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Mundial de Fútbol: Sudáfrica1 – México1… vibra Sudáfrica, respira México

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La selección anfitriona se recupera de su angustia inicial y se queda a un paso de una victoria truncada al final por el barcelonista Márquez.- La efervescencia popular inunda Johanesburgo y se dispara en un estadio de fiesta mayor

image JOSÉ SÁMANO – Johanesburgo – 11/06/2010

"Es la hora de África", proclamó el presidente sudafricano, Jacob Zuma, a pie de campo instantes antes del bautizo mundialista. A su lado estaba Joseph Blatter, en realidad presidente de la FIFA, en su subconsciente, jefe de un estado redondo. Se comporta como tal y más en un país como Sudáfrica, donde se siente un mesías. Allí estaba, saludando con el brazo en alto junto a Zuma, y luego junto a Felipe Calderón, presidente mexicano. Pero el fútbol, mal que le pese a algunos que se ven jerarcas a su costa, no tiene dueño.

La pelota rueda en la calle, no en palacio. Por eso Johanesburgo era el epicentro de la efervescencia de toda una nación volcada ante el mayor escaparate de su historia. Desde primera hora, la capital era un trueno permanente. Las calles, una cabalgata incesante en medio de un tráfico caótico, de una colmena de coches, camionetas o algo parecido. Hasta el aire parecía amarillo verdoso. Caretas, pelucas, banderitas y las inefables vuvuzelas que incomunican por completo y revientan o inmunizan los tímpanos, quién sabe.

En medio del jolgorio, llegó la hora del balón, donde la pirotecnia es otra. Y Sudáfrica resistió ante México tras pasar por todos los estados de ánimo: se vio tan perdida como ganadora. Para la selección azteca resultó una tarde decepcionante, incapaz de imponer la mayor graduación de sus jugadores, la mayoría cuajados en Europa, donde prevalece el gotha de este deporte.

No es fácil para ningún anfitrión cargar en la mochila con ilusión de todo un pueblo. Menos para una selección como la sudafrican a, una telonera, con solo dos Mundiales en su currículo, una Liga doméstica sin pedigrí y apenas media docena de futbolistas alineados en la vieja Europa. Y la mayoría en clubes de fogueo. Esto es fútbol, no rugby, y nadie espera en Sudáfrica que los bafana bafana lleguen al altar de los springboks de 1995, cuando de la mano de Nelson Mandela se proclamaron campeones del mundo en Johanesburgo ante el frenesí de los blancos y la complicidad mandelina de los negros. Pero el arrastre popular de los jugadores de Carlos Alberto Parreira es aún mayor. Una losa, como se advirtió en el primer tramo.

De entrada, México gobernó el juego con extraordinaria suficiencia. Con un sistema muy abierto, un 3-4-3, se adueñó de la escena ante el agonismo local. Sudáfrica se acurrucaba junto su portero, como si hubiera interiorizado su inferioridad de antemano. El barcelonista Márquez ejercía de mariscal para dar salida al juego, siempre a la búsqueda de su ex compañero en el Barça Giovani o de Carlos Vela, dos promesas: una a punto de descarrilarse en Turquía tras sus erróneas cavilaciones en Barcelona y otra a la que desde hace tiempo espera Arsène Wenger en el Arsenal. Sin apenas oposición, México dispuso de media docena de ocasiones de gol. Por fuera, no había antídoto africano para Giovani o Vela; por dentro, El Guille Franco sostenía a los centrales y en cada jugada aérea no había techo para los de Javier Aguirre. Solo el infortunio dejó seca a la selección tricolor, contrariada por lo visto. Nada que ver con lo sucedido tras pasar los jugadores locales por el diván, allá en el descanso.

Extirpada esa incómoda bicha que anuda a los anfitriones novatos, Sudáfrica reapareció con mayor determinación. De repente irrumpió ese equipo vitalista y atlético que se esperaba. Le falta talento y esa sabiduría barrial que permite a tantos extraer crudo de muchas situaciones, pero es un equipo con músculo y mucha fibra. En cuanto se quitó la tenaza ambiental explotó su mejor veta, la velocidad de jugadores como Tshabalala. Este le tomó la matrícula a Rodríguez, uno de los tres centrales mexicanos, y se plantó ante Óscar Pérez, al que fusiló sin miramientos con remate angulado desde la vía izquierda del ataque. Entonces, las vuvuzelas parecieron los cañones de Navarone.

