                      "4 de enero de 2006, 19 horas. La patrulla esperaba la llegada de un equipo de limpieza de minas al lugar en el que había encontrado un escondite de armas. Un vehículo de cuatro puertas, naranja y blanco, se detuvo muy cerca. Un hombre se bajó del coche y empezó a correr hacia la patrulla. La patrulla sospechó que el hombre era un kamikaze y le gritó en árabe que se detuviera. Le hizo señales con las manos y los brazos para intentar detenerle. El hombre no hizo caso. A 75 metros, la patrulla lanzó una bengala pero el hombre siguió corriendo hacia ella. Siguió haciendo señales y gritando, sin éxito. A 15 metros, la patrulla abrió fuego y mató al civil. Cuando llegaron, los artificieros inspeccionaron el cuerpo en busca de explosivos, pero no encontraron nada".

                      Alrededor de 600 civiles murieron así, en incidentes en cordones policiales o entre vehículos, en los seis años que cubren los documentos publicados por Wikileaks, señala el diario francés.

                      Uno de los episodios más escalofriantes explica cómo una patrulla en un control de entrada a Bagdad mata a un discapacitado por error:

                      "24 de abril de 2009. 14 h 42: La unidad C/2-505 comunica por radio un incidente en el punto de control de entrada del puesto avanzado 799 de Bagdad.

                      14h53: Actualización: se comunica que el hombre caminaba a lo largo de un muro y ha girado en una esquina. Ha empezado a correr hacia el puesto avanzado y no se ha detenido cuando se han empezado a utilizar las primeras etapas de la escalada de fuerza.

                      15h57: Actualización: se lanzan disparos de advertencia (…), el iraquí estaba demasiado cerca y le han alcanzado los disparos de M-4. Ha recibido una bala en la espalda mientras atravesaba el punto de control corriendo, se ha girado y le ha alcanzado una bala por delante. Estimación del oficial de información: el individuo muerto por las fuerzas de la coalición ha sido reconocido por un policía iraquí. Se trataría de un discapacitado mental sin familia conocida".

                      Los informes rebosan de incidentes como éste, asegura Le Monde: discapacitados mentales, invidentes o simplemente conductores que no vieron a los soldados o no entendieron sus indicaciones.

                      Helicóptero que no respeta rendiciones

                      Como episodio significativo, The Guardian, cita que un helicóptero estadounidense mató a insurgentes que se habían entregado.

                      El papel iraní

                      The New York Times atento también a los intereses de EE UU en Oriente Medio, destaca el papel que ha jugado Teherán en el conflicto. Según ha rescatado el diario neoyorquino de los informes filtrados, las milicias chiíies auspiciadas por Irán apoyaron activamente a los insurgentes iraquíes.

                      La mayor filtración de la historia

                      La publicación de 75.000 archivos secretos sobre la guerra de Afganistán que a finales de julio se convirtió en la mayor filtración de documentos clasificados de la historia, ha quedado superada hoy después de la gigantesca cantidad de información liberada por la web. La organización Wikileaks anunció en un mensaje en Twitter que el sábado a las 11.00 de la noche, en hora de la España peninsular, haría "un anuncio importante". El Departamento de Defensa de EE UU temía que, además de desvelar detalles de operaciones conocidas y documentadas por la prensa en su momento, los archivos revelaran los nombres del personal que participó en las acciones, como ya pasó con los papeles de Afganistán.

                      La organización, en línea con el secretismo que le ha caracterizado desde su fundación en 2006, no dio más detalles, pero desde hace días circulaban rumores de que se trata de unos 400.000 documentos reservados sobre las operaciones militares en Irak entre 2004 y 2009. El Departamento de Defensa de EE UU estuvo días preparándose para la nueva filtración: un equipo de 120 personas trabajaba para descubrir con antelación los archivos que podrían formar parte de los papeles de Irak. Hoy el portavoz del Pentágono, Dave Lapan, ha dicho que el Departamento ya tenía identificados los archivos y, a pesar de minimizar la importancia de su eventual publicación, reconoció que podían suponer "una amenaza para las tropas o los iraquíes que han cooperado con los americanos".

                      Nuestra preocupación es sobre todo por la amenaza a nuestro personal, a nuestras personas y a nuestro equipo", ha comentado Lapan, "pero en cuanto al tipo de incidentes recogidos en estos archivos, como la muerte de inocentes iraquíes o las acusaciones de abusos a los detenidos, se trata de cosas que han sido documentadas en su momento". Pero, si bien la guerra de Irak ha salido del debate público en EE UU, los documentos pueden reavivar la memoria de los momentos más nefastos del conflicto como el escándalo de los abusos en la prisión de Abu Ghraib.

                      Los responsables de la OTAN comparten este temor. La filtración puede tener, según el jefe de la alianza, Anders Fogh Rasmussen, "unas implicaciones muy negativas para la seguridad", según publica la BBC.

                      La publicación de los nombres de civiles afganos y colaboradores de la coalición internacional en Afganistán fue uno de los principales motivos de críticas contra Wikileaks tras la másiva divulgación de archivos de julio. Cinco ONG, entre ellas Amnistía Internacional que en 2009 premió a la organización por publicar documentos sobre las matanzas de Kenia, pidieron que se borraran los nombres de los afganos que podían ser víctimas de represalia.

                      Written by Eduardo Aquevedo

                      22 octubre, 2010 at 20:18

                      El poder de Internet: Wikileaks difunde los secretos que Estados Unidos quiere guardar sobre Afganistán…

                      with one comment

                      Unos 92 mil documentos secretos fueron publicados por el sitio web con detalles inéditos de la guerra en Afganistán tomados de archivos del Pentágono e informes de la situación en el terreno, elaborados entre 2004 y 2010. El consejero de Seguridad de la Casa Blanca aseguró que Washington "condena la publicación" ya que "pondría en peligro las vidas de miles de estadounidenses y sus aliados".

                      GUERRA"Estados Unidos condena firmemente la publicación de información clasificada por parte de personas y organizaciones que podrían poner las vidas de estadounidenses y de nuestros aliados en riesgo, y amenazan nuestra seguridad nacional", afirmó el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, James Jones.

                      Por la misma razón, los países que luchan en Afganistán expresaron su indignación respecto de la filtración. Si bien Gran Bretaña lamentó la publicación, llamó a Pakistán a desmantelar todos los grupos militantes que operan en su territorio. "Lamentaríamos cualquier revelación no autorizada de material clasificado", sostuvo la vocera de Downing Street. "La Casa Blanca ha hecho una declaración. No comentaremos sobre documentos filtrados".

                      La información develada contiene, entre otros datos, detalles sobre la denuncias del servicio de inteligencia militar estadounidense, que acusa al servicio secreto paquistaní (ISI) de trabajar con insurgentes afganos. El material filtrado vincula al ISI con la tentativa de asesinato del presidente afgano, Hamid Karzai, en 2008; con ataques contra aviones de la OTAN, y con los atentados contra la embajada india en Kabul de hace dos años.

                      Pakistán fue un estrecho aliado del régimen talibán afgano (1996-2001) y Estados Unidos cree que tras su derrocamiento el ISI mantuvo relaciones con los islamistas, en previsión del momento en que las tropas internacionales se retiraran.

                      En Berlín, el ministerio de Defensa, que tiene 4600 efectivos en el norte de Afganistán, criticó las filtraciones y dijo que estaba revisando los archivos, aunque añadió que mucha de esa información no era nueva. "Obtener y divulgar documentos, algunos de ellos secretos, en tal escala, es una práctica altamente cuestionable dado que podría afectar la seguridad de los aliados de la OTAN y de toda la misión", afirmaron desde el ministerio.