El equipo visitante se vio ante un precipicio imprevisto, y frente a un adversario enaltecido. Padeció entonces, al igual que al principio, la que puede ser la indigesta constante de este campeonato: el balón. Para quien en este Mundial desee dirigir el juego o precise un arrebato se comprobó ayer que el Jabulani no será su mejor aliado, no será la mejor receta para el buen fútbol. En el partido inaugural se multiplicaron todas las sospechas. Esta pelota no bota, brinca. Cuando México, ensanchada por sus extremos, quería ejecutar cualquier cambio de orientación, el recibidor no tenía otro remedio que abanicar de primeras el balón. Si bota antes, burla a cualquiera.

A la vista del marcador, Aguirre envidó con Cuauhtémoc Blanco, un dinosaurio, y El Chicharito Hernández, un aprendiz. No le quedaba otra alternativa que empujar, por más que Sudáfrica, ya sí, intentara ser una amenaza en cada posesión, no el equipo arrítmico del primer acto. Al borde del colapso, Márquez cazó una pelota en área africana, un sencillo centro de Guardado pésimamente defendido por los zagueros de Parreira. Una cruz para Sudáfrica, que en el vaivén alocado del encuentro a punto estuvo de la victoria en un remate de Mphela al poste izquierdo de Pérez. Con el partido cuesta arriba y cuesta abajo se cerró el telón.

En Sudáfrica, la fiesta continúa. En México, el alivio final será un pequeño consuelo. Y el balón, quizá la burla de todos.

Aguirre lamenta no haber ”matado” a Sudáfrica

El técnico de la selección mexicana de fútbol, Javier Aguirre, se manifestó contento con el 1-1, aunque lamentó que México no pudiera “matar” a los sudafricanos en el primer tiempo.

México igualó con Sudáfrica, 1-1, en el partido inaugural de la Copa del Mundo, esta noche en el Estadio Soccer City de Johannesburgo, en el partido inaugural del Mundial, en el que Sudáfrica mantuvo la tradición de los anfitriones, que no pierde en los choques de apertura.

Aguirre fue claro al señalar que México cedió muchos espacios y jugó desordenado por momentos. Y admitió que los sudafricanos tuvieron ocasión de ganar.

“Pudimos ganar, pudimos perder incluso y al final empatamos”, dijo el “Vasco” a la cadena Televisa. Aguirre “aprobó apenas” a su selección.

El entrenador, quien concedió amplia entrevista exclusiva a Televisa, indicó que “el primer tiempo fue un monólogo del equipo mexicano, pero en la segunda parte hasta pudimos perder”, admitió el técnico, quien señaló que espera que México recupere el gol ante Francia, su rival en la segunda jornada del Grupo A.

“Me voy contento; el plan era ganar, pero en el primer tiempo presionamos más, pero no pudimos matar. En el segundo tiempo ellos se esforzaron, nosotros tuvimos que arriesgar, pero al final el empate, dentro de lo malo, es bueno”, añadió el estratega.

Aguirre indicó que la falta de puntería estropeó los planes. “No contaba con que no íbamos a estar acertados; nuestras oportunidades en el primer tiempo no fueron muy claras, pero un golecito nos hubiera ayudado”, agregó.

Destaco que el equipo se descompuso en el segundo tiempo cuando, en afán de buscar el gol, “regalamos espacios, les dimos más metros, corrimos más riesgos y hasta pudimos perder; finalmente,empatamos”.

www.yucatan.com.mx

 

MUNDIAL DE SUDÁFRICA

Márquez salva a México

image Sudáfrica se adelanta aunque el futbolista del Barcelona logra el empate a 10 minutos del final

RAFAEL PINEDA 11/06/2010

Sudáfrica y México empataron a un gol en el encuentro inaugural del Mundial 2010 . Es de esperar, por el futuro del torneo, que el fútbol que se juegue a partir de este encuentro sea mucho más digerible para el espectador. Sudáfrica, que interpretó bien el fútbol al contragolpe, realizó un primer tiempo lamentable, en el que cedió todo el espacio a un México ramplón, repleto de futbolistas de vuelta y tremendamente lentos. Directamente, la primera mitad fue insufrible, con solo una ocasión clara del mexicano Guille Franco que repelió bastante bien Khune, portero de Sudáfrica.

SUDÁFRICA 1 – MÉXICO 1

Sudáfrica: Itumeleng Khune, Siboniso Gaxa, Aaron Mokoena, Siphiwe Tshabalala, Katiego Mphela, Steven Pienaar (m.85, Bernard Parker), Teko Modise, Reneilwe Letsholonyane, Kagisho Dikgacoi, Lucas Thwala (m.46, Tsepo Masilela) y Bongani Khumalo.

México: Óscar Pérez, Rafael Márquez, Francisco Rodríguez, Ricardo Osorio, Carlos Salcido, Efraín Juárez, Paúl Aguilar (m.52, Andrés Guardado), Gerardo Torrado, Giovani dos Santos, Guillermo Franco (m.73, Javier Hernández) y Carlos Vela (m.67, Cuauhtémoc Blanco).

Goles: 1-0.m.55: Siphiwe Tshabalala. 1-1.m.79: Rafael Márquez.

Árbitro: El uzbeko Ravshan Irmatov. Amonestó a Dikgacoi (m.27), Masilela (m.70), a Juárez (m.18)

Incidencias: Partido inaugural del Mundial 2010. Tercer mundial para Sudáfrica, decimocuarto para México, que abre por quinta ocasión un Mundial. El estadio repleto de amarillo con manchas verdes de mexicanos en una tarde soleada y fresca. El presidente de México, Felipe Calderón fue uno de los 84.490 espectadores.

El equipo africano se soltó en la segunda mitad, sobre todo después del golazo de Tshabalala, futbolista de recorrido y buena zurda. Su disparo, inapelable, resultó imposible para un guardameta repleto de imperfecciones, el Conejo Pérez. Aguirre, técnico mexicano, dejó de gesticular para tomar decisiones, dando por fin entrada en el campo a jugadores con posibilidades de darle un vuelco al encuentro. Fue el caso de Guardado, quien tomó el mando de su equipo.

México se salvó en una jugada en la que pudo haber penalti sobre Modise del central Rodríguez, muy lento, pero se aprovechó de la inocencia de Sudáfrica después de que el conjunto africano hiciera mal el fuera de juego en un balón colgado por Guardado. Márquez, más que discreto en el partido, controló bien y batió a Khune para establecer un empate que deja muy abierto el grupo y en espera de lo que ocurra en el Uruguay-Francia.

México sufre de la maldición del primer gol del Mundial

Tshabalala marcó el primer tanto de esta Copa, igual que lo hizo el francés Lucien Laurent en 1930 ante México.
POR EFE | 11.06.2010 – 11:39

El volante sudafricano Siphiwe Tshabalala marcó el primer gol del Mundial de Sudáfrica 2010, en el minuto 55 del partido inaugural frente a México tras un contraataque por los hombres de Parreira.

Tshabalala recibió en carrera y escorado a la izquierda un pase en profundidad para batir con su pierna buena de disparo cruzado y por la escuadra a Oscar Pérez.

Con este tanto Tshabalala entra en una estadística cuyo último protagonista era hasta hoy el alemán Philipp Lahm, que marcó el primer gol del Mundial de 2006 en el minuto 6 del partido inaugural frente a Costa Rica, el cual terminó 4-2 con victoria para los jugadores que entonces entrenaba Juergen Klinsmann.

El primer gol en un partido inaugural de la historia del Mundial corresponde al francés Lucien Laurent, que en el primer partido del Mundial de 1930 marcó en el minuto 19 a México en un partido que concluyó con el resultado de 4-1 para los franceses.

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Written by Eduardo Aquevedo

11 junio, 2010 a 15:26

Una respuesta

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    ramon

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