                      Los archivos publicados en Wikileaks contienen notas confidenciales de la embajada de Washington en Kabul, donde se expresa preocupación por lo que denuncian como una creciente influencia de Irán en Afganistán, señala un resumen divulgado por el diario británico The Guardian.

                      "Irán ha dado una serie de pasos para expandir y profundizar su influencia en Afganistán", escribió un militar de alto rango en un cable secreto emitido por la delegación diplomática y reproducido por el diario, que no pudo corroborar la autenticidad de los "reportes de amenazas" filtrados.

                      Los informes, la mayoría en base a testimonios de espías e informantes afganos remunerados, sugieren que Irán participa en una campaña contra las fuerzas internacionales lideradas por Estados Unidos en Afganistán, a través del suministro de dinero, armas y entrenamiento a los talibanes, añadió The Guardian. Teherán, que inicialmente apoyó la operación liderada por Estados Unidos contra el régimen de los talibanes en Afganistán, rechaza las denuncias.

                      Según el periódico, las 195 muertes de civiles registradas en los documentos son datos "subestimados, porque numerosos casos controvertidos están omitidos en los informes diarios de las tropas sobre el terreno". La mayor parte fueron causadas por tiros de soldados nerviosos en puestos de control, asegura el medio londinense.

                      "La función del periodismo es cuestionar al poder", enfatizó el fundador de Wikileaks, Julian Assange, en defensa de la divulgación de los archivos. En una conferencia de prensa, consideró que los reportes de bajas civiles en Afganistán que registran los documentos podrían ser evidencia de que la coalición pudo cometer "crímenes de guerra".

                      PAGINA/12

                      Los papeles de Afganistán

                      Los secretos de una guerra fallida

                      Los documentos de Wikileaks revelan la complicidad de los servicios secretos de Pakistán con los talibanes y los errores cometidos por EE UU y la OTAN en Afganistán

                      ANTONIO CAÑO - Washington – 27/07/2010

                      Los papeles del Pentágono de Afganistán, la colección de miles de documentos secretos que corroboran la visión más pesimista de esa guerra y aportan pruebas sobre el comportamiento sospechoso de Pakistán, agudizarán seguramente las dudas entre la opinión pública de Estados Unidos y Europa sobre la necesidad de ese conflicto, pero es prematuro aún pronosticar que obliguen a dar un giro significativo en la actual estrategia de la OTAN.

                      Los documentos, según los tres medios de comunicación que los han estudiado durante varias semanas, ilustran muy detalladamente la acumulación de errores cometidos en Afganistán durante los seis años (de enero de 2004 a diciembre de 2009) sobre los que se aporta información: reiteradas muertes de civiles en acciones militares, continuas acciones secretas para la caza de insurgentes, fracasos sucesivos de los aviones sin tripulación y, lo más grave de todo, permanentes cruces de información -incluso colaboración, según algunas interpretaciones- entre los servicios secretos paquistaníes y los dirigentes talibanes.

                      "Estos papeles muestran un mosaico detallado sobre por qué, después de que Estados Unidos se ha gastado casi 300.000 millones de dólares en la guerra de Afganistán, los talibanes son más fuertes que nunca", afirma The New York Times, uno de los periódicos a los que la página web Wikileaks entregó para su estudio el material obtenido. El mismo periódico advierte, sin embargo, que "este es claramente un archivo incompleto de la guerra". "Faltan referencias a algunos episodios esenciales y no incluye información altamente secreta", afirman los periodistas que han trabajado en el caso.

                      El diario británico The Guardian, otro con acceso a los documentos (el tercero es el semanario alemán Der Spiegel), valora que "la mayor parte del material, aunque clasificado como secreto en su día, no es ya delicado desde el punto de vista militar". Se trata, esencialmente, de comunicaciones desde el frente sobre determinadas operaciones en marcha, el resultado de otras ya ejecutadas o los preparativos de futuras acciones.

                      La Casa Blanca ha condenado esta filtración y ha lamentado que quienes obtuvieron los informes no se pusieran en contacto con la Administración antes de publicarlos. El consejero nacional de Seguridad, general James Jones, ha hecho público un comunicado en el que advierte que la revelación de estos datos "pone en peligro la vida de norteamericanos y de sus aliados". Los medios de comunicación implicados aseguran, no obstante, que han estudiado cuidadosamente cada papel para garantizar que no publican nada en contra de la seguridad nacional de Estados Unidos y de los demás países que combaten en Afganistán. El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, anunció ayer que hay en marcha una investigación para conocer el origen de la filtración.

                      Desde la perspectiva de The New York Times -en la que no coincide The Guardian-, lo más relevante de los documentos analizados es la revelación de que el servicio secreto paquistaní (ISI), o parte de él, trabaja para los talibanes, al mismo tiempo que colabora oficialmente con los norteamericanos. Aunque el periódico reconoce que no ha podido confirmar en fuentes independientes las filtraciones de Wikileaks, da credibilidad a los datos sobre varias reuniones secretas mantenidas por agentes del ISI con mandos talibanes para planificar ataques contra tropas de la OTAN.

                      El Gobierno de Pakistán ha desmentido esa información y Hamid Gul, antiguo jefe del ISI, ha negado las actuaciones de las que se le acusa en los papeles. Otras fuentes consultadas por The New York Times consideran lo revelado, sin embargo, como "consecuente con lo que se sabe por diversas fuentes de inteligencia".

                      Ese es, probablemente, el mayor valor de estos documentos: dejar en manos del público lo que solo sabía el Gobierno, poner en negro sobre blanco las críticas más comunes sobre la guerra de Afganistán y las dudas más frecuentes sobre la conveniencia de continuarla. Aunque Gibbs insistió en su rueda de prensa de ayer en que Estados Unidos está en Afganistán por los ataques del 11-S, cuando es necesario recordar con tanta frecuencia los motivos de una guerra es porque esta ha perdido sentido.

                      Eso no significa que estos documentos precipiten el final de la guerra. Ni siquiera Los Papeles del Pentágono, con los que este episodio es comparable, consiguieron revertir el curso de la guerra de Vietnam. Richard Nixon ganó la reelección y envió más soldados a Vietnam después de que Daniel Ellsberg pusiera en manos de The New York Times documentos mucho más valiosos que los que ahora se han conocido sobre Afganistán.

                      Esta serie de documentos, además, concluyen al final de 2009, justo en el momento en el que Barack Obama anunció su nueva estrategia para Afganistán. Es decir, la Administración norteamericana puede sentirse relativamente distante de la situación que describen los papeles. Desde esa fecha hasta hoy, ha aumentado en varias decenas de miles el número de soldados en Afganistán y han mejorado considerablemente las relaciones entre Washington e Islamabad. "Los desafíos en Afganistán y en Pakistán son hoy los mismos que hace una semana", declaró el portavoz de la presidencia estadounidense.

                      Estas revelaciones pueden tener, sin embargo, un impacto considerable en varios frentes. Primero, en cuanto al grado de cohesión que actualmente existe en el Pentágono sobre Afganistán. Gibbs admitió que la filtración de más de 90.000 documentos es, en sí mismo, "un hecho alarmante". Segundo, dan la razón al Gobierno de Afganistán en cuanto al rol incierto que juega Pakistán. Y tercero y más importante: estos papeles son un altavoz para las denuncias sobre las atrocidades de la guerra. Aunque ya se conocían las continuas pérdidas de vidas inocentes en las acciones de la OTAN, estos papeles las hacen mucho más extensas de lo que se creía y debilitan aún más la causa por la que se combate.

                      EL PAIS.COM

                      Written by Eduardo Aquevedo

                      26 julio, 2010 at 22:20

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